La Chica: “Todas somos brujas”

La Chica: “Todas somos brujas”

La Chica, en el Festival Internacional de Arte Sacro (FIAS) 2022, el mes pasado. Foto: Pablo Lorente.

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Sophie Fustec es el nombre real de la cantante, pianista y compositora La Chica. Esta franco-venezolana nacida en París, residente en el animado barrio de Belleville, ha encontrado su lugar musical gracias a una energía y espiritualidad poderosas, a un verso muy honesto y a una música que combina clasicismo, electrónica, raíces latinas y ritmo. ‘La Loba’, su segundo disco, se publicó en 2020, el mismo año de la muerte de su hermano, a quien va dedicado el álbum. Recupera de su primer disco, ‘Cambio’ (2019), la canción ‘Drink’, que fue también un homenaje a personas queridas ya fallecidas. Hemos hablado con ella.

La Chica estudió 13 años de piano en el conservatorio, pero le cansó tanta disciplina hermética, y buscó otras formas expresivas. Reconoce su admiración por Radiohead, yo veo conexiones con Arca, con Björk, pero también con ritmos latinos y música urbana. Se mueve en el medio tiempo, pero también tiene poderío como para arrancar algún baile.

Una de sus experiencias más increíbles fue que Rubén Blades le salvó la vida. Viajaba por Venezuela en autobús, de Mérida a Caracas, y se subieron unos ladrones armados. Ella estaba escuchando al músico panameño, los ladrones desvalijaban a todo el mundo. El ladrón que se acercó a ella le preguntó qué estaba escuchando, ella, del miedo, no pudo responder. Le cogió los auriculares y le soltó: “Tienes buen gusto”. Y se fue sin robarle. Pudo conocer a Blades y contarle la historia.

“El punto que tienes de espiritualidad, de conectar con tu esencia, de pasar a otro nivel, viene de haber vivido. La vida también trae sus sorpresas, sus montañas rusas, su belleza, su amor y su sufrimiento”, confiesa Fustec al hablar sobre el dolor, el duelo y las experiencias duras de la vida. Al final, “es que todos vivimos lo mismo, más o menos. Obviamente hay países que pasan por guerras terribles. Pero vivimos las mismas emociones de amor, de miedo, de ira…”.

En los momentos más duros ella se ha apoyado en el arte, porque “es una buena manera de lidiar con un duelo”; a ella le ha servido crear. Cuando hablamos de sus orígenes, me dice: “Yo no quiero representar ni fronteras ni banderas. Me siento conectada con varios sitios, como con México. Es espectacular a todos los niveles. Me encanta Oaxaca, la costa pacífica, Jalapa… México es mágico, una de mis tierras preferidas. Siempre tengo la sensación de tener que volver a México para sentirme bien y equilibrada. Fue espectacular estar un tiempo en México, pasando por la experiencia de la muerte. Me ha ayudado muchísimo. A nivel de conexión espiritual, es muy diferente del que puedo conseguir en Francia. Cuando en Francia lo voy a procesar sola, allá en México lo voy a compartir. Además, es un país a nivel artístico muy interesante. Son vanguardistas”.

Ha colaborado con el cuarteto mexicano Frege en el single Centerpiece. Charlamos con ella antes de su concierto en el Teatro del Instituto Francés, concierto inaugural del Festival Internacional de Arte Sacro.

‘La Loba’ es un disco de sanación. No sólo recuperas ‘Drink’, que ya era una canción dedicada a los desaparecidos, a la gente querida que ha fallecido, aquí reinterpretada en un registro distinto. Es un disco de sanación y también de empoderamiento ¿Son cosas que uno necesita sanar para luego resurgir?

Cuando pasas por pruebas de vida que te dejan casi muerta, antes de todo necesitas renacer, prender de nuevo el fuego, prender la llama. Y luego sanar. Es un proceso largo. Y en realidad en este álbum son etapas, es sanación con agua, a través del agua, de ese elemento mágico. Hay momentos de dolor absoluto, que necesito recibir y abrazar también, lo dejo atravesarme. La Loba, que es un canto de fuego y energía, y de cómo recuperar la vida, se lo quiero dedicar a las mujeres que pasan por momentos de vida difíciles y etapas fuertes, y seguir luchando adelante.

Las brujas y la brujería que aparecen en ‘La loba’ tienen un punto de conexión espiritual. El poder se manifiesta contra esa magia invisible que desconoce.

Obviamente porque estamos hablando de la nueva definición de bruja. Una bruja es una mujer independiente que no necesita a un hombre para sobrevivir en la sociedad. Es una mujer que está muy conectada con su lado animal y con sus instintos. Es una mujer que está conectada y centrada con ella misma, y con los elementos, y con todo lo que tiene alrededor. Tiene el poder de alterar las energías, trabajarlas. Es lo que llamamos magia, pero en realidad no es tan místico, es mucho más concreto, físico y real de lo que pensamos.

Por eso digo que todas somos brujas, en realidad que todos somos brujos, porque todos tenemos esa conexión espiritual con el gran todo y con lo que somos. Es un tema que me llama mucho la atención desde siempre. Me siento brujita, y a veces veo brujas. Y a veces veo brujas que no saben que son brujas. Y hay brujas que están apagadas o que no se permiten soltarse, dejarse llevar, y conectar con ese poder, porque puede ser impresionante. Ya impresionó a los hombres y por eso quisieron quitarlo, destruirlo. La gran misión de los hombres durante una época fue destruir el poder de las mujeres y dejar una marca tan fuerte, tan fea, tan impactada en la memoria general. Casi lo lograron.

¿Cuáles son tus ingredientes a la hora de componer?

Fíjate que no pienso mucho cuando me siento a escribir. Siempre tengo ideas ahí pendientes. Y cuando me siento a escribir salen cosas básicas y previsibles. Pero cuando tengo la música hecha, y entro en la atmósfera de lo que quiero decir, surgen frases y palabras. Que en realidad agarran sentido después. No sé lo que estoy diciendo y al final estoy entendiendo que es por eso o por aquello.

Y eso me gusta mucho. Me llama la atención. Porque siento que la música que hago no puede ser muy pensada. Si está muy pensada, la echo a perder. Entonces conseguir ese estado de semi-trance, concentración artística, para expresar las cosas funciona mejor. Y creo que le llega mejor a la gente.

A veces la gente viene a darme explicaciones sobre cierta letra que ni siquiera había pensado, y me encanta. Es transmitir una emoción, un sentimiento, y luego la gente lo va a recibir, y a partir de su propia experiencia lo va a interpretar de una cierta forma.

Dices en la canción ‘3’: “Necesitamos elevar el nivel de conciencia”, ¿es como un aviso o una recomendación global?

El arte nos ayuda a elevar la conciencia, a despertarnos. Me parece vital, y sumamente importante, el arte en tiempos de crisis, ahí surgen cosas decisivas. Creo que puedes comunicar más a través de sonidos y música que con palabras y discursos. La música y el arte tienen responsabilidades. Yo creo en el arte, y confío en el arte. Vamos a tener que apoyarnos en eso. Porque lo único que nos va a quedar son energías y amor.

¿Tu canción ‘Venezuela’ es una explosión de ritmos y un retrato de Venezuela?

Sí. Cada uno tiene su propia visión de una tierra, de un país. Y yo amo a Venezuela, es una de mis tierras preferidas en este planeta. Es un lugar intenso, muy cargado, lleno de magia y de energía, palpable, naturaleza… Y lo están echando a perder, es triste y da rabia y frustración. Esa canción nació de un sueño que tuve sobre los apagones de electricidad en Venezuela. Es una canción que dice simplemente que después del caos, viene la luz.

¿Al final tus elementos son la voz, el piano y los ritmos?

Sí, y una onda artística muy relacionada con el arte visual. Hay un montón de gente que me inspira. Estamos viviendo tiempo con mucha información. La idea es hacerlo tuyo, y hacerlo de la manera más auténtica posible, de la manera más honesta. Y seguir conectándonos, porque la idea es conectarnos. Hacer un álbum es generar energía, generar emociones. Y luego presentarlo en vivo, es conectar con la gente, y vivir un momento aparte, deshacerse de lo feo, de lo malo, olvidarlo, sanarse por un rato. No importa si no inventamos cosas nuevas, la idea es seguir haciendo cosas con alma y que tengan sentido


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