4) Los manuales con cien y mil consejos para llevar una vida cotidiana ecológica

Ilustración de Cless.

Ilustración de Cless.

Ilustración de Cless.

Cuarta y última entrega de la serie Aproximaciones surrealistas-poscastizas a grandes fenómenos literarios de nuestro tiempo.

El planeta

RAFA RUIZ

-¿Y dónde dices que vive tu hija?

-En el 2º A.

-Pues eso creo que está justo enfrente de donde vive el hijo de la que se casó con el hermano de Paco.

-¿Qué Paco?

-Sí, mujer, el primo de mi cuñada, la que vive puerta con puerta con tu hermana.

-Uy, claro, pues claro.

-No, espera, ¿dices que en el 2º A? No, este vive en el 3 º D, pero de la escalera derecha. Bueno, no. Según vas, dejas los buzones a la izquierda. No, qué tonta, será la escalera izquierda. Pues subes, y en el 3º, ahí es. Ya se lo tengo que decir yo, ya… Ahora que creo que es el 3º, porque justo encima vive la que se casó con el de la tienda de aceitunas ecológicas del mercado y luego se divorciaron. Estoy harta de oírselo. ¿O no? Espera, calla, igual es el 4º. Porque la otra se queja mucho de que en verano hace mucho calor, porque es un último piso, y tal como está el calentamiento global…

-No, no puede ser entonces, Concha. Porque la casa de mi hija tiene seis pisos.

-Pues justo.

-No, porque si dices que la que se casó con el de la tienda de aceitunas ecológicas vive un piso más arriba del hijo de la que se casó con el hermano del primo de tu cuñada y este vive en el cuarto, no puede ser, porque tendría que vivir en el 5º.

-Vamos a ver, ¿pero tu hija no se ha ido a vivir a esa casa de las galerías azules tan bonitas que construyó el nieto de Manolo, el de Margari, que dio el pelotazo con esa casa?

-No, mujer… La Charo se va a vivir justo a la que está enfrente. La de los balcones verdes. La que no es de pelotazo, un respeto, por favor, sino bioclimática y de protección

-Ah, entonces estaba yo confundida… Sí, espérate, ya verás… ¿quién vive ahí? Claro. ¿Sabes quién vive ahí mismito? El de la Toñi, el que se casó el año pasado con una chica altaricona, muy mocetona ella.

-No caigo ahora con quién se casó ese muchacho.

-Pues, mira, con la hija de la del 4º derecha de la escalera izquierda de la casa con la que yo me estaba confundiendo, Bernardina, la nuera de José, el de la Tere.

-Pues mira que no caigo ahora mismo.

-Que sí, mujer, ¿cómo no vas a caer? Una chica así, fuertota, con cara un poco de caballo autóctono y el pelo rubio, teñido. A mechas. Pero de tinte natural, sin aditivos químicos. Que se parece a la de la tienda de quesos ecológicos del mercado donde suele comprar tu suegra, la ecológica.

-No, pero mi suegra compra en el puesto de enfrente de la carnicería ecológica de Andrés.

-Pero entonces, ¿tu suegro no llevaba los huevos ecológicos a la misma tienda de muebles de madera sostenible que mi cuñada?

-¿Qué cuñada, la que se hizo rica con la tienda de pollos de corral al last?

-No, la otra, la de los jamones ibéricos y mortadelas ecológicas.

-Ah, no, mujer, hace tiempo que lo dejaron. Y se divorciaron. Él era transgénico y se quedó con la niña y ella con la dependienta sostenible.

-No sabía yo. ¿Cuánto tiempo tendrá esa mujer?

-Pues mira, calculo yo que será de la misma edad que los balcones verdes de madera de gestión sostenible de tu prima Victoria.

-Ah, entonces no es muy mayor. Le echaba yo más. Mira que son bonitos esos balcones…, haciendo esquina con la calle de las acacias autóctonas.

-¿Qué edad tendrán esas acacias, por cierto?

-Échale cinco o seis, no más. Acuérdate que las plantaron cuando la Margari se separó del primo de la cuñada del de la Tere y se puso a vender salchichones caseros y de corral en un puesto en la segunda planta del mercado.

-Mira que son ricos esos salchichones… tan caseros… y medioambientales.

-¿Y qué tiempo tendrán?

-¿Quiénes, los salchichones?

-No, mujer, los niños del de la tienda de salchichones y la de la farmacia.

-Que me han dicho que fue con barriga a la boda civil gay.

-Sí, si te fijabas desde los buzones que quedan a la izquierda, se le notaba muchísimo.

-Como que no dejaba de comer aceitunas rellenas de anchoa, que serán muy ecológicas y todo lo que tú quieras, pero no dejan de ser anchoas.

-¡Qué muebles, por cierto! Tiene la casa muy bien preparada. No le falta detalle.

-Ay, sí, hija. Una ya no está para esos trotes, pero hay que ver cómo se le han puesto las aceitunas al yerno de tu suegro.

-Para balcones bonitos y sostenibles los de la plaza, ésos sí que están bien hechos, y no otros.

-Creo que son caríííííísimos.

-Fíjate, pues no son para tanto…

-Pues eso digo yo, por muy de madera certificada que sean.

-Y yo. Digo que yo también lo digo.

-Y menuda importancia que se da…

-¿Quién?

-La de las aceitunas. Como si no supiéramos que es es de la misma altura que la Charo, ¡y del mismo pueblo…!

-Desde luego…

-¡Cómo está el mundo! Patas arriba, hija mía, patas arriba. Que parece que se va a acabar.

-¡Cómo está, cómo está! Calentándose, desde luego, desde luego, cómo está.

Deja tu comentario

¿Qué hacemos con tus datos?

En elasombrario.com le pedimos su nombre y correo electrónico (no publicamos el correo electrónico) para identificarlo entre el resto de las personas que comentan en el blog.

No hay comentarios

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.