Cinco grandes reporteros gráficos hablan en defensa del fotoperiodismo

Cinco grandes reporteros gráficos hablan en defensa del fotoperiodismo

Grupo de subsaharianos recuperándose tras su desembarco en una playa de Tarifa, en 2001. Foto: Lorena Ros.

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Vivimos, sin duda, en los tiempos de la imagen. Y, sin embargo, a pesar de esa reconocida preponderancia para orientarnos en el mundo y la vida, el fotoperiodismo parece estar en crisis, por la precariedad de los medios de comunicación y por una dislocada proliferación de instantáneas que, en cierto sentido, ha difuminado el reconocimiento al trabajo de los profesionales. Desde ‘El Asombrario’, y en asociación con el Centro Internacional de Fotografía y Cine EFTI, que pone en marcha esta misma semana el curso ‘Fotoperiodismo y Reportaje’ con profesores de primera línea en esta especialidad, abordamos el tema trasladando cinco preguntas a cinco reporteros gráficos más una editora gráfica sobre su trabajo, fundamental para entender crisis como la migratoria, la emergencia climática, el terrorismo o Afganistán. Cada uno de ellos nos aporta además una imagen que considera icónica de su enfoque de la realidad.

Lorena Ros 

¿Por qué consideras importante el fotoperiodismo?

El fotoperiodismo es la ilustración del periodismo. Y el tópico de ‘más vale una imagen que mil palabras’ es muy cierto. Es fundamental que el texto vaya acompañado por una buena imagen que capte la realidad, porque es lo que entra por los ojos y así prestamos más atención a la pregunta.

Haznos un análisis rápido de cómo ves el fotoperiodismo hoy día, comparando su situación con décadas pasadas.

Hay una cierta crisis por falta de financiación y medios económicos. Muchas veces es el propio periodista el que toma la foto y no un fotógrafo profesional, cuando el lenguaje visual es algo que debe aprenderse y curtirse. Veo que para muchos medios de comunicación la foto a veces pasa a un segundo plano.

¿Y qué futuro le ves? ¿Alguna estrategia para fortalecerlo, para evitar que esté en crisis? Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

El fotoperiodismo ayuda reflejando la realidad de todos los acontecimientos relevantes. Tanto guerras como las crisis de refugiados… Por ejemplo, la foto de 2016 del niño sirio ahogándose en la playa removió muchísimas conciencias.

En tu caso, alguna cobertura que haya marcado de manera sobresaliente tu trayectoria.

Hago reportajes en profundidad, de investigación, durante años… No realizo fotos de agencia sobre un hecho, sino que abogo por el Solutions Journalism buscando cambiar la sociedad a través de las fotos, trabajando en un periodismo de soluciones. El proyecto que realicé sobre abuso sexual en España, México y Estados Unidos hizo que personas que participaron en el reportaje cambiaran sus vidas, dieron voz a sus historias y hubo un cambio en ellos. Sin embargo, noté que el reportaje sobre el tráfico de mujeres nigerianas no caló, no removió a la sociedad por verlo como un problema lejano y casi buscado por esas mujeres; ese reportaje resultó por eso muy frustrante. He trabajado mucho en el desembarco de refugiados y espero con ello haber aportado concienciación.

Un refugiado sirio en Ceuta (2013). Amenazaba con tirar a su bebé si intervenía la policía durante una protesta. Foto: Fidel Raso.

Fidel Raso 

¿Por qué consideras importante el fotoperiodismo?

Lo considero importante porque es una batalla de humanos contra la inteligencia artificial. No hay más que decir.

Haznos un análisis rápido de cómo ves el fotoperiodismo hoy día, comparando su situación con décadas pasadas.

La guerra de Vietnam cambió un modelo que han intentado acabar con él. La primera Guerra del Golfo, en la que estuve implicado de alguna manera, fue la victoria de los políticos y militares contra el periodismo. ¿Cómo? Muy sencillo, trataron de informar ellos y en parte lo lograron.

¿Y qué futuro le ves? ¿Alguna estrategia para fortalecerlo, para evitar que esté en crisis?

Sólo se fortalece el periodismo, y el fotoperiodismo en concreto, con empresas de comunicación fuertes y que apuesten por la credibilidad. Por potenciar un periodismo de calidad y situar la opinión en sus justos términos. Seguramente los receptores de información lo agradecerían y quizá hasta aumentaran las tiradas y la influencia.

Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

Me consta que en España hay extraordinarios compañeros. Muchos de ellos, muy buenos, seguramente desconocidos. En mi caso los conocí con la caída del Muro de Berlín, durante la Primera Guerra del Golfo y posteriormente en Oriente Medio, en Rusia y en España con el caso GAL, uno de los mejores trabajos de periodismo que se han hecho aquí.

En tu caso, alguna cobertura que haya marcado de manera sobresaliente tu trayectoria.

En mi caso, el terrorismo, principalmente del País Vasco, y la inmigración africana. La ciudadanía debería saber que tanto el terrorismo como las migraciones van a cambiar las agendas políticas internacionales en el futuro junto al cambio climático. Estamos en la cuenta atrás y el buen periodismo es imprescindible.

Migrantes en la Isla de Lesbos, Grecia, en 2015. Foto: Santi Palacios.

Santi Palacios 

¿Por qué consideras importante el fotoperiodismo?

El fotoperiodismo abarca una abanico inmenso de posibilidades. Me referiré al que a mí me interesa, el fotoperiodismo que pone el foco sobre las crisis humanitarias, los conflictos armados o la crisis climática. En mi opinión, las capacidades, efectos o consecuencias del periodismo visual se pueden –y deben– analizar a corto, medio y largo plazo. A corto plazo el fotoperiodismo puede ser una llamada de atención para movilizar a aquellos actores especializados –normalmente, pequeñas o grandes organizaciones– con capacidad para actuar con relativa rapidez sobre una determinada situación de crisis.

A medio plazo, el fotoperiodismo contribuye a la creación de un imaginario colectivo sobre una problemática, al plasmar en imágenes concretas la información que recibe el público general. Esto supone una capacidad importante de influencia sobre la opinión pública. A largo plazo, las imágenes quedan liberadas del corsé que imponen sobre ellas las líneas editoriales de los medios que las publican. El paso del tiempo convierte de forma inevitable en documento histórico lo que un día fue actualidad. Las fotografías nacen con vocación de perdurar, ayudan a recordar lo que hicimos, lo que permitimos que otros hicieran y lo que nunca debería volver a suceder.

Haznos un análisis rápido de cómo ves el fotoperiodismo hoy día, comparando su situación con décadas pasadas.

El gran número de imágenes que se producen forma parte de uno de los debates más frecuentes sobre fotoperiodismo en la actualidad; evidentemente, es cierto que la diarrea visual a la que estamos expuestos a diario implica algunos cambios para la profesión; no podemos olvidar que ahora todo el mundo lleva una cámara en el bolsillo. Ya no es estrictamente necesario que haya un profesional presente para que existan imágenes de una manifestación en el centro de Madrid, de un golpe de Estado en las calles de Conakri o de una evacuación en el aeropuerto de Kabul, y, sin embargo, esos profesionales siguen siendo tan necesarios como siempre.

Que existan imágenes de un determinado acontecimiento no garantiza la calidad ni la credibilidad de la cobertura; son los profesionales quienes deben aportar esa visión y, sobre todo, esas garantías. Hacer fotoperiodismo no es ni mucho menos llevar una cámara en el bolsillo, es contar una historia, dedicar tiempo, lograr accesos, tal vez asumir riesgos. En definitiva, se trata de hacer periodismo, y eso no se logra por el mero hecho de llevar una cámara en el bolsillo.

¿Y qué futuro le ves? ¿Alguna estrategia para fortalecerlo, para evitar que esté en crisis?

Creo que es fundamental seguir comprendiendo el fotoperiodismo como una profesión, y una profesión compleja que requiere formación y recursos. Hay que lograr que los medios de comunicación destinen presupuesto para pagar los elevados costes que supone realizar un buen trabajo, especialmente si es en el ámbito internacional, aunque dedicar tiempo a una historia implica muchos recursos, independientemente de donde se produzca. Y eso solo puede lograrse si seguimos trabajando para crear cultura del gasto en información, porque producir información de calidad cuesta mucho dinero.

Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

En 2021 están ocurriendo muchas cosas. La toma de Afganistán por parte de los Talibanes, la guerra en Tigray (Etiopía), los incendios en medio mundo, la toma del Capitolio en Washington DC y un largo etcétera, pero de todo ello me quedo con la cobertura que un fotógrafo está realizando –con firma anónima para proteger su identidad– sobre el golpe de Estado en Birmania para el New York Times.

En tu caso, alguna cobertura que haya marcado de manera sobresaliente tu trayectoria.

Ha habido varias coberturas que han marcado mi trayectoria hasta la fecha, pero seguramente fue 2015 el año más relevante. Entre 2013 y 2021 trabajé en las fronteras del arco Mediterráneo que atraviesan las principales rutas migratorias que conectan Europa y Oriente Próximo con Europa. Pasé 2015 entre Grecia y los Balcanes, cubriendo la ruta migratoria del Mediterráneo Oriental para la agencia Associated Press. Aquel año, cerca de un millón de personas llegaron a territorio europeo a través del Mediterráneo. Fue importante porque llegué pronto, porque el trabajo tuvo mucho impacto en medios internacionales y porque cuando empezamos a trabajar apenas habían llegado equipos de rescate, la mayoría lo hicieron después de ver las imágenes que estábamos produciendo entre todos los compañeros que estábamos allí.

El momento del baño en Kabanga (Tanzania), el refugio para personas con albinismo, llegaba al atardecer, cuando cae el sol y ya no supone una amenaza para su piel. Las mamas o guardianas (no todos los niños albinos del centro tienen madre) sacan sus palanganas al patio con jabón, telas para secar y un poco de agua, ya que es un recurso escaso y valioso. Foto: Ana Palacios.

Ana Palacios  

¿Por qué consideras importante el fotoperiodismo?

Los medios de comunicación, en general, solo ponen el foco en temas de actualidad, dejando en la oscuridad informativa los dramas olvidados. Un manto de realidades, en las que se vulneran gravemente los derechos humanos y que afectan a millones de personas, permanecen en la sombra y nunca ocuparán las primeras páginas de ningún periódico. Personalmente, reclamo esos contenidos y ejerzo ese particular fotoperiodismo, el de lo invisible. Intento visibilizar a los sin nombre y llegar a la gran audiencia sensibilizando a través de un documentalismo reposado, reflexivo y analítico.

Haznos un análisis rápido de cómo ves el fotoperiodismo hoy día, comparando su situación con décadas pasadas.

A pesar de la democratización de la fotografía, de la velocidad vertiginosa de la información y del golpe de estado de las redes sociales en el mundo del periodismo, los reportajes de investigación de largo recorrido realizados en profundidad y con rigor siempre tendrán un espacio en los canales de comunicación de calidad.

¿Y qué futuro le ves? ¿Alguna estrategia para fortalecerlo, para evitar que esté en crisis?

Como consumidora, apuesto por ser críticos a la hora de elegir nuestras fuentes de información, y como generadora de contenidos, apuesto por la excelencia en su realización.

Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

El más reciente: La crisis de Afganistán. Coberturas históricas de las que hemos vuelto a oír hablar con motivo del XX aniversario: el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York. Todavía hoy siguen emitiéndose y publicándose imágenes inéditas de aquel acontecimiento que cambió el curso de la historia reciente.

En tu caso, alguna cobertura que haya marcado de manera sobresaliente tu trayectoria.

Mi foco está en lo invisible, en los contextos de pobreza que a nadie parecen importarle. Coberturas de temas de fondo que recorren desde las enfermedades tropicales desatendidas en Benín, los pigmeos de Burundi, ser albino en África o la asfixia constante a las comunidades indígenas del Amazonas. El mero hecho de conseguir un espacio en los medios de comunicación, tan abstraídos con la actualidad y los grandes hitos, es siempre un gran logro personal. Cada vez que sucede, me aporta la satisfacción del trabajo bien hecho y me renueva la fe en que otro periodismo es posible.

Una de las fotografías de ‘Revolución’, la reciente exposición de Álvaro Ybarra Zavala en EFTI sobre la lucha por los derechos LGTBI en Cuba. Foto: Álvaro Ybarra.

Álvaro Ybarra Zavala 

¿Por qué consideras importante el fotoperiodismo?

Personalmente, creo que toda profesión tiene su importancia y su labor social, y en ese sentido creo que la fotografía documental también desempeña esa labor social de dejar constancia de la historia de hoy. La fotografía documental más ligada con el periodismo documenta la historia y, en ese sentido, creo que su función es clave para inmortalizar la historia, entenderla y, a su vez, contar el día a día de los tiempos que vivimos.

Haznos un análisis rápido de cómo ves el fotoperiodismo hoy día, comparando su situación con décadas pasadas.

Creo que la fotografía documental ha cambiado a la par de la historia y la revolución digital. Todo tiempo tuvo sus ventajas y sus desventajas, y en ese sentido creo que el fotoperiodismo no es una excepción. Vivir del pasado o añorar tiempos pasados no tiene ningún sentido. Creo que toca mirar el presente y el futuro, y valorar las oportunidades que nos brinda nuestro tiempo, que son muchas. También es cierto que nos toca enfrentarnos a grandes dificultades, como en otros tiempos también les tocó. Pero en nuestro caso creo que tenemos que recuperar la credibilidad de la importancia de esta profesión para combatir las fake news. Antes, las plataformas por las que la fotografía llegaba a la sociedad en general pasaban por el papel de los periódicos y las revistas, hoy día toca sumarle toda las plataformas digitales y las redes sociales, por lo que el control del origen y las fuentes del contenido resulta más difícil de verificar y por ello resulta clave poner nuestra profesión en valor frente los ojos de la audiencia. Es fundamental diferenciar nuestra labor de testigos de la historia y de los hechos del activismo ideológico.

Creo prioritario destacar el valor de la fotografía en la era de la imagen, que es la que nos toca vivir, frente a los ojos de las plataformas tradicionales de periodismo. Y es fundamental aprovechar todas las oportunidades que nos brindan las nuevas tecnologías para llegar a la audiencia.

A todo ello se suma el gran reto de ser capaz de poner todo ello en valor para poder monetizarlo y poder continuar con esta vocación. Algo que tampoco es nuevo. En tiempos pasados también tocaba demostrar a los editores tu talento para que te dieran trabajo.

Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

Yo creo que el futuro brinda grandes oportunidades, como es la llegada a una audiencia masiva sin necesidad de contar con una plataforma de difusión tradicional como pueden ser las revistas o los periódicos. Para ello, desde mi punto de vista, la estrategia clave es la credibilidad y el trabajo bien hecho para generar una audiencia. Conozco a muchos fotógrafos que son capaces de seguir produciendo proyectos editoriales gracias al apoyo de sus audiencias consolidadas. Son audiencias muy exigentes que esperan contenido de gran calidad y que están dispuestos a apoyarlos. Creo que el futuro está en adaptarnos a las nuevos modelos de consumo de la información y la fotografía de los tiempos de hoy. Ofrecen grandes oportunidades, pero también grandes retos. Como siempre, como en todas las épocas, como en todos las profesiones.

Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

Muchos. La pandemia de la covid19, sin ir más lejos. Creo que es un gran ejemplo de ello y a su vez representa uno de los nuevos modelos de trabajo de la fotografía documental con el Archivo Covid que está a disposición para la consulta de toda la sociedad en general.

En tu caso, alguna cobertura que haya marcado de manera sobresaliente tu trayectoria.

Yo no hago ninguna lectura de las realidades de las que he sido testigo desde una perspectiva personal a nivel carrera. Siempre tengo muy presente que cuando estoy fotografiando los seres humanos que tengo delante de mí están viviendo probablemente los peores momentos de sus vidas. Todo trabajo es una gran responsabilidad frente a las personas que fotografías, contar su historia, revelarte frente al silencio, y creo que eso es lo más importante de todo. En ese sentido, mi trayectoria no tiene ningún valor, lo que tiene valor es la historia que documentas.

Silvia Omedes 

¿Por qué consideras importante el fotoperiodismo?

El fotoperiodismo es esencial para poder tener acceso como sociedad a testimonios veraces de la realidad. Aporta información alternativa y complementaria a las crónicas escritas, haciendo más rica nuestra capacidad de comprensión intelectual y emocional sobre nuestro entorno y vida.

Haznos un análisis rápido de cómo ves el fotoperiodismo hoy día, comparando su situación con décadas pasadas.

El fotoperiodismo ha sido entendido durante décadas como la narración fotográfica de un solo individuo sobre el terreno como testigo de la realidad, con un relato resultante que se emitía gracias a un medio de comunicación que tenía su audiencia garantizada. Hoy ya no es así, los medios de comunicación ya no cumplen esta función, son empresas de comunicación con intereses de mercado y políticos, lo que obliga a los fotógrafos a buscar vías alternativas para compartir y difundir su trabajo.

Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

Compartir historias; aquello que nos inquieta como humanidad nunca estará en crisis. Comprender nuestro entorno, saber nuestro papel en él es una pulsión humana que seguirá viva. El reto de los narradores visuales hoy en día es saber quién es su audiencia y dónde encontrarla. Es necesario desarrollar buenos proyectos que lleguen a esas audiencias, y pensar en nuevos formatos y recursos narrativos que garanticen la calidad, el rigor y protejan la confianza necesaria entre emisor y receptor en esta práctica profesional tan necesaria en democracia. El fotoperiodismo hoy además ha de garantizar dar voz a profesionales de todo el mundo, ser altavoz de la diversidad y puntos de vista de otras culturas, dejar de dar prioridad a la visión anglosajona o europea de las noticias y potenciar que más relatos alternativos complementen la visión única y homogénea que imponen las grandes agencias de imágenes y que ha marcado la historia gráfica y nuestra memoria visual del siglo XX.

Recuérdanos algunos de los acontecimientos informativos más importantes –o de los más recientes– de los que el público haya tenido una constancia real y certera gracias a vuestro trabajo.

La crisis migratoria en el Mediterráneo desde 2005 hasta hoy, la frontera sur en España y en el Mediterráneo central ha sido una crisis ampliamente cubierta. El caso de la ONG Open Arms, que cuenta en cada expedición con el trabajo de un fotoperiodista testigo de los trabajos de salvamento, es un ejemplo de cómo el fotoperiodismo ha ayudado a sensibilizar y crear opinión pública al respecto, incluso a movilizar a la ciudadanía.

En tu caso, alguna cobertura que haya marcado de manera sobresaliente tu trayectoria.

Como editora, me gustaría destacar el proyecto recién lanzado, archivo covid, en el que he colaborado. Una cápsula del tiempo en la que más de 9.000 imágenes cedidas por fotoperiodistas de todo el país ha hecho posible recopilar un relato visual de gran utilidad para la sociedad. Durante la pandemia no pudimos tener acceso a imágenes, y esta iniciativa pretende que las veamos y no olvidemos lo sucedido durante la pandemia y sus efectos, que se pueda acceder a ellas libremente y puedan ser analizadas, y ser herramienta de comprensión.

Más información sobre el curso de EFTI de fotoperiodismo y reportaje, aquí. 


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