Cómo vestirte con tu vieja cometa: una iniciativa de premio

Israel Ferrer, junto al material de velas de kitesurf que utiliza para darles una nueva vida con su empresa Kai Clothes.
¿Tienes una cometa, ya no la usas y no sabes qué hacer con ella? ¿O eres de las personas que sabes de la vida de un animal exótico en malas condiciones y quieres saber qué hacer? Ambas cuestiones tienen respuesta gracias a dos iniciativas que, a finales de 2024, fueron premiadas en el evento Greenweekend. Se trata de un encuentro en el que emprendedores de todo tipo de actividades empresariales comparten y aprenden sobre cómo mejorar la biosfera del planeta con negocios en los que el foco principal no está tanto en ganar mucho y rápido dinero, como en hacerlo sin colaborar en la destrucción del entorno natural y sus habitantes.
En la edición de este año, de los 17 proyectos de emprendimiento presentados, fueron las iniciativas llamadas Kai Clothes y Symia las dos propuestas galardonadas en este evento, organizado por Enviroo –portal de empleo verde que da apoyo a las empresas desde 2012–. La idea de reutilizar las grandes velas y cometas que se usan en deportes como el surf o el kitesurf para darles una segunda vida como chaquetas, chanclas o mochilas fue calando en el ánimo del premiado Israel Ferrer en cada inmersión que hacía en un Mediterráneo cada vez más sucio, más plastificado y mucho menos sano que aquel que le vio nacer a sus orillas, en Alicante. Diseñador textil de profesión, y amante desde siempre de los deportes acuáticos, un buen día de 2022 pensó que aquella cometa que ya no usaba porque las válvulas estaban en mal estado, pero que tenía una estupenda tela hecha de poliéster al 100%, no podía acabar en la basura y que bien podría convertirse en una chaqueta con atractivos diseños de colores.
Aquello que comenzó como una iniciativa personal no tardó en crecer. “Enseguida tuve peticiones de amigos para que les hiciera la suya y pensé que era una buena idea para un negocio que podría nacer sin impactar ambientalmente, como está haciendo. He visitado muchas playas del mundo y he visto muchas cometas tiradas por ahí que acaban en el mar. Cuando vuelan, se ve que tienen diseños fantásticos y hay gente a quienes les gusta la idea de seguir teniéndolos como recuerdo cuando no las utilizan. Encontré así una forma para participar de la economía circular. Algunas nos vienen de muy lejos, pero en Kai Clothes compensamos emisiones reciclando”, asegura Israel desde Elche, donde tiene la sede su pequeña empresa.
Desde que comenzó el proyecto en 2023, ya ha recibido más de 300 cometas, algunas donadas y otras muchas para encargos personalizados. En total, con un equipo de solo tres personas, ya tienen más de 3.000 m2 de tejido en su almacén, de los que han utilizado unos 800. Como les llegan de hasta nueve países distintos, desde Australia hasta California (EE UU), este 2025 ha puesto el ojo en la expansión internacional. “Ya había quien hacía complementos con estos materiales, pero la idea de las chaquetas y de las chanclas son algo nuestro”, asegura Israel. Es más, en el caso de las chanclas, las han patentado. Diseñadas con el poliéster cometero y con restos de caucho y goma eva que consiguen de los residuos de fábricas de calzado, son hoy su número 1 en ventas, pese a que es invierno.
“Desde que las lanzamos el pasado agosto, hemos vendido muchas, aunque también tenemos encargos de prendas, incluso algunos de campeones de estos deportes, que quieren mantener así el recuerdo de una cometa concreta, ya sea en forma de un cortavientos o con una versión con relleno térmico, que también tenemos. La idea es ahorrar en basura y en CO2”, asegura el emprendedor alicantino. “Y otra meta ahora es formar a más gente en este tipo de producción porque cada vez hay más encargos”.

Nazaret Batista es la impulsora del proyecto Symia, que será un centro de rescate para animales víctimas del tráfico ilegal.
Animales salvajes traficados como mascotas
Muy distinto es el ámbito de Nazaret Batista. Symia será un centro de rescate para animales víctimas del tráfico ilegal. De momento, es un proyecto por hacer en Chiclana de la Frontera (Cádiz), en unas cinco hectáreas de terreno que tienen ya alquiladas para crear las instalaciones y allí dar una segunda oportunidad a animales confiscados por las autoridades que ya no pueden volver a la naturaleza. Su plan es que este lugar se convierta en una experiencia inmersiva de educación y sensibilización sobre la conservación y el respeto por la biodiversidad de la fauna. “De pequeña me daban miedo los animales, pero mi padre me lo quitó y terminé haciendo Biología. Tras unas prácticas en la Fundación Mona, dedicada al rescate de primates, pensé que sería bueno crear un centro en mi provincia donde acoger a animales salvajes traficados como mascotas. En Algeciras, muchos son decomisados cuando llegan en barcos y los lugares de acogida están saturados”, explica Nazaret.
Con el plan de que empiece a construirse este mismo año, y los planos ya sobre la mesa, de momento Symia funciona como una escuela de formación on line sobre conservación de la fauna. La joven aporta a sus alumnos sus conocimientos como bióloga y como neurocientífica, una especialidad fundamental para acercarse al comportamiento de los animales. “Al final, a nivel fisiológico todos los cerebros tienen las mismas estructuras en lo que se refiere a los recuerdos, la percepción, etcétera, y hay que saber cómo cuidarlos”. También ha elaborado una guía que ayuda a potenciales visitantes a discernir entre lo que es un centro (sea zoológico o santuario o instalación de rescate) que lo hace bien de otro que es mejorable. “Nosotros queremos que Symia sea un lugar que, en un paseo, genere en el público conciencia sobre lo grave que es el tráfico de especies salvajes. Haremos visitas guiadas por el terreno, donde vamos a recrear su ambiente natural. Ahora nos están llegando de África servales y caracales, y del norte linces boreales. Sólo en un año se decomisaron 500 primates en España. Tampoco puede ser que algunos fomenten la cría de especies salvajes en cautividad, porque es perpetuar la falta de libertad”.
Aunque Nazaret soñaba con trabajar con gorilas, como Diane Fossey, afortunadamente es muy raro que ya sean confiscados a traficantes. “Los centros de acogida en España y en Europa están saturados, así que estoy segura de que Symia es necesario y será realidad a lo largo de este año. Lo que no se puede es reintroducirlos en libertad, por lo que seremos necesarios muchos años”.
COMPROMETIDA CON EL MEDIO AMBIENTE, HACE SOSTENIBLE ‘EL ASOMBRARIO’.
No hay comentarios