{"id":713,"date":"2017-06-30T12:41:38","date_gmt":"2017-06-30T10:41:38","guid":{"rendered":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/?p=713"},"modified":"2017-06-30T12:41:38","modified_gmt":"2017-06-30T10:41:38","slug":"michael-haneke-pastiche-y-terror","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/michael-haneke-pastiche-y-terror\/","title":{"rendered":"Michael Haneke: pastiche y terror"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_714\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-714\" class=\"size-medium wp-image-714\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/06\/5dab810addfa4b1d9dade2924fe87e37-590x393.jpg\" alt=\"haneke\" width=\"590\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/06\/5dab810addfa4b1d9dade2924fe87e37-590x393.jpg 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/06\/5dab810addfa4b1d9dade2924fe87e37-768x512.jpg 768w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/06\/5dab810addfa4b1d9dade2924fe87e37-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><p id=\"caption-attachment-714\" class=\"wp-caption-text\">Michael Haneke. (Photo by Alberto E. Rodriguez\/Getty Images)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>El autor peruano analiza el cine de Michael Haneke a trav\u00e9s de su pel\u00edcula <em>La cinta blanca.<\/em> Pastiche y terror.<\/h4>\n<h4>por Richard Parra.<\/h4>\n<p>Una historia de impunidad. Un laberinto de sospechas. Una culpa acaso compartida por amos y sirvientes. Machismo. Resentimiento social. Un autoritarismo teol\u00f3gico, pol\u00edtico y econ\u00f3mico unificados. Un clima de represi\u00f3n, terror, abuso sexual. Un estado policial. Terrorismo religioso. Explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. La antesala de un genocidio. Tal es el universo que presenta <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=5qGashFMKAY\"><em>La cinta blanca<\/em><\/a> de Michael Haneke (2009).<\/p>\n<p>La pel\u00edcula relata el fracaso de los hero\u00edsmos sociales y las rebeliones personales. Concluye con el triunfo de la resignaci\u00f3n, la culpa cristiana y el nihilismo que tanto critic\u00f3 Nietzsche. El sastre y la ni\u00f1era Eva, por ejemplo, intentan vivir su amor al margen del terror, pero fracasan. La baronesa, a pesar de pronunciar su deseo de huir con amante, no logra escapar de su opresivo matrimonio con un terrateniente feudal. Los hijos del pastor luterano y del mayordomo expresan su descontento mediante el terror, el sadismo y el abuso de los indefensos (incluido un beb\u00e9).<\/p>\n<p>En La cinta blanca son aislados los momentos de esperanza. El m\u00e1s destacable: cuando el hijo menor del pastor, uno de los pocos ni\u00f1os que sonr\u00ede, rescata y cura a un pajarito. Otro: cuando las miradas de Eva y el sastre se cruzan, entre seductoras y retra\u00eddas, distanci\u00e1ndose as\u00ed del \u00e1mbito de la tiran\u00eda y el servilismo que los rodea. El filme, sin embargo, propone la negaci\u00f3n de aquellos momentos: la hija mayor del pastor decapita y crucifica al p\u00e1jaro de su padre en una tijera (alusi\u00f3n a la castraci\u00f3n); adem\u00e1s, se muestra el rostro de un ni\u00f1o con s\u00edndrome de Down con los ojos destrozados, un monstruoso rostro ed\u00edpico que recuerda al Frankenstein de Whale, as\u00ed como a las pr\u00e1cticas fascistas de exterminaci\u00f3n de personas discapacitadas.<\/p>\n<p>La cinta blanca es ante todo un relato sobre una infancia dominada por el poder feudal (propietario de la tierra y los medios de producci\u00f3n), la iglesia luterana (con su r\u00edgido sentido de la obediencia, la represi\u00f3n sexual y el castigo corporal) y un sistema educativo que los vigila y niega como conciencias, sujetos y cuerpos. Como conjunto, los ni\u00f1os sintetizan lo social. Son los hijos de los amos y sirvientes y, por igual, viven sometidos a la violencia, el abuso y la tortura. Pero, como en Los Inocentes de Clayton, la ni\u00f1ez no es una panacea de bondad. Muchos ni\u00f1os agreden, mienten, son c\u00f3mplices del poder, operan de manera s\u00e1dica, conspiran. Se rebelan llevando a cabo acciones clandestinas irracionales con emblem\u00e1tico valor religioso y pol\u00edtico: la tortura al engre\u00eddo y privilegiado hijo del terrateniente en las nalgas; posiblemente el incendio de la propiedad del Bar\u00f3n. En la condici\u00f3n agresiva y resentida de los ni\u00f1os, en su odio sin rostro, se atisban ecos de un fascismo en proceso y de una pesadilla inminente que se materializar\u00e1 simb\u00f3licamente con la guerra final.<\/p>\n<p>En La cinta blanca, asimismo el machismo luterano confina a la mujer a decorado, a carne instrumental y mano de obra reemplazable. Por el vestuario, apenas se distinguen. Carecen de singularidad. Son funciones, intermediarias entre el padre cruel y sus v\u00e1stagos. Lloran, callan, obedecen, protegen su honor, llevan una doble vida clandestina. A veces, son c\u00f3mplices de las pol\u00edticas castrantes del letrado pastor y el bar\u00f3n. Una de ellas, la m\u00e1s humillada, la amante del doctor, es revestida de asco, animalizada, silenciada y golpeada.<\/p>\n<p>Desde lo narrativo, La cinta blanca combina hechos planeados con azarosos, coincidencias tr\u00e1gicas, determinaciones hist\u00f3ricas y culturales con el libre albedr\u00edo. Se resiste al determinismo luterano, pero tambi\u00e9n a la contingencia. Su final apocal\u00edptico denota la destrucci\u00f3n del mundo, un castigo divino, m\u00edtico, pero tambi\u00e9n la acentuaci\u00f3n de la crisis hist\u00f3rica. Enlaza el drama local con el caos mundial. Quiere ser reflejo compacto de una realidad m\u00e1s amplia. Sin embargo, esta visi\u00f3n (tr\u00e1gica, hist\u00f3rica, cr\u00edtica y pesimista al mismo tiempo) no asume formas narrativas, documentales, o visuales alternativas, o abiertamente meta-cinematogr\u00e1ficas como otras pel\u00edculas de Haneke, v\u00e9ase C\u00f3digo desconocido. La cinta blanca, m\u00e1s bien, es una meditada composici\u00f3n cl\u00e1sica, sim\u00e9trica, un articulado y complejo montaje donde parece no haber espacio para la espontaneidad. Por su cuidado estilo retro, es una obra posmoderna que asume la nostalgia por el cine consagrado. Rememora pl\u00e1sticamente el mundo opresivo y fan\u00e1tico de Dreyer en <em>Dies Irae<\/em>, o la visi\u00f3n expresionista, l\u00edrica y corrupta de Laughton en La noche del cazador, o la pol\u00e9mica comprensi\u00f3n de la maldad de A sangre fr\u00eda, de Brooks. Algunos cuadros remiten a Frankenstein, de Whale. La paisaj\u00edstica contiene ecos de la pintura flamenca. El pueblo de Eichwald como microcosmos reelabora los poblados fantasmas de ciertos westerns (El hombre del Oeste, de Mann). Haneke incluso retoma los can\u00f3nicos horizontes de Ford.<\/p>\n<p>Como se nota, cr\u00edtica teol\u00f3gica, pol\u00edtica e hist\u00f3rica conviven con un aparentemente conservadurismo formal. En este sentido, se aprecia un proyecto similar a la cr\u00edtica del victorianismo que despliega Lynch en El hombre elefante. Hay individualismo creador, pero sujeto a un repertorio. <em>La cinta blanca<\/em> parodia; como dir\u00eda Fredric Jameson, habla con la m\u00e1scara de la cultura global: es un producto intertexual, una pel\u00edcula de pel\u00edculas, y enuncia una contradicci\u00f3n de la posmodernidad: un pesimismo pol\u00edtico manifestado como atolladero moral y pol\u00edtico, y una desilusi\u00f3n formal que se resisten a cuestionar el mundo (como s\u00ed lo hacen El Proceso, de Welles, o El Castillo, del propio Haneke).<\/p>\n<p>Algunas preguntas quedan planteadas. \u00bfLa cinta blanca va m\u00e1s all\u00e1 de las combinatorias que le permite el archivo? \u00bfRetrata novedosamente un mundo enloquecido por el terror <em>ad portas<\/em> de una guerra total? \u00bfSe ve forzada a asumir acr\u00edticamente las formas consagradas para canalizar y hacer legible su relato? \u00bfO acaso su proyecto es implosivo: mostrar las contradicciones de la ideolog\u00eda oficial a costa de su propia existencia est\u00e9tica?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Richard Parra <\/strong>(Comas, 1977) es docente y cr\u00edtico literario. Ganador del Premio Cop\u00e9 de Oro 2014 por su ensayo La tiran\u00eda del Inca. El inca Garcilaso y la escritura pol\u00edtica en el Per\u00fa colonial (1568-1617). En 2014 public\u00f3 las novelas breves La pasi\u00f3n de Enrique Lynch y Necrofucker y, recientemente, Los ni\u00f1os muertos, todas ellas en la editorial Demipage.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El autor peruano analiza el cine de Michael Haneke a trav\u00e9s de su pel\u00edcula La cinta blanca. Pastiche y terror. por Richard Parra. Una historia de impunidad. Un laberinto de sospechas. Una culpa acaso compartida por amos y sirvientes. Machismo. Resentimiento social. Un autoritarismo teol\u00f3gico, pol\u00edtico y econ\u00f3mico unificados. Un clima de represi\u00f3n, terror, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":96,"featured_media":714,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[107,128,54],"tags":[24,303,387,65],"class_list":["post-713","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buensalvaje","category-cine","category-opinion","tag-cine","tag-demipage","tag-michael-haneke","tag-richard-parra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/users\/96"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=713"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/713\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/media\/714"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/bonsauvage\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}