La naturaleza intimista de Pilar Pequeño vuelve a sus orígenes

La naturaleza intimista de Pilar Pequeño vuelve a sus orígenes

Fotografía de Pilar Pequeño de la serie ‘Plantas’ para su exposición ‘Los orígenes’.

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La belleza de las flores, plantas y frutos de Pilar Pequeño vuelven a la Real Sociedad Fotográfica, en Madrid, dentro de la edición de este año, la 25, de PHoto ESPAÑA. Vuelven porque Pilar Pequeño, ahora muy reconocida, entró en esta entidad en 1965 formando parte del Colectivo 18. Allí conoció a grandes fotógrafos, como Gabriel Cualladó y Paco Gómez y a otros que, como ella, en aquel momento estaban empezando, como Juan Manuel Castro Prieto, José María Díaz Maroto y Antonio Tabernero.

Esta exposición es un homenaje a una socia histórica. Bajo el nombre de Los orígenes, muestra sus primeros trabajos. Fotografías donde la autora encontró su forma de expresión y que marcarían su larga carrera. La naturaleza se convirtió en un elemento transversal de su obra. La mayoría de las fotografías positivadas por la autora formaron parte de la gran exposición de Caja San Fernando. Son sus series llamadas Hoja, Vasos, Plantas y Bodegones. Imágenes en las que el agua, el plástico, el cristal y sus hallazgos sugerentes en reflejos y transparencias, transmiten al observador múltiples detalles para ampliar la mirada de lo mirado.

“Este mundo natural, flores y plantas han sido fotografiadas unas veces en sus paseos por el campo, y otras trasladadas a su estudio, donde son colocadas e iluminadas, creando bodegones esenciales en los que la luz y la sombra definen formas y brillos. Plantas y frutos que componen todo un catálogo botánico, siempre en unos formatos fuera del tiempo, a la justa medida de unas imágenes intimistas y delicadas que parecen exigir nuestra calma y nuestro silencio para poder acceder a sus secretos”, expresa Rosa Olivares, crítica de arte y pionera en los años 80 en la organización de exposiciones fotográficas.

En la exposición se pueden ver su serie Hojas de 1985. Hojas perdidas en los charcos del Retiro, cuyos elementos fundamentales son el claroscuro y la abstracción. En la serie Invernaderos (1983-1990), las plantas, el plástico, la fragmentación de la escena, la transparencia, destellos de luz, la sombra o una gota de rocío permiten la poesía de sus fotografías. En Flores, Frutos y Bodegones (desde 1993), se encuentran las fotografías de flores sobre papel, tallos, la loza y la inspiración de Zurbarán. El cristal y el agua donde se encuentran las flores las dibuja y las desdibuja, con protagonismo a la iluminación de las burbujas en el agua. Una imaginación que permite a la vez la imaginación del espectador.

Membrillos sumergidos. Fotografía de Pilar Pequeño.

Fotografía de Pilar Pequeño de su exposición ‘Los orígenes’.

Pilar Pequeño se declara admiradora incondicional de la sobriedad de los bodegones de Zurbarán, pero también de la transparencia y “donde la luz se refleja en los jarrones o paredes, donde parece que el cristal no existe, solo las sombras”.

Pequeño inició en 2009 una transición al color; para ello, vuelve a mirar los mismos objetos estableciendo un diálogo entre el pasado y el presente, con una nueva interpretación. “Cuando comencé con la fotografía, únicamente trabajaba en blanco y negro; con el color resultaba complicado realizar personalmente la totalidad del proceso. La fotografía digital hace que el procesado del color sea más accesible. Por eso, cuando empiezo a trabajar con la cámara digital, investigo también con el color, tratando de incorporar las experiencias acumuladas. El color con su lenguaje propio es como una herramienta más en el proceso de creación”.

Esta fotógrafa, nacida en Madrid en 1944, mantiene un color azul en sus ojos tan bello como lo que resulta de su mirada. Pequeño cuenta que esta exposición surge después de que le concedieran en octubre de 2021 el Premio de Fotografía Piedad Isla, que otorga la Diputación de Palencia por su trayectoria profesional, así como la calidad y tratamiento de sus fotografías. “A este premio me presentó la Real Sociedad Fotográfica, donde comencé, así que me siento feliz de hacer esta exposición aquí y por eso se  titula Los orígenes».

Pilar Pequeño, preparando un bodegón.

“En mis comienzos utilizaba el Parque del Retiro, encontraba hojas y caracoles sobre los plásticos. Las hojas me inspiraron más tarde para la serie de naturalezas muertas. Me gusta mucho preparar las escenas para las fotografías. Disfruto mucho con ellas. Con la naturaleza muerta lo que creo es la escena lumínica. Según cambia la luz, observo las diferencias para plasmarlas hasta que llega el momento de decir: esto es lo que quería”. “Con las plantas sumergidas juego con el cristal. El agua y el cristal son transparencia. Dos pantallas translucidas donde la luz se refleja y hace que las plantas se rompan, se dupliquen. Es otra forma de ver la planta. Y apreciar las burbujas de oxígeno que se agrupan entre ellas provocando numerosos efectos”.

Para la artista, “más que hablar de técnicas, para mí son hallazgos encontrados en el desarrollo de mi trabajo a lo largo de los años. Voy dando muchas vueltas para encontrar en cada momento lo que quiero plasmar”. Como dice Olivares, “Pequeño transforma y cambia todo lo que ve, todo lo que toca en otra cosa diferente”.

Pequeño tiene muchos libros de plantas en su casa, pero comenta que lo último que ha fotografiado son unas flores del cerezo de su jardín.

La exposición ‘Los orígenes’ puede verse en la Real Sociedad Fotográfica (calle Tres peces, 2, Madrid). Hasta el 30 de julio.


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Comentarios

  • Antonio Damián

    Por Antonio Damián, el 21 junio 2022

    Tengo la suerte de conocer su obra desde hace muchos años y de tener una semejanza en mi transcurso personal desde La Agrupación Fotográfica de Guadalajara, de encuentros con los grandes maestros de la fotografía como Cualladó, Vielba, mi buen amigo Fernando Gordillo, ect y a la vez paralelamente con Juan Manuel Castro Prieto, Antonio Tabernero, Juan Manuel Díaz Burgos ect., y como no a Pilar Pequeño que con sus invernaderos, plantas y bodegones nos enseñó por su forma de sentir y ver un mundo diferente con el tratamiento de la luz y sombras y con sus reflejos múltiples en el agua; lo cuál nos transportaba a disfrutar de una nueva poesía de la imagen, de una sensibilidad por encima del arte.

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