La fotógrafa que recicla nubes para reflexionar sobre nuestro hábitat

Una de las creaciones sobre nubes de la fotógrafa Kanghee Kim

Una de las creaciones sobre nubes de la fotógrafa Kanghee Kim

Una de las creaciones sobre nubes de la fotógrafa Kanghee Kim

Una de las creaciones sobre nubes de la fotógrafa Kanghee Kim.

La fotógrafa Kanghee Kim, nacida en Seúl y residente en Nueva York, en Brooklyn, se ha convertido en una experta en introducirnos el cielo en la vida cotidiana. Juega con nubes, las atrapa y, como hacían Dalí y Magritte en sus pinturas, compone universos oníricos para reciclar instantes del día a día y hacernos pensar en nuestro entorno y en nuestra atmósfera; para que tengamos bien presente lo que, vía contaminación y cambio climático, estamos haciendo con cielo y tierra, nuestro hábitat.

Con la economía, los más responsables del planeta nos hemos empeñado en que sea circular, pero el tiempo, además de ser relativo, tiene la terca tendencia a ser lineal. Y precisamente esa linealidad es la que, a veces, puede provocar cierta sensación de tedio. Es cierto que hay magníficos planos secuencia y maravillosas obras de arte basadas en la unidad de tiempo y acción, pero a la fotógrafa de origen surcoreano Kanghee Kim le gusta subvertir esta realidad. A base de superponer momentos diferentes del día a día, la artista logra crear un universo propio, nuevo e irreal. Y en ese hábitat propio que construye ha introducido las nubes como protagonistas. Nubes y cielos de impoluto azul que nos llevan a tener más presente que nunca el estado del clima que nos da la vida y del planeta que nos da la casa.

Ella ha juntado nubes con suelo para invitarnos a levantar la mirada. Y así, como si fueran algodón, las nubes se apoyan en vallas y muros o parecen saltar a la comba; atenúan la dureza del asfalto o se tiñen con los colores de los semáforos y las farolas. El mensaje es directo cuando Kim empuja a las nubes para que se asomen por nuestras pantallas del móvil, del i-Pad, del ordenador, del televisor –cada vez más miramos la realidad a través del formato cuadrado y rectangular, acotado y limitado, de una pantalla-, para decirnos: ¡Eh, que estamos aquí!, mira hacia arriba, levanta la cabeza y piensa un poco. Quizá estáis equivocando el camino.

Nubes que ocupan vallas publicitarias, que se asoman por la ventana y quieren entrar en nuestro salón para sentarse en el sofá. Nubes que, en una imagen tan simple como efectiva, se asoman por el espejo retrovisor del coche, insinuando que miremos no solo hacia arriba, también atrás, que quizá, por muy veloces que vayamos, de nada sirva si hemos errado la dirección.

Nubes que se reflejan en los charcos de la ciudad, en las lunas de los coches, que quedan envueltas en los postes de la luz, y lanzan un mensaje: mira hacia la lluvia, hacia la luz, hacia la Luna.

Las yuxtaposiciones de nubes y elementos cotidianos se combinan de tal manera que resultan capaces de crearnos un mundo alternativo. Es como si Kanghee tuviera la capacidad de reciclar instantes de su vida. Posee el don de capturar imágenes que han sido inspiradas por una intuición que durase milésimas de segundo y que al mezclarse con otras terminan por ser reutilizadas en otro tiempo y en otro espacio. Es también la inclasificable capacidad de reciclar evocaciones.

Kanghee Kim es una experta en serendipia o, lo que es lo mismo, una buscadora de descubrimientos o de hallazgos afortunados, valiosos e inesperados que se producen de manera accidental o causal, o cuando se está buscando una cosa distinta. Una Magritte contemporánea. Una Dalí fotográfica.

“He empezado a pensar en mi fotografía más como una pintura que como en una fotografía, así que permito que el proceso de posproducción sirva como una especie de trazos o brochazos”, asegura la artista en una entrevista con la revista i-D. “El photoshop se utiliza masivamente para la fotografía comercial para definir los detalles y hacer que las imágenes finales parezcan sin ningún tipo de fallo”. Ella, sin embargo, ha decidido hacer precisamente lo contrario con esta herramienta. Deja los fallos y los errores en lugar de editarlos, de esta manera se asegura de que la mezcla de imágenes se humanice y adquiera la calidad de reciclaje. Las pequeñas imperfecciones le imprimen a sus fotografías un plus de realidad dentro de la atmósfera onírica que provoca la mezcla de instantes.

En la página web de la artista y en su Instagram se puede tener acceso a sus imágenes e invenciones en las que no solo utiliza esta suerte de collage, sino otros elementos como espejos o geometrías para lograr el efecto esperado. Y con las nubes colándose entre nuestras piernas, infiltrándose entre nuestros muebles y utensilios de cocina.

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