{"id":623,"date":"2017-04-25T11:56:05","date_gmt":"2017-04-25T09:56:05","guid":{"rendered":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/?p=623"},"modified":"2017-04-25T11:56:05","modified_gmt":"2017-04-25T09:56:05","slug":"dudok-de-wit-tortuga-roja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/dudok-de-wit-tortuga-roja\/","title":{"rendered":"Dudok de Wit, cuando la animaci\u00f3n calla"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_624\" style=\"width: 936px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-624\" class=\"wp-image-624 size-full\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga-roja.jpg\" alt=\"La tortuga roja Dudok the wit\" width=\"926\" height=\"584\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga-roja.jpg 926w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga-roja-590x372.jpg 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga-roja-768x484.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 926px) 100vw, 926px\" \/><p id=\"caption-attachment-624\" class=\"wp-caption-text\">Fotograma de <em>La tortuga roja, <\/em>de Dudok de Wit.<\/p><\/div>\n<h4><\/h4>\n<h4>Andrea Mor\u00e1n analiza La tortuga roja, el primer largometraje de Dudok de Wit, quien transmite sensaciones universales a trav\u00e9s de la animaci\u00f3n sin di\u00e1logos.<\/h4>\n<h4>Andrea Mor\u00e1n<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Circula por internet un <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=uk_yKYhBjKA\">videoensayo de Kogonada<\/a> en el que se compilan varios planos de manos rodados por Robert Bresson a lo largo de su carrera. Se trata de una sucesi\u00f3n de acciones en primer plano (manos sujetando un cuenco de agua, manos que se deslizan por el lomo de un animal, manos cerr\u00e1ndose y abri\u00e9ndose, entregando una pastilla de jab\u00f3n\u2026), movimientos lentos y muy precisos, que incluso as\u00ed de descontextualizados parecen transportar un significado mayor que el literal.<\/p>\n<div id=\"attachment_627\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-627\" class=\" wp-image-627\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_manos3-590x316.png\" alt=\"Manos Dudok de Wit\" width=\"590\" height=\"316\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_manos3-590x316.png 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_manos3-768x411.png 768w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_manos3-1024x548.png 1024w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_manos3.png 1920w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><p id=\"caption-attachment-627\" class=\"wp-caption-text\">Fofograma extra\u00eddo de <em>La tortuga roja<\/em>, de Dudok de Wit.<\/p><\/div>\n<p>En <em>La tortuga roja<\/em> son gestos as\u00ed de contenidos los que sustituyen a la palabra. Como acostumbra, el director de animaci\u00f3n Micha\u00ebl Dudok de Wit ha prescindido del di\u00e1logo y ha realizado su primer largometraje apoy\u00e1ndose en la descripci\u00f3n de emociones puras, siendo la principal de ellas (o al menos para la que esto escribe) la soledad. Un n\u00e1ufrago llega a una isla desierta y all\u00ed permanecer\u00e1 sin compa\u00f1\u00eda durante la primera parte del metraje. Las tareas son tan previsibles como fatigosas: conseguir comida, explorar el territorio, construir una barca\u2026 Cuando logra reunir unos cuantos troncos que har\u00e1n las veces de nav\u00edo, el bote es atacado por una misteriosa tortuga empe\u00f1ada en retener al protagonista en aquel trozo de tierra que, mirado desde lejos, se asemeja a la figura de una persona recostada sobre la l\u00ednea del horizonte. No habr\u00e1 palabras, pero s\u00ed escuchamos algunas onomatopeyas que resultan conmovedoras cuando por fin llega la compa\u00f1\u00eda. El dise\u00f1o de sonido es tan pulcro que presta la misma atenci\u00f3n a los pasos de un cangrejo que al suspiro tras la primera caricia.<\/p>\n<p>Hasta ahora Dudok de Wit hab\u00eda destacado por la condensaci\u00f3n, pues sus trabajos no superaban los ocho minutos e incluso algunos de ellos en el mundo de la publicidad rebajan los 30 segundos. <em>Tom Sweep<\/em> (1992) y <em>The Monk and the Fish<\/em> (1994) eran historias en apariencia m\u00ednimas que expand\u00edan a modo de juego la idea del gato persiguiendo al rat\u00f3n; <em>The Aroma of Tea<\/em> (2006) abr\u00eda una senda m\u00e1s minimalista que casi podr\u00eda definirse como animaci\u00f3n abstracta; y sin duda <em>Father and Daughter<\/em> (2000), por la que se llev\u00f3 un Oscar, era (\u00bfsigue siendo?) su obra cumbre. Como si se tratara de un dibujo de Semp\u00e9, en este cortometraje padre e hija pedaleaban hasta la costa y se desped\u00edan sin marcar una fecha para el reencuentro. En menos de un centenar de planos, el director lograba capturar el m\u00e1s profundo de los anhelos mostr\u00e1ndonos c\u00f3mo la ni\u00f1a volv\u00eda una y otra vez al mismo lugar, convirtiendo aquel espacio, el alto de una redondeada colina, en la imagen de la ausencia. Con cada elipsis <em>Father and Daughter<\/em> completaba un ciclo vital que tambi\u00e9n late bajo la estructura de <em>La tortuga roja<\/em>, aunque en este \u00faltimo caso la duraci\u00f3n de noventa minutos obligue al director a estirar el discurrir de la f\u00e1bula. Dejando a un lado las cuestiones narrativas, el gran cambio que presenta este largometraje en la trayectoria de Dudok de Wit es el realismo que le ha sumado a la animaci\u00f3n. Mientras que sus anteriores pel\u00edculas se constru\u00edan al margen de la expresi\u00f3n facial \u2014los personajes apenas ten\u00edan boca ni ojos\u2014, en <em>La tortuga roja<\/em> los rostros narran y surge por fin la necesidad del primer plano, muy infrecuente en el cine del director.<\/p>\n<div id=\"attachment_630\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-630\" class=\"size-medium wp-image-630\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_horizonte-590x314.png\" alt=\"Horizonte Dudok de Wit\" width=\"590\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_horizonte-590x314.png 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_horizonte-768x409.png 768w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/03\/tortuga_horizonte-1024x545.png 1024w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><p id=\"caption-attachment-630\" class=\"wp-caption-text\">Fotograma del horizonte en <em>La tortuga roja.<\/em><\/p><\/div>\n<p>A pesar de esta evoluci\u00f3n, en muchos otros aspectos su estilo sigue intacto. La producci\u00f3n del Studio Ghibli no ha alterado su manera tan caracter\u00edstica de emplear la m\u00fasica o de presentar los fondos, esos paisajes inm\u00f3viles, con reminiscencias de acuarela que contradicen la moda \u201cpixeriana\u201d de conferirle tridimensionalidad a todo bicho viviente. Varios de los horizontes que aparecen en el film bien podr\u00edan compararse con <a href=\"http:\/\/www.revistaojosrojos.com\/hiroshi-sugimoto\/\">las fotograf\u00edas de Hiroshi Sugimoto<\/a> o con <a href=\"http:\/\/www.revistadeartes.com.ar\/revistadeartes_9\/mark-rothko.html\">las pinturas oscuras de Mark Rothko<\/a>, no solo en t\u00e9rminos de composici\u00f3n, sino especialmente por el af\u00e1n de trasladar la subjetividad a la naturaleza. Im\u00e1genes partidas en dos que en la pel\u00edcula tambi\u00e9n nos hablan de la cualidad inquebrantable del tiempo, sea este ocho minutos u hora y media.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Andrea Mor\u00e1n\u00a0<\/strong>(1988) es profesora universitaria de comunicaci\u00f3n audiovisual y escribe cr\u00edtica en <em>Caim\u00e1n cuadernos de cine.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andrea Mor\u00e1n analiza La tortuga roja, el primer largometraje de Dudok de Wit, quien transmite sensaciones universales a trav\u00e9s de la animaci\u00f3n sin di\u00e1logos. Andrea Mor\u00e1n &nbsp; Circula por internet un videoensayo de Kogonada en el que se compilan varios planos de manos rodados por Robert Bresson a lo largo de su carrera. 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