Otra forma de construir casas es posible, más imaginativa y social

Otra forma de construir casas es posible, más imaginativa y social

De silos de hormigón a luminosos apartamentos en Copenhague. Foto MVRDV.

La Fundación ICO nos ha vuelto a sorprender con una fabulosa –en fondo y forma– exposición sobre vivienda colectiva en Europa en el siglo XXI. La hemos visitado junto a una de sus comisarias, Carmen Espegel. Y hemos seleccionado siete de los edificios que más nos han impresionado por su apertura a nuevas ideas de habitar y nuevas fórmulas de construir. Sigue abierta en Madrid hasta el 15 de enero.

La muestra se llama Amaneceres domésticos. Carmen Espegel nos explica tan romántico y críptico título: “Aborda un renacer de lo doméstico. A raíz de la crisis de la pandemia del covid, hemos mirado más hacia adentro, hemos revisado la casa, repensado lo doméstico; repensando el concepto de vivir bien, de crear hogar. En el siglo XX en España se insistió mucho en construir casas, olvidándose de los hogares, mirando mucho hacia el exterior; yo creo que en estas primeras décadas del siglo XXI nos hemos dado cuenta de la importancia de mirar al interior; entre otras cosas, porque en las ciudades cada vez es más difícil vivir en el exterior si no pagas. La crisis nos ha hecho pensar en las dignidad de una casa y en la dignidad de una ciudad, y deberíamos revisar ese concepto de los PAUS en los extrarradios, que conforman más conmuters que ciudadanos, que viven aislados, que no crean comunidad”. De ahí surge el subtítulo: Vivienda colectiva en la Europa del siglo XXI. Se trata no solo de construir, sino de crear comunidad, convivencia, en una sociedad que ha de encaminarse cada vez más hacia una sociedad de los cuidados.

Los comisarios –Carmen Espegel, Andrés Cánovas y José María de la Puerta– han realizado un trabajo de investigación de cinco años para extraer 2.800 ejemplos en torno a esas coordenadas. 2.800 ejemplos que luego proyectaron en 54 casos en un libro. Finalmente lo han sintetizado en los 28 edificios que componen esta exposición, agrupados en siete categorías: conciencia climática, recargas activas, cuidados domésticos, nueva gestión, contextos urbanos, vivir y compartir e identidades icónicas.

Ahora El Asombrario, junto a Carmen Espegel, realiza un nuevo ejercicio de síntesis y elige siete ejemplos, uno por categoría, que muestran vías para afrontar desde perspectivas radicalmente nuevas la nueva habitabilidad que se está desarrollando en la vivienda colectiva de la Europa de principios del siglo XXI. Lo primero que nos llama la atención: la abundancia de edificios de los países nórdicos, de Países Bajos y de Suiza. “Bueno”, dice Espegel, “es que son los que más innovan en este terreno; por ejemplo, a nivel cooperativas, en Dinamarca son unos hachas”. También hay muy buenos representantes de España.

Veamos los siete ejemplos, que nos servirán para abrir puertas, mentes y ventanas.

Edificio de 14 viviendas en Formentera de Alfonso Reina Ferragut, Antonio Martín Procopio, Carles Oliver Barceló y Xim Moyá Costa.

1- CONCIENCIA CLIMÁTICA

“La conciencia sobre el clima y el planeta se relaciona con un asunto crucial en el pensamiento de nuestro tiempo: cómo nos relacionamos con el entorno natural, cuál es el límite de la excesiva tecnología y de qué manera puede ayudarnos esa misma tecnología domesticada a encontrar un equilibrio entre construcción y conservación”.

‘LIFE Reusing Posidonia’  (Formentera, España). Edificio Kilómetro 0

De Alfonso Reina Ferragut, Antonio Martín Procopio, Carles Oliver Barceló y Xim Moyá Costa.

“Un edificio de 14 viviendas en Formentera (financiado por el programa europeo LIFE), resultado de un proyecto de investigación sobre la conservación de la naturaleza, bajo la premisa de ‘no habitamos una casa, habitamos un ecosistema’. El interés metabólico del proyecto radica en cómo la selección de materiales se prioriza al ecosistema de las islas, y el resto de materiales se seleccionan en función de su proximidad y baja huella de CO2. Penalizados por la distancia a la península, los arquitectos utilizan en su mayor pate materiales locales, entre los que destacan el uso de la Posidonia seca para el aislamiento de la cubierta, ya utilizada en la isla; el uso de productos artesanales y ecológicos de pequeñas empresas familiares de las Pitiusas, como la cerámica cocida con biomasa, la piedra natural o la cal aérea; y la reutilización de puertas en el interior de la casa”.

El resultado: un ambiente cálido, acogedor, cargado de sencillez y memoria.

Atrio de una de los dos edificios que albergan las residencias Gémini en Frøsilo (Copenhague). Foto: MVRDV.

Atrio de una de los dos edificios que albergan las residencias Gémini en Frøsilo (Copenhague). Foto: MVRDV.

2- RECARGAS ACTIVAS

“Los países nórdicos y centroeuropeos estiman que la actividad asociada con el reciclaje de arquitecturas, bien existentes o de uso obsoleto, alcanza el 50%; algo que supone un cambio radical en los sistemas constructivos, estructurales, energéticos, programáticos y normativos. El número de edificios no residenciales que han sido desprovistos de su función inicial en el conjunto de sociedades desarrolladas es cada día más significativo y parte de esas edificaciones se han ofrecido como soporte de nuevas estructuras residenciales. La arquitectura industrial es un claro ejemplo de cómo una preexistencia puede resignificarse incorporando el proyecto residencial a una estructura previa”.

“El siglo XX fue el de la construcción”, me comenta Carmen Espegel. “El siglo XXI ha de ser el de la reutilización, manteniendo la memoria de los sitios”.

‘Residencias Gémini’ (Frøsilo)  (Copenhague). De silos de hormigón a luminosos apartamentos

De Estudio MVRDV.

“El Frøsilo  es una reconversión radical ubicada en la zona del antiguo puerto de Copenhague. Además de contar con excelentes vistas al mar y estar muy próximo al centro de la ciudad, estos silos tienen un carácter aparentemente incompleto: una estructura desnuda”. “Las plantas de los apartamentos se suspenden del exterior del silo creando dos ‘súper-patios’ que contienen todos los elementos de comunicaciones y el vestíbulo, al tiempo que permiten que cada vivienda se beneficie de los mejores horizontes y de la máxima flexibilidad”.

Un magnífico ejemplo de cómo es mejor reutilizar que demoler –algo tan habitual en España–, aprovechar construcciones industriales (como estos silos: cilindros de hormigón, que se han convertido en dos edificios acristalados llenos de luz y amplitud y aire) para crear nuevos espacios habitables para nuevas necesidades sociales.

3- CUIDADOS DOMÉSTICOS

“Cada vez con más intensidad, nuestros edificios residenciales asumen situaciones muy diversas y sus usos se multiplican. No se trata únicamente de incorporar las nuevas tendencias laborales, como el teletrabajo, sino que esos nuevos proyectos prevean espacios en los que desempeñar otras actividades mas allá de los bajos comerciales de los edificios. Algunas de esas actividades están relacionadas con los cuidados, ya se trate de la atención a personas mayores en espacios acondicionados o al cuidado infantil, que permite a los padres cumplir con sus obligaciones fuera del ámbito familiar. Estos nuevos lugares contienen sus propias morfologías y se ensamblan en los edificios con naturalidad, lo que sin duda promueve un menor aislamiento y concede más oportunidades de sociabilidad”. “Estos espacios no tienen nada que ver con los salones sociales de los asilos separados de las habitaciones, pues entienden el conjunto del edificios como una ciudad conectada con el exterior que puede recorrerse activa y libremente. Se abre ante nosotros una oportunidad que trasciende el mero negocio oportunista, la de extender este tipo de iniciativas, en términos de organización, a todos los edificios residenciales habituales”.

Viviendas y guardería en Suiza. La arquitectura de los cuidados

De Bonhôte Zapata.

“Esta construcción de 49 viviendas y una guardería es fruto de un concurso organizado por el Ayuntamiento de Chêne-Bougeries, con el objetivo de asignar un terreno a una cooperativa para un proyecto arquitectónico social. El proyecto persigue dos objetivos principales: ofrecer amplios espacios abiertos compartidos para los residentes y aproximarse a una construcción energéticamente autosuficiente. Además, ofrece un espacio comunitario considerable que los residentes pueden usar como estancias para invitados independientes. Aporta espacios exteriores diversos, con diferentes tipos y tamaños, que incluyen un jardín de permacultura. Y proporciona una solución de vivienda comunitaria, o clúster, que permite que tres inquilinos vivan en comunidad en un apartamento, pero manteniendo siempre algunos espacios privados”.

Un proyecto, como muchos otros en Suiza, Dinamarca, Suecia, Países Bajos, que fomenta la sociabilidad y el vecindario, que hace ciudadanía y facilita los cuidados de las personas más frágiles.

El edificio Kalbreite en Suiza combina usos residenciales y comerciales. Foto: Martin Stollenwerk.

4- NUEVA GESTIÓN

“La propiedad indivisible, la compra directa o el alquiler ortodoxo están en cuestión dentro de una economía de espantosa inestabilidad”. “La base histórica de reflexión sobre el uso de la vivienda colectiva se ha basado en el núcleo familiar”. Ahora debemos pensar y mostrar otros caminos para reflexionar sobre la domesticidad compartida. “Otras domesticidades son posibles, además de los hospitales o conventos”.

Kalbreite (Zúrich, Suiza). La flexibilidad de usos y propiedades

De Müller Sigrist Architekten.

El Kalbreite combina usos residenciales y comerciales, y se estructura a través de una calle pública continua que enlaza zonas interiores y exteriores. El complejo se ha convertido en un modelo para nuevas formas cooperativas de vivir y trabajar al ofrecer una gran flexibilidad y variedad de tipos de vivienda. La edificación contienen apartamentos, espacios de ocio, varias áreas comunes, locales de restauración y comercios”.

Se trata de romper moldes rígidos, experimentar otras fórmulas como las cooperativas.

Complejo de viviendas en Caramoniña (Santiago de Compostela). Foto: Estudio Cotelo.

5- CONTEXTOS URBANOS

“Lo urbano sigue siendo un valor fundamental a tener en cuenta en los proyectos de vivienda colectiva del siglo XXI. Los proyectos de viviendas ya no pueden entenderse independientemente de su contexto cercano, sino que deben reflexionarse desde el conjunto de estructuras, infraestructuras y servicios que constituyen el sustento vital de la vivienda”. Comenta Carmen Espegel: “¿Qué significa trabajar en la ciudad, cómo relacionarse con la ciudad?”.

Complejo de viviendas en Caramoniña (Santiago de Compostela). Pensar las casas y la ciudad al mismo tiempo

De Víctor López Cotelo y Juan Manuel Vargas.

“El proyecto, en el borde del centro histórico, pretende articular dos partes de la ciudad de muy diferente valor: el Parque Santo Domingo de Bonaval y algunas zonas de crecimiento de los años 70 carentes de identidad, a través de una intervención singular que sutura y da continuidad tanto a los trazados urbanos y los elementos históricos como a los edificios existentes sin renunciar a la expresión de nuestro tiempo”.

Un delicado trabajo para pensar en el pasado desde el presente, en los espacios públicos desde los privados. Y a la inversa.

Cooperativa de viviendas La Borda en Barcelona. Foto: IMHAB.

6- VIVIR Y COMPARTIR

Desde colegios mayores a residencias de ancianos. “El acto de compartir no se limita a la multiutilización y, por tanto, a la optimización espacial; tiene que ver con la creación de comunidades y el fomento de la idea de pertenencia a esas comunidades que están vinculadas a una nueva sociabilidad. Pero no tan solo es posible compartir en el interior de la vivienda. Vivir a solas no significa, en absoluto, vivir aislado. El sistema de espacios, actividades y usos compartidos conlleva poner en común relaciones, afectos y sensibilidades. La arquitectura puede aportar desde la modificación de las estructuras físicas de la convivencia una vía para aproximarse a aquella antigua aspiración de promover el cambio y mejorar la sociedad”.

Cooperativa de viviendas La Borda (Barcelona). Una gran experiencia piloto en España

De Lacol SCCL.

“La Borda es la primera cooperativa de viviendas en cesión de uso en suelo público de Barcelona, en el que la propiedad del inmueble es colectiva. El proceso comenzó en 2012 cuando un grupo de vecinos decidió organizarse para resolver la necesidad de acceso a la vivienda a partir de la implementación de un modelo alternativo, no especulativo, y de propiedad comunitaria, para lograr una vivienda digna, estable y asequible. Esta iniciativa se ha convertido en una experiencia piloto de desarrollo, construcción y gestión social de la vivienda en España. La innovación del proceso de promoción es el elemento crucial para trabajar la arquitectura más allá de su formalización. Es una oportunidad para repensar la producción de casas asequibles desde abajo hacia arriba, con la participación de los usuarios”.

Edificio Iceberg en Dinamarca.

7- IDENTIDADES ICÓNICAS

“Asumir que la ciudad contemporánea y los crecimientos urbanos periféricos carecen de suficientes edificios emblemáticos, más allá de los centros comerciales y las grandes superficies generadas por la cultura del ocio, serviría para reflexionar acerca de la capacidad de la vivienda colectiva no solo para estructurar la ciudad, sino también para ofrecer imágenes reconocibles y de fuerte impacto en ciertos conjuntos urbanos mortecinos. La cuestión es si la vivienda debe permanecer moduladamente callada o no, o bien si la arquitectura ordinaria, es decir, cotidiana, puede convertirse en un objeto icónico”.

Iceberg (Aarhus Dinamarca) Una casa como un iceberg

De JDS, CEBRA, SeArch, Louis Paillard.

El Iceberg incorpora 208 viviendas en una ubicación privilegiada en el frente del puerto más exterior de Aarhus. Al igual que muchos otros muelles industriales, el antiguo puerto de contenedores de Aarhus se está transformando en un nuevo vecindario vibrante que albergará a 7.000 habitantes. El Iceberg es uno de los primeros proyectos. La tarea fue optimizar las vistas y el soleamiento para cada vivienda, al tiempo que respetaba el contexto urbano interior. En lugar de seguir el plan de ordenación previsto configurado por manzanas cerradas, el Iceberg se organizó con cuatro bloques en forma de L, de modo que las calles se abren al mar. Con el fin de obtener condiciones lumínicas óptimas y vistas sobre la bahía, los volúmenes se moldean con cubiertas de gran inclinación. Estos ascienden y descienden en cimas y valles, creando paisajes visuales a través de los bloques, como icebergs flotantes que refractan constantemente la mirada. De esta manera, incluso los residentes del bloque en L más lejano al agua pueden disfrutar del horizonte”.

Un fantástico ejemplo de cómo unas viviendas se pueden convertir en un monumento.

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Comentarios

  • Marga

    Por Marga, el 26 diciembre 2022

    Excelente artículo…. gracias!

    Me gustaría suscribirme…. Vivo en ciudad de Neuquén. Argentina

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