Almeida convierte el Manzanares en discoteca

Tramo del río Manzanares iluminado por las noches.

Hubiera sido ‘de cajón’ que los responsables políticos de la ciudad de Madrid aprovecharan el tirón de la renaturalización del río Manzanares, promovida por el anterior Consistorio y Ecologistas en Acción, para poner en valor cómo un espacio degradado se convierte en un ejemplo único de preservación ambiental. A fin de cuentas, es visitado por miles de personas, muchas con prismáticos en mano, para disfrutar de su vida fluvial cada día. Hubiera sido, pero no lo es. En ese afán sin fondo por mercantilizar la vida y llevar turistas a cada rincón de la urbe, el último dislate está siendo encender 61 potentes focos sobre el agua (con luces ahora del azul PP, pero pueden variar a rojo, amarillo, rosita, naranja…), para entretenimiento de posibles visitantes de muy dudoso gusto y escasa educación ambiental, de la de Primaria. Durante más de un año, vecinos, científicos y defensores de la naturaleza se han movilizado en contra de una actuación anunciada que viene a continuar los desaguisados del actual Consistorio con el río. Una protesta para este viernes (28 de noviembre, 18.30 h.) le recordará que siguen muy activos.

Nada bueno presagiaba que el alcalde popular, José Luis Martínez Almeida, se fuera en su primera campaña a ‘remar en tierra’ cuando los remeros pedían que un largo tramo renaturalizado se convirtiera en un canal de nuevo. Vista la respuesta popular, tuvo que dejarlo tranquilo unos años y hoy, entre las paredes de piedra del cajón del río, son visibles más de 130 especies de aves, anfibios, peces, mamíferos (incluso jabalíes y zorros que han llegado estos días desde El Pardo) y muchos insectos polinizadores. Tiempo después (febrero de 2024), de nuevo nada bueno fue aquella ocurrencia de montar una mascletá con la explosión de 307 kilos de pólvora sobre el mismo cauce. Y año y medio más tarde, nada bueno es comprobar que, pese a los evidentes daños de la contaminación lumínica nocturna, y tras pasar meses sin atreverse a encender los focos por las protestas sociales, aprovechan la cuestión navideña para montar ese circo de colores en un espacio natural, aunque urbano, y lo hacen rodeando el encendido de desinformación, que los periodistas debemos poner de manifiesto.

Vayamos por partes. Tras conocerse que por más de 900.000 euros se iban a colocar 61 focos iluminando el cauce en unos 600 metros, saltaron las alarmas allá por la primavera de 2024. Un lugar que ha sido premiado por su restauración, con reconocimiento internacional, ¿convertido en un espectáculo?, ¿quién lo ha pedido?, ¿qué estudios de impacto ambiental se han hecho? Y si existen, ¿quién fue capaz de poner ahí su firma? A falta de respuestas, aún a día de hoy, las protestas vecinales no tardaron en ser convocadas mientras los obreros hacían su trabajo. 

Quizá en este punto conviene recordar que vivimos un momento en el que en nuestro entorno europeo se apuesta por la restauración de una naturaleza que se destrozó durante siglos, con una ley que obliga a recuperarla y que menciona la imperiosa necesidad de ‘reverdecer’ las ciudades y mejorar su biodiversidad. No suelo usarla, pero al buscar con IA ejemplos de buenas actuaciones en ese sentido, se destaca el caso de Copenhague, Múnich, París… y de Madrid, pero solo por esa restauración de flora y fauna en un Manzanares durante décadas canalizado y sucio.

Que iluminar de noche impacta esos logros es de perogrullo. Durante millones de años la vida evolucionó sin luz eléctrica. Muy raro será el ser humano que duerma frente a un foco de los que se ponen en monumentos de 30 metros de altura (los elegidos para el Manzanares, según su comunicado). La ciencia (en las revistas más prestigiosas) nos dice que la iluminación artificial interrumpe los ciclos naturales codificados en el ADN. Se sabe que trastoca los ciclos reproductivos de los peces (de hecho, las piscifactorías usan luz para aumentar la producción), hace proliferar algas, desorienta a los insectos (más en el espectro azul) provocando que vuelen en círculos en torno a las luces hasta morir de agotamiento, repele a anfibios y altera a las tortugas (a menudo duermen acurrucándose en el lodo del fondo de los ríos) y que trastoca a las aves acuáticas y migratorias: infinidad de estudios científicos confirman que con luces que las enfocan son más vulnerables a depredadores, pueden colisionar si están migrando y se altera también su reproducción. Todo ello lo firmaban en un manifiesto hace ya un año los 80 científicos, entre ellos 17 catedráticos de Biología y numerosos investigadores del CSIC, que denunciaban los impactos de una decoración solo ‘ornamental’.

A la ciencia se sumó la sociedad madrileña: se inició una campaña que ha recogido más de 52.000 firmas en Change.org y ha puesto en evidencia la opinión ciudadana, y se convocaron protestas en la zona de la instalación. En aquel momento, el Ayuntamiento trató de desviar la responsabilidad hacia la Confederación Hidrográfica del Tajo (dependiente del MITECO), aduciendo que les había dado permiso. Primera manipulación: la CHT dejó claro entonces que solo había indicado que los focos no afectaban al flujo de agua, pero que la biodiversidad es un asunto ambiental dependiente de la Comunidad de Madrid sobre el que no tiene competencia.

Pero hay más, ese encendido podría ser ilegal. Ecologistas en Acción y la Asociación Vecinal Pasillo Verde Imperial recurrieron a la justicia y la denuncia fue admitida a trámite. Incumple, señalan, el Plan Especial del Rio Manzanares de 2008, que solo permite el mantenimiento, protección, rehabilitación y mejora del mismo, algo que no hace esta obra; y también vulnera la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, dado que hay especies protegidas, como el martinete o el martín pescador (fáciles de ver en el cauce), que se van a ver afectadas. El recurso judicial está pendiente de resolución -–y ya sabemos cómo anda la Justicia, que negó medidas cautelares–, pero antes de tener la resolución, y sin anunciarlo para evitar protestas, dieron al botón y la noche se hizo día sobre el durmiente río el pasado fin de semana, coincidiendo con el multitudinario alumbrado navideño de la ciudad. Solo se supo al día siguiente, el pasado domingo, a través de una nota de prensa titulada ‘El Manzanares se ilumina de azul por Navidad’ y que es para enmarcar, más un post en X del concejal Borja Carabante, responsable directo, que ha sido respondido con infinidad de críticas. Carabante es quien hace unos meses me contestaba que sus técnicos sabían mucho de medio ambiente (más que los 80 catedráticos y científicos) y que gracias a los focos “se desviaría parte del turismo del centro a esa zona”, una bicoca para los vecinos y vecinas. 

Para quienes creen que es cosa de Navidades (por el titular municipal), hay que decir que no es así: los 61 focos se encenderán todos los viernes, sábados y domingos del año, y en verano con un nuevo horario hasta más tarde. Resulta un tanto surrealista que afirmen que es una actuación “respetuosa con el medio ambiente” sin ninguna explicación que lo respalde, porque del informe ambiental de los técnicos no hay noticias. Sí insisten en el argumento de que el río “será más atractivo” (dejemos a un lado ese gusto estético) y abundan en que con los costosos focos se podrán “crear y activar espectáculos de luces desde cualquier lugar con muchas posibilidades”; en definitiva, transformar un río en una discoteca que, a tenor de su criterio, es algo muy natural y sostenible. 

Pero es que, además, añaden otra falsedad: se habla de que se “mejorará la seguridad” de los viandantes de Madrid Río. Vamos a ver: ¿Por un lado dicen que, como es contaminación lumínica (y así lo reconocen), van a minimizar ese impacto iluminando solo el agua y la flora interior del cajón, porque limitarán las emisiones al cielo, y por otro dicen que aumenta la seguridad? ¿Será que los viandantes caminan por dentro del lecho de noche, algo prohibido tajantemente? Y todo ello, insisto, con focos “específicamente diseñados para iluminación monumental exterior, capaces de resaltar amplias estructuras a más de 30 metros de distancia y mezclar distintas tonalidades de color”, porque, la verdad, ¿a quién se le iba a ocurrir diseñar estos elementos para un río?

Por último, se entrevé la peor de las pesadillas: que es un proyecto ‘piloto’, así que podría extenderse a los más de siete kilómetros que hay entre el Puente de los Franceses y Legazpi, la zona más paseada; es decir, a TODO el tramo renaturalizado, ahora mismo lleno de gaviotas del norte de Europa, gallinetas, ánades, tortugas, barbos, bermejuelas, petirrojos, garzas reales, carboneros, cormoranes y un largo etcétera. Existe el riesgo de que Madrid Río se convierta en un show nocturno cada fin de semana del año. Total, Carabante lo llama “infraestructura”, como una carretera o un túnel.

Resulta patético que nos traten de ‘vender’ sus acciones ambientales en Madrid con proyectos como Interbloques (consiste en poner algunos setos entre edificios) o con anuncios recordando a bombo y platillo que es Ciudad Arbórea del Año, un galardón que tienen 210 ciudades del mundo y para el que basta tener un presupuesto y una gestión de los árboles. Y es postureo que decenas de carteles por Madrid Río nos hablen de todos sus seres vivos, incluso con una costosa y enorme pantalla táctil, pero por otro se les ataque de este modo.

Triste es reconocer que Madrid Río parece estar al albur de la mercantilización de la ciudad de las cañas, la basura y los guiris de paso. Por eso hay que apoyar la iniciativa iniciada por la Red por el Clima, a la que se han sumado decenas de asociaciones, para lograr que todo el cauce, en sus 90 kms, sea reconocido sujeto de derechos, como lo es el Mar Menor. Así se podrá garantizar su conservación y su biodiversidad. Entra y firma ese link.

El Manzanares en su tramo urbano es un río somero, ya lo dijo Quevedo. Hoy también es un corredor ecológico en un cajón que lo protege y por el que hoy es posible ver zorros, conejos, jabalíes silvestres, nutrias, y sin que causen daños. Un escaparate de vida del que aprenden decenas de miles de menores y adultos, un espacio donde recuperar esa necesaria conexión con la naturaleza que hemos perdido: España está el último en el ránking mundial al respecto. No podemos permitirnos un retroceso más.

  COMPROMETIDA CON EL MEDIO AMBIENTE, HACE SOSTENIBLE ‘EL ASOMBRARIO’.

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Comentarios

  • ¿Black Friday? Circular Monday (newsletter Noticias Positivas)

    Por ¿Black Friday? Circular Monday (newsletter Noticias Positivas), el 28 noviembre 2025

    […] —Almeida convierte el Manzanares en discoteca El Asombrario […]

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