Chete y Justo Lera envían ‘Señales de Humo’ por primera vez juntos

Chete y Justo Lera.

Los hermanos Chete y Justo Lera ensayando ‘Señales de humo’.

La función se llama ‘Señales de humo’. No es un recital, ni un monólogo, ni un concierto, pero tiene un poco de todo eso. Prosa poética y canciones en directo en la sala Arte & Desmayo del madrileño barrio de Carabanchel. Se anuncia como una celebración de la palabra contada y cantada. “No hace falta que me prometas el paraíso. Me conformo con que no pises las flores”. Spoiler: los hermanos Chete y Justo Lera, por primera vez juntos en un escenario, se abrazan. Fin de la función.

“Detrás de la niebla siempre hay algo”, recita Ramón Fernández Lera, Chete (Pontevedra, 1949), actor, mientras su hermano Justo (Madrid, 1963), guitarra y voz, consigue que nadie extrañe la música en la sala. Han trabajado sobre las reflexiones del pensador Ulpiano Ros, recogidas en el libro que presta título a una función muy especial, Señales de humo, (Editorial Aflera. Colección La Garza Roja). Es la primera vez que estos dos hermanos comparten escenario, hablando de un palenque en toda regla, y sin contar las funciones domésticas que en casa de los Lera se organizaban de manera más o menos espontánea en cada fiesta de guardar. Chete y Justo son el primero y el noveno de una nutrida saga de nada menos que 11 hermanos, donde más de la mitad domina alguna actividad artística. “Así nos veremos mucho más y no solo en los bares”, puntualiza el actor.

Podrían haber montado un equipo de fútbol mixto, pero la vida les trazó otros derroteros. Chete en cine y en teatro: Todo por la pasta, Familia, Secretos del corazón, Smooking Room, Abre los ojos…. Hasta más de 40 largometrajes, además de montajes teatrales. Justo, que nunca deja de cantar y componer, formó parte del cuarteto The Ventolera (1988), junto a sus hermanos Joaquín, Héctor y Carlos. Nos cuenta Chete que, “Justiño”, como le gusta llamar a su hermano y ahijado, “ha colaborado en algunos de mis trabajos teatrales, pero nunca habíamos compartido escenario. Es para los dos un sueño cumplido”.

Arte y Desmayo para 52 espectadores

Han escogido un teatro peculiar e íntimo. La sala Arte & Desmayo, un espacio multidisciplinar que gestionan Álvaro y Juanma Gómez, este último encargado de la escenografía de Señales de Humo, en cuya puesta en escena participan Pepe Jordana y Pablo Santamaría (Estudio Pasos Largos), aportando su trabajo audiovisual. “Chete nos dijo que le gustaría ver palabras proyectadas en la pared y empezamos a buscar conceptos”, cuenta Jordana. “Primero el humo (obvio), luego el viento y el agua… Imaginé sus pensamientos, o los de cualquiera que esté absorto en la lectura, con las palabras revoloteando sobre su cabeza como si fueran pájaros”.

Cada uno de los intérpretes ha trabajado los textos de Ulpiano Ros con permiso del autor, el máximo respeto y el compromiso de no hacerle figurar. “Yo solo no podía”, cuenta Chete. “Pedí ayuda a mi hermano porque le admiro como cantautor. Nos pusimos a trabajar por separado y el primer día, Justo ya tenía hecha una canción”, remata Chete.

“Las letras han necesitado una adaptación mínima”, añade Justo. “¿Teatro? ¿Concierto? ¿Monólogo? Es un homenaje a las palabras. Las tratamos como lo que son, seres vivos que nos rodean”.

Mientras los hermanos acomodan los pasos de esa danza entre lo que uno cuenta y otro canta, pedimos a Juanma Gómez que nos explique qué hace un teatro como el suyo en un sitio como la calle Baleares, muy cerca de la Plaza del Marqués de Vadillo. “Es un local familiar de 110 metros cuadrados, (con 52 butacas), que fue cafetería antes de la crisis. Los malos tiempos nos arrasaron, igual que a la sastrería, una clínica veterinaria y la clásica papelería de barrio”. Forma Baleares un triángulo flanqueado por dos avenidas tocayas y potentes, Antonio López y Antonio de Leyva, que acaparan casi toda la actividad de esta zona cuyo ambiente equidista entre el bullicio de la ciudad y la calma confiada de uno de esos barrios de toda la vida.

“Empezamos con cursos de teatro y alquilando la sala para ensayos. Animalario, Sabre Producciones o Zoa Producciones trabajaron aquí, hasta que en octubre de 2012 comenzamos a programar casi siempre textos de autores poco conocidos”. La primera función fue un texto del propio Gómez, titulado Mi lucha. Entrada libre. Precio, la voluntad. Funcionó muy bien. Los vecinos agradecen la actividad cultural en una zona donde para ir al cine hay que desplazarse hasta algún centro comercial. Igual que para llegar a Arte&Desmayo hay que cruzar el río.

“El Manzanares es una barrera psicológica. ¡Cualquiera diría que estás atravesando el Misisipi”, bromea Juanma Gómez, celebrando los casi nueve años de trayectoria con público fiel. “Hay unos vecinos de la zona que vienen a todo. Un matrimonio y su cuñada. Como les resulta complicado adquirir las entradas online, yo se las reservo con el descuento correspondiente. Siempre primera fila y centraditos”. Un teatro al que llegan andando. Junto a la carnicería, una tienda de esoterismo caribeño y el típico bar que hace esquina, donde los clientes conocen a los camareros por su nombre. Son las señales de humo de otras zonas de Madrid que también forman parte de la ciudad.

Señales de Humo’. Con Chete y Justo Lera. Sala Arte & Desmayo (calle Baleares 14, Madrid). Todos los viernes hasta el 3 de abril. A las 20.30 h. La programación puede verse alterada o cancelada de acuerdo con las medidas para frenar la epidemia del Covid-19.

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