¿Glaciares o plantaciones de aguacates en Perú?

¿Glaciares o plantaciones de aguacates en Perú?

Tomando imágenes con un dron en la laguna Salinas. Foto: R. M. Tristán

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Dicen los informes climáticos que Perú es el tercer país del mundo más vulnerable al cambio climático, que su sistema de glaciares tropicales anda en desintegración y que es de los lugares más áridos de la Tierra. La expedición al Volcán Ampato de ese país que acaba de realizar el científico Fernando Valladares se ha topado con un desierto por los impactos sobre la tierra y el agua del acelerado cambio climático en los glaciares y por un insostenible desarrollo agrícola, que no valora en absoluto los escasos recursos hídricos de los que disponen. Es la primera de una serie de expediciones con las que Valladares planea documentar a pie de tierra los enormes impactos que ya están ocurriendo por la crisis climática.

Es algo que ya supieron ver y gestionar los incas, y además hacían sacrificios humanos a sus dioses (Apus) para que la dura climatología de su territorio no maltratara en exceso a su pueblo. Nos lo recuerda el científico español Fernando Valladares, del CSIC, que acaba de regresar de una expedición de 15 días al Volcán Ampato (6.290 metros de altitud) en el país andino. Al reto deportivo que le apasiona –el objetivo era alcanzar la cumbre corriendo, pues es un experimentado trail runner– se sumaba así su gran vocación: la ciencia ambiental y la divulgación del diagnóstico sobre el estado de los ecosistemas del planeta.

El objetivo de este viaje, corto pero intenso, ha sido conocer de primera mano qué está pasando en un territorio del que nos llegan, y cada día más, toneladas de aguacates, uvas y espárragos. Valladares, que aún tenía algo de jet lag cuando conversamos, ha ido acompañado de cuatro personas, entre ellas Adrián Escudero, catedrático de Ecología de la Universidad Rey Juan Carlos.

“Queríamos venir al Ampato porque es un volcán con cordillera y glaciares y porque era posible hacer una ruta que iba casi desde el nivel del mar (100 metros) hasta una altura considerable en pocos kilómetros. Eso nos ha permitido conocer todo un gradiente ambiental y en una zona muy inexplorada. De hecho, no se ha hecho mucha ciencia por ese lugar. He visto hongos y cianobacterias en el desierto interior que habría que estudiar, porque hay muy poca información de estos lugares”, nos explica el biólogo español a su regreso.

Tras una semana de aclimatación a la altitud –Arequipa está a 2.300 metros y el soroche es importante–, el grupo salió hacia el Ampato para conseguir su meta e ir documentando lo que había en el camino hacia la cumbre. Y no tardaron en encontrarse algo que no debía estar ahí, según las leyes de la naturaleza. “Si me preguntan por lo que más me ha impactado, sin duda es constatar la nefasta gestión del agua en una zona que es árida. El agua congelada, que ahora se pierde en los Andes con el cambio climático, se dilapida sin control con una agricultura intensiva insostenible. Se están comiendo su capital, que son sus glaciares”, denuncia. “El volcán Misti, cerca de la ciudad, ya perdió en 1985 totalmente su glaciar, pero los otros van por el mismo camino”.

Corriendo hacia el volcán Ampato.

Frutales en un desierto interior a 1.500 metros de altura

Valladares se refiere a la inmensidad de zonas de cultivo en el distrito de Majes (Arequipa), a unos 1.500 metros de altitud, en un desierto interior que era baldío, salvo las riberas de sus ríos. El panorama les dejó perplejos: “Evidentemente, si llevas agua a un lugar donde hace calor, hay una explosión de productividad. Lo vemos en Murcia. Y en Majes llevan el agua canalizada desde las cabeceras de los ríos andinos hasta ese desierto donde la malgastan con riego por inundación, que además daña la tierra, y para contaminarla con todo tipo de agroquímicos. Vimos frutales, viñedos… A ello se añade que la ciudad es una aglomeración caótica de más de millón y medio de personas, sin planificación urbanística alguna. Y por si fuera poco, se ven extensiones infinitas de planificaciones agrarias futuras, con nuevos canales para regar y parcelas que podrían triplicar la extensión actual”.

La imagen en Google Maps del área de Majes, justo por donde corrieron y recorrieron en este viaje, muestra la mancha verde cuadrada en mitad de la nada. Y se adivina el espacio previsto para la ampliación a la que se refiere el científico, el llamado proyecto Mages Siguas II, de momento parado por el Gobierno de Arequipa, pero para cuyo desarrollo hay fuertes presiones internas y externas. De hecho, el científico pasó por varias oficinas donde animan a invertir en el negocio agrícola a los visitantes con recursos.

El campesinado andino, que vive a horas de caminar hasta acceder a una carretera, será el afectado, pero no tiene capital para acceder al negocio. “Al expoliar el agua en las fuentes, en zonas quechuas aisladas, se acaban despoblando. Ya ocurre. Su tradición agrícola desaparece y su idioma ni se enseña en las escuelas. Hemos visto cómo al cambio climático se suma este robo del agua de los ríos, que se lleva a 100 kilómetros para un boom agrario que se acabará porque ese capital de los glaciares tendrá fin”.

Glaciares que han perdido hasta un 80% de su hielo

Experto en cambio climático, Valladares tuvo ocasión de conocer a científicos peruanos y saber que sus cimas han perdido entre un 20% y un 80% de los hielos en sólo 30 años. El glaciar del Ampato estaría entre los que se han dejado un 30%, pero en muchos de los más pequeños ha desaparecido el 80% o más. “Con este panorama de pérdida y derroche es previsible que Arequipa, donde ni siquiera hay tratamiento de residuos domésticos o industriales, y con escombreras por todos los sitios, se acabará quedando sin agua potable. En la ribera del río Chili, que cruza la ciudad, vi cómo donde se cultivaban huertas ahora se levantan construcciones. Es decir, además encementan lo que sí era fértil”.

Un poco más arriba de las tierras reverdecidas, encontraron la tercera gran amenaza ambiental: explotaciones mineras que también sobreexplotan y generan impactos. “En el Ampato pasamos por pistas nuevas a mucha altitud para nuevas exploraciones mineras. En Perú hay minas gigantes y siguen buscando minerales ahora en la alta montaña, en sitios vírgenes. Cuando una minera encuentra un yacimiento, se expropian las tierras con cantidades irrisorias y en pocos años un lugar de alta biodiversidad o que regula los bienes hídricos, se instala un complejo minero que también necesita agua y que contamina”.

El científico Fernando Valladares, en Perú.

Así, entre desastre y desastre ambiental, los científicos expedicionarios fueron avanzando hacia su meta corriendo, al trote cuando flaqueaban las fuerzas. En total, cuatro jornadas en las que se cruzaron con muy pocas personas en las horas de puro campo. Al llegar a los 4.000 metros, tan sólo les salía al paso algún ganadero de ovejas y alpacas. “El tiempo nos complicó la parte más deportiva de la aventura. Cada día, a mediodía, se cerraba el cielo y comenzaba a nevar, aunque esa nieve no dura ni 24 horas. Es una nieve efímera que no cambia el balance negativo del glaciar, pero que en nuestro caso nos dificultó continuar hasta el final porque tapaba las pistas”.

Tras contactar con varios colegas que investigan en la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, Valladares constató lo mucho que queda por hacer para documentar los ecosistemas andinos peruanos ante los riesgos a los que se enfrentan. “Hay poca ciencia ambiental desarrollada en el país y casi toda es ciencia aplicada, pero hay sistemas ecológicos aún sin documentar, valles a los que se tarda horas en llegar y por donde no ha ido prácticamente nadie. Nosotros venimos con la idea de fomentar las colaboraciones científicas, codirigiendo tesis y apoyando proyectos, pero sin paternalismos ni colonialismo, que ha sido lo habitual en el pasado en casi todas estas colaboraciones”, asegura.

Sobre la posibilidad de que el nuevo presidente, Pedro Castillo, cambie el panorama ambiental que ha visto, Valladares no se muestra muy optimista: “Le está costando mucho hacer su equipo de Gobierno, dicen que por sus relaciones con Sendero Luminoso. En Medio Ambiente ya ha tenido cuatro ministros en un año, así que no parece que vaya a cambiar nada en este aspecto. Lo único que hay son movimientos locales y regionales que denuncian lo que está pasando, pero nada articulado. En el pasado este tipo de activismo lo protagonizó Sendero y la gente tiene hoy miedo”.

Si bien no estaba en la zona, es inevitable preguntarle cómo ha vivido desde Perú la catástrofe ambiental causada por la corporación española Repsol en la costa del país. “Es una tragedia que pudo evitarse, pero Repsol ocultó la información de la realidad del vertido y cuando lo reconoció ya estaban con el chapapote. No basta escudarse en que solicitaron información a la Marina peruana, porque fue la empresa la que se calló la cantidad vertida, algo que no es ni ético ni profesional”.

La expedición al Volcán Ampato espera ser la primera de una serie para documentar impactos humanos por el mundo y nos anuncia que podrá verse en el futuro en un documental que el grupo de expedicionarios ya está comenzando a preparar para su Canal la Salud de la Humanidad, donde hay más fotos y vídeos de esta aventura. Para acceder bastará visitar su web.

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