{"id":361,"date":"2015-01-02T01:26:44","date_gmt":"2015-01-02T00:26:44","guid":{"rendered":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/?p=361"},"modified":"2020-02-25T20:57:32","modified_gmt":"2020-02-25T19:57:32","slug":"recordando-juan-pujol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/recordando-juan-pujol\/","title":{"rendered":"Recordando a Juan Pujol"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_362\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-362\" class=\"size-medium wp-image-362\" src=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2015\/01\/juan-pujol-garbo-590x366.jpg\" alt=\"Dos im\u00e1genes del esp\u00eda Juan Pujol. \" width=\"590\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2015\/01\/juan-pujol-garbo-590x366.jpg 590w, https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2015\/01\/juan-pujol-garbo.jpg 789w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><p id=\"caption-attachment-362\" class=\"wp-caption-text\">Dos im\u00e1genes del esp\u00eda Juan Pujol.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: center\">\n<p>Citar a Churchill puede parecer el recurso de un periodista poco imaginativo \u2013y la mayor\u00eda de las veces, lo es\u2013, pero hay sentencias del pol\u00edtico brit\u00e1nico que dignifican el premio Nobel de Literatura que le fue extra\u00f1amente concedido en 1953. Cuando dijo aquello de que \u201cnunca tantos le debieron tanto a tan pocos\u201d se refer\u00eda al valor heroico de los soldados en los frentes de la SegundaGuerra Mundial. Aunque secretamente, quiz\u00e1 estuviera pensando en s\u00ed mismo, y en un espa\u00f1ol: Juan Pujol Garc\u00eda. El agente doble m\u00e1s exitoso de la historia, el espa\u00f1ol al que los historiadores dan el m\u00e9rito de haber evitado que la Segunda Guerra Mundial se prolongara uno o dos a\u00f1os m\u00e1s gracias a su trabajo en pos del \u00e9xito del desembarco en Normand\u00eda de junio de 1944.<\/p>\n<p><strong>Esp\u00eda: exitoso h\u00e9roe o mentiroso vil<\/strong><\/p>\n<p>Desde <strong>Graham Greene<\/strong> a <strong>John Le Carr\u00e9<\/strong>, pasando por algunos libros de <strong>Joseph Conrad<\/strong> o autores de serie b y <em>pulp<\/em>, todos han concebido alg\u00fan personaje encarnado por un intrigante exc\u00e9ntrico, un loco aparente, e incluso a veces esa caracter\u00edstica es constitutiva de su \u00e9xito, el punto: el esp\u00eda trabaja mintiendo, fingiendo lo que no es para conseguir algo que alguien necesita. Y lo que todos estos novelistas \u2013y tanto cine\u2013 nos han ense\u00f1ado es que el valor moral de la mentira depende del resultado final, en este caso para la comunidad. Que se lo digan al flem\u00e1tico Sr. Wolmord, vendedor de aspiradoras que Graham Greene describi\u00f3 en <a href=\"http:\/\/www.edhasa.com.ar\/libro.php?ean=9789876282437&amp;t=Nuestro+hombre+en+La+Habana\"><em>Nuestro hombre en La Habana <\/em><\/a>(1958), con toda su red ficticia de informadores, o al revolucionario anarquista Ossipon de <a href=\"https:\/\/www.alianzaeditorial.es\/libro\/literatura\/el-agente-secreto-joseph-conrad-9788420657882\/\"><em>El agente secreto<\/em><\/a> de Conrad. O al personaje que interpreta Robert Redford en <a href=\"https:\/\/www.filmaffinity.com\/es\/film759291.html\">\u2018Los tres d\u00edas del C\u00f3ndor\u2019<\/a> (<strong>Sydney Pollack<\/strong>, 1975), agente de la CIA que trabaja encubierto tras la fachada de la Academia de Literatura Americana de Nueva York:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 usted a gusto aqu\u00ed, se\u00f1or Turner? \u2013pregunta su jefe.<\/p>\n<p>\u2014Hasta cierto punto s\u00ed \u2013responde el esp\u00eda<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 hasta cierto punto?<\/p>\n<p>\u2014Me molesta no poder decirle a la gente lo que hago.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 le cuesta tanto acostumbrarse a eso? \u2013pregunta extra\u00f1ado el jefe.<\/p>\n<p>\u2014Porque yo conf\u00edo de verdad en algunas personas y eso es un problema.<\/p>\n<p>E igual de interesante para hacer un an\u00e1lisis comparado del comportamiento de parte de la prensa es el final de la pel\u00edcula de Pollack, cuando Turner informa con suficiencia al jefe de la estaci\u00f3n de la CIA en Nueva York que ha contado todos los chanchullos que ha visto en la agencia a <em>The New York Times<\/em>, y este le responde sarc\u00e1stico mientras se marcha: \u201c\u00bfY c\u00f3mo sabes que lo van a publicar?\u201d, ante el rostro demudado de Redford.<\/p>\n<p>Son personajes tr\u00e1gicos. Y por supuesto est\u00e1n las historias de los esp\u00edas negados por sus antiguos jefes, o condecorados en privado o con beneficios ajenos a su verdadero cometido. Entre los primeros, el m\u00e1s destacado y desgraciado fue el del esp\u00eda sovi\u00e9tico <strong>Richard Sorge<\/strong> (1895-1944), que avis\u00f3 con antelaci\u00f3n desde Tokio de la invasi\u00f3n alemana de Rusia a Stalin, que prefiri\u00f3 ignorar la amenaza y negar, a\u00f1os despu\u00e9s al ser apresado el esp\u00eda, que la URSS tuviera nada que ver con aquel periodista. Y entre los \u00faltimos, el extravagante poeta <strong>Ezra Pound<\/strong>, que pese a ser condenado en Estados Unidos por sus simpat\u00edas fascistas durante la guerra (que pas\u00f3 en la Italia de Mussolini), ser\u00eda recluido no en una c\u00e1rcel sino en un sanatorio mental, y recibir\u00eda la Medalla del Congreso de Estados Unidos. Sucesos que dieron pie al escritor <strong>Justo Navarro<\/strong> para escribir su novela<a href=\"https:\/\/www.anagrama-ed.es\/libro\/narrativas-hispanicas\/el-espia\/9788433972262\/NH_486\"> <em>El esp\u00eda<\/em><\/a> (Anagrama, 2011), donde jugaba con la idea de que, en realidad, Pound hubiera sido un esp\u00eda doble al servicio de los Aliados, para los que transmit\u00eda en clave desde Radio Roma el estado del tiempo para facilitar los bombardeos norteamericanos y de la RAF.<\/p>\n<p><strong>Garbo, o el mejor actor del mundo<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, en masculino. Juan Pujol naci\u00f3 marcado por la guerra en 1914, en una familia acomodada de la burgues\u00eda de Barcelona. Mujeriego y carism\u00e1tico, no destacaba en demasiadas cosas, pero se desenvolv\u00eda y sobrevivi\u00f3 con holgura en una \u00e9poca dif\u00edcil. La guerra civil marc\u00f3 su destino: no deseaba alistarse y permaneci\u00f3 escondido. Su novia le llevaba comida y pertrechos, pero decidi\u00f3 ir al frente republicano como soldado para poder desertar a las filas nacionales. En el intento por poco lo matan.<\/p>\n<p>Ya en el campo nacional, lanz\u00f3 su primera mentira, y al ver su \u00e9xito, tras ella, todas las dem\u00e1s. Dijo ser experto en radiocomunicaciones, algo que enseguida se destap\u00f3 como falso, pero sus jefes le incluyeron en los equipos que tend\u00edan cables en los frentes para habilitar comunicaciones entre los distintos puestos de mando. No obstante, la guerra dej\u00f3 un enorme poso de amargura en Pujol, que ya instalado en Madrid como conserje de un edificio, en 1940, decidi\u00f3 ofrecerse a los ingleses como esp\u00eda para acabar con la peste parda. Fue rechazado, y acto seguido se dirigi\u00f3 a la embajada alemana para ofrecerse, esta vez, para espiar para ellos.<\/p>\n<p>Como cuenta <strong>Stephan Talty<\/strong> en <a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-garbo-el-espia\/112344\"><em>Garbo, el esp\u00eda<\/em><\/a> (Destino, 2012), buscaba una forma de vida, una vocaci\u00f3n en un momento oscuro y gris del mundo. Los germanos aceptaron y, tras un breve entrenamiento en m\u00e9todos de escritura cifrada con tinta simp\u00e1tica, lo despacharon a Londres para que creara una red de informadores en la misma capital, en los puertos desde donde sal\u00edan los barcos de guerra, en los dep\u00f3sitos de armas o carburantes.<\/p>\n<p>De forma mucho m\u00e1s art\u00edstica (y con una destacada banda sonora a cargo de Fernando Vel\u00e1zquez) lo cuenta el documental <a href=\"https:\/\/www.filmin.es\/pelicula\/garbo-el-espia\"><em>Garbo: el esp\u00eda<\/em><\/a> (Edmon Roch, 2009), que recibi\u00f3 el Goya de ese a\u00f1o al mejor documental.<\/p>\n<p>Pero Pujol se fue a Lisboa, y desde all\u00ed, gracias a lo que le\u00eda en los diarios portugueses y a su portentosa imaginaci\u00f3n \u2013que hab\u00eda creado una ficticia red de agentes por todo Reino Unido\u2013, enviaba informaci\u00f3n veros\u00edmil pero no real a sus enlaces alemanes en Madrid, que adem\u00e1s le pagaban generosamente. Adem\u00e1s, cre\u00edan a Pujol cuando les dec\u00eda que el matasellos era portugu\u00e9s porque le hac\u00eda llegar las cartas a un conocido lisboeta por avi\u00f3n, para que desde all\u00ed llegara con m\u00e1s seguridad a Madrid. Mentira que, a la postre volvi\u00f3 a resultar crucial para los Aliados una vez los ingleses lo aceptaron como agente doble. Tan persuasiva fue su entrevista con sus enlaces ingleses que su reclutador corrigi\u00f3 el primer nombre en clave que se le hab\u00eda dado por el de Garbo, en homenaje a Greta, por ser \u201cel mejor actor del mundo\u201d.<\/p>\n<p>El 1 de junio de 1943, el vuelo 777 de la l\u00ednea civil BOAC despeg\u00f3 de Lisboa con destino a Londres con el actor brit\u00e1nico Leslie Howard (que casualmente se hab\u00eda reunido con Franco en Madrid) a bordo. Le acompa\u00f1aban trece pasajeros m\u00e1s y cuatro miembros de la tripulaci\u00f3n. Todos resultaron muertos tras un ataque de la Luftwaffe. Y es aqu\u00ed donde la mentira de Garbo entra en juego y se tambalean los juicios morales: exige a los alemanes que cesen los ataques a dicha conexi\u00f3n Lisboa-Londres (clave para la comunicaci\u00f3n entre los aliados y sus esp\u00edas en el continente, que informaban desde enlaces en el nido de esp\u00edas que era la capital lusa) porque pon\u00edan en peligro el env\u00edo de sus supuestas cartas desde Londres a Lisboa. Kulenthal, su enlace alem\u00e1n en Madrid, no s\u00f3lo consigui\u00f3 lo que le ped\u00eda Pujol, sino que le envi\u00f3 una carta llena de disculpas. La ruta qued\u00f3 despejada durante el resto de la guerra.<\/p>\n<p>Al entrar a trabajar directamente para los ingleses, Pujol se mud\u00f3 a Londres con su familia, previa escala en Gibraltar. All\u00ed, junto a <strong>Tommy Harris<\/strong>, alias \u201cJes\u00fas\u201d, form\u00f3 un t\u00e1ndem en el MI5 que fabric\u00f3 informaci\u00f3n veros\u00edmil, a veces real pero no vital, para transmitir a los alemanes, recopilada gracias a los supuestos agentes a su disposici\u00f3n por todo el territorio ingl\u00e9s. De cada uno de ellos envi\u00f3 perfiles completos. En su af\u00e1n por resultar cre\u00edble, \u201cmat\u00f3\u201d agentes, de los que se publicaban necrol\u00f3gicas en los principales diarios. Los alemanes estaban encantados con la labor de Arabel, su nombre en clave. Tanto es as\u00ed que recibi\u00f3 la Cruz de Hierro alemana, y la Orden del Imperio brit\u00e1nico. Fue el \u00fanico agente condecorado por ambos bandos durante la II Guerra Mundial.<\/p>\n<p><strong>La obra maestra de la persuasi\u00f3n: Operaci\u00f3n Fortitude<\/strong><\/p>\n<p>Su gran jugada estaba a\u00fan por llegar. En 1944, Stalin insist\u00eda en abrir el segundo frente europeo que los Aliados se hab\u00edan comprometido a establecer en la Conferencia de Teher\u00e1n de 1943. El desembarco en la costa Atl\u00e1ntica defendida por el mariscal Rommel, el Zorro del Desierto, era apremiante para aliviar el n\u00famero de divisiones alemanas en el frente oriental.<\/p>\n<p>Aparece aqu\u00ed otra mentira hist\u00f3rica virtuosa. La que protagoniza el exc\u00e9ntrico general George S. Patton, a cargo de un falso ej\u00e9rcito de aviones de madera y tanques hinchables, pleno de divisiones ficticias apostadas en las costas inglesas frente al paso de Calais. \u00c9l era el militar m\u00e1s valorado por los alemanes, a quien cre\u00edan que se le encargar\u00eda el establecimiento de una cabeza de puente en la costa atl\u00e1ntica; y el paso de Calais era el lugar por el que siempre creyeron los alemanes que entrar\u00edan los Aliados. Los aviones de reconocimiento de la Luftwaffe daban cuenta de aquella gran concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, aquella maniobra de enga\u00f1o pend\u00eda de un hilo. Era imposible mantener oculto (por m\u00e1s que el sur de Inglaterra permaneciera aislado) el despliegue real en las playas del suroeste, desde las que desembarcar\u00edan en direcci\u00f3n a Normand\u00eda. Y es ah\u00ed donde vuelven a entrar en juego Garbo y su red de esp\u00edas inexistentes.<\/p>\n<p>Insist\u00eda en sus despachos a Kulenthal en que, aunque era cierto que hab\u00eda una gran concentraci\u00f3n militar frente a las playas de Normand\u00eda, aquello no era m\u00e1s que una maniobra de distracci\u00f3n aliada, un se\u00f1uelo para que los alemanes separaran las divisiones y dejaran m\u00e1s despejado el paso de Calais. Aquella operaci\u00f3n constaba de dos partes: Fortitude North (para hacer creer que habr\u00eda una invasi\u00f3n aliada en Noruega), y Fortitude South (por Normand\u00eda). Parad\u00f3jicamente, todo ello financiado por los alemanes, pues segu\u00edan pagando a Arabel para que se mantuviera \u00e9l y pagara a su supuesta red. De modo que la ejecutoria de Garbo, adem\u00e1s de efectiva, fue rentable.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo consigui\u00f3 Garbo persuadir a los alemanes de que, efectivamente se trataba de un se\u00f1uelo, sino que \u00a115 d\u00edas! despu\u00e9s de la invasi\u00f3n del 6 de junio, a\u00fan hab\u00eda m\u00e1s tropas alemanas en el paso de Calais que en Normand\u00eda. \u00bfY c\u00f3mo se justific\u00f3 Garbo ante sus enlaces alemanes? Con otra obra maestra de la mentira y la persuasi\u00f3n: adujo que, dado que el se\u00f1uelo hab\u00eda sido un \u00e9xito mayor del esperado, la verdadera invasi\u00f3n se hab\u00eda cancelado. Los alemanes no s\u00f3lo le creyeron, sino que, finalizada la guerra, entregaron a Pujol en Madrid una buena suma de dinero por los servicios prestados.<\/p>\n<p><strong>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Garbo? <\/strong><\/p>\n<p>Al finalizar la guerra, Pujol desapareci\u00f3, y su rastro se perdi\u00f3 en Angola, donde supuestamente hab\u00eda muerto unos a\u00f1os despu\u00e9s. Hab\u00eda dejado en Espa\u00f1a a su primera mujer, que desconoc\u00eda su paradero. Su huida se hab\u00eda debido al miedo a las represalias de la red de nazis pr\u00f3fugos, Odesa, que lo hab\u00eda calificado como uno de sus enemigos prioritarios a abatir.<\/p>\n<p>Sin embargo, el historiador y profesor de contraespionaje <strong>Nigel West<\/strong>, dio con \u00e9l en 1984. No cre\u00eda en la versi\u00f3n de su muerte. Como enviado de la Casa Real brit\u00e1nica, y tras muchos a\u00f1os de estudio sobre su figura, insist\u00eda en invitar a Pujol a los fastos de celebraci\u00f3n del cuarenta aniversario del desembarco. Curiosamente, para dar con Garbo cont\u00f3 con una ayuda inesperada, la del esp\u00eda <strong>Anthony Blunt<\/strong>, uno de los llamados Cinco de Cambridge: j\u00f3venes oficiales de inteligencia, salidos de la m\u00e1s prominente universidad inglesa, que resultaron ser esp\u00edas para la URSS, y sobre los que el ensayista <strong>Cyrill Connolly<\/strong> escribi\u00f3 un texto de referencia: <a href=\"https:\/\/www.megustaleer.com\/libros\/los-diplomticos-desaparecidos-coleccin-endebate\/MES-046403\"><em>Los diplom\u00e1ticos desaparecidos<\/em><\/a> (Debate). Fue Blunt quien le confirm\u00f3 el nombre real de Garbo, y tras un sinf\u00edn de llamadas en Barcelona con la gu\u00eda telef\u00f3nica, West consigui\u00f3 contactar con su familia, que le inform\u00f3 de algunas cartas que les hab\u00eda enviado Pujol desde Caracas. All\u00ed se hab\u00eda vuelto a casar y viv\u00eda en el m\u00e1s absoluto anonimato. Ni siquiera su nueva esposa conoc\u00eda sus actividades durante la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes finales del documental <em>Garbo: el esp\u00eda<\/em> muestran a un Juan Pujol contrito, de ojos vidriosos y aspecto prematuramente avejentado paseando por las playas de Omaha y Utah, par\u00e1ndose a contemplar el horizonte, a veces la arena, pensativo, quiz\u00e1 consciente por primera vez de lo que hab\u00eda tenido entre manos durante aquellos cinco a\u00f1os fren\u00e9ticos de enga\u00f1os y doble vida. Y posteriormente saludando a veteranos del desembarco, con los que charla t\u00edmidamente mientras \u00e9stos se pelean por darle la mano y conseguir un aut\u00f3grafo en alguna servilleta. Soldados heroicos rindiendo una pleites\u00eda de sincera admiraci\u00f3n al mentiroso profesional que jam\u00e1s pis\u00f3 un campo de batalla. Y, por fin, las im\u00e1genes de Pujol en el cementerio, ante una inmensidad de cruces blancas, emocionado, donde parece preguntarse si pudo haber salvado a alguno de ellos si hubiera mentido m\u00e1s, antes, mejor.<\/p>\n<p><strong>Lejos de la ejemplaridad <\/strong><\/p>\n<p>Las peripecias de Juan Pujol sirvieron de inspiraci\u00f3n, entre otros, a Graham Greene para el mencionado Wolmord de <em>Nuestro hombre en la Habana<\/em>, aquel comerciante venido a menos, abandonado por su mujer y con problemas de dinero. Probablemente sent\u00eda que sus necesidades eran m\u00e1s apremiantes que las de su pa\u00eds, para el que invent\u00f3 la red de agentes. Y es que Greene estaba obsesionado con la delgada l\u00ednea que separaba a veces el bien y el mal, o las consecuencias inesperadas que pod\u00edan acontecer al actuar de una forma u otra. Y lo conoc\u00eda por una experiencia que relat\u00f3 en su novela de 1951 <a href=\"http:\/\/www.librosdelasteroide.com\/-el-final-del-affaire\"><em>El final del affaire<\/em> <\/a>(Libros del Asteroide). All\u00ed cont\u00f3 c\u00f3mo una relaci\u00f3n ad\u00faltera le hizo ausentarse de su casa londinense poco antes de que esta resultase destruida por un bombardeo nazi.<\/p>\n<p>La historia de Juan Pujol conmueve, precisamente, por la forma en la que trastoca lo que creemos son fronteras claras. No es que el bien y el mal sean relativos (su fijeza fue, de hecho, lo que hizo actuar a Garbo como lo hizo), pero s\u00ed plantea preguntas sobre los medios para conseguir el bien. \u00bfPuede hacerse sin demostrar una virtud pura? \u00bfSe puede ser clave en el bien de la comunidad sin ser ejemplar? \u00bfO, m\u00e1s bien, siendo lo contrario desde una idea cerrada de lo virtuoso? Depende del \u00e9xito o el fracaso, seguramente. Claro est\u00e1 que un esp\u00eda, por definici\u00f3n, est\u00e1 lejos de poder alcanzar ese concepto de ejemplaridad tan en boga. Sin embargo, la historia de Garbo muestra que sin algunos de ellos quiz\u00e1 no valdr\u00eda la pena ni intentarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor sit\u00faa las andanzas del Peque\u00f1o Nicol\u00e1s en las grandes historias de las novelas de esp\u00edas para encontrar semejanzas e inquietantes preguntas sobre lo que ya se sabe. Adem\u00e1s, compara el caso del cachorro del Partido Popular con uno de los grandes nombres del espionaje patrio: Juan Pujol.<\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":362,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[19,17,18],"class_list":["post-361","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-libros","tag-espionaje","tag-juan-pujol","tag-novelas-de-espias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/361"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/users\/75"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=361"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/361\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23080,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/361\/revisions\/23080"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/media\/362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elasombrario.publico.es\/vias-de-escape\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}