{"id":506,"date":"2017-01-17T11:00:17","date_gmt":"2017-01-17T10:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/?p=506"},"modified":"2017-01-18T20:37:06","modified_gmt":"2017-01-18T19:37:06","slug":"robert-johnson-diablo-del-blues-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/robert-johnson-diablo-del-blues-2\/","title":{"rendered":"Robert Johnson, diablo del blues"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_507\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-507\" class=\"size-medium wp-image-507\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/01\/robert_johnson_by_markdraws-d3fx7pg-590x708.jpg\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"708\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/01\/robert_johnson_by_markdraws-d3fx7pg-590x708.jpg 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/01\/robert_johnson_by_markdraws-d3fx7pg.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><p id=\"caption-attachment-507\" class=\"wp-caption-text\">Robert Johnson dibujado por Mark Draws<\/p><\/div>\n<p><em>Perfil de <strong>Robert Johnson,<\/strong>\u00a0<\/em>el bluesman que vendi\u00f3 su alma al diablo \u2013leyenda en la que se basa la pel\u00edcula de Alan Parker, <em>El coraz\u00f3n del \u00e1ngel<\/em>-, y que inaugur\u00f3 la lista de los m\u00fasicos fallecidos a los 27 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Por JUAN GRACIA ARMEND\u00c1RIZ<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>A mammy Caroline Barr. Mississippi (1840-1940), que naci\u00f3 en la esclavitud y dio a mi familia una fidelidad sin l\u00edmite ni esperanza de recompensa.<\/em><\/p>\n<p><em>(<\/em>Dedicatoria de William Faulkner a su ni\u00f1era en<em> Desciende, Mois\u00e9s). <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Delta del Mississippi es un territorio de trescientos kil\u00f3metros con forma de hoja de pacana \u2013un \u00e1rbol cuyo fruto es conocido como \u201cnuez encarcelada\u201d-, que se extiende entre Vicburg y Memphis. Del Delta nunca ha salido un presidente de Estados Unidos, all\u00ed no tienen su sede las compa\u00f1\u00edas que cotizan en el Down Jones. En su libro Blues: <em>La m\u00fasica del Delta del Missisippi<\/em> (Turner), Ted Gioia lo describe como nadie. Es el <em>Down South<\/em>, que cantara Terry Evans con su vozarr\u00f3n de esclavo: sincretismo, aislamiento, pobreza y predicadores apocal\u00edpticos. Un pedazo de \u00c1frica encastrado en el pa\u00eds m\u00e1s rico del planeta, que el hurac\u00e1n Katrina hizo emerger en 2005. H\u00e1bitat de bestias del sur salvaje. Manglares, maleza o desbordamientos peri\u00f3dicos, como el que tuvo lugar en 1927, descrito por Faulkner en <em>Las palmeras salvajes<\/em>. En el Norte creyeron que el desastre se lo hab\u00eda inventado el escritor. El Sur era otro pa\u00eds, un <em>mezzogiorno <\/em>negro, pobre y violento. Ni siquiera el general Grant consigui\u00f3 atravesar el Delta durante la Guerra de la Secesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre 1900 y 1930, la regi\u00f3n sacud\u00eda a los negros con el l\u00e1tigo de la violencia y la miseria. Sin luz el\u00e9ctrica, la poblaci\u00f3n negra, mayoritariamente rural, viv\u00eda en condiciones de insularidad. Sumemos a lo anterior, las ra\u00edces de \u00c1frica, los cantos de trabajo y oraci\u00f3n, una guitarra y una voz; resultado: el blues. Acordes que no se rasguean, se arrancan; ritmos punzantes, percutivos y, sobre todo, una historia que contar. Los m\u00fasicos que lo definieron hab\u00edan cargado miles de sacos de algod\u00f3n: Charlie Patton, Tommy Johnson, Skip James, Muddy Waters, Howiln\u2019 Wolf, B.B. King o John Lee Hooker\u2026 Otros, como Blind Johnson o John Hurt mendigaron durante la Gran Depresi\u00f3n. Hab\u00eda que coger la guitarra y subirse al primer tren en marcha camino de Detroit, Chicago, Dallas, Saint Louis\u2026 Hu\u00edan de la \u201cnuez encarcelada\u201d para polinizar el mundo con sus voces rotas, su mitolog\u00eda de caminos cruzados, la mala suerte y los amores perdidos. Utilizaban el cuchillo tanto para provocar el efecto <em>slide<\/em> como para defenderse en tugurios de contrabandistas, bebedores y mujeres desesperadas. Todo g\u00e9nero musical posee su martirologio. La lista de demonios azules del Delta blues precisar\u00eda de una enciclopedia, pero entre todos ellos destaca Robert Johnson, el bluesman que vendi\u00f3 su alma al diablo \u2013leyenda en la que se basa la pel\u00edcula de Alan Parker, <em>El coraz\u00f3n del \u00e1ngel<\/em>-, y que inaugur\u00f3 la lista de los m\u00fasicos fallecidos a los 27 a\u00f1os. Nos quedan dos fotograf\u00edas y 29 temas que cambiaron el rumbo de la m\u00fasica.<\/p>\n<p>En su excelente biograf\u00eda <em>Fuego eterno<\/em> (Contra) Nick Toches cuenta que Jerry Lee Lewis se escapaba junto a su primo a las cantinas de los negros. All\u00ed fue donde escuch\u00f3 uno de los temas legendarios de Robert Johnson, <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=3MCHI23FTP8\">\u00abMe and the Devil Blues\u00bb<\/a>. Aquel blues era una bifurcaci\u00f3n de caminos: a un lado, el rock and roll; al otro, su vocaci\u00f3n de virulento predicador. Los primeros bi\u00f3grafos de Robert Johnson encargaron a un experto fisonomista de Nueva York un retrato robot del m\u00fasico. Albergaban esperanzas, pues gracias al trabajo del dibujante un asesino en serie hab\u00eda sido enviado a la silla el\u00e9ctrica. El resultado fue decepcionante: un monigote con aspecto de marciano. Cuando treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde de su muerte, acaecida en 1938, se hallaron unas fotograf\u00edas descubrimos a un hombre de sonrisa t\u00edmida y rasgos tan finos como su voz de alambre. Un ojo mira a la c\u00e1mara; otro se extrav\u00eda hacia la derecha. Siendo adolescente hab\u00eda acompa\u00f1ado a Son House y tocaba la guitarra con torpeza. Desapareci\u00f3. Al cabo de un tiempo los m\u00fasicos deb\u00edan frotarse los ojos. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda conseguido aquel ni\u00f1ato semejante maestr\u00eda? As\u00ed naci\u00f3 la leyenda, seg\u00fan la cual una noche se sent\u00f3 con su guitarra en un cruce de caminos y esper\u00f3. A media noche, un gigante negro le ense\u00f1\u00f3 a tocar\u2026 A cambio de su alma. A lo largo de su vida us\u00f3 m\u00e1s de ocho nombres falsos. Borraba sus huellas porque hu\u00eda del perro del infierno. Traduzcamos: de los maridos celosos que quer\u00edan matarlo por haber seducido a sus mujeres. En sus actuaciones, con el ojo izquierdo miraba al diablo de la botella \u2013su otra gran debilidad-, con el derecho, a la mujer m\u00e1s bella del antro.<\/p>\n<p>La vida y m\u00fasica de Robert Johnson sent\u00f3 las bases de lo que los nietos del g\u00e9nero -con m\u00e1s glamour y menos penurias- conocer\u00edan como sexo, drogas y rock and roll. El diablo sigui\u00f3 a Johnson encarnado en un marido cornudo, quien lo mat\u00f3 de una forma diab\u00f3lica para cualquier bebedor: le ofreci\u00f3 un vaso de whisky envenenado. \u00a0A su modo, el blues abri\u00f3 una fisura en la segregaci\u00f3n racial. En uno de los l\u00edmites del Delta est\u00e1 Memphis, donde nacieron dos blancos que se odiaban sin remilgos: Jerry Lee Lewis y Elvis Presley. Compart\u00edan el mismo <em>camello<\/em>, el m\u00e9dico George Nichopoulus, que les proporcionaba monta\u00f1as rusas de qu\u00edmica. El destino de Lewis es conocido: siete matrimonios fallidos, alcoholismo, barbit\u00faricos\u2026 Una bola de fuego. Muchos creyeron reconocer la voz de un bluesman del Delta cuando escucharon en sus transistores los primeros temas de Elvis. Pero no todo fueron pianos ardiendo, cadillacs dorados y fuentes de Cocacola. En los a\u00f1os sesenta, tanto Elvis como Lewis lo pasaron mal. Los tiempos estaban cambiando. Frente a Janis Joplin, Jimi Hendrix o Carlos Santana eran dos momias.\u00a0 Pero, como en el flamenco, la semilla del blues prevaleci\u00f3 gracias a los cantes de ida y vuelta: de Estados Unidos a Inglaterra. Cuando Keith Richards escuch\u00f3 una grabaci\u00f3n de Robert Jonson pens\u00f3 que sonaban dos guitarras; Jonh Mayal y Eric Clapton hallaron sus ra\u00edces. Reci\u00e9n llegado a Londres, un guitarrista zurdo, mezcla de negro y cherokee, hizo el resto: Jimi Hendrix. Frente a la vers\u00e1til creatividad de The Beatles, a los Rolling Stones se le lleg\u00f3 a conocer con un sarc\u00e1stico apodo: \u201cLos campos de algod\u00f3n del Valle del T\u00e1mesis\u201d. No en vano, son sus sat\u00e1nicas majestades. La semilla del blues era ya un gigantesco baobab. \u201cPuedes exprimirme como a un lim\u00f3n hasta que el zumo chorree entre las piernas, nena\u201d, cantaba Robert Johson, cuya letra reverberar\u00eda cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s en <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Zyhu2ysqKGk\">\u00abThe lemon song\u00bb, <\/a>de Led Zeppelin. Para el o\u00eddo atento, los acordes del blues est\u00e1n presentes en temas de Charles Mingus o David Bowie. Y ah\u00ed seguimos, remontando el r\u00edo Mississipi, donde hasta los siluros llevan una guitarra entre las aletas. Mientras, la voz de Robert Jonhson viaja en la sonda espacial <em>Voyager,<\/em> rumbo al espacio exterior, como narra Win Wenders en uno de los siete documentales dedicados al blues que produjo Martin Scorsese. Buen viaje, marciano.<\/p>\n<p><strong>Juan Gracia Armend\u00e1riz<\/strong> (Pamplona, 1965) es escritor y periodista. Doctor en Ciencias de la Informaci\u00f3n, entre otras obras es autor de <em>Cuentos del j\u00edbaro, Diario del hombre p\u00e1lido, Piel roja<\/em> y <em>La pecera.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perfil de Robert Johnson,\u00a0el bluesman que vendi\u00f3 su alma al diablo \u2013leyenda en la que se basa la pel\u00edcula de Alan Parker, El coraz\u00f3n del \u00e1ngel-, y que inaugur\u00f3 la lista de los m\u00fasicos fallecidos a los 27 a\u00f1os. Por JUAN GRACIA ARMEND\u00c1RIZ &nbsp; A mammy Caroline Barr. 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