Guitarras sostenibles con corazón de selva

Una comunidad del Congo con una guitarra hecha con madera tropical sostenible.

Nos hemos encontrado con guitarras que guardan en su cuerpo de madera lo mejor del corazón de las selvas del mundo. Guitarras sostenibles gracias al empeño de un emprendedor y su empresa, Tonewoods, por confeccionarlas con las mejores maderas tropicales procedentes de selvas gestionadas de manera sostenible, con el sello FSC. Viajamos a lo más profundo del bosque tropical a través de la música de una guitarra.

Los bosques tropicales centroafricanos están llenos de músicas. Una es sosegada: el canto de las aves y un zumbido incesante de los insectos. Trasmite paz. Otra inquietante: el chillido de un macaco, el barritar de un elefante o un gruñido de incierto origen. Y la tercera es invisible porque está oculta en el interior de los majestuosos árboles, cuya madera, escogida con mimo, puede acabar en manos de grandes artistas de todo el mundo.

La imagen de un pigmeo con una guitarra en sus manos, la misma que nació en el corazón del bosque congoleño adonde ha regresado, habla de las complejas relaciones entre dos mundos tan sincrónicos en el tiempo como anacrónicos en el espacio. Es la historia de un viaje que tiene detrás la conservación de esas grandes masas forestales africanas en las que baka, mbuti o efe siguen siendo sus milenarios habitantes. Conservación que se hace posible a través de una gestión sostenible donde las amenazas se hacen tangibles con una deforestación masiva que avanza lenta y sin pausa empujada por la expansión de la frontera agrícola, la presión humana, la minería y talas masivas –muchas ilegales, otras no– bajo las que sucumben estos bosques a marchas forzadas.

“La realidad es que para producir instrumentos de calidad se necesitan maderas tropicales, porque son de crecimiento lento y reúnen unas características muy concretas que hacen que la música suene bien. Por ello es fundamental poder garantizar que provienen de una gestión sostenible, que no dañamos los bosques de los que salen”. Nicholas Weber, un medio irlandés / medio canadiense, pero español de nacimiento, tenía muy claro lo que quería cuando fundó hace una década su empresa, Tonewoods, hoy la única en el mundo que es capaz de proveer hasta 15 especies distintas de madera musical con la garantía de que es sostenible.

Weber lo certifica gracias al sello FSC (Forest Stewardship Council) que acompaña todos sus productos, una garantía de que cada árbol fue talado de forma independiente, uno por hectárea, de forma que el hueco sea pronto reabsorbido por la frondosa selva. También lo hace yendo directamente a los lugares de origen, conociendo a su gente personalmente. “He visitado todos los países de donde me llega madera y he comprobado cómo se seleccionan los árboles que utilizo, pero también he conocido el mercado ilegal, porque me han ofertado madera que destruye los bosques. Es algo que existe. Pero no para mi negocio, que tiene como eje la gestión responsable”.

Nicholas Weber, fundador de la empresa Tonewoods.

En realidad, Weber recaló en el especializado sector de los proveedores de madera de instrumentos musicales por casualidad. “Fue mi primera entrevista de trabajo tras terminar la carrera de Económicas y me quedé. Hace 10 años monté mi propia empresa en Valencia. Fue al conocer el sector cuando me enteré de que una guitarra puede llevar madera de hasta tres continentes. Es el mundo en una guitarra”, cuenta a El Asombrario.

Esa universalidad, explica, se debe a que en los bosques naturales cada árbol que triunfa es el más fuerte, el más sano y, así, va formando en unos anillos una estructura que marcará el futuro sonido. Nada que ver con la madera de plantaciones, hecha para crecer rápido, sin luchar por la supervivencia. En la actualidad, de la docena de partes con que cuenta una guitarra, el 70% es de origen tropical: un diapasón de ébano del Congo, el fonde de sapelli también congoleño, unos aros de caoba guatemalteca, la tapa de abeto rumano o de cedro de Estados Unidos…

Basta echar un vistazo a los datos para comprobar que este tipo de gestión forestal no tiene nada que ver con lo que está sucediendo en muchos países africanos donde FSC aún no está implantado, como Nigeria, que ostenta el deshonroso primer puesto entre los países con mayor deforestación de la Tierra. Según la FAO, ha perdido más de la mitad de sus bosques primarios en los últimos cinco años. Es más; según el Banco Mundial (BM), es un gran exportador de carbón vegetal, siendo un mercado en auge a potencias que, por otro lado, firman acuerdos contra la deforestación: Solo Estados Unidos, según el BM, en 2020 importó más de 158.000 toneladas de carbón vegetal de varios países, un 42% más que en 2019 y más del doble que hace una década.

Otro dato: la plataforma Panjiva, que analiza el comercio internacional, detectó la llegada de 19.000 kilos de carbón vegetal nigeriano en Florida (EE UU), adonde había viajado vía el puerto español de Algeciras en 2019, cuando supuestamente este tipo de comercio estaba prohibido desde dos años antes.

Pero el carbón es sólo uno de los riesgos. WWF alerta en su último informe de que en los últimos 13 años, más de 43 millones de hectáreas de bosque primigenio han sido devastadas entre la Amazonía, África Central, el Mekong e Indonesia. Apuntan fundamentalmente al consumo de carne y los piensos para alimentar al ganado.

Weber con una de sus guitarras sostenibles.

“La realidad demuestra que cuando la selva pierde valor, se la pone en riesgo, ya sea porque se extiende la agricultura de subsistencia, para crear pastos, para grandes cultivos de palma y soja, etcétera… Pero si tiene un valor, se salva, que es lo que ocurre con una gestión adecuada. Afortunadamente, cada vez más países – la UE, EE UU, Australia…- exigen saber cuál es el origen de la madera que importan y que se garantice mediante un certificado el manejo forestal para evitar colaborar en la tala ilegal, aunque queda mucho por hacer”, apunta Weber.

En sus instalaciones valencianas, desde donde importa de tres continentes (América, África y Asia), su equipo procesa y convierte troncos en las piezas de las que saldrá el rompecabezas que es cada instrumento. Luego las vende a las principales compañías fabricantes del mundo, como son CF Martin, Breedlove, Fender o Alhambra, entre las que se ha convertido en un referente como suministrador eco. Ni siquiera durante la pandemia ha dejado de vender; “el encierro hizo que mucha gente se animara a tocar”.

Cuando Weber ve un concierto con guitarra, su producto estrella, sobre todo en versión acústica, reconoce que siempre se fija a ver si lleva el sello FSC porque la probabilidad de que haya salido de su empresa es muy alta: sólo hay tres compañías en el mundo que trabajan todas las maderas y una 100% con FSC. La suya. Uno de esos artistas bien podría ser Jeff Bridges, el rockero que protagonizó El gran Lebowski, que hace un año presentaba en su país una línea de guitarras Breedlove destacando que eran totalmente respetuosas con el medioambiente.

VIAJE A LOS ORÍGENES

En las imágenes que envía Weber se le puede ver entre los auténticos reyes guardianes de los bosques africanos, bajos de estatura pero inmensos en sabiduría sobre los bosques que les rodean. “Para mí”, asegura, “la mayor aventura es conocer a tantas personas de culturas diferentes, compartir con ellas, conversar y pasear por sus bosques. La madera FSC sale más cara, pero tengo la conciencia tranquila. Cuando un cliente me pone problemas por el precio, yo no le fuerzo. Hay otras empresas y sé que más barato significa que tiene un coste que no se paga”.

En cantidad de madera, no es un mercado comparable al del mobiliario, pero tiene cierto volumen, pues se producen unos cinco millones de guitarras en el mundo cada año, a las que hay que sumar violines, ukeleles, contrabajos, violonchelos… De la factoría de Tonewoods salen unos dos millones de piezas, suficientes para 200.000 de esas guitarras.

La última gran iniciativa de Nicholas Weber ha sido desarrollar una herramienta digital, llamada Forest Chain, que viene a ser un pasaporte digital incluido en cada pieza final. Se trata de un software que activa un QR que permitirá al comprador final conocer el lugar del que ha salido la madera de su instrumento, incluso tener datos de cuántos chimpancés o elefantes lo habitan, qué pueblos viven allí y cómo es la gestión y la custodia de su ecosistema. Para Weber, “es una forma de garantizar la trazabilidad y generar confianza hacia lo que se está vendiendo con total transparencia”.

Mientras el mundo camina por una década en la que la deforestación tropical seguirá campando –el acuerdo alcanzado entre 100 países en la Cumbre del Clima de Glasgow de noviembre pasado compromete a frenarla en 2030-, las músicas de las selvas frondosas y las de auditorios en grandes urbes quedan unidas por un emprendedor que ha hecho posible tener “el mundo en una guitarra sostenible”.

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Comentarios

  • Alberto Romero

    Por Alberto Romero, el 21 diciembre 2021

    Enhorabuena a Nicholas Weber y Tonewoods por esta iniciativa.
    Feliz Navidad.

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