¡Bienvenida la Constitución de los Océanos!
Ballenas piloto en las Islas Canarias. Foto: Teo Lucas.
POR ISAAC VEGA / WWF ESPAÑA
Vivimos tiempos oscuros cargados de incertidumbres donde algunos líderes desafían el orden mundial alcanzado tras duras batallas e infinidad de negociaciones consolidadas en décadas, con pérdidas que no debemos olvidar ni repetir y avances a los que jamás debemos renunciar. Mientras algunos siembran terror, caos y dolor, plasmados en lluvia de aranceles, desregulaciones, abandonos de acuerdos y compromisos, invasiones y escaladas bélicas… afortunadamente, el mundo cabal y libre sigue trabajando y nos depara nuevas luces de esperanza que debemos celebrar y apoyar. Un buen ejemplo de ello es el Acuerdo Global de Alta Mar auspiciado por Naciones Unidas que, tras las necesarias ratificaciones, ahora empieza a navegar y supone una enorme y necesaria ventana de oportunidades para construir un mundo mejor. Sigue leyendo y descubre con WWF todo lo que nos ofrece y debemos defender.
Tras casi dos décadas de negociaciones, el pasado 17 de enero entró en vigor el Tratado de Alta Mar y, desde WWF, lo celebramos como un rayo de esperanza para la salud de los océanos y del planeta.
“La crisis de los océanos es uno de los desafíos más complejos que afrontamos las organizaciones que luchamos por el medio ambiente. La imagen de una tortuga marina enredada o un cachalote flotando con su estómago repleto de plásticos golpea nuestras conciencias y nos muestra la realidad de unos océanos que están al límite y a los que hemos dado la espalda”, cuenta Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España.
Este histórico acuerdo de dimensiones globales se convierte por fin en una ley de obligado cumplimiento y abre una nueva etapa para proteger y gestionar las dos terceras partes de los océanos, que son aquellas que se encuentran fuera de la jurisdicción nacional. Su entrada en vigor supone un punto de inflexión para la gobernanza marina global, un hito histórico para los océanos del mundo y para la Humanidad.
Según José Luis G. Varas, responsable del Programa Marino de WWF España, “el acuerdo es una especie de Constitución Global para los Océanos que, por primera vez, sitúa la protección por delante de cualquier uso del medio marino en alta mar”. Y añade: “Proteger los océanos es proteger la vida en el planeta y, por tanto, a todas las personas, vinculando directamente el tratado con el bienestar humano y el clima”.
Nueva gobernanza y cooperación oceánicas
Al convertirse en una norma jurídica de obligado cumplimiento para los países firmantes, el Tratado de Alta Mar inaugura una nueva era de gobernanza y cooperación oceánicas con un inmenso potencial para lograr unos océanos y una economía más saludable y resiliente.
Por eso, desde WWF insistimos en que este esperado paso es solo el comienzo: necesitamos que gobiernos y empresas colaboren para ponerlo en marcha de forma eficaz y animamos a todas las naciones que aún no se han sumado a que lo hagan cuanto antes para que el esfuerzo multilateral alcance sus más altas metas.
Santuarios en alta mar
Uno de los avances clave del Tratado es que establece un mecanismo jurídicamente vinculante para designar una red de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en alta mar. Esto es esencial para alcanzar el objetivo global de proteger el 30% del océano para 2030, acordado en el Marco Mundial para la Diversidad Biológica. Actualmente, tan solo el 9,6% de la superficie marina está protegida, pero en alta mar la cifra apenas supera el 1%; todo ello a pesar de su enorme importancia para la biodiversidad, el bienestar humano y la economía en todos los rincones del planeta.
En un contexto de presión creciente sobre la vida marina –por la sobrepesca, el transporte marítimo, la contaminación, el cambio climático y amenazas emergentes como la minería en los fondos marinos–, este acuerdo global llega para cubrir un vacío histórico, un auténtico agujero negro. Ningún país ni organismo sectorial puede afrontar estos grandes desafíos por sí solo: es imprescindible una respuesta coordinada y basada en el mejor conocimiento científico disponible.

Parque marino de la Gran Barrera de Coral en Queensland. Foto: Jurgen Freund.

Cola de una ballena jorobada en zona de pesca. Foto: Tony Wu.
“Este gran acuerdo multilateral será una herramienta clave para crear grandes AMP en alta mar, donde no se permita minería marina, extracción de petróleo y gas, ni pesca industrial… Serán grandes santuarios donde, además de conservar biodiversidad, se garantizarán las funciones esenciales del océano: ser sumidero de carbono, producir oxígeno y sostener recursos pesqueros”, explica José Luis G. Varas.
Con su desarrollo, el Tratado no solo permitirá crear áreas marinas protegidas acordadas a escala mundial, sino que también refuerza las evaluaciones de impacto ambiental para actividades que puedan causar daños ecológicos: la pesca, el transporte marítimo, el tendido de cables o la extracción de recursos naturales. Además, mejora la transparencia, fomenta la cooperación científica y establece el principio de una distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.
Un compromiso global para el futuro
Ha llegado el momento de que todos los Estados y usuarios de los océanos colaboren de verdad para protegerlos. Solo si situamos la salud del océano en el centro de la pesca, el transporte marítimo y otros usos podremos conservar la vida marina y los servicios ecosistémicos para las generaciones futuras.
Por eso, es necesario que las industrias marítimas trabajen junto a especialistas en biodiversidad para integrar el asesoramiento científico en la toma de decisiones, tanto sobre niveles y métodos de pesca como sobre rutas marítimas. Desde WWF, estamos preparados para colaborar con todas las partes implicadas para garantizar que el Tratado cumpla su objetivo.
Herramienta clave contra la crisis climática
La alta mar es vital para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la economía mundial: sostiene grandes caladeros y el transporte marítimo internacional. También es un pilar fundamental para la estabilidad climática. El océano está amortiguando los efectos del cambio climático al absorber alrededor del 90% del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero y el 25% de las emisiones de dióxido de carbono. Protegerlo es, por tanto, una medida imprescindible para frenar la crisis climática y ecológica.
Además de impulsar la creación de áreas marinas protegidas, desde WWF hemos defendido durante el proceso de negociación la inclusión de disposiciones esenciales para asegurar la efectividad del Tratado, como la obligación de realizar evaluaciones de impacto ambiental por etapas, el apoyo científico, financiero y tecnológico para que los países en desarrollo puedan participar en su aplicación, y un mecanismo sólido de cumplimiento y resolución de controversias.
Este Tratado es una pieza clave para implementar el Marco Mundial para la Diversidad Biológica, que compromete a los países a proteger al menos el 30% del océano y restaurar el 30% de las zonas degradadas para 2030. Pero desde WWF insistimos en que la protección debe centrarse en áreas de alta importancia ecológica y que, para que sea real y efectiva, las actividades humanas en esas zonas deben gestionarse estrictamente o prohibirse. Y, aunque alcanzar el 30% de protección es fundamental, también recordamos que el 70% restante del océano debe gestionarse de forma sostenible.

Foca monje hawaiana atrapada en restos de redes. Foto: Michael Pits.
Según el responsable del Programa Marino de WWF, “hay mucho que hacer para corregir el daño que la actividad humana ha causado al océano: contaminación por plásticos, sobreexplotación pesquera y falta de suficientes áreas marinas protegidas.” “Este acuerdo es una parte fundamental de una estrategia mayor: proteger más espacio marino, gestionar sosteniblemente los recursos, limpiar y restaurar hábitats, proteger especies clave y empujar cambios políticos y sociales con el trabajo con comunidades pesqueras, sin olvidar que la sostenibilidad ambiental debe ir acompañada de sostenibilidad económica y social para quienes viven del mar”, concluye Varas.
Para lograr un futuro positivo para la naturaleza, necesitamos transformar las causas profundas de la pérdida de biodiversidad –especialmente en la producción y captura de productos del mar, la extracción de recursos y el transporte marítimo– y, al mismo tiempo, acelerar la acción climática.
No hay un minuto que perder. La contaminación marina por plásticos es devastadora, el cambio climático calienta rápidamente los mares, altera corrientes, acelera la acidificación y destruye los arrecifes de coral. Pesticidas, nitratos, metales pesados y productos químicos industriales acaban en el mar y se acumulan en la cadena trófica con graves consecuencias para especies y personas. La sobrepesca colapsa pesquerías, la destrucción de hábitats costeros impacta en las especies y arruina a las comunidades locales que viven de ellas; y, por si todo esto no fuera ya suficiente, llega la minería submarina…
“Muchos de estos problemas solo pueden afrontarse desde la acción coordinada de todos los países para construir una gobernanza global que permita compromisos globales y termine con la impunidad y el saqueo de los océanos. La buena noticia es que con el Tratado de Alta Mar el cambio es posible y en WWF trabajamos junto a personal científico, pescadores, comunidades locales, gobiernos y organismos internacionales para conseguirlo”, afirma Juan Carlos del Olmo.
A pesar de los frenos que algunos quieren imponer, afortunadamente, hay un movimiento global activo y positivo cada vez más grande, una gran ola de protección y restauración de nuestros océanos de la que emerge con fuerza y esperanza el Tratado de Alta Mar: una herramienta histórica para hacer posible el cambio que necesitan los océanos y el planeta, que no debemos desaprovechar y que con tu ayuda haremos posible.



Comentarios
Apaga la luz este sábado: La Hora del Planeta, 20 años
Por Apaga la luz este sábado: La Hora del Planeta, 20 años, el 26 marzo 2026
[…] planeta para 2030 ha ampliado la red de áreas marinas protegidas, junto con la adopción del nuevo Tratado Global de los Océanos para regular la biodiversidad en aguas internacionales. La Antártida, tan relevante para mantener […]