Iniciativas para restaurar naturaleza arrasada por Filomena e incendios

Iniciativas para restaurar naturaleza arrasada por Filomena e incendios

Pinar del monte de los Palancares, Cuenca. Foto: FSC.

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El Parque de la Alhóndiga, en Getafe, se ha vestido de flores y luce galas primaverales. Pero había un espacio, de unas cuatro hectáreas, que se resistía a esa regeneración natural que a veces necesita un empujón humano, el impulso que acelere su transformación y permita recuperar la biodiversidad. Y ese ha sido el objetivo del Biobosque que la organización FSC España, con apoyo financiero de Carrefour, ha puesto en marcha en el lugar donde ya se ven brotar algunos de los 150 árboles, 600 arbustos y 20.000 semillas que se van a plantar en este proceso, tras el paso de la borrasca Filomena. Esta es una de las cuatro iniciativas que ha puesto en marcha FSC España en diferentes puntos –las restantes están en zonas incendiadas de Galicia, Andalucía y Castilla-La Mancha– que no lograban volver a la vida.

“Quemar cuesta poco, pero recuperar lo quemado o lo destruido sale muy caro, varios miles de euros por hectárea. Pero hay que hacerlo. Ya llevamos tres años recuperando zonas con estándares de gestión forestal para su regeneración activa en zonas que estaban certificadas y que se han degradado o quemado”, explica Gonzalo Anguita, director ejecutivo de este consejo de gestión forestal que certifica qué empresas utilizan en sus productos madera con un origen sostenible en su origen y prácticas.

En este espacio de los alrededores de Madrid, Susana Domínguez, la técnica responsable de la transformación de la Alhóndiga, va mostrando los majuelos, arces, enebros u olivillos que, incipientes, forman parte de lo que se ha bautizado como Biobosque. Hay una zona dedicada especialmente a la biodiversidad y otra a un “jardín ornitológico” en el que se ven jaras, lentiscos, endrinos y otras plantas atractivas para las aves, casi todas aquí insectívoras. No lejos, el oasis de las mariposas y un poco más allá un curioso “hotel de insectos” elaborado con los materiales naturales que más gustan a todo tipo de bichos, ya sean madera, cortezas o pequeñas ramas. Entrando y saliendo de las habitaciones se ven abejorros y escarabajos. “Pretendemos que sea un lugar educativo, un lugar donde descubrir cómo los ciempiés comen insectos y los escarabajos, lombrices”, explica Domínguez.

Siguiendo el nuevo sendero que recorre estas cuatro hectáreas, se llega al “bosque de alimentos” con castaños, avellanos, almendros y madroños, y al fondo lo que será otro futuro “refugio de biodiversidad”, aprovechando los troncos que tiró la tormenta Filomena.

“En Getafe hemos introducido riego automático, porque sería muy difícil que todo lo plantado salga adelante sin ayuda en esta zona; por eso el proceso de restaurar es costoso. Es importante ser conscientes de ello. En este caso, es una colaboración con la Comunidad de Madrid, dentro del proyecto Arco Verde, con apoyo de empresas como Carrefour, pero hay otros proyectos en espacios que eran bosques y se destruyeron, siempre en zonas que estaban ya adheridas a los estándares de gestión forestal de FSC o que lo estarán y siempre son restauraciones con especies autóctonas”, señala Anguita.

Una de las primeras áreas calcinadas en las que actuó FSC fue en el municipio gallego de Pazos de Borben, donde en 2019 ardieron casi 10 hectáreas de bosque comunal que tenía su certificado. Ya se han regenerado dos hectáreas con más de 1.000 árboles de especies caducifolias en vaguadas o junto a regatos para hacer una barrera verde que acumula humedad y, con el tiempo, que funcione como “cortafuegos” en una comarca que ya ha sufrido varios desastrosos incendios.

Más reciente ha sido la intervención en el monte de Los Palancares, en Cuenca, un espacio de unas 5.000 hectáreas de alto valor ecológico que consiguió su certificado de FSC y en el que predomina el pino negral, junto a sabinares, quejigares y enebros. Una treintena de torcas o dolinas geológicas componen un paisaje especial que sobrevuela el halcón peregrino, el alimoche o la espectacular águila imperial. Hace 20 años, las llamas calcinaron en ese paraíso natural un área de seis hectáreas que no habían recuperado su belleza, quedando la cicatriz de una calva que ya se está regenerando, como se hizo en los pazos gallegos, también con apoyo de Carrefour.

Plantación en Los Palancares. Foto: FSC.

En este caso de Los Palancares, la compañía alimentaria ha utilizado el dinero conseguido con su campaña “kilometro sostenible” durante la Vuelta Ciclista a España 2020: por cada retuit con el hashtag #KmSostenible, Carrefour se comprometía a donar 1 euro para un proyecto ambiental. El resultado ha acabado en la restauración de este bosque, que precisaba una inversión importante porque había que vallar toda la zona para proteger los plantones del ganado y los ungulados que la recorren.

Más al sur, en Huelva, las secuelas de otras llamas se beneficiarán de esta misma campaña ciclista promovida por la empresa. En este caso, el incendio ocurrió hace dos años en montes privados de los municipios de Berrocal y Paterna del Campo, y acabó con la vida en unas 1.400 hectáreas de la finca El Vinagre. FSC España ha iniciado un programa de regeneración que incorpora auto-riego mediante dispositivos waterboox, dada la falta de agua para regar las especies autóctonas que se han comenzado a plantar.

“Es muy importante recuperar todos estos espacios para la vegetación natural, pero tanto o más lo es que estos lugares restaurados sirvan para concienciar de lo que cuesta recuperar los daños causados. Sólo en las pocas hectáreas de Pazos de Borbén hemos invertido 15.000 euros, y eso sin incorporar riego”, sostiene Gonzalo Anguita. “Sabemos que estas regeneraciones son tiritas, pero el mensaje es la clave: el coste económico, el esfuerzo humano y la escala temporal de muchos años que conllevan estas actuaciones nos obligan a recapacitar sobre las enormes pérdidas que resultan de los incendios o de grandes eventos climáticos, como fue la tormenta Filomena. Se trata de recuperar la biodiversidad y de concienciar al mismo tiempo”.

El sol aprieta cuando dejamos atrás el Biobosque de la Alhóndiga. En el horizonte, se ven edificios en construcción, carreteras, torres de alta tensión…. Atrás, una herida que comienza a cicatrizar.

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