“Hemos de lograr que los materiales circulares realmente se usen”

La diseñadora industrial Berta Julià.

La diseñadora industrial Berta Julià creó en 2022 Alted Materials, empresa que incorpora al mundo de la arquitectura y la construcción materiales innovadores creados a partir de residuos, como el cartón del contenedor azul, y sin componentes tóxicos. Julià fue una de las invitadas a participar en la segunda edición del ‘Circularity Day’ de Ecoembes; en ese encuentro Julià explicó que Alted ha nacido para “estandarizar la sostenibilidad, para hacerla más accesible para el arquitecto, el constructor y sus clientes”. En nuestra ‘entrevista circular’ insiste en que existe un gran desfase entre innovación y aplicación real: “Para que la circularidad funcione, hay que cerrar la brecha entre innovación, manufactura y mercado, y eso requiere inversión y voluntad política”.

¿Qué es para ti la economía circular?

Para mí, la economía circular es la única solución para que nuestra manera de existir en el planeta sea sostenible. En la naturaleza no existe el concepto de residuo. Todo se transforma en nutriente para otro ciclo. La economía circular debería funcionar igual: las ciudades deberían ser bancos de materiales en lugar de fuentes inagotables de residuos. Para mí, significa dejar de extraer recursos vírgenes y aprovechar los materiales que ya existen en el sistema. Del mismo modo, en el ámbito energético, no tiene sentido recurrir a procesos complejos y costosos cuando disponemos de fuentes naturales, limpias y abundantes como la energía solar y eólica.

¿Y qué es Alted, la empresa que has fundado y que se presenta como una respuesta para reducir el impacto ecológico de los proyectos de arquitectura?

Alted Materials nace para acelerar la introducción de materiales circulares en la construcción. No solo desarrollamos productos arquitectónicos de bajo impacto ambiental, sino que nos aseguramos de que sean fáciles de integrar en el sector. Nuestro primer producto, los Paper Waste Panels, está hecho en un 98% con residuos de celulosa post-consumo e industrial, y se puede volver a reciclar dentro del mismo sistema. El objetivo no es solo ofrecer una alternativa ecológica, sino cambiar la mentalidad del sector, demostrando que los materiales circulares pueden ser tan funcionales, accesibles y estéticos como los tradicionales.

¿Qué te llevó a crear Alted, cuál fue tu fuente de inspiración?

Soy diseñadora industrial, mi profesión conlleva llevar objetos nuevos al mundo. Mi punto de inflexión fue cuando trabajé en la industria del mobiliario en Suecia. Diseñamos una silla con materiales reciclados, pensando que era sostenible, hasta que me di cuenta de que ser reciclable no significa que se vaya a reciclar. Sin infraestructura ni responsabilidad del fabricante, el 90% de esas sillas acabarían en vertederos. Cuando entré en el sector de la construcción, me sorprendió aún más el desperdicio masivo de materiales y la resistencia al cambio. Me di cuenta de que el problema no era solo crear nuevos materiales sostenibles, sino hacer que realmente se usen. Ahí nació Alted, con la misión de convertir los materiales circulares en productos comunes y accesibles para la industria.

¿Qué opinión te merece la construcción en general que se practica en España?

La construcción en España sigue siendo altamente lineal y dominada por materiales tradicionales como el hormigón, el acero y el yeso, que tienen un impacto ambiental enorme. Mientras que en países como Francia o Alemania ya hay regulaciones estrictas sobre la huella de carbono de los materiales, en España aún falta una legislación clara que impulse el cambio. Sin embargo, hay señales de avance. Cada vez más estudios de arquitectura y promotores incorporan criterios de sostenibilidad, y hay un creciente interés por materiales circulares. Pero aún estamos lejos de que sean la norma y no la excepción.

Participaste en el Circularity Day 2025 de Ecoembes, ¿qué te llevaste a casa de ese encuentro?

Lo más esperanzador fue ver cómo cada vez hay más profesionales trabajando en economía circular desde distintos sectores: construcción, diseño, industria, administración pública… Pero también confirmé algo que ya intuía: existe un gran desfase entre innovación y aplicación real. Hay cientos de materiales nuevos creciendo en laboratorios, pero muy pocos llegan a industrializarse y a integrarse en la economía real. Para que la circularidad funcione, hay que cerrar la brecha entre innovación, manufactura y mercado, y eso requiere inversión y voluntad política.

¿Cuál crees que es ahora mismo el principal reto ambiental?, ¿el que más te preocupa?

El sobreconsumo de recursos y la generación de residuos. Producimos y desechamos a un ritmo insostenible, y los sistemas de reciclaje actuales no están ni cerca de absorber la cantidad de residuos que generamos. La construcción es un ejemplo claro: el 50% de las emisiones del sector provienen de los materiales, y el 90% de los residuos de demolición acaban en vertederos. Esto no es sostenible. Tenemos que aprender a diseñar para reutilizar, y dejar de depender de la extracción continua de materias primas.

¿Crees que hemos avanzado mucho en la conciencia ambiental ciudadana en las últimas dos/tres décadas?

Sí, pero de forma desigual. Hoy hay más conciencia y más presión social para cambiar hábitos, pero el conocimiento aún no está bien distribuido. Mucha gente sabe que hay un problema, pero no tiene herramientas para saber qué soluciones aplicar. También hay mucho greenwashing, lo que confunde al consumidor y frena el cambio real. Hemos avanzado, pero la sostenibilidad no debe depender del ciudadano. Necesitamos que las regulaciones desde la política y la industria hagan que las opciones sostenibles sean la norma, no la alternativa difícil y cara.

Aparte de la dedicación a Alted, ¿qué prácticas ambientales pones en marcha en tu día a día?

Intento consumir menos y mejor, y no me deshago de nada sin antes intentar repararlo, ya sean unos zapatos o un electrodoméstico. Fui vegana y ahora vegetariana. Compro los vegetales que consumo en cooperativas de agricultores cercanos. Priorizo muebles y objetos de segunda mano. Intento viajar en tren y no en avión, si es posible.

Un proyecto arquitectónico que recomendarías por ser ejemplo de sostenibilidad.

Me fascina Le Magasin Électrique, el espacio de trabajo de Atelier Luma en el centro artístico LUMA Arles, Francia. Este edificio es ejemplo para mí de la integración de la economía circular y el diseño bio-regional, utilizando materiales locales, residuos agrícolas y subproductos industriales. En este proyecto, se han desarrollado e implementado casi 20 materiales sostenibles, todos obtenidos en un radio de 70 km alrededor de Arles. Por ejemplo, han desarrollado baldosas de sal procedentes de las salinas de la Camarga, paneles acústicos hechos con fibras de girasol, un residuo agrícola, o encofrados y tabiques de tierra compactada, creados a partir de escombros de demolición reciclados. Además, el proyecto también incorpora sistemas de reciclaje y reutilización del agua, utilizando algas para filtrar y purificar aguas residuales, que luego se destinan al riego del jardín del estudio. ¡Me parece increíble!

¿Eres optimista respecto al futuro?

Creo que tenemos las herramientas para hacer las cosas bien, pero aún falta voluntad para aplicarlas a gran escala. No podemos esperar que el cambio ocurra solo por conciencia individual. Necesitamos regulaciones ambiciosas, inversión y cambios estructurales en la industria.

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