El gorila bebé Zeytin, salvado de las mafias del tráfico de especies

Zeytin, la cría de gorila rescatada en Estambul. Foto: WWF España.

POR ISAAC VEGA / WWF ESPAÑA

Este pequeñín es Zeytin, tiene 5 meses y es una cría de gorila de llanura que fue secuestrada en Nigeria. Viajaba a Tailandia en una caja de madera, fue rescatado en la aduana del aeropuerto de Estambul y ahora está al cuidado del Servicio de Parques Naturales de Turquía. Esperamos que pronto se recupere del susto y pueda regresar a sano y salvo a su hogar en las selvas africanas de donde nunca debió salir. Su caso es un pequeño ejemplo de la cruel sangría que sufre el planeta: más de un millón de especies están al borde de su extinción y su comercio ilegal es una de las principales amenazas para su supervivencia. Si te indigna y quieres dar esperanza a esta y otras muchas especies víctimas de las mafias, puedes sumarte a la lucha de WWF contra esta barbarie en ‘STOP Tráfico de Especies’ .

En su madurez, un gorila adulto es un animal muy fuerte y extraordinario que apenas tiene enemigos naturales: erguido puede medir 1,7 metros y pesar hasta 200 kilos, pero nuestra avaricia arrasa sus últimos hogares y lo está conduciendo a su extinción. Compartimos el 98,3 % de nuestra herencia genética y somos familia evolutiva, pero lo hemos acorralado con la deforestación y perseguido para secuestrar sus crías y vender su carne de forma clandestina en mercados y restaurantes de lujo.

Sobreviven en el centro de África

Existen unos 360.000 gorilas repartidos en dos especies que viven separadas por unos 900 kilómetros. Por un lado, los gorilas occidentales de las tierras bajas, los más abundantes, que habitan los bosques de África Ecuatorial Occidental, junto a menos de 300 gorilas del río Cross, catalogados en Peligro Crítico de Extinción por la UICN.

Por otro, los gorilas orientales de Grauer, que perdieron más del 70 % de su población en los últimos 25 años y también están en Peligro Crítico de Extinción. Y los hermosos gorilas de montaña que, gracias a los esfuerzos de ONG como WWF, se están recuperando y ahora 1.063 viven en las laderas volcánicas del corazón de África, en los parques nacionales Bwindi (Uganda), Virunga (RD Congo) y de los Volcanes (Ruanda).

Zeytin en un centro de rescate en Estambul tras ser incautada en el aeropuerto. Foto: WWFEspaña.

Zeytin en un centro de rescate de Estambul, tras su incautación en el aeropuerto. Foto: WWF España.

Demasiadas amenazas

Sus principales amenazas son la deforestación para conseguir madera o tierras aptas para la agricultura, la destrucción de sus hábitats por minería, prospecciones de gas y petróleo, y los furtivos, que asesinan a grupos enteros de gorilas para robar las crías.

Están protegidos, pero los adultos son perseguidos y trampeados para vender su carne de forma ilegal o sus crías vivas (cada vez menos por el mayor control). Los machos espalda plateada mueren en rituales tribales y, en mercados ilegales, se venden “productos” atroces y macabros: ceniceros que son manos disecadas de gorilas.

El 80% de los gorilas viven fuera de áreas protegidas y cada año pierden el 2,7% de sus efectivos. Además, al igual que nosotros, pueden contraer enfermedades gastrointestinales y respiratorias muy infecciosas como el ébola o la covid-19.

‘Operación Trueno 2024’

El rapto de crías de gorilas sigue sucediendo a pesar de la vigilancia y su protección. El secuestro de Zeytin es uno de los poquísimos casos de tráfico de especies con final feliz y su triste historia es un claro ejemplo de la sangría que sufre el planeta, un problema que lejos de decaer se agrava.

Prueba de ello es el resultado de la macro Operación Trueno 2024 desarrollada por la Interpol que, el pasado mes de noviembre, reunió a policías y agentes de aduanas de 138 países y regiones que decomisaron cerca de 20.000 animales vivos, amenazados y protegidos: 12.427 aves, 5.877 tortugas, 1.731 reptiles, 33 primates, 18 grandes felinos y 12 pangolines. Además, detuvieron a 365 sospechosos de seis redes mafiosas internacionales que traficaban con especies protegidas por el Convenio CITES.

Un millón de especies al borde del abismo

Desde 1970 y según el Informe Planeta Vivo de WWF, en tan solo cuatro décadas la Tierra ha perdido más de la mitad de su riqueza natural por acciones humanas. Cada hora desaparecen 3 especies y nos enfrentamos a la sexta gran extinción masiva, la primera provocada por el ser humano y que está resultando voraz y veloz: mil veces más rápida que el ritmo natural de extinción. Según el IPBES, más de un millón de especies están al borde de la extinción y el comercio ilegal es una gran amenaza para la supervivencia muchas de ellas.

Muchas especies protegidas son acosadas y, finalmente, en su inmensa mayoría son capturadas, cazadas, troceadas y traficadas, llevando a la extinción a las más codiciadas. Cuanto más escasas son, más cotizadas en los mercados ilegales.

Un furtivo detenido sujeta un colmillo de elefante incautado en Kenia. Foto Hola Jennersten. WWFSweden.

Un furtivo detenido sujeta un colmillo de elefante incautado en Kenia. Foto Hola Jennersten. WWF Sweden.

Negocio cruel y lucrativo para las mafias

Cada año, el negocio de la extinción mueve hasta 20.000 millones de euros, pero está mucho menos perseguido que el tráfico de armas, de personas y drogas. Eso favorece la acción de furtivos y mafias que se lucran de este sucio crimen contra la vida silvestre que enriquece a unos pocos y en el que perdemos todos.

Fruto de esa impunidad, muchas especies protegidas son acosadas, capturadas y cazadas, troceadas y traficadas, llevando a la extinción a las más codiciadas con cifras y pérdidas inasumibles.

Las estadísticas son dramáticas: cada año los mercados ilegales trafican con 1,5 millones de aves vivas. Cada 15 minutos los furtivos y sus mafias matan un elefante por su marfil y cada año más de mil rinos, cientos de leopardos de las nieves y unos 100 tigres son sacrificados para traficar con sus cuernos, huesos y piel. Como ellos, gorilas y jaguares están al borde de la desaparición y, si no actuamos ya, las futuras generaciones sólo podrán verlos en zoos o en libros de historia.

Pangolines y caballitos de mar

Algunos ejemplos son realmente dramáticos: en la última década, más de un millón de pangolines fueron capturados y vendidos por sus escamas. Miles de caballitos de mar son secados para la medicina oriental y ofrecidos a turistas como souvenir. Las tortugas carey son troceadas para vender sus placas de carey y su carne, y guacamayos, cotorras y pequeñas aves como nuestros conocidos y campestres jilgueros son secuestrados y enjaulados.

Cráneos de chimpancés para decorar

Los tres grandes simios (gorilas, orangutanes y chimpancés) son cazados para consumir su carne y adiestrar a las crías como animales de compañía, vender sus cráneos como trofeos decorativos. Tras asesinar a sus familias, muchas crías de gorilas, chimpancés y orangutanes quedan huérfanas y son vendidas como mascotas; la mayoría muere en el traslado y adaptación al cautiverio, y pocas son rescatadas y tienen una segunda oportunidad como Zeytin.

Cachorro de tigre incautado en la frontera de Tailandia. Foto: James Morgan.

Cachorro de tigre incautado en la frontera de Tailandia. Foto: James Morgan.

Mil guardas asesinados por furtivos

El comercio ilegal no solo pone en peligro a las especies, también daña a las personas y, además de ser un drama para la naturaleza, al esquilmar recursos y empujar a las especies a su extinción, también lo es para las comunidades locales de los países de origen de estas partes de animales y productos ilegales, poniendo en riesgo su desarrollo social y económico. Proteger a todas estas especies es una profesión de alto riesgo y, en la última década, cerca de mil guardaparques y rangers han sido asesinados por cazadores furtivos.

Por si todo esto fuera poco, el tráfico de especies también afecta a la salud de las personas y a la seguridad nacional, ante la crueldad y corrupción que envuelven estas prácticas, y que en muchos casos ayudan a financiar las guerras y prácticas terroristas.

Y de todo esto, España tiene una gran responsabilidad ya que somos un punto caliente y la puerta de entrada a Europa de gran parte del tráfico ilegal de especies procedente de África y América. A través de grandes puertos como los de Algeciras, Canarias y Valencia llegan a nuestro país infinidad de animales y plantas víctimas del tráfico de especies, y no lo podemos permitir y debemos ponerle fin.

Más de 60 años luchando contra este crimen

Gracias al apoyo de nuestras socias y socios en todo el mundo, en WWF trabajamos sin descanso para poner fin a esta barbarie. Nuestra meta es frenar el furtivismo, detener el tráfico ilegal y reducir la demanda de las especies en peligro.

Protegemos a los animales más icónicos y amenazados: elefantes, rinocerontes y tigres, chimpancés, gorilas, chimpancés y orangutanes, guacamayos, leopardos, leones, jaguares, osos, tiburones, rayas y tortugas; y cuidamos sus hogares. Creamos espacios protegidos y formamos a los guardas de las reservas y a los técnicos de las aduanas como los que han rescatado a este gorila bebé.

Impulsamos la creación del Convenio CITES, que regula el comercio mundial de especies amenazadas y protegidas, y junto a la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN) hemos puesto en marcha la red TRAFFIC para vigilar el comercio ilegal en mercados y fronteras. Pero hay que hacer más, ¡mucho más!

Paremos el cruel y sucio negocio de la extinción

¡Urge actuar! Podemos y debemos frenar y erradicar la hemorragia que destruye la vida en nuestro maravilloso planeta y el momento de actuar es ahora.

Para detener esta barbarie, en WWF hemos puesto en marcha la campaña STOP Tráfico de Especies en la que tú tienes mucho que decir y aportar. Únete a nuestra lucha contra este crimen, firma y comparte nuestra lucha contra el tráfico de especies.

Más de 328.000 personas ya se han sumado y tú también puedes ser su voz y dar esperanza a tantas y tantas víctimas de los furtivos y sus mafias. Ayúdanos a poner fin al sucio y cruel negocio de la extinción, miles de especies amenazadas te lo agradecerán y, con tu apoyo, podremos evitar más secuestros como el del pequeño Zeytin. ¡GRACIAS!

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