50 años de la UNED desde el feminismo poscolonial

50 años de la UNED desde el feminismo poscolonial

Mujeres indígenas latinoamericanas. Foto: Max Valencia/FAO

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Las facultades de Humanidades de la UNED celebran sus 50 años buscando repensar viejas preocupaciones de las Ciencias Sociales y las Humanidades (el papel del imperialismo, el colonialismo y el racismo en la sociedad actual), poniendo el énfasis en actores sociales minorizados y sus resistencias teórico/prácticas frente a los discursos y formas de vida hegemónicas que moldean hoy día la colonialidad del ser y del saber. Todo ello fue debatido ayer en la primera mesa redonda del ciclo de encuentros ‘Las humanidades en su contexto’, que se celebra ayer y hoy en la Biblioteca Eugenio Trías de Madrid

Analizar el mundo en el que vivimos es complejo. Para entenderlo podemos tirar de las enseñanzas de las humanidades desde la óptica de sus distintas disciplinas como la filología, antropología, historia cultural y de la ciencia y estudios de género. Pero conceptos nuevos necesitan nuevas interpretaciones e introducir el debate con sus distintas visiones. ¿Qué entendemos por lo de(s)colonial? ¿Qué entendemos por lo hegemónico? La retórica y la práctica cada vez están más confrontadas. Toda actividad o reivindicación dispone de teoría, pensamiento, opción o acción.

En su primera jornada tampoco podía faltar esta pregunta: ¿Cuál es el papel de la Academia en la sociedad como motor de cambio o, por el contrario, de perpetuación de valores hegemónicos?

Con el título Repensar la otredad, descentrar el conocimiento.

Retos y debates teóricos desde la crítica de(s)colonial, cuatro mujeres brillantes expusieron su pensamiento sobre este tema con las múltiples visiones que dan sus estudios y experiencias.

Ana Manzanas Calvo, catedrática de Literatura Norteamericana de la Universidad de Salamanca, a través de su charla Fronteras y hospitalidad, puso de manifiesto todas las miserias de un mundo cuando habla de inmigración y en el que “recibir al migrante ya no es un grado de civilización, sino la fortaleza, como dicen los populismos, de un Estado creando muros cada vez más grandes”. Se pone a los migrantes en el foco de todos los males.

Sus críticas a eso que llamamos primer mundo fueron calmadas, pero evidentes. “Nosotros tenemos la prerrogativa de saltarnos todas las fronteras, pero a ti (tercer mundo) no se te ocurra cruzar las mías”.

Hospitalidad y fronteras no se dan la mano. En muchas de ellas, existen deportaciones, encarcelamientos y se puede ver cómo los migrantes son conducidos de una frontera a otra, sin salida.

Este lado y el otro constituyen una categoría que se ejemplariza con las fronteras y los límites que representan; muchas veces, las respuestas que dan muchos países, incluido España, es una solución militarizada y punitiva contra los migrantes en esas fronteras cada vez más inhumanas. “Seguimos sin saber qué es la hospitalidad; el otro siempre está bajo vigilancia. Y la frontera pone orden, clasifica y muchas veces como personas indeseables, no aptas, ciudadanos legales e ilegales”.

La lucha de las mujeres indígenas

México es un país que nos sobrecoge por muchos motivos, como la lucha de las mujeres para recuperar los cuerpos de sus personas queridas, muchas de ellas asesinadas. La conferencia de Aída Hernández Castillo Diálogos entre los feminismos descoloniales y las luchas de mujeres indígenas en América Latina puso en valor lo que hacen estas indígenas y lo que no hace su gobierno. Para esta doctora en Antropología por la Universidad de Stanford y actualmente profesora investigadora del Centro de

Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social

(CIESAS) en Ciudad de México, las estructuras coloniales no son algo del pasado, sino que todavía existen. “Sólo hay que mirar las cárceles en México; todas están llenas de gente indígena”.

El indigenismo sigue sin tener cabida en la Academia en México. “Después de muchos años de feminismo he tenido que revisar muchas veces el concepto. Nuestro cuerpo está cruzado por privilegios y también por violencias. Muchas de las mujeres que están luchando contra el narco-Estado que es México no piden justicia, piden verdad. Me han hecho pensar en mis luchas por la justicia. Ahora comparto con ellas el contacto de una violencia compartida. Ellas me llevaron a un campo que desconocía que era el campo forense, ya que estas mujeres se han convertido en las verdaderas forenses del Estado mexicano”.

Las estadísticas mexicanas de muertos y desaparecidos te desestabilizan, comentó la antropóloga. “Te cambia lo que creías del duelo, de la muerte, así que ellas han sido para mí unas grandes maestras”. “Toda esta situación nos habla de una semántica patriarcal donde los cuerpos de estas buscadoras se convierten en la posibilidad de aceptar la pedagogía del amor, ya que ellas rehumanizan los cuerpos al encontrarlos en las fosas y humanizan el espacio del terror”.

Hay más de 450 colectivos de mujeres, madres, hermanas y esposas de desaparecidos que buscan esos cuerpos que han sido desechados para regresarlos a una sepultura digna.

Hernández Castillo trabaja también con grupos interdisciplinares generando talleres de memoria. La narración que hace de la otredad es cruel, de una sociedad con más oscuridad que claridad, pero que permite redes de solidaridad.

La historia no contada del pueblo gitano

Pastora Filigrana García con su conferencia La historia del pueblo gitano, una aportación al proyecto emancipatorio, hizo pensar en una historia de España que no se ha contado. Esta abogada especialista en Derecho Laboral y Sindical y en Derecho de Extranjería reivindica más la

praxis que la teoría a la hora de abordar los problemas que se derivan con el pueblo gitano y, por extensión, con los extranjeros actualmente, sin renegar de lo que ciertos estudios pueden ofrecer. “Cuando uno se enfrenta al problema gitano, se enfrenta a siglos de colonialismo; todavía no hay una radiografía exacta del problema, se simplifica con el tema de la integración, pero para saber cómo se construye esa desigualdad, esa otredad, hay que conocer muchos de los factores que han intervenido. Hay que buscar fotos con mayor profundidad”.

En su opinión, para contar la historia del pueblo gitano, hay que exponer la desigualdad estructural que siempre han tenido, cómo ha sido el reparto de la riqueza y de los derechos, que no se acceden a ellos de igual manera. “Todo depende de la posición social que te haya tocado vivir”. “El discurso hegemónico nos dice que se tiene más o menos dependiendo del esfuerzo de cada persona. Desde un pensamiento crítico hay que darle la vuelta a esto. Ya que la desigualdad en el mundo se manifiesta en el género, si estás más o menos asimilada al varón, también en la blanquitud. Además de ponerle foco a una cultura, la occidental, que piensa que tiene la superioridad del desarrollo y los demás van quedando fuera. Desde ahí hay que contar la historia del pueblo gitano. Historia que en España no se ha contado, se mira al hoy, pero sin contar qué ha pasado antes”.

Se habla siempre de su no inclusión y que es por su propia idiosincracia, por lo que piensan, por sus valores, que son ellos los que no quieren. “El pueblo gitano lleva 500 años en la península ibérica y desde siempre han sido perseguidos. Pero a pesar de una maquinaria de represión estatal, siguen existiendo. Pero hay que preguntarse cómo se sobrevive a 500 años de persecución y con un proyecto emancipatorio”.

“El racismo y la colonialidad sirven para establecer a quién le toca ciertos papeles. Al pueblo gitano le tocaba las minas, el campo, se persigue su autonomía economía. Como ahora a la población no blanca le tocan los peores trabajos, expresaba con rotundidad Filigrana García, que forma parte del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras

(SAT), así como de la Red Antidiscriminatoria Gitana (RAG), espacios donde milita por la defensa de los derechos humanos y contra la violencia policial y la represión.

Pensamiento negro radical

Esther (Mayoko) Ortega con su charla Pensamiento Negro Radical para descentrar la blanquitud también nos puso frente al espejo de la realidad española. Comenzó su conferencia con una anécdota. Pidió que en su carnet pusiera Mayoko; la respuesta que recibió es que ese no era nombre de chica, ni se comprendía en español. Su activismo feminista le llevó a investigar sobre las intersecciones de raza, género y sexualidad. Docente universitaria, en los últimos años viene activando el pensamiento mediante la investigación en Matadero Madrid con el grupo de investigación In the Wake: Laboratorio Experimental de Pensamiento Negro.

También expuso que la negritud “se entiende como un concepto norteamericano, que no se aplica a Europa, donde se intenta diluir este concepto”. Por ello, Mayoko lleva años desde Conciencia Afro, espacio para el encuentro, la afectividad y el pensamiento de la comunidad afrodescendiente, africana y negra en España intentando descentralizar la mirada. “Pero cuesta mucho”, añadió.


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