La Enciclopedia de los Buenos Ratos de las Escritoras, y lo que callaron

La Enciclopedia de los Buenos Ratos de las Escritoras, y lo que callaron

La escritora María Folguera. Foto: Alianza Editorial

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María Folguera, escritora, dramaturga y gestora cultural (es directora artística del Teatro Circo Price de Madrid), nos trae ‘Hermana (Placer)’, una novela sobre la amistad entre dos mujeres contrapuestas y sobre el proceso creativo de un empeño: la narradora escribe la ‘Enciclopedia de los Buenos Ratos de las Escritoras’, donde indaga sobre lo que callaron algunas escritoras que admira, desde Elena Fortún a Carmen Laforet. La autora se muestra como una carnicera audaz que disfruta diseccionando la anatomía de alguna de las más grandes biografías literarias de este país.

Enfrentarse a la nostalgia es siempre un reto incómodo, casi infantil, que pese a su falibilidad acaba siendo nuestro único alimento mientras estamos vivos.

Sin embargo, María Folguera (Madrid, 1984) ha conseguido en su último libro, Hermana (Placer), escapar de la norma, disipar el estado melancólico a que nos somete la nostalgia, idear la catarsis capaz de acabar con ella sin que ninguna parte de la memoria del lector acabe damnificada.

Y es que Folguera tiene un desparpajo descomunal para señalar los guetos, las zancadillas y las sombras que la sociedad lanza contra el avance de las mujeres. Y también lo tiene para señalar sin pudor esa respuesta que acaba con su libertad, que construye esa cárcel que acaba con ellas. ¿Por qué las mujeres que son madres se olvidan de ser mujeres?

Hermana (Placer) navega a través de un agitado río de heterodoxia; es un libro cuyos párrafos son estructuras electrificadas que dejan concluyentes cicatrices. Las resoluciones que ofrecen su destellos le cambian el paisaje al férreo panorama literario de esas escritoras admiradas por todos que escriben odiando con ferocidad lo que son. La autora es una carnicera audaz que disfruta diseccionando la anatomía de alguna de las más grandes biografías literarias de este país. Folguera centraliza el fracaso emocional con una precisión que te atraviesa y anula los prejuicios adyacentes a él con extraordinario dinamismo. Se nota que ha escogido la provocación como medio de vida. Pero no teman, no encontrarán ni una página de provocación vana, de provocación impostada. En este manual de perseverancia todo esta reflexionado, ninguna frase se mece sobre el libre albedrío. El homenaje y la investigación que conlleva son de una seriedad y una erudición incuestionables.

No olvidemos que Hermana (Placer) es una especie de  versión punk de Nubosidad Variable. La amistad entre dos amigas que hace saltar por los aires el porvenir de ambas. Aquí no hay clases acomodadas, ni ese aliento provinciano que recorría le maravillosa novela de Carmen Martín Gaite; hemos cambiado de siglo y las prisiones son otras, ahora las protagonistas no huyen del aburrimiento y del mal de amores, ahora huyen de una pandemia, del poliamor, de la maternidad, y de esa bomba de relojería que ha traído el siglo XXI que no es otra que la deshumanización.

Quizás por eso, la autora decide sostenerse sobre la desidia, el dolor y deseo intermitente de Elena Fortún, Carmen Laforet, la propia Carmen Martín Gaite  o de Elvira Lindo. Todas triunfaron y triunfan, pero las sombras son quienes mecen o mecerán el eterno baile de su epitafio.

Hermana (Placer) es un libro ambicioso, un libro que busca trascender, que busca reivindicar, que busca aniquilar las mentiras. Su recurrente hibridación entre el testimonio y la confesión conmueve de manera total. Su atmósfera teatral refuerza la verosimilitud de la batalla campal que muestra Folguera a través de esta fallida, pero identitaria  Enciclopedia  de los Buenos Ratos.

No es sencillo contar lo que ella cuenta, ansiar lo que ella ansia y hacerlo desde la honestidad desde la que lo hace. Ella sabe que va a perder y aún así sigue cartografiando un mapa que jamás será el hogar de la victoria que se desea al diseñarlo.

Hermana (Placer) es un testamento de músculos desbocados, un lienzo sin arrugas y sin falsos trazos, un triálogo transcendente y desbordante entre el pasado, el presente y el futuro, entre el abismo y la tierra fértil del paraíso que se ansía palpar entre los dedos.

Folguera es una escritora obstinada y temeraria. Una fabuladora carismática y atemporal que ha escrito un diccionario de placer sin palabras lúbricas.

Para mí ha sido uno de los hallazgos de la temporada, un libro que guardar bajo la almohada, un libro que ofrecerle al silencio de la noche y al aliento helado del amanecer. Una agenda con planes inesperados, con asuntos pendientes que solucionar, un bullet journal de errores y aciertos para aprenderse de memoria.

Leedlo, está lleno de claves y de salidas de emergencia, está lleno de inteligencia y lucidez. En resumidas cuentas, está lleno de vida.

‘Hermana (Placer)’. María Folguera. Alianza. 190 páginas.

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