Cuatro libros de cuentos para no perderse (y encontrarse)

Cuatro libros de cuentos para no perderse (y encontrarse)

‘Sol Nulo’, de Rafa Ruiz (editorial MadLibro). Foto: Diego Lara.

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‘Como ánades’, ‘Frágiles humanos’, ‘Mecánica terrestre’, ‘Sol Nulo’. Cuatro títulos que hoy os queremos recomendar en ‘Área de Descanso’. Gonzalo Calcedo, Ernesto Calabuig, Emma Prieto, Rafa Ruiz. Cuatro autores que hablan de matrimonios rotos, de la intemperie de la vida, de soledades y nostalgias. Menoscuarto, Tres hermanas, Eolas Ediciones, MadLibro. Cuatro pequeños sellos editoriales que merece la pena conocer.

En La Historia comienza, Amos Oz nos recuerda la importancia de contar con un buen gancho inicial para amarrar al lector (o al espectador, añadiría yo). Uno de los mejores comienzos de una serie de televisión es la de Los Soprano, en la que el gran James Gandolfini contempla cómo los patos emigran de su piscina. Esa marcha viene a corroborar el estado de ánimo de Tony Soprano, quien, inexplicablemente para un mafioso, ha caído en una depresión y ya no le encuentra sentido a la vida.

He recordado esa imagen después de leer Como ánades (Menoscuarto), el último libro de Gonzalo Calcedo, uno de los referentes del género en España. En la estela de los Nueve cuentos de Salinger, el autor palentino nos trae una colección de nueve historias en los que radiografía de nuevo la sociedad actual, con acidez y ternura hacia sus personajes, casi todos perdedores, en la mejor tradición del relato norteamericano heredero de Chéjov. El hueco que dejan los matrimonios rotos, la imposibilidad de restañar la herida asestada por estas rupturas en las relaciones paterno filiales, adolescentes que buscan su lugar en el mundo, inanes profesores de universidad que aún guardan un rescoldo para el amor (vi una cierta simetría entre el protagonista de Un amor de verano y diez veranos malos y Stoner, la gran novela de John Williams), o una pareja sentenciada por la enfermedad que se refugia en la nostalgia, son algunas de las historias que recorren este libro, escritas siempre con la precisión y la habilidad para el trazo rápido de Calcedo, uno de sus sellos de identidad. Todos los personajes tratan de sortear un presente que, poco a poco, se ve azotado por el virus y la pandemia, como una mancha que acaba envolviendo sus vidas y deja un mundo que, en ningún caso, es mejor que el que había antes.

El fondo nihilista y apesadumbrado de Como ánades contrasta con el optimismo inteligente de Frágiles humanos (Tres hermanas), el último libro de relatos de otro de los grandes del género, Ernesto Calabuig. Con un estilo propio en el que abundan las digresiones, los 15 cuentos de Frágiles humanos retoman algunos de los temas de su trabajo anterior, La playa y el tiempo, publicado también en Tres hermanas. La memoria, lo que podríamos haber sido y no somos, la vulnerabilidad y contradicciones de las relaciones personales, los deseos, el oficio de escritor, la escritura como abrigo frente a la intemperie de la vida, el azar, son algunos de los ejes de estas historias que, con un fondo melancólico, nostálgico y a veces casi elegíaco, son sin embargo un canto a la vida y al momento presente, en el sentido que le dio Horacio, no con la banalidad consumista en la que el mercado ha convertido el carpe diem. Con una voz que casi siempre está en primera persona, en un juego entre la ficción y la no ficción, el autor nos lleva con tranquilidad por ese río embravecido en el que a veces se convierte la vida. La porosidad de las narraciones, el estoicismo que destilan sus reflexiones (que aparecen siempre en un segundo plano, pero que vertebran el conjunto del libro), convierten a Frágiles humanos en una brújula bien orientada para sortear los claroscuros de la existencia.

Mecánica terrestre (como el poema de Gabriel Ferrater y el libro de Álvaro Valverde) es el título del nuevo libro de cuentos de Emma Prieto. Publicado por Eolas Ediciones, la propia autora cierra el volumen con un cuento/manifiesto, Cuentos, relatos, o lo que sean, en el que explicita algunas de sus ideas en torno al género, y que no es otra que esa noción del poscuento que acuñó en su día Eloy Tizón. Frente a los corsés de una estética tradicional, ha llegado el momento de romper las costuras y transitar por caminos distintos. La trama, los finales (abiertos o no), los personajes, dejan de estar en el centro del relato y, en su lugar, se busca la periferia. Es ahí donde recae el peso de estas historias que transitan entre lo fantástico y lo real para describir siempre, cómo no, la realidad, un mundo que no en pocas ocasiones enseña sus aristas y nos hiere. Puede que un lector más tradicional tenga algún reparo inicial para entrar en el mundo que nos propone la autora madrileña, pero merece la pena recalar en él, en estos cuentos, o lo que sean, narrados con aliento poético y sostenidos por un lenguaje creativo y con un punto irónico.

“Sol nulo de días vanos, / llenos de trajín y calma / calienta al menos las manos / a quien no entras en el alma”. Bajo la luz tibia de estos versos de Pessoa construye Rafa Ruiz, compañero de El Asombrario, su primera incursión en la narrativa de ficción para adultos, Sol Nulo (MadLibro). Escritos a lo largo de 25 años, Sol Nulo, con preciosas ilustraciones de Diego Lara, viene a ser una excelente fusión de su obra anterior, narrativa y poética: la serie de Toletis, cuentos de realismo mágico-ecologista pensados para los niños, aunque recomendables para todos los lectores; y de Hierba, su primer poemario. Como todos los buenos libros, es un conjunto híbrido donde se mezclan géneros y perspectivas: relatos, pequeños retazos de diario, poemas, reflexiones, escenas cotidianas a veces absurdas e hirientes y otras hilarantes. Los personajes de estos relatos pueden habitar en la dureza del asfalto de la gran ciudad o en los prados y montañas del mundo rural, en un diálogo muy enriquecedor, fértil y nada segregador entre el mundo urbano y el campo. En este sentido, y también por las diferentes apuestas estéticas que recorren el libro, Sol Nulo me ha recordado la obra de John Berger, una idea que se ve confirmada con la mención del autor de Puerca Tierra entre sus páginas.

Es cierto que la vida es difícil y compleja a veces, pero las palabras pueden cobijarnos del frío y la intemperie, caldear nuestros corazones. Estos cuatro libros, publicados por sellos pequeños y heroicos, lo demuestran.


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