Avanza el sello de la ‘ecoedición’ de libros 

Portada del sitio web de Pol.len ediciones.

El mundo de la ecoedición se va abriendo camino, desde Cataluña hacia el resto del Estado español. Impulsado por el Institut de l’Ecoedició / Instituto de la Ecoedición desde 2022, apuesta por una propuesta innovadora para la sostenibilidad del sector editorial, ya que el volumen de lo impreso es enorme: unos 100 nuevos títulos cada día (España es el 15º país del mundo donde más se edita), el doble si se cuentan reimpresiones. Estuvimos en la presentación en Madrid de la herramienta para conseguir el sello de libro eco: la´bookDAPer’.  

La ‘bookDAPer’ es la calculadora de impacto ambiental de los libros en papel. Nos lo explicó en la Casa del Lector (Matadero Madrid) con enorme paciencia Marta Fonolleda Riberaygua, directora del Institut de l’Ecoedició / Instituto de la Ecoedición, a un grupo de interesados, sobre todo de la Administración y casas editoras. El objetivo: aunque el sector editorial es muchísimo menos contaminante que el alimentario, el textil, el del transporte o el de la construcción, aportar su grano de arena (o papel) a construir entre todos un mundo más sostenible, donde se disminuyan las emisiones que provocan el cambio climático, se haga un consumo de materias primas procedentes de una gestión responsable/sostenible y se contamine menos. Es decir, se persiga una disminución global del impacto ambiental de las publicaciones.

Marta Fonolleda y Jordi Panyella Carbonell, editor de Pol·len, contaron que la iniciativa, creada en Cataluña, pero “con mirada abierta e ímpetu nacional”, avanza con pasos lentos, pero seguros. Ahora mismo hay 560 libros con el eco-sello del Instituto. Entre sus principales aliados, seis imprentas en Cataluña, una en Madrid, instituciones públicas como la Diputación de Barcelona, y, aparte de Pol·len, editoriales como el grupo vasco Argia e Iceberg, sello especializado en medio ambiente y cambio climático; desde el mundo de los autores, la escritora y bertsolari Uxue Alberdi, por ejemplo. Pol·len , sello independiente barcelonés que lleva 15 años trabajando en la ecoedición y el pensamiento crítico, y publica unos dos libros al mes (la mayoría en catalán), es el germen del Institut. Entre sus últimos libros publicados, Rebels pel clima. Dones que defensen la Terra, Orgullo rural. En bici por Teruel, Despullant el porno y Los tres cerditos del siglo XXI (junto a FSC).

Cómo funciona la ‘bookDAPer’

Marta y Jordi explicaron los tres requisitos fundamentales para obtener el sello: Producción local; es decir, que se imprima lo más cerca posible, que se apueste por imprentas próximas al área de distribución de la obra (algo así como lo del kilómetro 0 para los alimentos), en vez de, por ahorrar costes económicos (y aumentar los ambientales), irse a imprimir a China o la India. El segundo requisito básico es que el papel cuente con el sello FSC; es decir, que proceda de una gestión sostenible de los bosques. Y el tercero, que se haga una labor de divulgación de las buenas prácticas (una estrategia cada vez más implantada para crear conciencia eco-social), de modo que se vaya creando una masa crítica en el sector.

Partiendo de esas tres coordenadas básicas, en la ‘bookDAPer’ (a la que se accede previo pago de una licencia anual, que incluye la calculadora, el sello y la certificación) se va incluyendo una serie de datos del volumen en cuestión, como tintas, sistema de impresión, número de páginas, tamaño, tirada, tipo de lomo, tipo de cubierta, alcance de la distribución, media documentada de devoluciones, consumo de agua y electricidad (datos muchos que han de suministrarse desde las imprentas; de hecho, el germen del Instituto es una imprenta, de la que nació la editorial en forma de cooperativa Pol·len), datos éstos que van rellenando el formulario de la mochila ecológica, de cara a obtener un balance del impacto ambiental que genera ese libro, incluirlos en las últimas páginas (aquí lo de la divulgación) y poder dar ese tercer paso –junto a la proximidad de la imprenta y el papel FSC– para obtener el sello de ecoedición en el volumen; sello que se aprueba y concede a priori (para que pueda ser incluido en la obra) y que luego está sometido a una monitorización desde el Instituto, auditorías de las que se encarga Leitat Technological Center. Es decir, dicho con pocas palabras, calcular el impacto, minimizarlo y comunicarlo. 

Tanto Marta como Jordi reconocieron lo innovador y relativo de muchos aspectos del sistema, subrayaron que no hay un medidor tan complejo en el mundo en este sentido (suelen medir exclusivamente las emisiones de CO2) y que, al tratarse de un órgano vivo que lleva poco tiempo desarrollándose y estar en plena fase de crecimiento, con el tiempo irán ampliando y afinando los parámetros con que se juzga la sostenibilidad de un libro (no entran por el momento en aspectos de contenido o estructura empresarial). Como concluye Jordi, “se trata, en fin, de ser conscientes e ir cambiando hacia dónde miramos, el rumbo”.

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