Aumentan las plagas y enfermedades de nuestros bosques

Procesionaria del pino.

Las plagas y enfermedades en los bosques de toda España van a más. El abandono y el cambio climático son el cóctel perfecto para que hongos, insectos y bacterias se hagan fuertes en los árboles. Una reciente investigación, publicada en la revista ‘Neobiota’, señala que últimamente se han duplicado las enfermedades infecciosas de las plantas y que Europa es un nicho para el surgimiento de algunas emergentes que ponen en riesgo los ecosistemas tanto naturales como las plantaciones.

De las muchas plagas en expansión, una de la detectadas en los últimos tiempos es la que afecta a los pinares de la Sierra de la Culebra (Zamora), donde unos insectos perforadores, ‘Ips sexdentantus’, están causando estragos en la zona arrasada por el incendio de 2022, de donde aún no se ha sacado un 15% de la madera quemada, aunque ya se promueven reforestaciones masivas.

Esta proliferación de afecciones es una de las principales preocupaciones de quienes investigan la salud de los bosques, para quienes la llegada de especies foráneas no hace sino aumentar el riesgo. En el estudio mencionado, el investigador norteamericano Andrew Gougherty reunió más de 900 informes de enfermedades de 284 especies de árboles en 88 países para ver dónde se acumulaban las infecciones, detectando un aumento espectacular (casi el doble en 20 años), especialmente en los pinares, que es el árbol más común en nuestro territorio tras las plantaciones promovidas a mediados del siglo pasado por el ICONA. Donde encontró más daños fue en Europa y Asia central y más en bosques nativos que en los que no lo son, lo que indica que se están introduciendo patógenos que no estaban antes. También llegó a la conclusión de que las enfermedades emergentes se seguirán acumulando en el futuro, amenazando a todos los bosques del planeta, dado que algunas los matan, pero otras los dejan tan débiles que son poco resilientes a impactos climáticos o incendios.

“Nosotros aquí estudiamos muchas nuevas enfermedades, como la bacteria Xylella fastidiosa, también llamada el ébola del olivar porque ataca a esos árboles”, señalan en el ICIFOR, centro de investigación forestal del INIA-CSIC. Tras arrasar millones de olivos en el sur de Italia, recientemente se detectó su presencia en Mallorca, poniendo en alerta a las autoridades. “Pero es uno de los muchos casos”, apuntan en este centro.

Basta pasear un poco por la geografía nacional para encontrar que los fresnos de Asturias mueren por un nuevo hongo llamado Hymenoscyphus fraxineus, que se introdujo en Europa desde Asia y ha matado miles de ejemplares de esta especie por el continente antes de cruzar los Pirineos; o que el hongo que seca los pinos radiata, conocido como banda marrón o roja, por el color del que deja las hojas, no se logra controlar en el País Vasco pese a años de lucha en su contra. De hecho, se han perdido por ello 11.500 hectáreas de bosque en esta comunidad autónoma, talados, y pese a ello se ha detectado de nuevo su reactivación, afectando ya al 32% de los pinos.

Y el chancro que se contagia entre los castaños por el noroeste peninsular, donde aumenta la preocupación. Y la largarta peluda, una mariposa cuyos gusanos se comen las hojas de los alcornoques y está rebrotando. Y la seca, otro hongo llamado fitóftora que llegó de Asia y que hace estragos en encinas y alcornoques, enfermándolos desde abajo (las raíces) hasta arriba, porque impiden que pase el agua y los acaba matando de sed.

Alcornoques afectados por 'Seca'. Foto: Gobierno de Extremadura.

Encinas afectadas por ‘la Seca’. Foto: Gobierno de Extremadura.

Enrique Cardillo, del CICYTEX de Extremadura, es un experto. “La enfermedad de la seca que afecta a encinas y alcornocales puede estar latente entre 5 y 30 años hasta que mata al árbol. Hay tratamientos con pesticidas, que unas veces funcionan y otras no, pero también se buscan fórmulas con caliza que actúa en el suelo, con bacterias y hongos, pero hay mucho desconocimiento y se contagia de unas zona a otras con los vehículos y el ganado”, apunta Cardillo. También investigan sobre mejoras genéticas que hagan a estas especies resistentes a este hongo, pero aún no se sabe qué resultado tendrá. “Lo que sabemos es que le beneficia el calor y la humedad y ambas cosas las tenemos, aunque llueva menos. Lo que hay que tener en cuenta es que los bosques tienen mecanismos de resistencia naturales para lo que hay en su zona, pero no para lo que viene de fuera y que, si desaparecen unas especies, otras ocupan su lugar”. Alerta, además, de cambios que se están experimentando en otras zonas del norte, donde para evitar plagas y enfermedades están pensando en introducir especies de fuera, como secuoyas de California. “Hay que tener cuidado porque muchas enfermedades entran por los viveros”, señala el investigador.

En general, pino carrasco y encinas son los más vulnerables a la sequía. Entre las especies de coníferas recogidas en el inventario sobre la salud de los bosques de 2020, la única que no mejoraba entonces en cuanto a su vitalidad era el Pinus pinaster, mientras que Pinus nigra, pese a estar afectada por la plaga de procesionaria, era la especie que más experimentaba una recuperación. En cuento a otras especies analizadas, Quercus suber (el alcornoque) era la especie que acusaba más el deterioro.

A las enfermedades hay que sumar las plagas que, como hongos o bacterias, proliferan cuando hay sequía en unos casos y cuando hay humedad y calor, en otros, según la zona. Un caso que no es nuevo, pero sí puede resultar preocupante, es la procesionaria, que huye del frío y la humedad y prolifera con inviernos suaves como el que hemos tenido este 2024. Como tampoco le gustan las olas de calor, igual hay suerte y se frena en verano, pero no se elimina. “La procesionaria tiene explosiones demográficas y pueden defoliar un pino entero, hasta la ladera entera de un monte, pero luego vuelven a salir en primavera. Lo que pasa es que con el cambio climático la especie está subiendo de altitud y aunque los pinos rebrotan, cuando sufren varias defoliaciones seguidas, se debilitan porque hacen menos fotosíntesis y eso posibilita la entrada de otras plagas”, señala Jordi Vayreda, del centro de investigación forestal CREAF , en Cataluña.

Pero si la procesionaria, tan visible en estos meses por esas bolsas en las que se refugian de los depredadores y el frío de las noches, es conocida, menos lo es otra seca que afecta a los pinares, causada por un escarabajo procedente de China que ya ha matado unos 2.700 pinos y eucaliptos en los últimos meses en los montes de Málaga.  De momento, sigue sin poder atajarse.

Así, cada año van cayendo decenas de miles de árboles que estaban sanos y que acaban con unas afecciones que traen de cabeza a los investigadores, inmersos en la búsqueda de soluciones que sean menos drásticos que la tala (la muerte) para evitar su expansión, hasta ahora el tratamiento más habitual. “Es importante conseguir que la sociedad sea consciente de la importancia de tener unos bosques sanos, porque es algo de lo que se habla muy poco y, si no se conoce, los que tienen capacidad de tomar las decisiones que les pongan freno, no se dan por enterados”, concluye Raúl Lanza, también del CICYTEX. “A veces es el cambio climático lo que debilita a los árboles, pero otras son podas o prácticas mal realizadas que se hacen porque se piensa que así se aumenta la producción. También hay plagas de unos insectos que se controlan con otras especies, pero no es fácil cambiar hábitos para prevenir antes de que lleguen afecciones de las que luego no es fácil que puedan recuperarse”.

Deja tu comentario

¿Qué hacemos con tus datos?

En elasombrario.com le pedimos su nombre y correo electrónico (no publicamos el correo electrónico) para identificarlo entre el resto de las personas que comentan en el blog.

No hay comentarios

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.