Cómo contar los Objetivos de Desarrollo Sostenible a los más jóvenes

Cómo contarles los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a los más jóvenes

Una de las ilustraciones de Ángeles Ruiz para el libro ‘Miranda y Tato’.

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Hoy, Día Mundial del Medio Ambiente, nos acercamos a las nuevas generaciones. Los libros juveniles de la colección ‘Miranda y Tato’ (Edelvives) abordan ahora a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Una forma natural y desenfadada de explicarle a los más jóvenes la realidad que nos rodea, por dura que sea, y el futuro más cercano que nos espera.

Miranda y Tato han tenido la suerte de nacer en Madrid, pero podrían haber sido de esos niños que hace unos días llegaron a Europa a través de una pequeña puerta que comunica Marruecos con Ceuta. Miranda y Tato se van a dar cuenta de su suerte día a día al vivir e ir descubriendo de cerca las injusticias de las que está compuesto su mundo: hambre, pobreza, esclavitud infantil, deterioro del planeta, desigualdades entre niñas y niños… En definitiva, van a vivir en primera persona conceptos que se engloban dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 estipulados por la ONU. Pero, ¿estamos al corriente todos de lo que son los ODS?

Miranda y Tato nacen con el propósito de dar a conocer los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 a través de diferentes aventuras en seis libros. Miranda y Tato son dos niños tan corrientes como cualquiera, que tratarán de hacer un mundo mejor, según vayan descubriendo las injusticias que existen en él. En cada uno de los títulos que formarán la colección tendrán que enfrentarse a un nuevo reto e intentar mejorar una situación social delicada. Metiendo la pata, cayendo en viejos prejuicios, haciéndose preguntas, investigando…

Y aunque puede ser una buena manera para que niñas y niños se conciencien de lo que tienen a su alrededor, no podemos echarle el morro más absoluto de que sean ellos los únicos que tengan la responsabilidad de cambiar el planeta. Por eso esta colección no es solo para que la lean niñas y niños, sino para que se haga una lectura compartida con los adultos. El futuro sin duda es de las niñas y de los niños, pero desgraciadamente el presente es común y no podemos dejar la carga de los ODS sobre los hombros de la infancia.

La Agenda 2030 es un asunto de todos. Los adultos tenemos nuestra propia responsabilidad. No podemos desear un mundo mejor si nosotros no somos capaces de empezar a llevar a cabo nuestras pequeñas acciones comprometidas. Porque desgraciadamente arruinaríamos la esencia de este proyecto, los limitaríamos a ser simples lecturas de literatura juvenil y el buen trabajo concienzudo de sus autores lo simplificaríamos a una mera declaración de buenas intenciones.

Así que os invito a todos, niñas y niños y adultos (padres, maestros, tíos, señores de Murcia…), a leer de forma compartida estos libros de Miranda y Tato, publicados por Edelvives e ilustrados magistralmente por Ángeles Ruiz. Una colección que ha contado con grandes nombres que de alguna manera se vinculan con los temas que aborda cada libro, como son el padre Ángel, fundador y presidente de la ONG Mensajeros por la Paz, y Javier Martos, director de UNICEF España.

Para conocer esta colección hemos hablado con Itziar Miranda y Nacho Rubio, dos de los autores de los libros junto con Jorge Miranda.

¿Quién es Miranda?

Es una niña que cuando tenía ocho años se interesó mucho por conocer historias de mujeres importantes, porque se dio cuenta de que nadie le contaba nada sobre ellas y se llegó a plantear si esas mujeres habían llegado a existir realmente y por qué las habían silenciado. Y como a Miranda le encanta que la cuenten historias y más si son de verdad, nació una primera colección de historias de mujeres. Ahora Miranda ha crecido junto con sus lectores, que empezaron a leerla con ocho años y ahora tienen ya 12. Desde su primer cuento, que es Juanita hasta Hildegarda, Miranda también ha crecido un poquito y ya cuenta las historias un poquito menos infantiles y de un modo más juvenil. Ha crecido y también su preocupación por el mundo y por todo lo que la rodea, y junto con su hermano Tato van a tratar de que se cumplan estos 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

Miranda y Tato se van a topar con las injusticias que les rodean y, sin llegar a ser conscientes de estar abordando los ODS, van a empezar a vivir aventuras que les harán reflexionar. Ya no solo estamos hablando de esa injusticia tan grande de no poner a las mujeres en el lugar que les corresponde, sino de sacar a la luz cómo es que el niño que tiene al lado es pobre, y hacerse preguntas del tipo: ¿qué cara tiene un pobre?, ¿qué pasa con las colas del hambre,? ¿qué pasa con el tema de la educación de calidad?, ¿o la pobreza energética?, ¿qué podemos hacer los niños para arreglar todo esto? Son preguntas que los protagonistas se van a hacer a lo largo de todas los libros. Nos interesaba mucho contarlo desde la mirada de Miranda. Al final, somos nosotros el alter ego de Miranda, los tres autores ponemos mucho de nosotros en todos los personajes.

¿Cómo conseguimos hablar de los ODS con las niñas y niños cuando para un adulto son casi incomprensibles?

¡Claro que los adultos necesitamos una guía para entenderlos! Por eso nosotros tenemos un equipo de asesores fantásticos, que son María José Manjón y Dani Pons (ambos expertos en sostenibilidad); ellos se encargan de hacer un resumen de los ODS que nos complementan con un montón de información de las acciones diarias que se pueden realizar para acometerlos y un destilado de datos con información muy profunda que ellos buscan aportándonos bibliografía, documentales…

A nosotros nos toca absorber toda esa información y, aunque los vamos a agrupar a lo largo de la colección, en realidad todos los ODS están interconectados, y con el tema de la pandemia esto se ha visto mucho más. La covid ha desajustado todos los objetivos. Al iniciar a escribir los libros tuvimos un crisis de fe, ¿qué sentido tiene escribir todo esto ahora? Y al poco nos dimos cuenta de que tenía mucho más sentido por el desbarajuste que se estaba creando. Y aunque son muchos, los podemos agrupar por grupos más pequeños. De ahí esta división en seis libros y empezar a desarrollarlos en diferentes historias entre los tres. Creamos un conflicto principal y de ahí se van ramificando otros más pequeños. Por ejemplo, Miranda se da cuenta de que sus zapatillas son made in Bangladesh y a partir de ahí empieza a investigar.

Además no tenéis miedo al conflicto, ni a tratarlo con inteligencia, ni a usar palabras no edulcoradas… Habláis de hambre, de gente pobre, de niños que sufren por coser zapatillas o de niñas que son obligadas a casarse con gente adulta. Y es que cuando hablamos con niñas y niños tendemos a usar demasiadas metáforas absurdas para contarles la realidad, porque creemos que los niños no la viven.

Miranda odia los eufemismos, no soporta que a las cosas no se las llamen por su nombre. A nuestras hijas de 4 y 6 años les explicamos las cosas como son; un ejemplo es el tema del abuso. Nadie, absolutamente nadie os puede tocar la vulva, porque eso es una cosa vuestra. Es que si nos vamos por los caminos de los eufemismos, los niños no entienden el mensaje que tratamos de transmitirles y por lo tanto no se solucionan los problemas. En las anteriores colecciones de Miranda, cuando hablamos de Billie Holiday hablamos de las drogas y de violaciones. Los niños son muy inteligentes y hay que decirles las cosas por su nombre. No nos gusta tratar a los niños como personas con menos capacidades. Hay que utilizar un lenguaje que entiendan, de una forma cercana, pero las cosas no tienen que ir en paños calientes, porque al final les creamos confusión.

Cuando no somos claros, no les estamos dando buenas herramientas para crecer, ¿no?

Ni para defenderse.

Llama la atención la inteligencia con la que tratáis a los lectores, que pueden ser lectores de todas las edades. Están escritos para múltiples lectores, para leerlos de forma compartida, ¿no es así?

Ese es un poco el objetivo, que aunque al principio los libros iban destinados para niñas y niños de 8 a 12 años, al final nos terminen leyendo los adultos que no estaban especialmente relacionados con niños. Cuando tú no sabes de un tema, que más te da leerlo en un formato u otro. Nos sorprende la facilidad con la que los niños y niñas entienden los planteamientos, y que toda la familia aprenda algo a la vez con la lectura compartida de los libros. Cuando te planteas hablar de los ODS, qué es eso, qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, nadie sabe nada de estos temas. Somos los primeros en tratar estos 17 objetivos. Queremos que toda la familia comparta la lectura y el aprendizaje.

Y es que aquellos temas que no se narran en los libros que las niñas y niños leen no terminan de existir para ellos.

Exactamente. Si en sus lecturas nunca hablamos de la ablación, de los niños soldados…, nunca van a saber que existen.

Sois entonces partidarios de que estos temas salgan en la literatura infantil. Compartiendo temas más bonitos llenos de fantasías y mundos ideales. Como son el hambre, la destrucción del planeta, los niños y niñas que se ven obligados a trabajar… Temas con los que les toca convivir a Miranda, Tato y Alex desde que saltan de la cama.

No pretendíamos en ningún momento quedarnos con los estereotipos de estos temas. Queríamos que los protagonista vivieran a diario estos temas, que los vieran en los amigos y en la gente con la que conviven a diario. Cómo es la vida de dura, cuando ves que tu vecino no tiene acceso a Internet o tiene que usar ropa de segunda mano o cómo la pandemia ha agudizado las diferencias.

Porque cuando hablamos de los ODS, tampoco hace falta irse a países en desarrollo para buscar ejemplos.

Estamos rodeados de gente que no ha podido poner la calefacción este invierno, lo que se llama pobreza energética, y no nos damos cuenta de ello. Gente que está con mantas en sus casas. Nosotros queríamos partir de ahí, para llegar al hambre en África, para hablar de las migraciones, del deterioro del medioambiente.

Para terminar, quiero que me habléis del libro y de sus trucos, libros que apenas tienen 70 páginas, donde hay personas migrantes, niños trans, gente en pobreza energética… y todos aparecen de forma natural y no metidos con calzador. ¿Esto cómo se consigue?

Principalmente porque nosotros creemos que las cosas tienen que ser así. Cuando en Amar es para siempre (Iztiar Miranda lleva trabajando en este serie casi 17 años) aparecieron los personajes de Amelia y Luisita y su relación se visibilizó, se le estuvo dando mucho bombo a cómo se trató el tema de una pareja de lesbianas de una forma tan abierta. Y llegué a la conclusión de que lo más importante no tenía que ser que se les diera bombo a la historia de Amelia y Luisa, sino que necesitamos más historias como las suyas y que sean visibles. Por eso escribimos desde la experiencia de lo que vemos y de lo que vivimos con nuestros hijos o con los hijos de nuestros amigos. Queremos presentar a los personajes tal como son, no dándoles mucha bola, y queremos que enseguida se pongan en acción.

Tenemos tantos tabús y tantas cosas de las que no hablamos con los niños, no les hablamos del aborto, de las drogas, del suicidio, del sexo…, temas que escondemos, que tenemos que empezar a visibilizar de forma natural. Porque todos hemos tenido sensaciones parecidas a las de los protagonistas del libro. Una de las cosas que más nos gustan de Miranda, Tato y Alex es que meten la pata continuamente y no tienen aún todas las herramienta para arreglar el mundo; meten la pata haciendo caridad mal entendida; eso de vamos a darles a los pobres las cosas que no queremos. Perdona, pero no, así no se solucionan los problemas. Nadie decide vivir en la calle, nadie decide ser pobre. Y nosotros sí podemos tomar decisiones que nos ayuden a cambiar las injusticias que nos rodean.

  COMPROMETIDA CON EL MEDIO AMBIENTE, HACE SOSTENIBLE ‘EL ASOMBRARIO’.

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