Así cambia la madera nuestra forma de entender la arquitectura

Uno de los edificios del estudio sAtt con armazón de madera. Es la comunidad de coviviendas Tomás Bretón, en el distrito de Arganzuela, Madrid. Foto: sAtt.

Durante siglos, la madera ha sido un material fundamental para la construcción de edificios y viviendas. Un buen ejemplo es la ciudad de Madrid, cuyo patrimonio arquitectónico se sostiene en gran medida en este recurso natural. “Todo el centro de Madrid está construido en madera, es un material que hemos empleado históricamente”, recalca Iñaki Alonso, arquitecto y CEO de sAtt, estudio especializado en edificios de viviendas en madera, además de director ejecutivo de Ecómetro, consultora dedicada al análisis del ciclo de vida y medición del impacto ambiental de la arquitectura. Nos detenemos aquí en sus argumentos y en los del arquitecto Toni Solanas, autor principal y coordinador del libro ‘Arquitectura de madera industrializada en España’ (Ecohabitar). 

Este papel protagonista de la madera comenzó a declinar con la Revolución Industrial en el siglo XIX, cuando el hierro, el acero y el cemento se impusieron como símbolos de una nueva manera de entender el progreso y la propia actividad constructora. Fue la época de la gran expansión urbana, sostenida en materiales de alta demanda energética, satisfecha sin problemas gracias al empleo masivo de combustibles fósiles. Más de dos siglos después, este modelo insostenible basado en el crecimiento económico ilimitado y las energías sucias nos ha llevado a una emergencia climática ante la que debemos reaccionar de forma decidida. Cambiando, entre otras muchas cosas, la manera (y madera) con que construimos.

Precisamente, la respuesta en este ámbito de la arquitectura y la construcción podría estar, de nuevo, en la madera. Eso es lo que plantea el libro Arquitectura de madera industrializada en España (Ecohabitar), cuyo autor principal y coordinador es el arquitecto Toni Solanas.

La obra reúne 47 proyectos de vivienda colectiva construidos con madera. Muestra soluciones estructurales, procesos constructivos y decisiones que definen la calidad arquitectónica, ofreciendo una visión crítica y documentada sobre las posibilidades y límites de la madera industrializada en nuestro país. El resultado es una recopilación de experiencias reales destinadas a demostrar que la madera ya forma parte de una nueva manera de hacer arquitectura.

El libro fue presentado recientemente en Rebuild, la feria de la construcción industrializada de Ifema (Madrid), en el marco de las actividades organizadas por FSC España dentro de este evento para impulsar el uso de la madera en la arquitectura contemporánea así como el papel de la gestión forestal sostenible. 

Edificio Entrepatios-Las Carolinas en el distrito de Usera en Madrid. Foto: Satt.

Edificio Entrepatios-Las Carolinas, en el distrito de Usera, Madrid. Foto: sAtt.

Huella de carbono y energía

Alonso participa en el libro, para el que ha escrito un artículo como responsable de Ecómetro sobre la necesidad de medir y reducir la huella de carbono del sector. También ha aportado su experiencia como arquitecto. De hecho, tres de los proyectos presentes en el libro, como son Entrepatios, Pirita y Tomás Bretón, corresponden a edificios de madera diseñados y construidos por sAtt . 

“Para mí la madera es el futuro, representa un cambio de paradigma que propone otra manera de intervenir en el territorio desde el punto de vista de la arquitectura”, asegura el experto, que destaca la superioridad de este material desde el punto de vista medioambiental. 

“No es lo mismo construir emitiendo CO₂ y alimentando el cambio climático, como ocurre con materiales de alta demanda energética, que construir absorbiendo CO₂ y mitigando el cambio climático, que es lo que nos permite la madera”, recalca. Más allá de su papel como almacén biológico de carbono, la madera también puede contribuir al cuidado de los bosques, siempre que los árboles empleados para su extracción provengan de bosques gestionados de forma sostenible, como garantiza la certificación FSC. 

Construcción y cuidado forestal

“Los bosques se han incrementado un 30% en los últimos 50 años en España”, advierte Alonso. Este crecimiento descontrolado de la masa forestal está relacionado directamente con el abandono y la insuficiente gestión del territorio rural. Como consecuencia, se está acumulando un enorme volumen de biomasa inflamable en el monte, lo que aumenta el riesgo de propagación de incendios cada vez más graves, alimentados además por el cambio climático. Todo ello lo pudimos comprobar de primera mano durante la trágica ola de incendios del pasado verano. 

El responsable de sAtt considera que esta atención a los bosques que aporta la gestión forestal sostenible es otro motivo de peso para apostar por la construcción con madera certificada. Pero es necesario ir más allá. Alonso aboga por industrializar toda la cadena de valor de la madera, desde la extracción del recurso hasta los procesos de fabricación industrial de los componentes. 

Uno de los argumentos más potentes a favor de esta medida es la eficiencia energética del sector. “En el contexto actual, donde nos podemos encontrar cualquier día con el petróleo a precios disparados de 150 o 200 euros por barril, debemos buscar industrias que dependan lo menos posible de esta energía. En este sentido, es totalmente factible montar una fábrica de transformación de madera alimentada únicamente con paneles solares. Ya existen casos que así lo demuestran”, detalla Alonso. 

El arquitecto también pone como ejemplo el consumo energético de las sierras industriales que se emplean para cortar y manipular la madera: “Este gasto de energía es muchísimo menor que el de un horno de hormigón que hay que poner a 1.600 grados de temperatura”. 

Detalle del Edificio Pirita en el Parque Lineal del Manzanares en Madrid. Foto: Satt.

Detalle del Edificio Pirita, en el Parque Lineal del Manzanares, Madrid. Foto: sAtt.

Vivienda y salud

Para Toni Solanas, el autor principal y coordinador de Arquitectura de madera industrializada en España, la construcción con este material implica ventajas también de carácter social. “Ahora tenemos un problema muy grave de falta de acceso a la vivienda, y se suele insistir en que tenemos que construir más. Precisamente, lo bueno de la construcción en madera es que es más rápida, se calcula que se reduce el tiempo necesario en un tercio. Es decir, si un edificio convencional de viviendas se construye, por ejemplo, en un año, este plazo se reduce a ocho meses en el caso de la madera”.

Aunque no tiene datos concretos, Solanas también se muestra convencido de que la construcción en madera registra menos siniestralidad laboral. “No te voy a decir que alguien no se corte un dedo pero, por mi experiencia, hay menos accidentes cuando se trabaja con la madera”. El autor del libro también asegura que la presencia de madera en los entornos construidos aporta diversos beneficios para la salud: “Diferentes investigaciones muestran que el ser humano se encuentra mejor en ambientes en los que se emplean materiales orgánicos, como la madera y la tierra, debido a la biofilia, a que, en definitiva, nos gusta estar en contacto con la naturaleza”.  

Tanto Solanas como Alonso dejan claro que en ningún caso están hablando de construir únicamente en madera. “Aunque soy un enamorado de la madera, tengo claro que los materiales no son ni buenos ni malos. Todos tienen que realizar un proceso de transformación. Hay materiales que lo tienen más fácil, como la madera, y otros que lo tienen más difícil, como el hormigón. Pero el hormigón y el cemento también están experimentando sus propios procesos de descarbonización”, afirma el CEO de sAtt. 

Detalle de la azotea del edificio Tomás Bretón en Madrid. Foto: Satt.

Detalle de la azotea del edificio Tomás Bretón, en Madrid. Foto: sAtt.

“No somos unos dogmáticos ni unos fundamentalistas, pero sí tenemos claro que hay que perderle el miedo a la madera, porque construir con madera hoy es muy diferente a como se hacía en tiempos del incendio de San Francisco. Actualmente, la madera es el único material que es antiguo y moderno a la vez. Tiene todas las virtudes de la construcción tradicional, y también las ventajas de la tecnología más avanzada”, remarca Solanas. 

En definitiva, se trata de ampliar la gama de soluciones constructivas y dar mayor protagonismo a aquellas que resultan más eficientes y sostenibles, reduciendo la huella ambiental y combinando la innovación tecnológica con los saberes tradicionales, al mismo tiempo que replanteamos nuestra manera de mirar tanto a los edificios como las propias ciudades. “La idea no es hacer rascacielos verdes, porque siguen consumiendo una energía brutal”, concluye el autor y coordinador del libro. “Lo más recomendable es construir edificios de cuatro o cinco alturas dentro de ciudades densas, con una buena oferta de servicios, calles peatonales, vegetación y árboles. Ese es el modelo”.

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