El feminismo y la performance se abren paso en el Museo Thyssen

La performance ‘Bayam Sellam’, de la artista española de origen camerunés Agnes Essonti.

La segunda edición de ‘Visión y presencia’ vuelve al museo madrileño con el objetivo de hablar de temas que los que normalmente no se habla en sus salas y con las protagonistas que no suele tener: las mujeres artistas. Su comisaria, Semíramis González, destaca que sigue siendo necesario empujar a las artistas dentro un sector muy precarizado. “Quiero pensar que este ciclo no es una excepción, que cada vez están más presentes dentro de los museos”, reflexiona. Durante todo el año 2023 en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Si no te lo esperas, encontrar a una docena de bailarinas totalmente cubiertas por telas negras en una sala de uno de los museos más populares de España debe sorprender. Más aún si al preguntar descubren que se trata de una performance de Regina José Galindo que habla del feminicidio, los asesinatos que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo. No parece ser el escenario habitual y, sin embargo, en el Museo Thyssen-Bornemisza parece que empieza a serlo. No solo hablar de violencia machista, también de la alerta climática, la memoria histórica o el colonialismo. Todo ello ha sido gracias al interés que demostró el público en la primera edición de Visión y presencia’ y al empuje de su comisaria, Semíramis González.

“Empezamos en marzo de 2022 de manera informal”, rememora González. “Guillermo Solana, director artístico del museo, me propone que hagamos una serie de performance, seis en total; y comprobamos la cantidad de gente que vino, un público totalmente distinto al que normalmente visita el museo. Así que se decidió ampliarlo a todo el año”. Y de ahí a una segunda edición; porque, “si otra cosa hay, son mujeres artistas que trabajen este formato, junto al vídeo y la fotografía”, comenta la comisaria.

Si hay que destacar algo de este segundo ciclo es la presencia de mujeres latinoamericanas: México, Cuba, Perú, Chile, Honduras…, además de un elenco de artistas españolas. Todo ello gracias, además, a la colaboración con la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) y con el Instituto Cultural de México en España, entre otras instituciones. “Como comisaria, quería que hubiera un trasvase entre unas y otras: que las españolas puedan estar en el Thyssen, pero que también puedan desarrollar sus carreras en otros países”.

Una suerte de intercambio que se mueve en un equilibrio entre lo especializado aún, como es la performance y el arte feminista, y lo más mainstream, como un museo tipo Thyssen. Semíramis González explica que esto se debe a un impulso desde el museo de que haya más diversidad entre su público, como ha sucedido en la primera performance del segundo ciclo, que ha atraído a un público que nunca había entrado en el museo, según cree la propia comisaria. Se trataba de la pieza titulada Bayam Sellam, de la artista española de origen camerunés Agnes Essonti. En ella, la artista se sitúa delante de cuadros donde rara vez aparecen personas racializadas o, si lo hacen, nunca figuran en el mismo nivel que otros personajes blancos.

Patriarcado y colonialismo en los museos

“En Visión y presencia tratamos temáticas que nos preocupan a todos, como son los asesinatos machistas, de los que en los últimos dos meses ha habido un repunte criminal, o que se sequen los ríos, entre otros”, comenta la comisaria, que explica que insiste en tratar estos asuntos desde el arte, porque este “tiene una capacidad para hacernos pensar de otra manera”. Y es que para González resulta muy simbólico que tanto desde el Museo Thyssen como desde otros traten de “dar la vuelta a este mensaje patriarcal y colonial que los habitan”.

Palabras que rara vez suenan en las paredes de un museo tan instaurado como el Thyssen, pero González asegura que lo hace con toda la libertad posible: “Como comisaria piensas en qué decir en cada institución, pero ha sido un impulso verdadero desde la dirección artística del museo. Todo el equipo, como la coordinadora, Laura Andrada (del Área de Conservación del museo). Total libertad. Ojalá hubiera más museos y directores así, porque muchas veces depende de las personas. Quiero pensar que no es una excepción, que estos temas están cada vez más dentro de los museos”.

El formato elegido, la performance, tampoco es casual. Según la gestora cultural y comisaria, se trata de un formato efímero, pero de gran impacto. “La performance, tiene la capacidad de romper barreras entre públicos diversos”.

Un momento de la performance ‘Bayam Sellam’.

La precariedad del artista

La propia Semíramis González destaca su doble faceta: comisaria –”facilitadora” lo llama ella– y activista feminista. “Por mi trabajo, yo tengo la suerte de poder hacer accesible el espacio a otras”, comenta, a la vez que es conocida por su visión de clase, que destaca en frases como la que dio en La Marea: “Feminismo es que una mujer pueda dirigir el MoMA, pero también mejorar las condiciones de quienes limpian el baño del museo”. Todo este marco global es fundamental para responder a la pregunta de si las artistas están mejor, tienen más oportunidades, que sus predecesoras. “La aprobación del Estatuto del Artista es una buena noticia para todas, porque son sector precario, pero especialmente para ellas. En el caso del arte, hay muchas más comisarias o gestoras, pero no lo tenemos todo ganado”, comenta. Pero no quiere quedarse solo en las que salen en la foto: “Mi equipo también es quien deja todo limpio para que se pueda inaugurar mi exposición. Es un tema que se ignora; ha habido huelgas incluso para reclamar derechos y creo que, más que rechazo, lo que provoca hablar de estos temas es la evidencia de que no se ha puesto sobre la mesa. Implica una condición de clase, de género y de origen”.

Una visión transversal que también sirve para crear referentes que no suelen habitar los museos. González recuerda que en la exposición del pasado marzo titulada ‘El árbol de la rabia, en Castellón, sucedió algo insólito: “Después de la exposición, el jefe del programa educativo me dijo que, para los niños marroquíes que habían acudido, era la primera vez que sentían que había alguien que hablaba como ellos, porque estaban las obras de Fátima Mazmouz. Eso es lo que me parece transformador y tiene que ver con el activismo”.

La próxima performance dentro del ciclo ‘Visión y presencia’ es de la artista cubana Alejandra Glez con su pieza ‘Volver a nacer’. El próximo 15 de febrero, a las 18.00 h. en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid.

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