40 años de Ilegales: ‘La lucha por la vida’

40 años de Ilegales: ‘La lucha por la vida’

La banda Ilegales. Foto: Javier Bragado.

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Jorge Martínez (Avilés, 1955) aparece caminando tranquilamente por la Gran Vía madrileña; llega tarde. Esta es la primera entrevista presencial que tiene en Madrid, ha viajado desde Oviedo en tren para arrancar la promoción de ‘La lucha por la vida’, el disco que sirve para celebrar los 40 años que lleva Ilegales funcionando, aunque la biografía cuenta que la simiente estaba germinándose desde 1977, cuando Jorge formó el trío Madson junto a su hermano Juan y el batería David Alonso, pero no fue hasta 1982 cuando apareció en el mercado la primera grabación bajo el nombre de Ilegales.

Le estamos esperando con una caña sobre la mesa en la terraza que hay en la tranquila calle del Mesonero Romanos. Nos cuenta, sin quitarse la mascarilla (ni lo hará durante el resto de la conversación, solo un momento para la foto de rigor), que está constantemente escuchando noticias, anda preocupado por las acciones militares rusas, aunque reconoce que lo del Partido Popular en este país le divierte.

Hacía tiempo que no nos veíamos, pero ha habido algunas correrías en años pretéritos que nos han hermanado para siempre. Comento que tras el anuncio en redes sociales de las colaboraciones del nuevo disco se ha desatado un torbellino de opiniones, muchos felicitan por el atrevimiento, otros tantos se echan las manos a la cabeza, normal. Jorge, un artista con merecida fama de tipo duro, última promesa blanca y viva del rock en castellano para muchos de sus miles de seguidores, carismático guitarrista killer, anuncia que en su disco canta Andrés Calamaro, El Niño de Elche y, para colmo de los críticos más talibanes, Dani Martín.

La lucha por la vida es un álbum de 16 cortes e idéntica cifra de colaboradores; a los ya citados se suma Luz Casal (la única chica), Loquillo, Kutxi Romero (Marea), Evaristo (La Polla Records), Coque Malla, Iván Ferreiro, Josele Santiago… Menos Ángel exterminador, que canta Enrique Bunbury, el resto son composiciones nuevas que, según Jorge, han sido compuestas exprofeso para cada colaborador.

Ilegales iniciarán una tremenda gira por el Estado y del tirón marcharán a hacer nuevamente las Américas, unas tierras que veneran a Ilegales… y un Jorge que tiene muchas ganas de volver a ser malo a un lado y al otro del océano. Una nueva ronda de cañas; esta vez Jorge se niega a coger el dinero de la chica de promoción: esto lo pago yo, me gusta invitar a cervezas a mis amigos. Será en más de una ocasión cuando me señale que eso no lo grabe o que eso no lo ponga en el artículo, anécdotas impagables y reales que, en efecto, es recomendable no transcribir aquí. Le doy a grabar y está terminando una frase: El amor no se me da bien, Kike, me porto bien, joder, en fin, vamos con la entrevista, ja, ja, ja.

El germen de este proyecto, este disco que celebra el 40 aniversario de Ilegales, surge durante el tiempo de reclusión pandémico.

Al final de la pandemia estuve encerrado en mi palacio rural, en Bolgues (Asturias); fue cuando ya se empezó a permitir la circulación, la parte más dura la pasé en un apartamento de 67 metros cuadrados en Oviedo. Tenía muchos libros pendientes, soy de los que les gustan leer varios libros a la vez y me quité algunos que se me habían ido acumulando. Bajó la torre de ejemplares que tengo sobre la mesa, aunque ahora volverá a subir. Cuando llegué a Bolgues me sentí bien, me ha sentado bien salir menos, me sentó muy bien el contacto con el medio natural, que había perdido por culpa de mis amigos crápulas, los festejos nocturnos me habían absorbido excesivamente, noches audaces, certeras y destructivas.

¿Me estás diciendo que lo mismo dejas la noche?

Bueno, nunca se sabe, las malas costumbres son muy difíciles de abandonar y nadie te critica por ello. Sin embargo, con las buenas costumbres sucede lo contrario; como seas bueno en algo te acribillan, si alguien tiene alguna habilidad o facilidad para algo, lo mejor es que lo oculte, de lo contrario, será acribillado y después crucificado.

Llevas 40 años con Ilegales, aunque te has dado espacio para hacer cosas puntuales al margen.

Ni los cálculos más optimistas podrían augurar que duraríamos tanto; los grupos de rock son conflictivos, desgastan mucho, sobre todo a quien está al frente. Si no haces nada, te llueven pocas críticas, pero como hagas muchas cosas…

A vosotros os ha dado para hacer 12 discos en estudio, además de 3 directos.

En este momento había una gran cantidad de canciones… La vida me lleva la contraria, joder, ¡creía que la fuente se había agotado! Estaba ya para asumir el final de Ilegales, dedicarme a otras cosas, pero la vida me lleva la contraria, empezaron a salir un montón de canciones tras la publicación del anterior disco hace ya tres años, Rebelión, torrencialmente. Las musas no son buena gente.

¿Aprovechaste este tiempo de encierro para, entonces, ordenar apuntes y terminar bocetos que habías ido acumulando?

Montones de material. Grabo cosas en el teléfono, ideas musicales. Pero la manera para que fluya el pensamiento es que no esté la voz, una pluma estilográfica se encarga de eso, deslizándose veloz sobre un buen papel, las teclas de un piano guían a los dedos hasta dar con la melodía adecuada. Los Pilot no están nada mal, pero una pluma estilográfica es otro nivel. Revisé todo aquello y me encontré con frases alucinantes que fui completando con mucha facilidad. Es probable que fuese por abandonar el uso recreativo del alcohol, apareció de repente un capital de lucidez. Asusta. Me sentía muy bien.

He leído que dices que cada canción ha sido compuesta pensando ya en quién la iba a interpretar a dúo contigo.

Muchas veces hago el siguiente ejercicio: voy a escuchar esto que he escrito en la voz de… Es algo que puedo hacer, que se hacer. Reconozco que algunos me han sorprendido. Sabía que Josele es muy solvente, pero me sorprendió mucho Enrique Bunbury, que además eligió una canción antigua, El ángel exterminador, compuesta en 1979. Nos sorprendimos al comprobar que la había cantado en la octava alta, ¡joder! Eso son capacidades vocales. Josele, tras la operación, ha mejorado mucho, está cantando mejor que nunca. Coque Malla ha cantado de puta madre.

Creo que con Coque hubo canalleo, golfeasteis un poco al grabarla. ¿Fue on line?

Ja, ja, ja, no, fue en el bar de abajo donde nos embolingamos. La instrumentación la grabamos en el estudio La Casa del Misterio, en Oviedo. Luego hubo quien grabó en su lugar de origen, pero muchos pasaron por el estudio de Madrid, Estudio Silencio. La celebración posterior nos hacía compañía poco aconsejable.

Sin embargo, se me hace difícil pensarte componiendo una canción e imaginando que la canta Dani Martín .

Es un artista que ha crecido muchísimo. Este tío se podía haber quedado con el dinero, las fans y la fama, tenía mucho de todo eso y podía haberse quedado ahí y conformarse con todo eso, que es mucho. Se ha superado y ha crecido y eso a mí me llamó la atención, porque además todo eso se le niega, una envidia que recuerda a los tiempos del colegio… Pero es que ya no estamos en la escuela. Lo hizo muy bien. Todos me ponen a parir, pero cuando escuchen la canción se van a callar.

Me ha sorprendido ese enfrentamiento en los comentarios de las redes sociales sobre esta colaboración, entre los que te señalan como “vendido” y quienes te dan toda su confianza, tus incondicionales.

Saben que no voy a defraudarlos. Para componer cada quien hace sus cosas, pero para interpretar tienes que tener ciertas cualidades. Como intérpretes, somos instrumentos. No puedo cantar como Luz Casal, ella sube muy arriba, hubo que subir medio tono la canción, tuve que apretar para estar a ese nivel.

Otra colaboración que me ha llamado la atención sobre las demás ha sido la de Loquillo; me ha trasladado a aquel disco de Los Intocables, velocidad y macarreo.

El Loco canta con una fuerza tremenda, ambos cantamos con mucha fuerza.

El videoclip de esa canción, ‘Tantas veces me he jugado el corazón que lo he perdido’ , está rodado en ese palacio rural.

Era una explotación agrícola, la nobleza rural vivía así. Una parte es mía y otra de mis primos. Vino Loquillo. Poca gente ha venido. Suelo ir a recluirme y lo mantengo en secreto, ¿sabes por qué? Cuando saben que estoy, se vienen a montar la fiesta. Una vez me salvaron unas amigas que llegaron inesperadamente. Estaba en bañador componiendo con mi guitarra, estaba al sol y nunca me he llevado bien con el sol, es mi enemigo. Me di cuenta de que mi guitarra estaba muy caliente, ardiendo, miré a mis piernas y, ¡joder!, estaba quemado. Rojísimo. Esta visita que llegó, que en otro momento hubiese sido inoportuna por no permitirme terminar la canción en la que andaba trabajando, traía una crema milagrosa para las quemaduras del sol. Aquello fue un milagro, aunque acabaron la ginebra y luego el ron, una botella sin abrir.

No querías hacer un disco aniversario regrabando tus hits…

Eso es algo que, por un lado, está bien, te proporciona dinero rápido, a cada invitado le indicas un tema donde cantar y ya está. Pero de ese modo haces un flaco favor al colaborador, que se va a ver cantando una canción cuyo recorrido ya ha sido comprobado; además va a ser inevitable que esa versión se compare con la original, que, si fue un éxito, fue por algo y no porque la interprete otra persona. Es una canción con 30 o 35 años que ya está verificada: funciona. El único que pidió revisar una canción fue Bunbury, tenía clarísimo que iba a cantar El ángel exterminador. Hay cosas que no me gustan de Bunbury, pero hay otras muchas que me sorprenden gratamente. Es muy atrevido. Ha sabido hacer lo más difícil, remontar.

La canción con Andrés Calamaro es también una ecuación perfecta, ¿habéis compadreado? 

Estoy muy orgulloso de haber escrito un tango, Mi copa y yo, y que sea reconocido como un tango. Andrés es un auténtico argentino, además conoce los festejos nocturnos. El día que nos presentaron, terminé mal con todo el mundo menos con Andrés. Me presentaron a Chimo Bayo también en ese encuentro. De esa jornada hay cosas que no puedes poner, pero que te contaré luego con otra cerveza. Era una reunión de autores y algunos no me simpatizaban. Recuerdo que pedí una porción de tarta de chocolate y se la estampé a un tipo que…, bueno, no puedes ponerlo. Estuvo años sin hablarme, pero ahora vuelve a hacerlo. Esto fue hace mucho tiempo, creo que Calamaro acababa de dejar a Los Rodríguez. Ese día hice un montón de barbaridades, iba borracho. Mi etílica memoria me permitió hacer un repaso de maldades.

Rosendo y Siniestro Total se jubilan, ¡se retira una generación de rockeros!, ¿qué está pasando, sabes tú?

Antes de que me mate cualquier enfermedad de estas, voy a hacer lo que más me gusta y lo que considero necesario. Hasta que se apague la luz seguiré. Las guitarras eléctricas de los años 60 eran objetos inalcanzables cuando era joven, objetos sagrados que miraba a través del cristal de un escaparate. Era magnetismo, una bendición. Eso es algo definitivo, ya nunca te abandona. A lo largo de mi vida me han hecho ofertas laborales flipantes, muy bien remuneradas: programas de radio, negocios hosteleros, un montón de ofertas con mucho dinero detrás, pero no compensa, solo tengo una vida. Si tuviese varias, pues en una de ellas haría un programa de televisión, por ejemplo. El mejor momento de la música es cuando todo suena bien y en su sitio, esa es la droga, no sé lo que la provoca, es mucho más que endorfinas, más que un orgasmo.

Tu tierra se está convirtiendo en lugar de inversores que han visto allí un buen lugar para explotar tecnologías, en detrimento de la naturaleza y la belleza del lugar.

Asturias ha sido muy industrial y fue desmantelada. Tenía parques industriales brutales que fueron desmantelados, quitaron hasta las tapas de las alcantarillas, no fue una reconversión como se anunciaba. Ha regresado a esos orígenes decimonónicos, a la época preindustrial, con ello los nacionalismos, ese cantonalismo indeseable. Vuelve en toda Europa, alguien los está alimentando para debilitar una Europa unida. Alguien quiere terminar con esa unión y puede que sea fácil. En Europa no hay guerra desde hace mucho tiempo, ahora está la de Ucrania, algo que se veía venir desde hace años. La frontera de todas las rusias, con su mentalidad de los zares entre los miembros del gobierno único. Gorbachov trató de hacer algo, pero no lo logró.

¿No te da la sensación de que todo es cíclico? A más años cumplimos, todo se repite cíclicamente.

El rock va y viene, ha sobrevivido a estilos nefastos, abyectos. El grunge trajo de nuevo el rock hace unas décadas, ese rock sucio a los Black Sabah.

Estudiaste en colegio interno. La Iglesia empieza a reconocer todos los abusos que trató de silenciar durante décadas. ¿Qué opinas de todo esto?

Jamás un cura me puso la mano encima. Sería mi careto de pocos amigos. Sería poco apetecible. Ni una monja. Todo el mundo me prefería lejos. La Iglesia empieza a reconocer ahora estas cosas tras haber metido kilómetros de polla donde no debía. Estos son así.

Tras unos conciertos por la península, en abril te marchas a Sudamérica.

Vamos a Lima. No voy ahí desde 2019. Tocamos en lugares grandes y en otras zonas nos estamos introduciendo. Vamos y venimos, cruzamos el charco un montón de veces, nueve viajes me hice en 2019 entre España y América. Colombia, Argentina, Chile, México, todo lo que se pueda haremos.

Ilegales actúan esta semana en Barcelona (8 abril) y Valencia (9 abril). El 14 de abril actúan en Santiago de Chile y el 16 en Lima. Después retoman la gira por España: Murcia (22 abril), Granada (23 abril), Sevilla (6 mayo), Madrid (7 mayo), Zaragoza (21 mayo), Jaén (28 mayo).


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Comentarios

  • Fran canario... pero sin jaula

    Por Fran canario... pero sin jaula, el 07 abril 2022

    Me alegro de que sigan vivos y dando por culo, en plan supositorios 💪👊👍

  • Lorenzo Álvarez

    Por Lorenzo Álvarez, el 07 abril 2022

    Buenas . Carlangas de Novedades Carmiña no lo nombrais y también participa en el disco .
    Gracias un saludo

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