{"id":643,"date":"2017-04-12T10:29:10","date_gmt":"2017-04-12T08:29:10","guid":{"rendered":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/?p=643"},"modified":"2017-04-12T10:29:10","modified_gmt":"2017-04-12T08:29:10","slug":"don-quijote-de-manhattan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/don-quijote-de-manhattan\/","title":{"rendered":"Don Quijote de Manhattan, de Marina Perezagua"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_647\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-647\" class=\"wp-image-647 size-medium\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/Don-Quijote_Marina-Perez-590x843.jpg\" alt=\"Don Quijote de Manhattan\" width=\"590\" height=\"843\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/Don-Quijote_Marina-Perez-590x843.jpg 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/Don-Quijote_Marina-Perez-768x1097.jpg 768w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/Don-Quijote_Marina-Perez-717x1024.jpg 717w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/Don-Quijote_Marina-Perez.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><p id=\"caption-attachment-647\" class=\"wp-caption-text\">Portada de <em>Don Quijote de Manhattan,<\/em> de Marina Perezagua.<\/p><\/div>\n<h4>Rese\u00f1a de\u00a0<em>Don Quijote de Manhattan (Testamento Yankee),\u00a0<\/em>de Marina Perezagua (Sevilla, 1978), 310 p\u00e1ginas, 19 euros.<\/h4>\n<h4>Por Fernando Valls<\/h4>\n<p>La nueva novela de Marina Perezagua resulta ser muy distinta de sus obras anteriores, dos libros de cuentos y otra narraci\u00f3n extensa, <em>Yoro<\/em>, con la que ha obtenido recientemente en M\u00e9xico el Premio Sor Juan In\u00e9s de la Cruz. Es diferente porque abandona el tono tr\u00e1gico predominante para pasar a lo c\u00f3mico y aleg\u00f3rico, aunque no por ello deje de guardar algunas semejanzas con sus otros libros: la perspectiva global, la visi\u00f3n cr\u00edtica del mundo y, m\u00e1s en concreto, las alusiones a Hiroshima, por solo citar algunas de ellas.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n se vale de tres componentes que resultan esenciales: sus dos protagonistas, don Quijote y Sancho; la lectura e interpretaci\u00f3n que el primero hace de la <em>Biblia<\/em>, de la que se empapa el neocaballero andante gui\u00e1ndolo en su camino, tras identificarse con Jesucristo, y por \u00faltimo la ciudad de Nueva York, que en esta ocasi\u00f3n no remite a la Manhattan cinematogr\u00e1fica o tur\u00edstica, sino a sus espacios menos <em>glamourosos<\/em>, pero tambi\u00e9n a Queens, el barrio donde reside la autora desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n empieza el 17 de enero del 2016, cuando los dos c\u00e9lebres personajes de ficci\u00f3n aparecen en Manhattan, habiendo olvidado qui\u00e9nes hab\u00edan sido, aunque permanezca en ellos un vago recuerdo de su condici\u00f3n y de sus antiguas peripecias. El caso es que ahora don Quijote, quien se considera un resucitado, pierde el juicio tras la lectura de la Biblia, con lo que caballero y escudero deciden recorrer la isla y sus alrededores poniendo en pr\u00e1ctica las ense\u00f1anzas del libro sagrado, que les regala una predicadora callejera, con el fin de limpiar sus calles de agravios y sinrazones, socorriendo a los menesterosos, tras haber sido Don Quijote molido a palos, convirti\u00e9ndose en adalid de todos los anhelos progresistas, pues no otra cosa pretende que arreglar \u2014en suma\u2014 un mundo que quiz\u00e1 ya no tenga arreglo, tal y como se\u00f1ala el narrador, aunque en el desenlace recobre la esperanza.<\/p>\n<p>El caso es que ahora los gigantes ya no son molinos sino rascacielos, la a\u00f1eja \u00ednsula Barataria se ha transformado en Manhattan, y la pareja de protagonistas ha adoptado unos ropajes gal\u00e1cticos \u2014se acerca Halloween\u2014 que les parecen m\u00e1s adecuados que los otros que llevaban, los de C-3PO y un ewok de <em>La guerra de las galaxias<\/em>, tal y como se reproduce en la cubierta del libro, mientras que la pastora Marcela es ahora un rascacielos, la Freedom Tower, levantada en el lugar que ocupaban las Torres Gemelas, en el papel de Dulcinea, centro y gu\u00eda del mundo del h\u00e9roe justiciero. As\u00ed, Don Quijote aparece como alto, flaco y dorado, mientras que a Sancho lo encontramos bajo, orondo y peludo.<\/p>\n<p>Si, por un lado, esta ins\u00f3lita reaparici\u00f3n en Nueva York, habiendo adquirido la repentina facultad de entender el ingl\u00e9s, nos recuerda las peripecias de alguna de las novelas m\u00e1s jocosas de Eduardo Mendoza (las situaciones sorprendentes y absurdas; los nombres rid\u00edculos de los personajes: la se\u00f1ora Kara Coles o Kara Couls; al servicio de una visi\u00f3n cr\u00edtica del mundo); por otro, es dif\u00edcil no mencionar, al respecto, la obra de <a href=\"http:\/\/elsjoglars.com\/portfolio\/en-un-lugar-de-manhattan\/\">Els Joglars, <em>En un lugar de Manhattan<\/em><\/a>, estrenada en el 2005.<\/p>\n<p>La novela se compone de 38 breves cap\u00edtulos que incluyen numerosos episodios en los que no escasean ni los remedos de la Biblia (la confusi\u00f3n de lenguas; la resurrecci\u00f3n de los muertos; las plagas de langostas, de chinches y piojos o cerdos de ocho patas; y la entrada de Jesucristo en Jerusal\u00e9n y la expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo), ni tampoco los de la obra cumbre de Cervantes (la historia del joven cautivo, encarcelado por hacer el bien, por justiciero; un Sancho que se trabuca con las palabras, como luego les ocurrir\u00e1 a tantos otros personajes de Balzac y de Juan Mars\u00e9), o los sue\u00f1os apocal\u00edpticos. Podr\u00eda decirse que siendo una narraci\u00f3n t\u00edpicamente posmoderna, si tal marbete alberga todav\u00eda algo, tiene ingredientes de la novela cl\u00e1sica y moderna, de la narrativa aleg\u00f3rica con ribetes apocal\u00edpticos, vali\u00e9ndose para ello de im\u00e1genes que podr\u00edan relacionarse con las de Lorca o William Blake, en la historia de Sim\u00f3n, el refugiado eslavo. El relato posee, adem\u00e1s, un importante componente metaliterario: la defensa de la imaginaci\u00f3n (\u201cla imaginaci\u00f3n es el \u00fatero de todo cuanto nos rodea\u201d, pp. 147 y 252), y, por el contrario, la cr\u00edtica de la denominada <em>autoficci\u00f3n<\/em>; la ruptura del tiempo lineal, para utilizar el sincr\u00f3nico, pues \u2014como se nos recuerda\u2014 en Manhattan el tiempo es otro (pp. 71-74, 165 y 242); o la preocupaci\u00f3n por el ocaso de la palabra escrita (p. 242). El relato est\u00e1 plagado tambi\u00e9n de elementos fant\u00e1sticos, conviviendo con naturalidad en sus p\u00e1ginas lo culto y lo popular: el remedo de una escena de <em>La dolce vita<\/em> (p. 141), junto a las historias de Ast\u00e9rix (p. 277).<\/p>\n<p>Marina Perezagua se apropia y reescribe <em>El Quijote<\/em> con pericia, pues partiendo del gran libro compone otro con ribetes semejantes y a la vez muy distinto, cuya acci\u00f3n transcurre ahora en una nueva Babel, donde las lenguas se hibridan y confunden, no siempre para bien, \u201cen un mundo de locos, [en el que] el cuerdo es el m\u00e1s loco y todos los locos son cuerdos\u201d (p. 264). El remedo y la parodia no tienen otro fin que denunciar, una vez m\u00e1s, las dificultades para sobrevivir en una megal\u00f3polis deshumanizada, la falsedad \u2014en suma\u2014 del sue\u00f1o americano, la histeria de sus habitantes, y eso que todav\u00eda estaban en la era anterior a Donald Trump, desde el momento en que los j\u00f3venes inquietos no solo son explotados en sus precarios trabajos o carecen de seguros m\u00e9dicos, sino que sus propios compa\u00f1eros se muestran a menudo insolidarios. A veces, tiene uno la impresi\u00f3n de que la autora le traspasa a Don Quijote sus propias obsesiones sobre el ecologismo, la comida macrobi\u00f3tica o el animalismo. As\u00ed, Marina Perezagua, con \u201cel coraz\u00f3n encendido\u201d, algo de Juana de Arco y mucho de quijotesca, parte de lo conocido para ir alej\u00e1ndose hasta llegar a un territorio ignoto, y absolutamente propio, mientras nos relata \u201cesta graciosa y triste y alegre historia\u201d, tal y como la define en el cap\u00edtulo inicial, \u201cverdadera historia\u201d, pues de estas formas y de otras llega a denominarla (pp. 13, 73, 84 y 149). El empe\u00f1o es, sin duda, ambicioso, y el resultado me parece satisfactorio, pues se trata de una novela inteligente y bien resuelta, a ratos divertida e ingeniosa, y siempre cr\u00edtica con la realidad y con algunas perversas costumbres. Ahora solo queda que los lectores sepan apreciarla y puedan disfrutar de su calidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de\u00a0Don Quijote de Manhattan (Testamento Yankee),\u00a0de Marina Perezagua (Sevilla, 1978), 310 p\u00e1ginas, 19 euros. 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