{"id":531,"date":"2017-02-06T11:30:13","date_gmt":"2017-02-06T10:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/?p=531"},"modified":"2017-02-07T14:03:11","modified_gmt":"2017-02-07T13:03:11","slug":"literatura-plebeya-arlt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/literatura-plebeya-arlt\/","title":{"rendered":"La literatura plebeya de Roberto Arlt"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_532\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-532\" class=\"size-medium wp-image-532\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/02\/La-literatura-plebeya-590x859.jpg\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"859\" \/><p id=\"caption-attachment-532\" class=\"wp-caption-text\">Roberto Arlt<\/p><\/div>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h4><strong><em>Joan Losa sit\u00faa al escritor Roberto Arlt en su contexto est\u00e9tico y\u00a0 destaca los principales aspectos de una obra literaria rabiosa y radical, que ya ensalz\u00f3 Ricardo Piglia en su <\/em>Respiraci\u00f3n artificial.<br \/>\n<\/strong><\/h4>\n<h5><strong>Por JOAN LOSA<br \/>\n<\/strong><\/h5>\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo se escribe eso?\u201d. El joven Arlt creci\u00f3 escuchando la maldita pregunta cada vez que se enfrentaba con alguna formalidad de car\u00e1cter administrativo. Esas \u201cinexpresivas cuatro letras\u201d que conformaban su apellido \u2013como el propio escritor reconocer\u00eda m\u00e1s tarde\u2013, y que a buen seguro tuvo que deletrear hasta la extenuaci\u00f3n, terminaron por fraguar una identidad inestable. No es extra\u00f1o, por tanto, que cuando hubo de bautizar a sus criaturas \u2013tan impregnadas siempre de s\u00ed mismo\u2013Roberto Arlt fue tambi\u00e9n Silvio Astier, fue Remo Erdosain, fue Estanislao Balder; todos ellos fracasados, inadaptados e indignos. Todos ellos \u00e9l mismo. Como si este argentino hijo de inmigrantes \u2013madre italiana, padre alem\u00e1n\u2013 tratara de reinventarse sin suerte, o como si la empanada identitaria que llevaba a cuestas le empujase a reafirmar su yo.<\/p>\n<p>Trasuntos aparte, otro rasgo definitorio de la mirada arltiana es su deferencia para con lo marginal, buena muestra de esa sensibilidad lumpen la encontramos en <em>Caracteres,<\/em> remesa de algunos de sus mejores perfiles period\u00edstico-literarios que el autor dej\u00f3 desperdigados en Aguafuertes diversos y que<a href=\"http:\/\/www.txalaparta.eus\/libro\/9914\/caracteres\/\"> Txalaparta<\/a> ha tenido a bien recopilar. Una inmersi\u00f3n en el universo arltiano que se nutre de lo que tiene al alcance de la mano: el arrabal y sus personajes m\u00e1s pintorescos. Personajes que el autor retuerce a trav\u00e9s de unas descripciones siempre desmesuradas que evocan a Valle-Incl\u00e1n en la forma y a Dostoyevski en el fondo.<\/p>\n<p>En Arlt, sin embargo, los focos no son tanto para el protagonista, que tambi\u00e9n, sino para ese destino infausto que ha dejado de ser inminente y se ha materializado de la forma m\u00e1s cruda posible. No hay consuelo que valga, tampoco asideros. El autor priva a sus personajes de cualquier tipo de esperanza y la \u00fanica salida que les ofrece es un pu\u00f1ado de sue\u00f1os a cual m\u00e1s descabellado. Una literatura, a fin de cuentas, que indaga en las miserias de la existencia moderna y apuntala distop\u00edas a golpe de estilete. La angustia de entreguerras, los anhelos revolucionarios o la sombra del fascismo parecen soplar en la nuca del hombre moderno de Arlt, un hombre que \u201csufre, so\u00f1ando, con el cuerpo hundido hasta los sobacos en el barro\u201d <em>(Los lanzallamas)<\/em> y que se \u201crevuelca en la porquer\u00eda con anhelo de pureza\u201d <em>(El amor brujo).<\/em><\/p>\n<p>Opone a esa \u201cporquer\u00eda\u201d, a esa b\u00fasqueda incansable en la ponzo\u00f1osa realidad del arrabal, la literatura que es ajena a lo que le rodea, ensimismada en el fuego fatuo de una vanguardia literaria que Arlt bautiza \u2013no sin cierta mala baba\u2013 como \u201cmodernolatr\u00eda\u201d, y que identifica en aquellos que \u201cdominan el arte de escribir\u201d pero no tienen nada que decir. Muy diferente a los que \u2013seg\u00fan \u00e9l\u2013 sienten la urgencia de contar, \u201cesos \u2013dice\u2013 escriben en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el diablo est\u00e1n justo a uno dict\u00e1ndole inefables palabras\u201d.<\/p>\n<p>Y luego est\u00e1n esos palabros y su imaginativa a la hora de conjugarlos; lo que algunos llaman estilo y que Arlt no dud\u00f3 en impugnar en cuanto tuvo oportunidad. \u201cPara hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero, por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita la molestia de la literatura. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad\u201d, apostillaba burl\u00f3n en el genial pr\u00f3logo de Los lanzallamas. Y es que para Arlt, el estilo es nada o muy poco si no es capaz de captar la cadencia de una \u00e9poca. Quiz\u00e1 por ello leerle es presenciar un magn\u00edfico descalabro gramatical. El autor incorpora las nuevas formas del decir pero no lo hace como un ejercicio de esnobismo vacuo, sino bajo la convicci\u00f3n de que solo de este modo su literatura puede captar la esencia de una sociedad que atraviesa profundos cambios sociales y culturales. Para Arlt, es posible deducir el estado mental de una \u00e9poca a trav\u00e9s de ciertos giros del idioma y carga con vehemencia contra aquellos que solo buscan \u201cenchalecar en una gram\u00e1tica can\u00f3nica las ideas siempre cambiantes y nuevas de los pueblos\u201d. As\u00ed, en busca de esa sinton\u00eda que le acerque a su tiempo, Arlt no duda en echarse al suelo para sondear lo que farfulla el populacho all\u00e1 abajo. El resultado es un festival l\u00e9xico del que da buena cuenta en uno de sus m\u00edticos <em>Aguafuertes porte\u00f1as:<\/em> \u201cSi nuestra actual generaci\u00f3n es esencialmente agresiva. Tan agresiva que para designar la palabra trompada, tiene los siguientes sin\u00f3nimos: casta\u00f1azo, biaba, fastrai, torta, bollo, \u00f1oquie, galleta, pi\u00f1a, bisquete, bife y la antigua miqueta, riqueza de l\u00e9xico que demuestra el matiz de vocabulario agresivo en todas las fases del tortazo\u201d.<\/p>\n<p>Pero para sopapos los que el autor de <em>Los siete locos<\/em> dedica a una cr\u00edtica siempre desde\u00f1osa para con su propuesta narrativa pese a la creciente popularidad que el autor fue alcanzando a trav\u00e9s de sus columnas. El habla plebeya que implement\u00f3 en sus textos y esa mirada entre compasiva y anal\u00edtica con que retrat\u00f3 a sus cong\u00e9neres, le vali\u00f3 alg\u00fan que otro desaire por parte de cierta \u00e9lite literaria. Desd\u00e9n que Arlt combati\u00f3 orgulloso: \u201cHe resuelto no enviar ninguna obra m\u00eda a la secci\u00f3n de cr\u00edtica literaria de los peri\u00f3dicos. \u00bfCon qu\u00e9 objeto? \u00bfPara que un se\u00f1or enf\u00e1tico entre el estorbo de dos llamadas telef\u00f3nicas escriba para satisfacci\u00f3n de las personas honorables: el se\u00f1or Roberto Arlt persiste aferrado a un realismo de p\u00e9simo gusto, etc., etc.? No, no y no\u201d. Genio y figura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Joan Losa<\/strong> es periodista y cr\u00edtico cultural. Escribe habitualmente en <em>P\u00fablico.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Joan Losa sit\u00faa al escritor Roberto Arlt en su contexto est\u00e9tico y\u00a0 destaca los principales aspectos de una obra literaria rabiosa y radical, que ya ensalz\u00f3 Ricardo Piglia en su Respiraci\u00f3n artificial. Por JOAN LOSA \u201c\u00bfC\u00f3mo se escribe eso?\u201d. El joven Arlt creci\u00f3 escuchando la maldita pregunta cada vez que se enfrentaba con alguna [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":96,"featured_media":532,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[107,111],"tags":[279,278,280,281],"class_list":["post-531","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buensalvaje","category-resena","tag-aguafuertes-portenas","tag-arlt","tag-lanzallamas","tag-valle-inclan"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/users\/96"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=531"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/media\/532"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=531"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=531"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=531"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}