Grupo Mujeres: “A veces, con menos consigues ser más feliz”

Grupo Mujeres: “A veces, con menos consigues ser más feliz”

Yago Alcover, Arnau Sanz y Pol Rodellar, integrantes de la banda Mujeres.

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Yago Alcover, Arnau Sanz y Pol Rodellar son los integrantes del grupo Mujeres, pero, por encima de eso, son un grupo de amigos que desde que empezaron a tocar en su Barcelona natal, hace ya más de una década, han llevado a cada concierto su energía y buen rollo en forma de melodías entre el rock más clásico y el pop indie más contemporáneo. En su nuevo EP, colaborativo, tocan con cuatro bandas amigas: Carolina Durante, Los Punsetes, Nueva Vulcano y Cariño. ‘Rock y Amistad’, que en estos tiempos de virus y crispación nos vienen muy bien. Hablamos con Arnau Sanz.

Mujeres se distingue por haber mantenido la misma filosofía desde siempre: la de tocar por amor a la música y sin mayores pretensiones que la de disfrutar con los amigos haciendo lo que más les gusta. Así, han logrado a base de constancia que su música viaje desde las salas más pequeñas hasta festivales de renombre. A veces, haciendo frente a las etapas más oscuras, la última, la pandemia, la cual, lejos de paralizarlos, les llevó a tomar la decisión de seguir tocando en esas pequeñas salas que sin actividad se veían obligadas a cerrar, las mismas que los han visto crecer hasta llegar a convertirse en una de las bandas de referencia de la escena indie española.

Un compromiso que se ve reflejado en su último EP colaborativo, Rock y Amistad (Sonido Muchacho, 2021), compuesto por cuatro canciones cuyos títulos –Rock y Amistad, Un Glorioso Año, Al Final Abrazos y Es Mejor con Gente– nos reconcilian con la amistad en tiempos de pandemia. Un EP que nace de la necesidad de colaboración de cuatro bandas amigas (Carolina Durante, Los Punsetes, Nueva Vulcano y Cariño) que se unen para expresar a través de la música ese sentimiento compartido. Hablamos con Arnau Sanz, el batería del grupo, para que nos cuente cómo ha sido el proceso.

¿Cómo surgió la idea de hacer un EP colaborativo con otras bandas amigas?

Es la primera vez que hacemos colaboraciones con alguien en un disco y surgió por una idea del sello (Sonido Muchacho). Nos dijeron que estaría bien hacer algo un poco diferente. Normalmente nosotros sacamos un LP o un 7 pulgadas y vamos combinando. Y sí que al principio teníamos dudas porque nunca habíamos colaborado con nadie a la hora de grabar. Pero, bueno, hicimos una lista de gente con la que nos apetecía colaborar, nosotros compusimos las canciones y después los grupos las grabaron.

¿Del proceso de creación os encargasteis vosotros?

Exacto. En un principio se pensó en juntarnos con los otros grupos para grabar las canciones de forma conjunta. Pero era muy complicado, se necesitaba mucho tiempo, así que nosotros se las dimos ya terminadas, pero dejamos total libertad para que ellos las adaptasen también a su gusto.

De alguna manera, estas cuatro canciones son como himnos de la pandemia, las letras nos hablan de la necesidad que tenemos de abrazar, de estar con nuestros amigos… ¿Sentís que vuestra música y vuestras letras tienen un compromiso social con la situación que nos ha tocado vivir?

La verdad es que nunca hemos tomado nuestras letras como algo social o ligadas a la actualidad. Antes las canciones que hacíamos en castellano eran casi como una oda a la música española de los 60. Ahora intentamos hacer los discos según las sensaciones. Ya con Un sentimiento importante quedó reflejada esa idea exacerbada de la amistad, del estar juntos. Siento muerte fue un poco más triste porque hablaba de que todo el mundo que te rodea se está yendo a pique. Ahora, en cambio, hemos intentado rescatar los momentos de felicidad… Tampoco fue premeditado y en consonancia con la situación actual, simplemente queríamos hacer algo más luminoso.

Sin embargo, resulta curioso que vuestras últimas canciones hayan ido narrando en orden cronológico el sentir de la sociedad durante la pandemia.

Normalmente, nosotros siempre hablamos de relaciones de pareja, amistad, familia… Pero con Siento muerte fue como una canción premonitoria ya que la grabamos justo antes de la pandemia, y cuando salió unos meses más tarde, la gente se la tomó como que hablaba de la pandemia y de las muertes… Fue bastante curioso. Es lo bonito de esto, que cada uno interpreta las canciones a su manera. Con Un sentimiento importante también nos pasó que en la portada aparecía el mapa de la Península Ibérica con un escorpión y justo en ese momento había mucha tensión política y social entre Cataluña y España, así que pensaron que ese dibujo era como una especie de alegato político encubierto.

¿Y nada que ver?

Para nada. Nos lo preguntaban en todas las entrevistas, y la verdad es que fue casualidad. Una extraña casualidad. (Risas).

Siempre habéis introducido ritmos muy festivos en vuestras canciones, que son como un estallido de vitalidad que de alguna manera es lo que necesitamos escuchar tras más de un año de caos absoluto, ¿hay una intención a nivel melódico de provocar esas sensaciones en el público?

Siempre hemos sido un grupo melódico, pero yo creo que cada vez vamos más a buscar estribillos. Antes, cuando éramos cuatro, sí que es verdad que quizás la intención melódica se dispersaba un poco entre tanto barullo de instrumentos. Al ser tres hemos simplificado. Eso ha hecho, creo yo, que no se pierda tanto la letra y se entienda la canción. Queremos hacer canciones de pop redondas, que te hagan bailar y te transmitan buena energía.

Y hablando de vuestras letras, tengo la sensación de que lanzáis mensajes muy directos y dejáis de lado cierta retórica, ¿puede ser ese uno de los distintivos que os hace que conectéis con la gente?

Intentamos siempre mantener un poco las características de una canción de rock clásica, sobre todo canciones de la década de los 50 y 60. Al principio, cuando tienes un grupo, sueles encubrir un poco el mensaje que quieres trasladar, ya sea cantando en otro idioma o utilizando algunas palabras o frases un poco más retorcidas. Sin embargo, después de tantos años, intentamos hacer letras como muy sencillas, pero sin llegar a ser naif. Es verdad que a veces podemos meter una frase un poco más misteriosa y rebuscada, pero no es la idea.

¿Cómo ves la situación de la escena indie española después de este año trágico para el sector cultural? ¿Hay muchas bandas que no han podido sobrevivir a la ausencia de conciertos y de música en directo?

Nosotros somos un grupo que hemos crecido tocando en salas. Y la verdad es que hemos visto cómo se ha ido desmoronando todo y cómo muchos amigos y dueños de salas de conciertos han tenido que cerrar. Incluso algunos de ellos no han podido volver a abrir, y la verdad es que es una pena. Nosotros hemos tenido la gran suerte de que hemos podido seguir tocando. Sí que es verdad que en un principio se nos cayó la gira que teníamos, pero al mes ya nos empezaron a llamar para tocar.

¿Cuál ha sido la clave para que hayáis podido seguir tocando más que otros grupos con la pandemia?

Yo tengo una teoría. Creo que hay varios tipos de grupo, los que son muy grandes y el promotor no puede pagarlos. Y luego otros grupos pequeños que tocan sobre todo en salas que, o no pueden abrir por temas de aforo, o porque hay promotores que no se la quieren jugar con el tema de vender pocas entradas. Y luego también hay muchos grupos muy grandes que prefieren no tocar según en qué condiciones. Nosotros, sin embargo, aunque llevemos muchos años, somos un grupo bastante asequible, y muchas veces hemos preferido tocar por el precio más bajo que no tocar. Además, nos gusta tocar y eso también es una forma de ayudar a las salas para que tengan actividad y puedan sacar algo de beneficio a pesar de las restricciones.

¿Y cómo ha sido tocar ante un público con mascarillas, respetando la distancia de seguridad y sin poder moverse de sus asientos?

Un poco raro, y lo más raro es la mascarilla porque no ves la reacción de la gente. Además, el público está sentado y es todo más frío. Eso genera un poco de inseguridad. Aunque la verdad es que cuando termina la primera canción y escuchas a la gente aplaudir, ya está. Y también tocas como con más intensidad porque de alguna manera te da esa sensación de que la gente no puede expresar todo lo que siente, y que es duro también para ellos, así que te ves obligado a darlo todo tú que estás en el escenario.

Aunque hay algo que juega a tu favor, y es que, con la pandemia, el público de los conciertos va porque ya te conoce y porque le gustas y quiere verte. Antes quizá tocabas en algunas salas ante un público que no te conocía, pero ahora, con el aforo más reducido, el que va es porque quiere verte tocar de verdad. Y entonces yo creo que en ese aspecto ya lo tienes un poco ganado. 

¿Habéis sacado alguna lección de la pandemia? ¿Es verdad eso de que íbamos a salir mejores?

Bueno, yo creo que la lección que hemos sacado de la pandemia es que los espacios de la música son sagrados. Me da mucha pena haber tocado en sitios que ahora sabes que han cerrado. Por eso hay que intentar apoyar esos espacios más pequeños para que sigan ofreciendo conciertos también a grupos pequeños que están empezando. Hay muchos grupos girando en salas pequeñas de ciudades, y creo que eso es muy bonito y muy necesario para la supervivencia de la música.

A nivel personal, he visto mucha solidaridad y mucho egoísmo. O sea, nada nuevo. Y también eso se ve reflejado en las ciudades a las que vas a tocar, ya no por la ciudad, sino por el partido político que gobierna en esa ciudad. Se ha visto una permisividad excesiva en algunos momentos.

¿En Madrid, quizá?

Sí, como en Madrid. Cuando hemos ido a tocar a Madrid, a veces lo comentábamos… nos daba miedo. A mí me daba mucha impresión ver las terrazas llenas de gente cuando todavía había muchos contagios. Era todo muy laxo. Yo vivo en Bilbao, y voy mucho a Barcelona, y allí quizá era diferente. No sé, en mi opinión se hizo todo muy precipitado, y no solo en Madrid, sino en otras ciudades, pero sí que cuando venías a Madrid era como vivir en una realidad paralela. 

Os he escuchado decir que a lo largo de tantos años habéis atravesado momentos más difíciles, pero aún así la constancia os ha hecho continuar y llegar hasta este momento de reconocimiento, ¿cómo ha sido este camino?

Yo creo que la clave de nuestro grupo es que somos un grupo de amigos, y pienso que así deberían ser todos los grupos de música. No tienes mayor pretensión que juntarte con tus colegas a tocar. Muchas bandas dejan de tocar por la frustración de ver que el grupo no crece. En nuestro caso, siempre hemos tenido claro que lo que más nos gusta es tocar. Y para llegar a tocar delante de cien personas en Santiago de Compostela, has tenido que tocar antes delante de diez. Así que lo que hay que hacer para crecer es no pensar tanto en crecer sino en tocar y tocar y tocar. Ir a una sala y luego a otra, y hacer que a la gente le vaya sonando tu nombre.

También es cierto que hay grupos que crecen muy rápido por redes sociales o porque su nombre suena en alguna emisora estatal. Lo nuestro ha sido a base de insistir, aunque las condiciones no hayan sido siempre las mejores. Y también es importante hacer el tipo de música que te gusta a ti, que parece una obviedad pero hay grupos que piensan todo el rato en el oyente. A nosotros nos gusta hacer el tipo de canciones que hacemos, y podríamos haber cambiado el estilo, pero no lo hemos hecho. Y ese estilo lo hemos llevado a todo tipo de salas, más grandes y más pequeñas, desde Murcia a Estados Unidos, y así, en esa insistencia y siendo fiel a tu estilo, es como al final logras que la gente te conozca.

Es bonito porque te haces conocido a través de la música en directo, no mediante una plataforma. Eso también me parece que hay que valorarlo…

Sí, bueno, hay grupos que están seis meses tocando en salas y ya de ahí van a festivales, y ya no vuelven a pisar una sala en la vida. Y me parece muy bien, chapó por ellos. Pero nosotros nos hemos acostumbrado a que el camino sea muy lento, y a veces difícil.

Recuerdo que con 17 años o así nos fuimos a Madrid a tocar y con solo cubrir los gastos de gasolina y alquiler de la furgo ya para nosotros era todo un éxito. Y siempre hemos tenido esa mentalidad. Si a un concierto van cinco personas más que en el anterior ya es un éxito. Hay muchas bandas que se quedan por el camino, o que son felices tocando en su ciudad y nunca salen de ahí, por eso el significado de éxito y fracaso es relativo. Vivimos en una sociedad que parece que tengas que conseguirlo todo, y a veces con menos consigues ser más feliz.


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