Vuelve Rosa León, con Sabina, Ana y Víctor, Rozalén, Serrat… 

La cantautora Rosa León. Foto: Juan Miguel Morales.

Después de casi dos décadas de retiro musical, Rosa León regresa a la actualidad con ‘Carta de amor a María Elena Walsh’, disco en el que la veterana cantautora rinde homenaje a la emblemática autora argentina, que ejerció una notable influencia sobre la madrileña y con la que mantuvo una estrecha relación. El álbum ha sido producido por Alejo Stivel e incluye colaboraciones de Sabina, Miguel Ríos, El Kanka, Rozalén, Ana Belén, Serrat y Silvio Rodríguez, entre otros. Contactamos con Rosa para que nos detalle sobre su nuevo lanzamiento.

¿Qué te ha llevado a grabar un disco después de tantos años?

Lo primero, que debo de estar muy loca; a la vejez, viruelas… Bueno, me han llevado dos cosas: Una, el arrastre de Alejo, que me ha agarrado del pelo y me ha dicho: que grabes, que tienes que grabar. Y dos, el amor a María Elena Walsh, una mujer por la que yo, en medio del disco Al alba, empecé a grabar canciones para niños, porque ella me convenció. Y en España es conocida fundamentalmente por las canciones infantiles que yo canté de ella. Pero en Argentina y para mí es mucho más que una autora de canción infantil: es autora de poesía, editora de libros, un referente moral en Argentina. Las canciones de adultos que tiene son el talento puro hecho canción. Y me parecía que por qué no sacar y exponer el talento que tenía María Elena. Y tenía talento en todo lo que hizo. Lamentablemente, ella nos dejó hace unos años. Yo la he adorado toda mi vida, la he venerado, creo que ha sido mi madre adoptiva. 

María Elena Walsh es alguien cuyo nombre aquí no suena y, sin embargo, por sus canciones infantiles está en nuestra cultura popular.

Efectivamente. Hace canciones infantiles que parecen canciones infantiles…, pero no. Por ejemplo, La calle del gato que pesca, que en el disco he cantado con Joaquín Reyes, al que amo, es una canción que no termina los versos: Peligroso es / andar por la ca / la calle del ga / del gato que pes, etc…, donde las palabras finales van sin terminar y, si tú te vas al Quijote, en la primera página, hay una enorme estrofa donde no terminan los versos… ¡Está sacado de la primera página del Quijote! Si escuchas con atención Manuelita, que es la historia de una tortuga que va y viene por el océano entre Argentina y París y la he hecho con Ana Belén, lo que está contando es la diáspora de los argentinos hacia Francia, cuando estaba Cortázar, que era el referente cultural. Siempre, detrás de todas las canciones, no da nunca puntada sin hilo. La canción de la vacuna es para ayudar a los niños a vacunarse. Siempre hay algo detrás. Era un talento en estado puro. 

El disco resulta difícil catalogar… ¿Es de adultos o para peques? 

Es un disco de adultos. Aunque hay cuatro canciones de niños, es de adultos. Si hubiera grabado esas canciones para niños, lo habría hecho de otra manera. No con menos rigor, pero teniendo en cuenta que para niños hay que pronunciar más. La calle del gato que pesca no es una canción para niños tal y como se ha grabado con Joaquín Reyes; es seguramente para que tú y yo nos echemos unas risas.

Hay un cierto paralelismo entre su carrera y la tuya, donde se cultiva el público adulto y el infantil.

María Elena Walsh no era de izquierdas ni de derechas. Era del sentido común y de la justicia. Yo la he visto defender cosas de un lado y del otro, según la realidad, según su criterio. Y siempre con total y absoluta honestidad. Para mí es un icono que seguir. Porque me gustaba lo que hacía para adultos, lo que hacía para niños, y su compromiso y lealtad con ella misma y con la verdad. Con la verdad que ella consideraba que había que defender. Y a mí me parece que toda su vida puede ser un ejemplo que seguir para mucha gente. En definitiva, para mí lo ha sido.

En el tema ‘La cigarra’  te acompaña Joaquín Sabina. ¿Habías cantado antes con él? 

Joaquín es un amigo entrañable, al que siempre que he levantado una banderita de help, para lo que fuere, él ha estado ahí. Es un amigo y los amigos están ahí siempre. Y, en el primer disco de los cuatro que le produje a María Dolores Pradera, él cantaba con ella en Jugar por jugar; la letra era suya y la música era de Ariel, de Tequila, y me pidió una segunda voz en el estribillo. No es que cantara con él, pero le hice un coro. La verdad es que, cuando conocí a Joaquín, siempre me dijo que quería cantar conmigo y ahora ha sido el momento.

‘La cigarra’ fue originalmente censurada por la dictadura argentina (“Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando»), como también ‘El twist del Mono Liso’, que cantas con Alejo. 

Cuando una canción está bien escrita y compuesta, por ejemplo, Mediterráneo, de Serrat, la puedes escuchar tanto hoy como hace 50 años; va a estar ahí siempre. Lo mismo La cigarra; puedes referirte con ella al horror de la ultraderecha en Argentina, o a una enfermedad, o a un sistema político. Cuando las canciones están bien escritas, el texto y la música están en su sitio, la actualidad no se pierde. Y además, María Elena era de la justicia y la verdad. No era una manipuladora de la verdad, era una defensora. Entonces, en este momento, yo creo que ella estaría horrorizada con lo que está pasando en la Argentina. Hay canciones que le prohibieron en la dictadura de Videla; sin embargo, ella tiene una canción, Gilito del Barrio Norte, en contra de Fidel Castro. Es decir, no se casaba con nadie. Las opiniones que tenía, te gustaran o no, las defendía por tierra, mar y aire. Era muy particular. 

Has dicho que estaría horrorizada con la Argentina actual, pero cabe suponer que con el mundo de hoy.

¿Sabes lo que le molestaba muchísimo? La estupidez. Si ahora estuviera escuchando a Trump, estaría indignada. Evidentemente, lo de Trump es mucho más que estupidez; o sea, hay un negocio detrás, pero la estupidez la sacaba de quicio, tanto en la izquierda como en la derecha, en ambos bandos. 

¿Tuvisteis mucho trato o fue cosa de momentos puntuales?

Ella vino a España para hacer un programa infantil, Cuentopos, y se quedó un año. En Endecha española va nombrando sitios, y luego hay una parte recitada que dice: Aldeas de Tembleque, Almendralejo, etc…, etc…, lugares donde yo la llevé. Tuve mucha relación con ella todo el tiempo que estuvo aquí. Una relación de cenas, salidas, excursiones y viajes. Luego se volvió a Argentina, pero cada vez que vino, y vino muchas veces, nos veíamos siempre, todos los días que estuviera. Yo creo que ella me adoptó un poco de hija y yo la adopté un poco de madre. 

Con Miguel Ríos cantas ‘Los ejecutivos’ , un tema del 68 que podría ser tranquilamente de este 26.

Primero agradecerle a Miguel, que es un santo varón, un amigo maravilloso al que adoro. Con Miguel ya había cantado, en un programa de televisión que tuvo, Al alba y alguna más. En cuanto a Los ejecutivos tuve dudas, por si estaba fuera de sitio, porque sí es específica y habla de unos señores muy concretos. Pero, efectivamente, si lees la letra… Bueno, es que seguimos en lo mismo. Es brutal decirlo, pero seguimos en lo mismo. Hay unos ejecutivos, que ahora se disfrazan en multinacionales y otro tipo de organismos, que son los que están decidiendo el mundo: dónde va el petróleo, qué guerra se arma y cuál no.

Has mentado ‘Al alba’, el clásico de Aute que fuiste la primera en cantarla. Un tema que se convirtió en un himno, en un símbolo trascedente.

Aute fue el que me llevó a mi primera compañía, EMI. Antes de eso, yo estuve trabajando un año con él en su estudio, aprendiéndome las canciones, viendo cuál me venía bien, cuál me gustaba, pues nunca he querido cantar nada que no pudiera de alguna manera creerme. ¿Cómo voy a transmitir si no me lo creo? Y entonces, entre todas las canciones que trabajamos a principios del 74, compuso Al alba, que me aprendí y me gustó muchísimo desde el principio, aunque nunca pensé que iba a tomar la dimensión que tomó en el año 75, ya antes incluso de los últimos fusilamientos de Franco de aquel 75. Yo dedicaba esa canción a las familias, imaginando que era una carta que había escrito cualquiera de los que iban a fusilar (y después fueron fusilados) a su compañera o a su mujer. Ojo, que en esos momentos Franco estaba vivo, no es de años después, es del momento. Cuando la cantaba, a mí se me ponían los pelos de punta y entre la gente se hacía un silencio brutal, ya desde el momento en que dedicaba la canción y a quien yo se la dedicaba. Y, por la vida misma, esa canción trascendió fuera de Aute, de mí y de cualquiera. Y, cuando una canción se convierte en una canción de la gente por un momento político específico, eso es algo grande que pasa al dominio público.

El otro single de adelanto ha sido ‘La Juana’ , que compartes con El Kanka, un artista de nueva generación.

No conocía al Kanka. Hace mucho tiempo, el presidente de una multinacional me dijo que lo único que se vendía en la música popular era personalidad. Yo había estado viviendo mucho tiempo en Dublín y, cuando volví a España, escuché por primera vez al Kanka, con su forma de trocear los textos. Él rompe el verso donde no te esperas, y lo hace de tal manera que te atrapa. Tiene tal personalidad cantando y componiendo, con esa manera de ordenar las palabras, que a mí me fascinó desde el primer minuto. Entonces le comenté a Alejo que no le conocía al Kanka, pero que nada me daría más placer que poder cantar con él. Y esa es la historia. O sea, una fan que consigue que el cantante al que admira cante con ella.

La letra de ‘La Juana’ está dedicada a una mujer de trabajo precarizado.

Eso es. Fíjate que ahora, cuando la ultraderecha habla de echar a los emigrantes, sería como eso que le dijo, creo que fue Rufián en el Parlamento a Abascal: “Se va a tener usted que poner a trabajar”. Porque, claro, todos los trabajos precarios los están haciendo en este momento los emigrantes. Uno de ellos es el de las mujeres que están trabajando en las casas, limpiando lo que nosotros no queremos limpiar. La Juana habla de una de estas mujeres, que llega a Buenos Aires desde un pueblo, la historia es preciosa, y además contada muy poéticamente. Llega de un pueblo donde está con el sol, el aire y los árboles y llega a trabajar en una casa, la meten en un cuartito y entonces ella dice: yo, la única ventana que tengo es la televisión. ¡Dios mío, qué importante la televisión en gente que no tiene ninguna otra ventana al mundo! Ahora ya habría que hablar de redes sociales e internet, pero cuando escribió la canción María Elena, esa televisión era la única ventana posible para alguien que solo tenía un cuartito cerrado y venía de un pueblo con luz. Es una canción muy emocionante, muy bonita, y pensé que al Kanka le podría venir bien por el estilo de canciones que había compuesto.

De la generación del Kanka hay en el disco dos invitados más, Rozalén y Andrés Suárez.

Rozalén es una tía estupenda y ha cantado conmigo una canción muy especial, Endecha española, que María Elena escribió después de pasar ese año y pico en España y después de haber recorrido esos sitios que nombra. La canción, que dice: Ay paloma, que bajas a la Rambla de Barcelona con la muerte en las alas, sola, tiene una parte recitada donde va nombrando lugares a los que fue conmigo y acaba con un patio con tiestos en Sotomayor, que era mi casa. Es decir, es una canción que me regaló. Le pedí colaboración a Rozalén, que canta mil veces mejor que yo, algo que tengo clarísimo, tiene una grandísima voz. Yo tengo una voz que ahí voy, diciendo cosas que procuro que tengan sentido y estén afinadas, pero ella es una grandísima cantante. Ha sido maravilloso poderlo cantar con ella. Es un amor total.

¿Y Andrés?

Tiene una sensibilidad especial. Tanto a Andrés como a Rozalén ya los conocía. Andrés es de una generación de jóvenes cantautores que lo tiene difícil para salir adelante. Él tiene una grandísima voz, compone y canta muy bonito y le va estupendamente, no solo aquí, sino en América. Pero yo con Andrés (pues Rozalén es otro fenómeno) reivindico un poco a toda esa generación de cantautores que no llegamos a conocer, porque no tienen plataformas donde poderles escuchar, ya no hay programas de televisión ni radio, eso ya no existe, ahora es de otra manera. Y aunque él sí ha podido salir adelante, hay un montón que lo está intentando, que lo está peleando con los dientes. Si yo tuviera que empezar a cantar ahora, pues es muy posible que no me conocería ni el gato. Creo que en la música ha cambiado todo para mal; es decir, se escucha más música que nunca, pero tan de otra manera que se escucha en función del negocio, no en función del talento. Los que no se escuchan en función del negocio son contados con los dedos de una mano. Lo que es, con perdón, una putada.

Entre los invitados hay dos que no son propiamente cantantes, en ‘La calle del gato que pes’, está el ya mentado Joaquín Reyes, y en la infantil ‘La canción de la vacuna’, Santiago Segura, vinculado a la infancia por la saga ‘Padre no hay más que uno’.

A Santiago lo conozco hace muchísimo, lo quiero mucho. Independientemente de las trifulcas donde se mete, que ahí no voy a entrar ni salir, yo le quiero mucho. Además, le admiro mucho, tiene un talento fuera de serie para todo lo que hace, con una cabeza de marketing como yo no he visto a nadie. Le quiero y es amigo mío, y por eso se lo he pedido, no por Padre no hay más que uno, ni más que dos, ni más que 50, sino porque le quiero.

Y luego están cuatro nombres que son historia viva de la canción de autor: Víctor y Ana, Silvio Rodríguez y Serrat, palabras mayores.

Como tú bien has dicho, son palabras mayores. Víctor y Ana son amigos desde que tenía 20 años, mi hijo se llama Víctor por algo, y yo soy la madrina de Marina; son prácticamente mi familia. A Silvio le conocía, pero ha sido más gestión de Alejo, que le conocía más directamente. Yo he admirado muchísimo a Silvio, me parece un grandísimo autor, y además es curioso porque la que canto con él, Para los demás, parece de Silvio, es brutal. Y lo de Serrat, pues maravilloso; fíjate que a mí me daba pudor, porque Serrat es Dios en este país, y yo con él no tengo la cercanía que puedo tener con Joaquín, pero bueno. Serrat canta en Serenata para la tierra de uno, una canción de amor a Argentina que en este momento puede estar más de actualidad incluso que cuando la escribió María Elena. La canción dice: Porque me duele si me quedo, porque me muero si me voy; es decir, en este momento, con Milei al frente, empezar a cantar la canción con ese verso, es muy fuerte, es de súper actualidad.

¿Habrá con este disco regreso a los escenarios?

De momento lo vamos a presentar una vez, en otoño, y a ver cómo reacciona la gente, que yo siempre le digo a mi oficina: ¿Vendrá alguien? ¿Habrá algún loco de la vida que quiera venir a escucharme? Porque, claro, yo estoy muy fuera de la música. Dejé de cantar, estuve produciendo y luego hice otras cosas que no tenían nada que ver… Entonces, me pregunto si habrá algún loco que quiera venir. Tengo la duda y, si no viene nadie, pues será un horror y nos cortaremos las venas allí mismo, para que se inunde todo de sangre, y no haya noticia nada más que la sangre.

Seguro que te vas a encontrar con gente; tu nombre ya está escrito en la historia de la canción de autor de este país.

Pues yo tengo cierta inseguridad; soy muy insegura, siempre. En el escenario me tiemblan las piernas hasta los diez primeros minutos. Hasta que no veo que todo funciona, la pierna me la tengo que sujetar, porque me tiembla. Dicen que la inseguridad y los nervios se pasan cuando ya has estado muchas veces en el escenario, pero no, al contrario, cuanto más mayor y responsable eres, más miedo tienes. Cuando cantaba, me acordaba de una cosa que decía Fernando Fernán Gómez, otro genio, que decía que cuando iba a salir al escenario siempre pensaba en que ocurriera algo horrible y se suspendiera, pero no por culpa de él; pues yo pensaba lo mismo. Luego, cuando se pasa, ya se pasa bien, es fantástico y da muchísimo placer. Y cuando notas que la gente comunica contigo y están entendiendo lo que estás cantando, dices: de puta madre, ¿no? Pero al principio, susto. Es como el chiste, susto o muerte.

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