{"id":371,"date":"2016-11-18T07:39:27","date_gmt":"2016-11-18T06:39:27","guid":{"rendered":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/?p=371"},"modified":"2016-11-18T00:32:02","modified_gmt":"2016-11-17T23:32:02","slug":"comienza-aqui-leer-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/comienza-aqui-leer-escribir\/","title":{"rendered":"De noche y en silencio&#8230; Probablemente nuestro acto m\u00e1s \u00edntimo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_373\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-373\" class=\"size-medium wp-image-373\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-content\/uploads\/sites\/13\/2016\/11\/DSC_0017-590x395.jpg\" alt=\"Juanjo Moral.\" width=\"590\" height=\"395\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-content\/uploads\/sites\/13\/2016\/11\/DSC_0017-590x395.jpg 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-content\/uploads\/sites\/13\/2016\/11\/DSC_0017-768x514.jpg 768w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-content\/uploads\/sites\/13\/2016\/11\/DSC_0017-1024x685.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><p id=\"caption-attachment-373\" class=\"wp-caption-text\">Juanjo Monrabal Carvalho.<\/p><\/div>\n<p><em>\u201cY es aqu\u00ed donde todo comienza: leer antes que escribir\u201d, asegura <strong>Juanjo Monrabal Carvalho<\/strong> (Madrid, 1976), el alumno elegido por <strong>Rub\u00e9n Abella<\/strong> para la autoentrevista del mes del blog de la Escuela de Escritores. Licenciado en Derecho, ejerce desde hace 17\u00a0a\u00f1os como oficial de notar\u00eda en Madrid y es padre de dos ni\u00f1as. En la <strong><a href=\"http:\/\/escueladeescritores.com\/\">Escuela de Escritores<\/a> <\/strong>hizo\u00a0en 2012 el Curso de Narrativa (Itinerario de Novela) y a principios del a\u00f1o que viene la editorial <strong><a href=\"http:\/\/www.edalya.com\/\">Dalya<\/a><\/strong> publicar\u00e1 su primera novela, &#8216;Las \u00daltimas Voluntades&#8217;.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Un buen comienzo.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Se me ocurren muchos: \u201cEl joven Hans Castorp camino de un sanatorio en los Alpes suizos; el Coronel Aureliano Buend\u00eda frente al pelot\u00f3n de fusilamiento; la confusi\u00f3n de Meursault sobre la fecha de fallecimiento de su madre, hoy o quiz\u00e1 ayer, tras recibir el telegrama del asilo en el que ella resid\u00eda\u201d\u2026 Construcciones aparentemente sencillas, unas pocas frases casi al azar (que de azar tienen m\u00e1s bien poco) y sin darte cuenta te sientes atrapado por su voz, por su cadencia narrativa, por su musicalidad, su belleza. Y no tienen que esconder grandes acontecimientos ni resolver los problemas existenciales, aunque los rocen. No necesitan los fuegos de artificio. Las historias que m\u00e1s me han emocionado narraban hechos cotidianos (una muerte, una duda que termina eclipsando y cuestionando la vida del protagonista, una equivocaci\u00f3n, un anhelo). Historias que te remueven. Y es aqu\u00ed donde todo comienza: leer antes que escribir. Abrir las ventanas. Despertar la rabia, la grandeza (o bajeza), las emociones, el erotismo (no descubro nada nuevo). Una belleza que no necesita disfrazarse.<\/p>\n<p><em><strong>Y tu comienzo&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Una poes\u00eda. Y yo con siete u ocho a\u00f1os ley\u00e9ndola en voz alta en clase, despu\u00e9s de que la profesora me preguntara varias veces si la hab\u00eda escrito yo (y me cost\u00f3 convencerla). Y el aplauso de mis compa\u00f1eros a continuaci\u00f3n, que seguro les interesaban tanto mis versos como la vida del escarabajo pelotero&#8230;, pero me hicieron sentir especial, diferente. Entonces no eran importantes los libros, ni los grandes autores, ni la tem\u00e1tica, ni la construcci\u00f3n de personajes. No ten\u00eda que encontrar mi voz ni mis silencios. Tampoco conocer el final de la historia antes de iniciarla o trazar el camino en una escaleta. S\u00f3lo escrib\u00eda. Escrib\u00eda para que me aplaudieran de nuevo, los mismos compa\u00f1eros u otros. Escrib\u00eda porque unas cuantas poes\u00edas que todav\u00eda conserva mi padre en casa (quien sino) hab\u00edan resultado, a juicio de los profesores, las mejores del colegio. Escrib\u00eda porque el director me hab\u00eda estrechado la mano y me hab\u00eda felicitado por mi trabajo (mi mayor momento de gloria literaria). Despu\u00e9s lo hice tambi\u00e9n para gustar a las chicas (pero esto no viene al caso, \u00bfno?).<\/p>\n<p>Ahora tambi\u00e9n escribo. Estuve diez a\u00f1os sin poder o querer hacerlo, quiz\u00e1 se hab\u00edan extraviado algunas partes de m\u00ed, pero volv\u00ed a ello, o mejor dicho, \u201cvolvi\u00f3\u201d.<\/p>\n<p><em><strong>Dicho as\u00ed, casi parece algo ajeno a ti<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p>Es que probablemente lo sea y as\u00ed debe permanecer, ajeno a m\u00ed. Fui yo quien perdi\u00f3 la ilusi\u00f3n o la constancia por escribir (malditas crisis de realidad). El que renunci\u00f3 a \u201clas palabras\u201d. Y ya me cuesta recordar qui\u00e9n dej\u00f3 de llamar a qui\u00e9n, a ignorar las necesidades del otro, a escucharnos en definitiva.<\/p>\n<p>Pero es cierto que volvi\u00f3. Volvi\u00f3 algo que hab\u00eda permanecido agazapado mucho tiempo (ll\u00e1malo ilusi\u00f3n), intentando pasar desapercibido aunque junto a la puerta, esperando la ocasi\u00f3n para volver a lucirse, pero esta vez sin buscar aplausos. S\u00f3lo vuelos a poca altura y sin motor, ese fue el trato.<\/p>\n<p><em><strong>\u00bfTalento o esfuerzo?<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Para alguien que siempre ha estado en el grupo de los que sienten mucho y nada saben (hablo por m\u00ed), sin duda el esfuerzo. Y es algo que intento inculcar a mis hijas, sobre todo a la mayor, de seis a\u00f1os (tengo otra de dos) quien hace un mes apenas sab\u00eda leer a pesar de conocer las letras, y lloraba al confesarme que otros compa\u00f1eros de clase ya lo hac\u00edan. Desde entonces practicamos diez o quince minutos todos los d\u00edas, cuando llego a casa. Hemos convertido la lectura y la escritura en un juego, como deber\u00edan permanecer siempre. Y ahora me llena de orgullo escuchar a mi hija ley\u00e9ndome frases sueltas de los cuentos que hasta hace poco le cont\u00e1bamos antes de irse a dormir.<\/p>\n<p>Con la escritura pasa algo muy parecido. Ya me lo advirti\u00f3 <strong>Alfonso Fern\u00e1ndez Burgos<\/strong> en el tercer a\u00f1o del Itinerario de Novela: hay que escribir todos los d\u00edas. Escribir, escribir, escribir. Llueva o haga sol. Te encuentres m\u00e1s o menos animado o dispuesto. Cansado, perezoso, ocupado. Aunque al d\u00eda siguiente te averg\u00fcences por haber escrito algo tan horrible la noche anterior. Aunque pienses que tus escenas no valen nada. Que esto no es lo tuyo. Que nunca estar\u00e1s a la altura de\u2026; incluso en esos casos, tienes que seguir escribiendo.<\/p>\n<p>Una novela se construye con esfuerzo, poco a poco. A fuego lento. Ese fue mi aut\u00e9ntico punto de giro (trabajar). Lo que impuls\u00f3 mi texto para conseguir cerrar la novela y que alguien est\u00e9 hoy dispuesto a publicarla.<\/p>\n<p>Ahora bien, aunque creo con fervor en el esfuerzo, tambi\u00e9n soy consciente de mi mentira piadosa. De lo maravilloso que ser\u00eda escribir algo del tipo: <em>\u201cMientras se sienta que se r\u00ede el alma,\/ sin que los labios r\u00edan;\/ mientras se llore, sin que el llanto acuda \/ a nublar la pupila;\/ mientras el coraz\u00f3n y la cabeza\/ batallando prosigan,\/ mientras haya esperanzas y recuerdos,\/\u00a1habr\u00e1 poes\u00eda!\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Y entonces lleg\u00f3 la Escuela de Escritores\u2026<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Como dir\u00eda <strong>Delibes<\/strong>: <em>\u201cLas cosas pod\u00edan haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron as\u00ed\u201d<\/em>. Y no podr\u00eda estar m\u00e1s de acuerdo. Me siento afortunado de haber formado parte de la Escuela de Escritores. Entonces corr\u00eda el a\u00f1o 2012 y aunque yo hab\u00eda vuelto a escribir, me sent\u00eda perdido. Aislado en la zona de confort que hab\u00eda construido a mi alrededor y a la que no estaba (ni estar\u00e9 nunca) dispuesto a renunciar (mi familia, mi trabajo, mis amigos), pero s\u00ed a alejarme, al menos por unas horas, de ella. Recuperar mi identidad. Hacer algo por m\u00ed mismo. En cierto modo, la escuela tambi\u00e9n me trajo de vuelta de un sitio (mi cabeza) que empezaba a parecerme\u2026 feo. Llen\u00f3 ese peque\u00f1o vac\u00edo necesario en mi caso para encontrar el equilibrio. Una inmersi\u00f3n literaria desconocida para m\u00ed.<\/p>\n<p>En realidad mi cabeza era todav\u00eda una caja vac\u00eda (ahora algo menos). Una caja con todos los juguetes desperdigados por el suelo de la clase, pero al alcance de mis manos. S\u00f3lo ten\u00eda que guardarlos uno a uno y en el orden correcto, para que cupieran todos. Continuar, averiguar, aprender. No se me ocurre un viaje mejor\u2026 No se trataba de llegar a ninguna meta. El camino era la meta. Lo sigue siendo.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n llegaron <em>ellos<\/em>, esas criaturas extra\u00f1as (los escritores), con gafas y un libro bajo el brazo: <strong>Rub\u00e9n Abella<\/strong>, <strong>Nacho Ferrando<\/strong>, <strong>Alfonso Fern\u00e1ndez Burgos<\/strong>, a los que nunca podr\u00e9 agradecer lo suficiente sus clases, su sabidur\u00eda, su confianza en m\u00ed. Y mis compa\u00f1eros de clase, y <strong>Faulkner<\/strong>, <strong>Umbral<\/strong>, <strong>E.L Doctorow<\/strong>, <strong>Cela<\/strong>, <strong>Buzzati<\/strong>, <strong>S\u00e1nchez Ferlosio<\/strong>, <strong>Barea<\/strong>\u2026 Todos y muchos m\u00e1s pasaron por all\u00ed.<\/p>\n<p><em><strong>Y otros que vendr\u00e1n.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>S\u00ed, y no puedo ocultar la envidia que siento por los nuevos pasajeros del Itinerario. Los que est\u00e1n por llegar. Se subir\u00e1n una tarde-noche de octubre en una estaci\u00f3n imaginaria, al tren de la literatura, de las creaciones modestas, de los personajes cotidianos y cargados de defectos, como los que nos hemos marchado.<\/p>\n<p><em><strong>&#8216;Las \u00daltimas Voluntades&#8217;.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El nombre de mi primera novela, que saldr\u00e1 publicada a principios de a\u00f1o. Todav\u00eda me emociono cuando recuerdo la llamada de <strong>Francisco Mesa<\/strong>, editor de Dalya, para comunicarme que hab\u00edan apostado por mi trabajo y que iban a publicar mi novela. Dos a\u00f1os de esfuerzo (ah\u00ed lo tienes otra vez) condensados en unos pocos minutos (el tiempo que dur\u00f3 la llamada), y muchos recuerdos, gratos e ingratos: el tiempo robado a mis hijas, a mi descanso; la batalla para que los di\u00e1logos no se acartonaran, la recompensa al cerrar un cap\u00edtulo, la creaci\u00f3n de personajes.<\/p>\n<p>Y es que publicar nunca fue un objetivo ni creo que deba serlo para quienes decidan formarse en la escuela. Lo importante es aprender, aprovechar el tiempo, disfrutar del trayecto, \u201cel vuelo de cuchillos\u201d, como cari\u00f1osamente llam\u00e1bamos a las cr\u00edticas de nuestros textos, la cercan\u00eda de los profesores, las herramientas narrativas puestas a tu alcance. De nuevo el camino como meta.<\/p>\n<p><em><strong>Pero so\u00f1ar es tan sencillo&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Igual que perderse. Claro que hab\u00eda fantaseado con terminar mi novela y presentarla a alg\u00fan concurso o a alguna editorial para que valoraran el trabajo, de cara a mejorarla, poco m\u00e1s. Alguna vez hasta hab\u00edamos bromeado en clase con que alguno llegara a publicar, pero eran deseos en voz alta (que nunca se cumplen) y con la boca peque\u00f1a, frases hechas, \u201cdelirios de Baco\u201d que nos atacaban al salir de la escuela y comenzar las tertulias literarias en \u201cLa Cabra\u201d, nuestro lugar de vinos, de charlas, de confesiones, de desencuentros.<\/p>\n<p><em><strong>Tus herramientas literarias.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Sin duda alguna escribo mejor que cuando llegu\u00e9 a la Escuela (lo que no significa que ahora lo haga bien) y eso se lo debo al Itinerario, a los profesores, a mis propios compa\u00f1eros. Leo mejor y sin descanso. Dispongo de m\u00e1s recursos literarios, he ganado en t\u00e9cnica narrativa, en seguridad&#8230; De otra manera no habr\u00eda podido enfrentarme a mi novela <em>Las \u00daltimas Voluntades,<\/em> al tono alto de su personaje principal, a su mon\u00f3logo interior, al repaso de su existencia desde la fragmentaci\u00f3n de la l\u00ednea temporal, a las continuas analepsis y prolepsis del texto. No, no habr\u00eda estado ni cerca.<\/p>\n<p><strong><em>Pr\u00f3xima parada: \u00bfser escritor?<\/em> <\/strong><\/p>\n<p>Pr\u00f3xima parada: presentar la novela como se merece y despu\u00e9s, despedirme de ella y de sus personajes durante una larga temporada. Como algunas parejas, nosotros tambi\u00e9n necesitamos separarnos por un tiempo. Y continuar con la segunda, que sigue escribi\u00e9ndose casi ajena a su autor, como si hubiera cobrado vida y ya no me necesitara tanto como al principio. Lo de ser <em>escritor<\/em> (a ver si empezamos a respetar a quienes lo son de verdad) lo dejo para dentro de unos a\u00f1os, cuando me haya ganado que me califiquen como tal. De momento, sigo escribiendo&#8230;<\/p>\n<p><em><strong>Tu rutina creativa.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Alguien me dijo una vez que escribir es probablemente nuestro acto m\u00e1s \u00edntimo y creo que ten\u00eda raz\u00f3n. Un recipiente en el que vertemos los retazos de nuestras propias experiencias. As\u00ed que escribo respetando ese car\u00e1cter \u00edntimo: de noche, cuando mi familia duerme y en silencio, a veces roto por alguna canci\u00f3n (cuanto m\u00e1s nost\u00e1lgica, mejor); con las manos sobre el teclado de un port\u00e1til demasiado grande, demasiado viejo y la luz de la pantalla como \u00fanico soporte.<\/p>\n<p>Entonces ocurre&#8230; pero s\u00f3lo algunas veces, y sobre las azoteas y las copas de los \u00e1rboles se oye resbalar la noche, implacable&#8230; El resto seguro que puedes imagin\u00e1rtelo.<\/p>\n<p><em><strong>Juguemos a algo: preguntas y respuestas cortas.<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Tu mayor fuente de inspiraci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Mi trabajo como Oficial de Notar\u00eda. Escuchar a las personas. Redactar sus \u201c\u00faltimas voluntades\u201d, sus testamentos cuando saben que su fin est\u00e1 cerca. Las disputas que provocan las herencias.<\/p>\n<p><em><strong>Casi te mueres de risa.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El d\u00eda que un editor (cuyo nombre voy a obviar) defini\u00f3 a Vicente Carvajal, el personaje principal de mi novela, como un cruce entre Holden Caulfiend y Grenuille (ah\u00ed es nada). Al final decidi\u00f3 no publicar mi novela por falta de empat\u00eda con mi personaje (con ese cruce).<\/p>\n<p><strong>Algo absurdo elevado a su m\u00e1xima potencia.<\/strong><\/p>\n<p>Que <em>Superpop<\/em> publique esta secci\u00f3n.<\/p>\n<p><em><strong>Tu peor pesadilla.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Las entrevistas desdobladas. \u00bfNo habr\u00eda sido m\u00e1s f\u00e1cil sentarse a tomar un caf\u00e9 y charlar un rato?<\/p>\n<p><em><strong>Un libro.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>La Monta\u00f1a M\u00e1gica<\/em>, de <strong>Thomas Mann. <\/strong><\/p>\n<p><em><strong>Sigues echando de menos&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Las copas de vino con los compa\u00f1eros, despu\u00e9s de clase. Eso s\u00ed que eran tertulias literarias hasta altas horas.<\/p>\n<p><em><strong>El secreto del \u00e9xito.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El d\u00eda que lo tenga, te lo cuento. De momento, re\u00edrme de todo.<\/p>\n<p><em><strong>Un deseo a medio plazo.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Volver a la Escuela\u2026 Pero esta vez de <em>profe<\/em> (\u00bfadjunto el \u201ccurr\u00edculum\u201d a la entrevista?).<\/p>\n<p><em><strong>Tu \u00faltima mentira.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Recuerda que escribo. La mentira es parte del truco.<\/p>\n<p><em><strong>Y para concluir, un bonito final.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>No digas nada&#8230; Ni una palabra. Esto no acaba aqu\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/escueladeescritores.com\/cursos\/\">Todos los cursos de la Escuela de Escritores<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cY es aqu\u00ed donde todo comienza: leer antes que escribir\u201d, asegura Juanjo Monrabal Carvalho (Madrid, 1976), el alumno elegido por Rub\u00e9n Abella para la autoentrevista del mes del blog de la Escuela de Escritores. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":373,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[3,97,96],"class_list":["post-371","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevistas","tag-escuela-de-escritores","tag-juanjo-monrabal-carvalho","tag-ruben-abella"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/371"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=371"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/371\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":377,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/371\/revisions\/377"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/media\/373"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/escueladeescritores\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}