¡Que no te afecte el consumo fantasma de energía en el hogar!

¡Que no te afecte el consumo fantasma de energía en el hogar!

Foto: Creative Commons.

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El modo de espera o en reposo de los electrodomésticos, cuando no están del todo apagados –conocido en inglés como ‘stand-by’– supone el 3% de la energía consumida en el hogar y más del 10% de la correspondiente a los aparatos eléctricos y electrónicos. Resulta chocante incluso que los altavoces digitales (Alexa, Siri o Google) que, entre otros servicios, buscan que seamos más eficientes en el uso de la energía, son de los mayores consumidores en modo de espera. En todos los casos son consumos fantasma de energía, no percibidos en el momento, pero que dejan huella en las facturas y en las emisiones de gases de efecto invernadero (y no solo presentes en Halloween). En un momento de crisis energética como el que estamos viviendo, ese 3%, aparte del ahorro económico, puede significar también un gesto de responsabilidad. 

Según el último informe Consumo del sector residencial en España, elaborado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el consumo de energía en los hogares suma el equivalente a 14.110 kilo-toneladas de petróleo al año (ktep), de las cuales 416,64 corresponden al modo de espera de nuestros electrodomésticos. Esto supone casi el 3% sobre el consumo total energético en el hogar y más del 10% de las 3.890 ktep anuales derivadas de los electrodomésticos. Si lo comparamos con las cifras de 2011 del mismo informe, vemos que, lejos de descender el consumo fantasma de nuestros aparatos eléctricos y electrónicos, ha crecido de 341 a 416 ktep. Este modo de espera añade más consumo al año que un ordenador, una secadora, un lavavajillas o un horno.

El consumo en modo de espera de los electrodomésticos sube, a pesar de que la Comisión Europea ha establecido medidas para que baje. En 2009 se obligó a que estos dispositivos cambien a un modo de bajo consumo después de un tiempo razonable, y desde 2013 no deben consumir más de 0,5 vatios, cuando la norma anterior, de 2008, permitía entre 1 y 2 vatios. Hay más: desde 2017 los dispositivos en espera conectados a internet no deben consumir más de entre 3 y 12 vatios, según el producto. “Esto contrasta con los 20 a 80 vatios establecidos anteriormente, y se espera que esta disminución ahorre entre 36 y 38 TWh (un teravatio son un billón de vatios)”, concluye la CE.

Cada año nos gastamos 70 euros con electrodomésticos en modo espera

Para explicar en qué consiste este consumo fantasma que se nos va con el modo de espera sigue valiendo lo que escribió hace diez años Francisco Heras, consejero técnico de la Oficina Española de Cambio Climático, en el portal Hogares Verdes: “La mayor parte se debe al funcionamiento de la fuente de alimentación. Prácticamente todos los aparatos eléctricos y electrónicos llevan una fuente de alimentación o adaptador de corriente que convierte la corriente alterna en continua y después la transforma a la intensidad y tensión adecuadas a cada aparato. Generalmente, esta fuente de alimentación no se desconecta al apagar el aparato y sigue consumiendo electricidad. Su potencia va desde medio vatio a más de 20 vatios”. De ahí que la CE haya puesto el límite en el medio vatio.

Hay algunos aparatos en los que es más fácil detectar este consumo fantasma porque mantienen encendido un piloto o las señales de un reloj digital, como hornos, microondas o radios. En un momento de alza generalizada de los precios de la energía esto además supone un dispendio que se nota en la factura de la luz. Si trasladamos ese 10% del consumo de electricidad que supone el modo espera a términos económicos, la cifra ronda los 70 euros anuales de media. Lógicamente, no se consume lo mismo en un hogar con una persona que con cuatro o cinco y con muchos más aparatos en marcha, a lo que habría que añadir el tipo de tarifa. Yo he hecho el cálculo con lo que pagamos anualmente en casa, y el stand-by se lleva 50,4 euros anuales.

La paradoja de los altavoces digitales

Se dan incluso paradojas que nos las explica muy gráficamente otro Francisco, Paco Rodríguez, editor de contenidos Smart Home del portal Xataka, y autor de varios artículos sobre el consumo en modo de espera de muchos aparatos. En uno de ellos analiza el consumo en este modo de sus cinco altavoces inteligentes, los famosos Siri o Alexa que, entre otras cosas, realizan acciones para reducir el gasto energético, como apagar o encender las luces de casa solo cuando es necesario. Sin embargo, también contribuyen a aumentar ese gasto procedente del incremento del consumo de energía.

“Contar con un altavoz inteligente en casa, siempre conectado y a la espera para poder gestionar todos los dispositivos inteligentes, se termina reflejando en nuestra factura de la luz”, adelanta Rodríguez. En su análisis descubrió que el consumo fluctúa entre los 1,26 y los 3,77 vatios, según el modelo, y tras obtener el consumo en vatios cada hora llegó al gasto anual: desde los 3,42 euros/año del menos consumidor a los 9,62 euros/año del mayor.

Recientemente, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) destacaba que entre los electrodomésticos que más consumen en modo de espera están precisamente los altavoces inteligentes (26 kWh/año), junto a la caldera de gas (27 kWh/año) y el robot aspirador (23 kWh/año). Traducido a nuestros bolsillos, con un precio de la electricidad de 0,30 euros el kWh, tenemos que los altavoces se llevan casi 8 euros, al igual que la caldera, y el aspirador casi 7. “Son tres elementos que habitualmente no desenchufas porque quieres tenerlos inmediatamente disponibles cuando los necesitas. El consumo en reposo simplemente de estos tres productos supone un gasto anual de 23 euros”, apostillan desde OCU.

La alternativa: desenchufa aparatos, regletas, aparatos más ahorradores

Paco Rodríguez nos ilustra también sobre otro devorador de energía en modo de espera que, habitualmente, tenemos miedo de desenchufar por si hay riesgo de que no vuelva la conexión de forma adecuada: el rúter. Este dispositivo, esencial para la conexión y navegación por cable y wifi en el hogar y que en los últimos modelos lleva integrado el módem, consume bastante porque además lleva asociado un buen número de pilotitos, y es uno de los que mantenemos permanentemente encendido. Rodríguez los desenchufó por la noche, junto a su televisor inteligente y el decodificador TDT, y calculó, a partir de los entre 22 y 42 vatios que consumen y diez horas nocturnas de inactividad, que suponen 420 vatios diarios, unos 0,42 kWh, que multiplicados por 0,35 euros el kWh salen a 0,137 euros diarios. Es decir, 4 euros al mes y 53,65 al año.

Mientras se demanda y exige a administraciones y corporaciones que no se dispare el consumo energético en el modo de espera o reposo, toca aplicarnos algunas normas en casa. De entrada, hay una solución muy eficaz: desconectar completamente el aparato de la red. Para no ir enchufe a enchufe, seguro que tenemos más de un aparato conectado a regletas; mejor si tienen interruptor para desconectar varios a la vez. Incluso hay algunas regletas que disponen de un “eliminador de stand-by”, que mide el paso de corriente, y cuando detecta que el aparato no la demanda, que queda en modo de espera,  corta el suministro de electricidad. Por último, si compramos un aparato nuevo hay que exigir que su consumo en este modo no sobrepase los 0,5 vatios, en línea con lo legislado desde la Comisión Europea. Hay electrodomésticos, como el televisor, que en su etiqueta energética aparece un icono con un dispositivo de encendido que marca que en modo de espera consume 0,01 vatios.

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