Caca, pis, pedo, moco… Un libro sobre todo eso y que no da asco

Caca, pis, pedo, moco… Un libro sobre todo eso y que no da asco

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Berta Páramo ha escrito y dibujado un libro sobre cacas, pises, salivas y otros fluidos, y ha obtenido la Mención Especial como opera prima en la reciente Feria Internacional del Libro infantil en Bolonia. Su ‘Fluidoteca’, publicado por Editorial Litera, es un libro donde no falta la escatología ni el buen humor. Un libro informativo que centra la importancia en esas cosas que expulsa el ser humano y a las que despreciamos por asquerosas. Fluidos básicos sin los que la vida sería imposible y de los que apenas sabemos nada.

Gracias a Berta Páramo, con la que hablamos en la reciente Feria del Libro Infantil de Bolonia, horas antes de recibir su Mención Especial como opera prima, vamos a descubrir que los fluidos ayudan a mantener en equilibrio nuestro cuerpo para que funcione bien. Vamos a descubrir, por ejemplo, que si algo ataca a nuestro cuerpo, los fluidos lo protegen; que si sube la temperatura, te ayudan a bajarla; que si aumentan los desechos, se encargan de deshacerse de ellos, y si un órgano necesita algo, se lo llevan.

El pis, la caca, los mocos, la sangre… son parte fundamental de nuestro cuerpo. Fluidos de los que normalmente no se habla en los libros para niñas y niños. Así que no te hagas la remilgada o el remilgado y afronta sin ascos y sin fobias la Fluidoteca. Que no solo es un libro divertido, sino bonito, del que puedes presumir en tu biblioteca.

Berta Páramo llega desde la Arquitectura al mundo del libro infantil por culpa de Indiana Jones, que le contagió su afición a dibujar en cuadernos. “Es una forma que utilizo para recordar un viaje, me gusta pararme y dedicarle un rato a cada momento del viaje; así aprovecho para verlo bien, para estar”…

¿Cómo surge hacer un libro sobre fluidos?

Surgió en la Feria del Libro de Guadalajara en 2019, adonde me invitaron para dar un par de charlas. En un descanso me fui a tomar un café con Juan Romero, mi editor de Litera, con el que acababa de publicar Cambio climático, y estaba sin nuevo proyecto. Juan me contó que tenía en mente hacer un libro de fluidos para su editorial. Y yo, inconsciente, le dije: ¡Pues yo te lo hago! Al llegar a casa y pensarlo, me di cuenta del lío en que me había metido. Crear el libro ha sido un viaje fascinante. Lo primero fue asumir que somos fundamentalmente fluidos, y más en época de pandemia. Fluidos que rigen nuestro cuerpo y de los que se habla muy poco. No se habla nada de ellos normalmente en los libros sobre el cuerpo humano, no existe algo tan especifico y apenas se les menciona.

¿Cómo planteas el libro?

La primera idea era la de trabajar con dos colores cada tema, hacer un libro a dos tintas, que fue una idea también de Juan. Porque además de hacer un libro riguroso y científico, queríamos hacer un libro bello y con un diseño potente y que llamara la atención. Así que decidimos que cada capítulo sería de un color; los mocos son verdes, la caca marrón… y así son los colores del libro. No solo quería un libro que contara cosas, sino que las contara de una forma bonita. Hay que educar al ojo.

En una época donde debemos compartir pocos fluidos por culpa de la pandemia, ¿necesitamos conocerlos mejor?

El conocimiento te ayuda a protegerte. Es un libro donde he tenido que investigar mucho, le envié a mi editor el primer capítulo, el de las cacas, y tardó bastante en contestarme; esperaba mucho más texto. Pero un libro sobre la caca, el pis… no va destinado a un público adolescente. Hemos intentado que tenga muchas capas, para que lo puedan ver desde los pre-lectores hasta los adultos. Así que al final nos pusimos de acuerdo en que el texto sería el justo y necesario.

¿Cómo está estructurada la información en el libro?

Primero hay una investigación brutal para cada capítulo. En cada tema, siempre hay una parte que es como más sobria, donde se explica qué son los fluidos y por qué son importantes. Cada capítulo empieza con una portadilla y las dos primeras páginas nos dicen qué son los fluidos y qué hacen. Las cacas son los restos de comida que tu cuerpo ya no puede aprovechar, por ejemplo. En cada página siempre hay un espejo, donde, si yo no sé leer, puedo intuir por la ilustración la información. Poco a poco la información va subiendo, siempre hay una ilustración del cuerpo humano para que sepamos dónde ubicar cada fluido y una página con toda la información. Los capítulos están pensados para que, en sucesivas lecturas, el niño o la niña vayan descubriendo cosas nuevas. He querido que sea muy visual.

¿Cómo consigues explicarlo con tanta sencillez?

En libros de no ficción lo realmente importante es la claridad. Si no logro transmitir con sencillez, no estaré cumpliendo mi objetivo. Cada fluido tiene un final divertido, donde hay un inventario un poco loco para que luego el lector lo pueda continuar. He conseguido la sencillez a base de resumir y resumir… hasta llegar a encontrar un concepto claro.

Has logrado empoderar cosas a las que constantemente despreciamos, que nos dan asco, que escondemos.

Cierto; de hecho, me han llegado historias de niños que, después de haber leído el libro, hacen su propia catalogación de sus fluidos y les prestan más atención.  Cómo nos enseñan a ver las cosas de niños es fruto de muchas manías, y de que muchos ascos son realmente aprendidos. Forman parte de nuestro cuerpo y los niños lo saben, y por eso hablan constantemente de cacas. El conocimiento te hace valorarlo.

¿Qué destacarías de tu libro que te llame la atención?

Sobre todo el tema, porque no hay libros que hayan dedicado tanta atención a los fluidos. Y que es un libro con muchas lecturas, que es un libro divertido, bonito, que aporta información sin aburrir. Que para algunos niños lo importante serán las ilustraciones, para otros la información, para otros las anécdotas…

¿Cuál es tu fluido favorito?

No tengo uno favorito en especial. Cada uno tiene su misterio. Bueno, quizá el pis, y es que soy una meona desde pequeñita.

¿Qué te ha sorprendido de cada fluido?

De las cacas, la estercobilina, que es el pigmento que les da color. De los pedos, que son los gases que sueltan las bacterias. De las lágrimas, la cantidad de glandulitas que tenemos. De los mocos, que nos protegen mucho. Del pis, que los riñones trabajan mucho. De la saliva, que sirve para más cosas de las que yo pensaba. De la sangre, que es nuestro glovo, que nos lleva a cualquier parte del cuerpo aquello que necesitamos.

¿Cómo llega la mención especial de Bolonia?

Me llamó Juan por la noche, que nunca me llama a esas horas, porque le había llegado el mail con la noticia y fue una alegría inmensa. Tanto Bolonia como la mención son una gran oportunidad, un escaparate donde tu libro se proyecta hacia fuera y hace que llegue a otros países. La mención te ayuda en esta carrera lenta que es el libro, te da ánimos para seguir.


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