Aspiradoras, muñecas, latas, balones, toallitas... en el fondo del mar

Aspiradoras, muñecas, latas, balones, toallitas… en el fondo del mar

Una fotografía de la serie ‘De Profundis’ de Maite Caramés. Documenta residuos recolectados por pescadores con sus redes durante sus jornadas de trabajo.

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El número 10 de la revista de fotografía LF Magazine está dedicado íntegramente al ecoactivismo. Una de sus participantes es la fotógrafa barcelonesa Maite Caramés con una emocionante y dolorosa serie titulada ‘De Profundis’, creada a partir de residuos extraídos del fondo del Mediterráneo. La mayoría de estos objetos, que Caramés muestra en una suerte de bodegones para la vergüenza y la reflexión, han sido recuperados gracias al proyecto ‘Marviva’: una reveladora colaboración entre la Agencia de Residuos de Cataluña y la Cofradía de pescadores de Barcelona. Hoy hablamos con Caramés como artística toma de conciencia a propósito de un día muy especial: el 17 de mayo es el Día Mundial del Reciclaje. Es la primera de una serie de entregas en torno a fotógrafos concienciados con el cuidado del planeta para nuestra sección ‘El Asombrario Recicla’.

A lo largo de un año, los pescadores han estado llevando a tierra voluntariamente la basura marina que han recogido con sus redes de pesca durante su jornada de trabajo en el mar. Estos desperdicios se han depositado en un contenedor que se descarga cuando los pescadores llegan a puerto. Lo recogido en el contenedor de cada embarcación se pesa, se cuantifica, se fotografía y se clasifica.

¿Cuál es el motivo científico para llevar a cabo este trabajo? Desde la Agencia de Residuos de Cataluña responden: “Somos conscientes de este problema, pero aún no tenemos suficiente conocimiento sobre las cantidades y los tipos de residuos marinos que hay en nuestro mar ni de cuáles son las causas. Las basuras marinas son una gran amenaza para la vida marina, la pesca comercial, el turismo y el transporte marítimo, dado que pueden tener consecuencias, tales como la degradación de la calidad de las aguas marinas, que afecta a fauna y flora, la disminución de las capturas de pesca, la introducción de los contaminantes en toda la cadena trófica (incluido el ser humano), el impacto en la imagen de las zonas turísticas y el aumento de los gastos de limpieza de aguas de los municipios costeros”.

Un proyecto que encajaba a la perfección con la declaración de principios de una artista como Caramés comprometida tanto con la belleza como con la realidad: “Utilizo la fotografía como imagen narrativa, contada en forma de relatos, series o secuencias. Lo cotidiano y banal es siempre puesto en escena para demostrar la frágil línea entre realidad e irrealidad. Considero que la mente es una fuente inagotable de conciencia creativa. Las ideas sobre las que reflexiono son muy íntimas y humanas: el tiempo, la muerte, el renacimiento, la belleza, el deseo».

Y añade: «Me interesa tanto la fotografía artística como la documental. Muchas veces la frontera entre un tipo de fotografía y otra es una línea invisible que aborda el mundo real de maneras distintas”.

Foto: Maite Caramés.

Foto: Maite Caramés.

¿Cómo te viste envuelta en este trabajo ‘De Profundis’? ¿Se puede ver en algún sitio expuesto además de esta galería que nos has cedido amablemente para ‘El Asombrario’?

Fue por casualidad: vi un programa en televisión sobre los residuos marinos en Barcelona y ahí empezó todo. Me puse en contacto con Ignasi Mateo, que aparecía en el programa y llevaba el proyecto Marviva, de l’Agència Catalana de Residus, y él me facilitó los contactos con el Port de Barcelona y con los objetos que habían estado recogiendo en el marco de este proyecto. Ahora se están exponiendo algunas fotografías de la serie en la librería Obaga, en Barcelona. Ha salido publicada también en LF Magazine y está a la espera de exponerse en otros lugares.

Caramés nació en Barcelona en 1972, estudió historia del arte y fotografía. ¿A qué otros trabajos tuyos les tienes especial cariño? ¿Cuál es tu principal línea de investigación artística actual?

Tengo especial cariño por la serie Despertares, porque gané mi primer premio con ella y fue, por tanto, como mi despertar fotográfico. Pero me queda ya tan lejos… A decir verdad, a todas les tengo un cierto apego. Cada una de ellas me ha aportado cosas distintas y me ha permitido evolucionar hacia nuevas direcciones. (Puedes visitar su trabajo en su página web aquí) De un tiempo a esta parte, por ejemplo, estoy explorando el bodegón, que es un género que hasta ahora no me había interesado especialmente.

En el texto que acompaña a ‘De Profundis’ en ‘LF Magazine’ dices que has elegido los objetos más pintorescos, pero ¿qué cosas se han encontrado en el mar que más te hayan dolido o que más te hayan llevado a pensar que al ser humano le falta mucho trabajo de concienciación?

Todos los objetos duelen por igual, porque todos son residuos que no deberían estar en el mar. Pero me llamó especialmente la atención la aspiradora de los años 90, por su volumen y también por el buen estado de conservación en el que se encontraba, así como algunas latas con la marca de la Expo 92 y algunos muñecos.

¿Realizar este trabajo ha cambiado de alguna manera tu opinión respecto al reciclaje?

Me ha hecho más consciente aún del problema y de los pocos recursos que se destinan. En este caso eran los pescadores, con sus redes de la pesca de arrastre, los que voluntariamente participaban en la recogida y selección de los residuos. Eran pocos los que podían o querían hacerlo, entre otras cosas porque no tenían ningún incentivo más allá de lo que les dictara su propia conciencia ambiental. Quedé abrumada al saber el impacto que supone para la pesca gestos tan aparentemente inofensivos como tirar toallitas en el inodoro, las cuales se quedan enrolladas en las redes de pesca e imposibilitan la salida de los peces pequeños que entran en ellas.

¿Dónde ves la solución a la limpieza de los mares?

Creo que la solución pasa por no ensuciarlos o hacerlo lo menos posible. Una vez en el mar, es muy difícil extraer de él los residuos. Se han hecho pruebas piloto con buceadores y resulta muy costoso y laborioso sacar de allí toda la basura.

Hablas de la ‘culpa’ en el sentido no religioso del término en tu trabajo ‘De Profundis’. ¿Crees que ese sentido de culpa es suficiente para que el ser humano cambie de actitud?

Hablo de culpa porque De Profundis es el título de un salmo que habla de la redención de la culpa, y escogí el título por el salmo pero también porque evoca la profundidad, la profundidad del mar de la que han salido los objetos. Pero más que culpa me gusta pensar en responsabilidad, porque la culpa es algo profundamente religioso, es un concepto reservado solo para los creyentes, mientras que la responsabilidad podemos sentirla todos. La responsabilidad es la capacidad de dar respuesta a un problema y creo que es suficiente y necesaria para que el ser humano cambie de actitud.

¿Por qué no iluminaste los objetos de forma más contundente de manera que se viera perfectamente lo que eran?

Mi intención, una vez decidida la orientación de la serie, era jugar con la técnica del claroscuro, del tenebrismo, imitar las naturalezas muertas clásicas en las que se crean grandes contrastes entre luces y sombras para destacar los objetos. Quería reproducir los residuos como si estuvieran en el fondo del mar, semienterrados en el suelo marino, o bien como si estuvieran vistos a través de la escafandra de un buceador, con un cristal goteando delante.

¿Crees que tu fotografía debe ser capaz de contar una historia, de tener un hilo conductor que narre algún concepto?, ¿cómo se une esto al hecho artístico en sí?

Para mí, el arte ofrece un conocimiento del mundo que no proporcionan otras disciplinas, y este conocimiento es siempre narrativo. Una imagen, una sinfonía o una escultura cuentan una historia, y el ser humano, a mi modo de ver, necesita alimentarse de historias para dar sentido a su existencia a través de ellas.

¿Tienes en mente realizar algún otro trabajo sobre reciclaje o de denuncia ambiental?

Sí. Justamente ahora estoy trabajando en la preparación de un proyecto que refleje el trabajo de los recolectores informales de chatarra, que es un colectivo importantísimo en la economía circular del reciclaje. Estoy perfilando el proyecto y, sobre todo, buscando financiación. Es un proyecto artístico que tendrá a los llamados chatarreros y todo lo que recogen como protagonistas. O sea que desde aquí hago una llamada para que a quien pueda interesarle aportar financiación o cualquier tipo de colaboración contacte conmigo…

Foto: Maite Caramés.

Foto: Maite Caramés.

Foto: Maite Caramés.

Foto: Maite Caramés.

Foto: Maite Caramés.

Foto: Maite Caramés.

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