Ángel Martín: “Volverme loco es lo mejor que me ha pasado en la vida”

Ángel Martín: “Volverme loco es lo mejor que me ha pasado en la vida”

El actor y humorista Ángel Martín.

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Ángel Martín se rompió por dentro hace unos años y se volvió a reconstruir. Ha volcado toda esa vivencia hablando de su “locura” en el libro ‘Por si las voces vuelven’ (Editorial Planeta) de una forma natural, directa, llena de frescura. Humorista, monologuista, actor, músico, guionista y presentador de diferentes programas en televisión (‘Sé lo que hicisteis’, ‘Órbita Laika’, ‘WifiLeaks’, ‘Dar cera’, ‘pulir #0’) en 2020 comenzó a hacer el ‘Informativo matinal para ahorrar tiempo’, resumiendo noticias desde su mirada humorística. Sus vídeos han llegado a alcanzar el millón de visitas diario. Su informativo conecta con el público de la misma manera que lo está haciendo su primer libro.

Menudo viaje tu libro. ¿Por qué crees que está conectando con tanta gente?

Todavía no he tenido tiempo de sentarme a procesar lo que está sucediendo, porque llevamos con firmas y presentaciones desde que salió en noviembre y en medio han ido sucediendo muchas cosas relacionadas con el libro, mensajes, conversaciones. No he podido sentarme para descifrar el porqué. Creo, por lo que me cuentan quienes vienen a las firmas, que ha conseguido conectar con diferentes personas en diferentes momentos. Aunque lo escribí por si le servía a alguien que ahora esté en el punto en el que estuve yo, para contar mi experiencia por si le puede servir para remontar, me estoy encontrando con que hay gente a la que le sirve para entender situaciones que tiene cerca, hay a quien le sirve para poder explicarle a otros lo que está sintiendo, hay personas a las que les sirve para poder preguntar o pedir ayuda… Es como que está sirviendo en varios niveles. Está siendo muy bonito, pero muy salvaje todo.

Quizá también la naturalidad con la que lo cuentas, la honestidad, transparencia, es una bombona de oxígeno para muchas personas. Es una forma muy nueva de abordar esa diversidad vivencial que llamamos locura.

Es probable que en parte tenga que ver con eso. Cuando me siento a escribirlo, lo hago pensando en mí cuando estaba muy mal, necesitaba escribir sobre todo un libro para mí, que yo leyera y que me sirviera. Es algo que trato de aplicar a todos mis proyectos, ser yo y hacerlo para mí. Como escribo de la forma en la que me comporto o hablo, dejo fuera cualquier tipo de pudor o de por si acaso, y creo que una de las cosas que me suceden es que me gusta hablar muy claro, no adornar ni ocultar cosas.

Puede que esa sensación de te estoy hablando como si estuviéramos sentados en una cafetería y fuéramos amigos desde hace tiempo, sabiendo que no estamos atacándonos sino que estamos tratando de echarnos un cable con lo que hemos vivido, es probable que esto llame la atención y genere mucha más cercanía que si tratas de ser más técnico o no utilizar cierto lenguaje por si puede molestar a alguien. Creo que muchas veces la única forma de explicar algo es siendo extremadamente claro. Si no, no lo vas a entender. Y en este tipo de historias, si además estás mal o con medicación o desconcertado o perdido, como encima te enrollen con construcciones gramaticales que tienes luego tú que deshacer es un añadido de cansancio que es un infierno.

Y el plus del humor, una herramienta que a ti te acompaña siempre y que has podido poner también al servicio como vehículo para contar todo esto, añadiendo otra mirada.

Es que para mí el humor es algo imprescindible. A mí me costaría mucho leer algo que no tuviera algo de humor, no de burla, sino de humor. Creo que el humor te permite cuando hablas de cosas que son muy intensas, tristes, duras o incluso que pueden resultar aterradoras, como tener la sensación de que al otro lado del espejo hay gente tratando de quitarte tu vida pasando a este plano, creo que necesitas hacer descompresión porque, si no, acabas escribiendo un libro en plan pobrecito yo, qué pena todo, qué terror… Y la idea no es ésa. La idea es que quien lea el libro entienda que se puede salir de ahí, o al menos que yo he salido y que, si algo de lo que he hecho le sirve, ahí lo tiene. La herramienta del humor es imprescindible; si está en tu catálogo de cosas a usar, tiene mucho sentido.

Entre todos los miedo que acechan a los seres humanos está el miedo a contar. ¿Cómo lo has sorteado?

Sobre todo, porque no es culpa tuya. Es decir, uno no tiene miedo a hablar porque sea un cobarde, uno tiene miedo a hablar porque la gente no está sabiendo escuchar. La culpa no es de quien no se atreve a mencionarlo. Lo que suele pasar es que cuando alguien menciona que tiene un problema relacionado con la salud mental, hay personas que empiezan a comportarse de forma distinta. Si tú sientes que mencionar que has estado ingresado en el ala de psiquiatría o que te han diagnosticado una depresión o estás en tratamiento va a hacer que la persona que te escucha cambie su actitud hacia ti, pues no lo cuentas. Éste es el gran problema. Nos da miedo hablar de esto, porque la gente no está sabiendo escuchar. Deberíamos poder escuchar con la misma calma que alguien cuente que ha estado una semana en el hospital porque se cayó de la moto y se rompió la pierna o que ha estado una semana ingresado en psiquiatría.

Relatas vivencias, percepciones, múltiples interpretaciones de la realidad, tramas, una intensa actividad cerebral, conversaciones con tu Yo del Futuro, etc. Momentos agotadores, pero también momentos maravillosos que han traído un aprendizaje. Hablas de la “locura” con lucidez y sabiduría.

Bueno, es que al final intentas que sirva. No sé si es lucidez o sabiduría, porque al final uno escribe lo que piensa y las posibilidades de estar equivocado también son grandes. Hay cosas que creo que sí son objetivamente innegables, pero las descifras o llegas a esas conclusiones cuando ya te has roto y has tenido que reconstruirte. Puedes reconstruirte de varias formas, por inercia y sin prestar atención a nada puede ser una. Yo decidí reconstruirme de forma muy consciente, tratando de ser milimétrico y prestar mucha atención a las cosas que hacía, por qué las hacía, a las decisiones que tomaba, por qué.

Ahora estoy en un momento muy consciente de mi vida. Creo que estamos muy equivocados cuando pensamos que algunas decisiones, algunos cambios, sólo los podemos hacer si nos rompemos por completo, y no es verdad. Puedes levantarte cada mañana, mirarte al espejo y preguntarte si estás construyendo la vida que quieres o no. Luego ya verás si te enfrentas o no a decisiones o cuándo. He tenido la opción, como mucha más gente, de parar un segundo y empezar a preguntarme cosas que generalmente ya no nos planteamos. Vivimos por inercia, y cuando te sucede algo como lo que me pasó a mí, tienes la opción de empezar a reconstruir desde ahí.

El humorista y actor Ángel Martín.

Subrayas eso del valor de hacerse preguntas y el valor de las palabras.

Tiene que ver con eso de vivir por inercia. En las conversaciones muchas veces no hay intención de escuchar, se convierten en una guerra entre dos personas donde nadie está escuchando. Uno dice lo que piensa y el otro está pensando en responder, pero no escucha. Las palabras son una herramienta muy poderosa si las ordenas bien. Te permiten deshacer muchos nudos de muchas dudas que tienes. A veces el problema es que no te sabes hacer la pregunta correcta o no sabes por dónde empezar. El problema es vivir desde esa inercia, vas haciendo cosas, tomando decisiones sin pensar, y un día te das cuenta de que estás construyendo una vida en una dirección que no es hacia la que quieres ir, con gente que no te apetece, en lugares donde no quieres estar. Hay tantas cosas en tu vida que están mal que no sabes por dónde empezar. Si paráramos de vez en cuando a hacernos esas preguntas, no caeríamos en ese caos.

¿Por qué asusta que digas: “Volverme loco es una de las mejores cosas que me han pasado en mi vida”?

Porque lo analizan desde el peor momento de la locura, es decir, hay gente que cree que es una frase que dices cuando sales del hospital y no es verdad. Cuando sales del hospital estás roto, es lo peor que te ha pasado nunca. Hay gente que se asusta por no saber escuchar. Te quedas con lo que tú crees que te están diciendo, pero no es así. Cuando yo digo que volverme loco es lo mejor que me ha pasado en la vida, lo digo porque realmente me ha permitido empezar a construirme de forma muy consciente y empezar a tomar decisiones prestando atención a cosas que sé que de otra forma no lo hubiese hecho. Sé que sin la locura no hubiese puesto esa atención y tomado esas decisiones, hubiese seguido viviendo por inercia construyendo una vida que no me interesaba lo más mínimo. Lo sé bien, porque estaba yendo en esa dirección. Cuando te puedes replantear ciertas cosas y hacer ese proceso, es precisamente porque pasé por eso, y agradezco haber pasado por algo así.

Explicas que ese proceso de reconstrucción es agotador, muy hacia dentro, y se hace en silencio. Pero se puede hacer.

Se puede hacer, pero es que además tiene que ser tu prioridad hacerlo. Lo que no puedes hacer es fingir que no ha pasado nada. Si te rompes por completo, rehacerte es tu prioridad más absoluta. Volver a encontrarte.

También hay herramientas que has rescatado de esa experiencia de la “locura”, que te sirvieron en esos momentos y que has decidido no descartar sino usarlas a tu favor, con esa idea de lo que no me sirve: lejos, pero lo que me ayuda: adelante. Hubo momentos de dolor y sufrimiento, pero también cosas muy valiosas.

Todas las experiencias tienen una parte mala y una parte buena. Lo que no tiene sentido es que de lo que te ha sucedido descartes absolutamente todo lo que hayas vivido o todo lo que hayas aprendido. Si la locura te ha permitido, por poner un ejemplo muy sencillo, volver a disfrutar de la música de otra manera, ¿por qué no te vas a quedar con eso en la reconstrucción? Si te ha permitido disfrutar del atardecer, porque en ese momento a lo mejor en tu cabeza el atardecer era una señal de otro planeta, pero es verdad que en ese momento cuando te sentabas a verlo disfrutabas y te sentías bien, ¿por qué no te vas a seguir sentando a disfrutar de los colores?

Puede sonar a cosas muy básicas y muy tontas, pero luego hay cosas mucho más profundas. Si la locura te permitió ver que alguien te generaba mal rollo y luego has podido descifrar claramente por qué, ¿por qué vas a mantener eso en tu vida? Tenemos tendencia a pensar que todo está mal en la locura y no es verdad, hay cosas que están bien. Lo sé porque lo he vivido y porque, hablando con gente que ha pasado por lo mismo que yo, están completamente de acuerdo conmigo. Obviamente, confío más en la gente que ha pasado por algo así y en sus sensaciones que en la gente que no lo ha vivido.

Es curioso, escuchamos constantemente que hay que hablar de salud mental, romper los tabúes, pero se cuela con frecuencia el propio tabú y la censura o autocensura: “esto no se puede contar”, “no se puede decir así”, etc…

Es que si alguien que ha pasado por la misma experiencia viene y me dice que lo que cuento también lo vivió exactamente así, para mí está claro. Y luego otra persona que no ha vivido nunca una experiencia como la mía dice que no puedo decir eso o que decirlo es una barbaridad, pues es que sinceramente me da igual su opinión.

¿Qué función ha cumplido la escritura en todo este proceso?

La escritura siempre ha estado en mi vida; al hacer monólogos, siempre la he utilizado. Es cierto que escribir el libro te obliga a ir a otro nivel; hasta ahora siempre había escrito con intención de entretener a gente que viniera al teatro o que viera mis vídeos, y esta vez he escrito con la intención de ayudar, y además haciéndolo poniéndome en el lugar de alguien que ahora mismo no pueda tener la capacidad de prestar atención a cinco líneas. Desde ahí escribes con la presión de pensar que si sólo vas a tener fuerza para leer cinco palabras, voy a intentar que esas cinco palabras te sirvan de algo. De repente escribir para mí se ha convertido en algo que puede ser extremadamente útil, más allá de entretener. Se ha reconfigurado mucho el valor de la escritura para mí.

Ahora a todo esto que estás viviendo con el libro se suma el pódcast que haces, sigues en el teatro, sigues con el ‘Informativo matinal para ahorrar tiempo’… ¿Cómo está siendo esta etapa actual en lo profesional y personal?

Una etapa muy ordenada, la verdad, y muy bonita. Pero porque todo son cosas que te apetecen y sabes por qué. Tiene que ver con lo que hablábamos antes. He tenido momentos en mi vida donde había menos volumen de proyectos y yo estaba mucho más cansado y lo disfrutaba mucho menos; no sabía muy bien lo que estaba haciendo y seguía por inercia, y como la gente te dice que está muy guay, pues tú sigues. Y en cambio ahora mismo, hay más volumen de proyectos en marcha, pero como todo tiene una intención y lo has decidido tú y sabes por qué lo haces, resulta muy satisfactorio. No haces las cosas por obligación y se convierten en algo muy gratificante.

Entonces… Tu ‘Yo del Futuro’ no estaba muy desencaminado, ¿no?

No, no, para nada. Mi Yo del Futuro estaba muy acertado en lo que me decía. No descarto que fuera yo desde donde estoy ahora hablando a mi Yo de aquel momento en el pasado. No lo descarto.


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Comentarios

  • Carmen

    Por Carmen, el 31 agosto 2022

    Que bien nos está haciendo a muchos esta locura de voces que vivió Angel Martín.
    👏👏👏👏👏❤️🍀

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