Japón de cine: dos películas imprescindibles

Japón de cine: dos películas imprescindibles

Bill Murray y Scarlett Johansson, los protagonistas de ‘Lost in translation’.

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Estos días, he vuelto a ver por enésima vez dos películas separadas por medio siglo y conectadas por un país, Japón : ‘Los siete samuráis’, de Akira Kurosawa, y ‘Lost in translation’, de Sofia Coppola. No puedo dejar pasar esta sección de domingos de descanso y disfrute para recomendarlas… por enésima vez. 

Aparte de la literatura, otra de mis grandes pasiones es el cine, a ser posible en una sala. Dos formas de narrar que han ido dialogando e influyéndose mutuamente. Como desde hace muchos años vivo lejos del centro de la ciudad, no voy tanto como me gustaría y, a veces, me tengo que conformar con ver el cine en casa. Antes de sentarme en el sofá, tanto si he visto la cinta como si no, suelo echar un vistazo a www.filmaffinity.com, una web en español que se ha convertido en una referencia para los amantes del séptimo arte. Nació en 2002 y cuenta con una importante base de datos de películas, con fichas muy completas, y de recomendaciones en función de las afinidades.

Este año, en el que se cumple el vigésimo aniversario de la plataforma, sus promotores, Pablo Kurt Verdú Schumann y el programador Daniel Nicolás, han publicado La guía FilmAffinity. Breve historia del cine, de la mano de Nórdica, en una edición exquisita, como casi todas las de este sello. No es un trasvase de las reseñas que van apareciendo en la web, sino una obra nueva en la que han participado varios especialistas y que mantiene el espíritu de brevedad, concisión, y amplitud de miras de la versión digital. El libro es una guía rigurosa de la historia del cine condensada en 400 páginas.

Estos días, he vuelto a ver por enésima vez dos películas que de alguna manera están conectadas: Los siete samuráis (1954), de Akira Kurosawa, y Lost in translation (2003), de Sofia Coppola. No revelo nada nuevo si digo que la primera es una de las obras maestras del cine de todos los tiempos. Ambientada en Japón, en el siglo XVI, cuenta la historia de una pequeña aldea nipona en la que sus habitantes, campesinos, viven aterrorizados por unos bandidos. Hartos de que les roben las cosechas, los maten y violen a las mujeres (la violencia contra las mujeres siempre se ha utilizado y se sigue utilizando como arma), deciden contratar a unos samuráis para defenderse, no sin un debate previo en el que surgen las disidencias y que desvela las distintas actitudes humanas cuando se trata de defender nuestra propia vida o nuestros derechos: el conflicto entre quienes son vencidos por el miedo (tan legítimo, por otro lado) y quienes prefieren la dignidad y la lucha porque piensan que vivir con miedo no es vivir. La intensidad de las escenas, el dramatismo y las miradas de los personajes, el debate existencial que recorre la película, el contraste entre ambos mundos (el de los sumuráis y los campesinos), las contradicciones humanas, todo eso está en Los siete samuráis, una obra a mitad de camino entre una obra de Shakespeare y un western (hay versiones posteriores en Hollywood, como Los siete magníficos y, en cierta medida, Sin perdón).

La Guía FilmAffinity. Breve historia del cine incluye Los siete samuráis entre las películas esenciales del cine japonés. Para mí, la película es también un canto a la lucha colectiva, tan devaluada en esta época. La salvación será de todos o no será, como en la pequeña aldea japonesa, solo que ahora los bandidos no tienen unas caras tan reconocibles, o sí.

El encanto de Lost in translation, que FilmAffinity califica como icono indie, viene de otro lado. Es cierto lo que dice la guía, que la directora mira con cierta condescendencia a la cultura japonesa, pero la relación en la pantalla entre Bill Murray y Scarlett Johansson es tan poderosa que hace que el espectador, al menos yo, pase por alto cierto esteticismo publicitario. En ese cruce de miradas entre ambos actores, hay dos momentos sublimes: en el karaoke, cuando Murray canta More than this mientras se come con los ojos a Johansson, y en la escena final. Un final abierto que me recuerda a uno de los más memorables de la literatura, La dama y el perrito (la película le debe mucho a este cuento de Chéjov). Murray y Johansson se convierten en Gurov y Ana mientras, sentados en un banco, contemplan la llegada y salida de los barcos en Yalta: “Y les parecía que pasado algún tiempo más la solución podría encontrarse. Que empezaría entonces una nueva vida maravillosa. Ambos veían, sin embargo, claramente, que el final estaba todavía muy lejos y que lo más complicado y difícil no había hecho más que empezar”.


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Comentarios

  • Goparu

    Por Goparu, el 24 enero 2022

    Yo hubiera dicho Tokyo Ga y Cuentos de Tokyo 😉

  • roy

    Por roy, el 24 enero 2022

    ¿Lost in Translation como referencia del cine japonés? WTF!! Del siglo XXI tienes a directores como Shunji Iwai, pero obvio estará difícil/imposible encontrar una pelicula de él en esa plataforma o cualquier otra de esta generación desde que Netflix/disney a.k.a. Wesayso nos dicen que ver y cuando. Apreciaría mucho que escribieras de alguna plataforma o medio que nos acerque al buen cine de arte per se del cual estas plataformas fingen incluirlo en su catálogo solo porque de algun modo tienen secuestrados los derechos de las obras de algunos pocos directores (como Kurosawa) a quienes los hipsters consideran de culto y que usan como enganche para contratar la plataforma. Pero supongo que si se escribe de quien no paga, no se puede comer.

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