El milagro polaco de la ballena rescatada

Ballena jorobada atrapada en redes de pesca. Foto: Tony Wu / WWF.

Terriblemente acostumbrados a ver en los informativos, con cada vez más frecuencia, varamientos masivos de calderones y otros cetáceos, sorprende por inusual y esperanzador este pequeño milagro polaco: la liberación con éxito de una ballena jorobada a unos 80 metros de la costa polaca de Międzyzdroje, en el Mar Báltico. Cada año, cientos de miles de cetáceos mueren enredados, heridos y asfixiados en artes de pesca abandonadas, pero hoy queremos traer una historia de esperanza. Sigue leyendo y descubre qué hacemos para seguirlas y cuidarlas.

POR ISAAC VEGA / WWF ESPAÑA

El pasado 26 de febrero, en una llamada telefónica urgente, Konrad Wrzecionkowski, el líder local de la Patrulla Azul de WWF Polonia, recibía un aviso de la Oficina Marítima de Szczecin que alertaba del avistamiento de una ballena enredada en redes de pesca. La operación de rescate se desarrolló en las aguas del Parque Nacional de Woliński y fue dirigida por Wioletta Nawrocka, directora del espacio protegido.

Tras una primera inspección, resultó ser una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) de casi 40 toneladas de peso, y el enredo en las artes de pesca a la deriva ponía en peligro su vida, por lo que los servicios de emergencia acudieron de inmediato a socorrer al animal.

Durante su liberación, la ballena no sufrió daños y, ya libre de estorbos y ataduras, nadó hacia el norte, hacia el estrecho danés y en dirección a las aguas abiertas del Océano Atlántico. Fue una operación complicada, porque las dimensiones del cetáceo doblaban el tamaño del bote salvavidas del equipo de rescate y se trataba de una operación con un animal salvaje donde la urgencia y el tiempo de acción resultaban esenciales. Afortunadamente, esta ballena jorobada fue liberada, pero no es lo habitual.

Grandes aliadas en peligro

Los cetáceos son animales muy queridos y apreciados, pero no los cuidamos y, cada año, 300.000 ballenas, delfines y marsopas mueren enredados en artes de pesca abandonadas y en pesquerías. Algo que no deberíamos permitir.

Las ballenas son los mayores animales vivos conocidos. Hermosas y muy beneficiosas, son enormes guardianas oceánicas que juegan un papel clave en el equilibrio del planeta: una sola ballena almacena tanto carbono como miles de árboles y es una gigantesca aliada contra el cambio climático. Por ello, la pérdida de cada ejemplar supone una nueva y seria amenaza a nuestro futuro: estos simpáticos animales son grandes aliados marinos en la conservación de nuestras costas, mares y océanos, y de la estabilidad climática que necesitamos.

Ballenas jorobadas alimentándose. Foto: Chad Graham.

Ballenas jorobadas alimentándose. Foto: Chad Graham.

En sus migraciones, las ballenas viajan por superautopistas marinas que unen sus áreas de alimentación y reproducción, y deben sobrevivir a múltiples amenazas mientras comen, se aparean, dan a luz o amamantan a sus crías. Los impactos de la pesca, colisiones con barcos, contaminación química, plástica y acústica, pérdida de hábitat y cambio climático crean una ruta migratoria muy peligrosa y seis de las 13 grandes especies de ballenas figuran en la Lista Roja de la UICN como Vulnerables o En Peligro.

Ese cóctel de peligros también amenaza a muchos delfines y marsopas, como la vaquita marina: el menor de los cetáceos y el mamífero más amenazado del planeta, que está al mismo borde de su extinción. Quedan menos de diez ejemplares que sobreviven en las aguas pacíficas de la Baja California (México), amenazados por las redes que pescan al totoaba, un pez muy demandado que puede alcanzar 2 metros y 100 kilos, y llega a venderse por hasta 100.000 dólares en los mercados asiáticos.

Cómo vigilamos sus autopistas oceánicas

En WWF protegemos los tesoros marinos más icónicos y amenazados del planeta, como ballenas, delfines y marsopas. Tras décadas de estudio junto a muchas entidades e investigadores y basada en nuestro informe global Protegiendo los corredores azules, acabamos de presentar una fantástica web con el mapa de los corredores azules www.BlueCorridors.org, una innovadora plataforma digital que vigila desde el espacio las autopistas oceánicas en las que nadan y que ofrece esperanza a los gigantes oceánicos frente a sus múltiples amenazas: contaminación, tráfico marítimo, cambio climático y escasez de alimento.

A golpe de clic y desde casa, en ella podrás visualizar las rutas migratorias de más de 850 ballenas, seguidas por GPS satelital en los últimos 31 años, así como descubrir las principales soluciones reales que estamos poniendo en práctica para asegurar el futuro de estos animales tan espectaculares y beneficiosos para el Planeta y para la Humanidad.

Así, por ejemplo, en España hay varias zonas clave: como el Corredor Migratorio de Cetáceos del Mediterráneo Occidental o las aguas orientales de Lanzarote y Fuerteventura. Proteger estos corredores azules ayuda a cuidarlas y a frenar el cambio climático. Desde hace décadas y gracias al apoyo de nuestras socias, socios y colaboradores en todo el mundo, en WWF defendemos a estos iconos marinos frente a su persecución y resto de problemas, y para cuidarlas y asegurar su futuro promovemos la creación de Áreas Marinas Protegidas, como el Santuario de Pelagos en el Mediterráneo, una enorme guardería para la cría de cachalotes al norte de Menorca, o el Mar de Ross en la Antártida.

Una ballena jorobada junto a barcos pesqueros. Foto: Tony Wu / WWF.

Una ballena jorobada junto a barcos pesqueros. Foto: Tony Wu / WWF.

Luchamos contra la emergencia climática que está calentando las aguas donde viven, amenazando sus fuentes de alimentación y nuestro futuro. Promovemos acuerdos con las cofradías de pescadores para asegurar su futuro, protegemos las aguas donde viven y los corredores por donde viajan, trabajamos para minimizar sus colisiones con barcos y frenar la contaminación marina acústica, por vertidos, artes de pesca abandonadas y desechos plásticos que contaminan su hogar.

Oportunidad perdida contra la contaminación por plásticos

Recientemente, y tras casi dos semanas de negociaciones internacionales sobre la contaminación por plásticos en Ginebra, finalmente no se llegó a un acuerdo, por lo que una vez más, y ya son demasiadas, el proceso final quedó en el aire.

Desde WWF lamentamos que se continúe bloqueando la aprobación y puesta en marcha de un tratado global ambicioso y eficaz contra la contaminación por plásticos, y que el debate siga estando dominado por los intereses de una minoría vinculada a la industria del petróleo.

No obstante, la voluntad real de actuar mostrada por la mayoría de los países también ofrece cierta esperanza. No debemos olvidar que la contaminación por plásticos supone una amenaza para la naturaleza y nuestra salud humana. Por eso, pedimos a los líderes mundiales que no traicionen su promesa y que apuesten por un proceso que garantice un acuerdo sólido. Entre nuestras prioridades se encuentran la prohibición de los plásticos dañinos, el diseño para la economía circular y el apoyo a los países en desarrollo para que puedan afrontar los retos que esto supone.

Gran noticia: ratificado el Tratado de Alta Mar

La Conferencia de las Naciones Unidas (ONU) sobre los Océanos, celebrada en Niza este verano, supuso un hito para la conservación marina. Con la asistencia de 60 jefes de Estado y de Gobierno, se dio un gran impulso a la protección de los océanos que beneficiará con seguridad a todos sus moradores, como las ballenas. Con la ratificación a mediados de septiembre de los cuatro últimos países (Sri Lanka, São Tomé y las Granadinas, Sierra Leona y Marruecos) del Tratado de Alta Mar, se alcanzan las 60 ratificaciones necesarias y el acuerdo global entrará en vigor el próximo mes de enero.

Gracias a este gran avance, las aguas más allá de las 200 millas de la línea costera de cada país dejarán de ser “tierra de nadie” y dominio de piratas; y, entre otros avances, se podrán crear áreas marinas protegidas en aguas internacionales. Además, los compromisos adquiridos en Niza aumentaron la protección global del 8% al 10% y España anunció que alcanzará el 25,7% de superficie marina protegida a lo largo de este año, un poco más cerca del objetivo de proteger el ansiado y necesario 30%.

Una vaquita marina muerta tras enredarse en una red. Foto: Omar Vidal / WWF.

Una vaquita marina muerta tras quedar aprisionada en una red. Foto: Omar Vidal / WWF.

Queda mucho por hacer, urge actuar y tú puedes formar parte de la solución. No podemos perder a estas joyas evolutivas tan beneficiosas para nuestro clima y necesarias en el mantenimiento del equilibrio de nuestros mares y océanos. Sabemos cómo hacerlo y con tu ayuda podemos asegurar el futuro de los grandes aliados marinos de este maravilloso planeta, su futuro y el nuestro. No te cruces de brazos ni les des la espalda. Participa y súmate a alguna de las múltiples campañas impulsadas por las diversas ONG que defienden nuestros mares y océanos y sus guardianes. ¡Salva a ballenas, delfines y marsopas, cuida el futuro!

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Comentarios

  • Miguel Ángel Ramos González

    Por Miguel Ángel Ramos González, el 25 octubre 2025

    El trasfondo de la noticia es muy correcto pero, como la mayoría de las web, no se repasan.
    5 metros de longitud y 40 toneladas, ¿de verdad? ¿OCHO toneladas por cada metro de longitud?

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