La llegada de las ‘conquistadoras’ desde América Latina

La llegada de las ‘conquistadoras’ desde América Latina

La fotógrafa Isabel Wagemann en su exposición ‘Conquistadoras’. Foto: Rosa M. Tristán.

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Una exposición de la fotógrafa Isabel Wagemann nos trae a una treintena de mujeres de la cultura, originarias de Latinoamérica, que han hecho el viaje en sentido inverso y han ‘conquistado’ España con sus obras. Escritoras, editoras, músicas, bailarinas, actrices… Sus 33 rostros nos miran desde las paredes de una muestra inaugurada recientemente en Casa de América (Madrid) para contarnos sus historias.

Su viaje ha sido a la inversa. Muy distinto a aquel que navegantes y aventureros españoles y portugueses hicieron cruzando un océano ignoto para llegar a tierras que acabaron bajo su yugo y su espada. Las Conquistadoras que ha retratado la fotógrafa y escritora Isabel Wagemann, chilena de origen, traían en su maleta una cultura que es de ida y vuelta, con mucho que ver con sus raíces ancestrales y también las de historias más recientes.

Nada más entrar en la sala Frida Kahlo, la vista se va a una inmensa pared roja, casi un altar, desde el que se asoman sus miradas. “Quería cambiar las connotaciones de la palabra conquista, visibilizar a estas  mujeres latinoamericanas del mundo de la cultura que, desde sus respectivos países, han hecho el viaje en sentido inverso. Es una cuestión de justicia”.

Wagemann lleva en España 24 años. Periodista de formación y escritora de vocación –tiene varios libros publicados–, acabó dedicándose a la fotografía y creando su propio estudio, muy especializado en el retrato de escritores y artistas. “Fue justo antes de la pandemia cuando desde Casa de América me invitaron a hacer una exposición con mi trabajo y decidí que fuera sólo de mujeres de la cultura latinoamericana. El nombre que encontramos cambió el perfil del proyecto y le dio forma. Todas las que estamos aquí hemos venido del mismo continente, nos unen las renuncias que hemos hecho, la tierra que nos acogió y también la creación artística, sea literaria, musical o plástica. Yo, por ejemplo, vine a España para estudiar, pero otras lo hicieron por razones políticas o económicas, por buscar un trabajo mejor”.

Exposición ‘Conquistadoras’.

Hay de todas las edades y con más o menos recorrido en este país de llegada. Están la escritora nicaragüense Gioconda Belli, la actriz argentina María Botto, la dramaturga mexico-colombiana Amaranta Osorio, la cantante boliviana Liz Scott… “Para todas, España es como la madre patria a nivel cultural. Algunas de las conquistadoras elegidas ni siquiera viven en España, pero han publicado sus libros aquí, lo que es muy importante para una escritora latinoamericana”, explica la fotógrafa.

Para Wagemann la palabra conquista siempre ha remitido al viaje de los soldados españoles que dejaron su país para ir a Latinoamérica. “Mi idea es que venimos a España con un aporte muy diferente, que es a contracorriente de aquel momento de la historia; por ello les llamo también ‘mujeres salmón’, porque es un regreso a la cuna de la lengua, que es lo que nos une”.

La selección de este grupo fue fruto del interés de la autora por trayectorias que ya conocía o que fue descubriendo, siempre moviéndose desde lo femenino. Después llegó el momento del retrato, cada una con la esencia de lo que es su línea vital en ese viaje que le gusta ver “más bien como una ola que como una flecha”. Prácticamente en casi ningún caso las imágenes reflejan sus profesiones.

Junto a las fotografías, la maleta del camino y la memoria: en una de las salas de Conquistadoras unas vitrinas exponen una colección de objetos  que nos cuentan un poco más sobre ellas y sus historias. Pañuelos, adornos, muñecos, fotos, diarios, recetas de cocina, pasaportes antiguos, maletas… “Les pedí que me trajeran algún objeto que meterían en su equipaje para el camino y la memoria. Me sorprendió que muchas me hablaron de sus abuelas y muchas me trajeron objetos que tenían que ver con esas abuelas. Algunas me contaron que dejaron su país precisamente cuando su abuela murió. Ese vínculo refleja cómo nos aferramos al pasado, que esa raíz familiar nos une más que el país”.

Entre los libros de referencia para más de una, Rayuela, de Julio Cortázar. “Es que nos identifica a casi todas”, asegura Wagemann. Las hay que han dejado en la pared frases que son versos: “Emigrar es comprender cómo se enhebran los recuerdos”. “Podría haber sido cualquier otro periplo, pero este es el mío”. “Hoy no me parto en dos. Estoy entera. Estoy donde quiero estar”. “La lengua se convirtió en mi guarida”.

Pero el esfuerzo de llegar y conquistar también pasa factura y Wagemann ha detectado “el cansancio que supone estar ahí para estas mujeres, el exceso de autoexigencia que nos imponemos todas ahora que las mujeres podemos hacer muchas más cosas que en el pasado”.

Parte de la exposición ‘Conquistadoras’, de Isabel Wagemann.

La autora reconoce que tiene varias deudas pendientes con países de Centroamérica que no están representados con sus Conquistadoras, pero su objetivo, asegura, es que sea un proyecto vivo en el que se sigan incorporando mujeres en el futuro, quizás de otros ámbitos de la vida.

Entre las que sí están, la bailarina Nati Puccioni, que lleva casi cuatro años viviendo en Madrid desde que llegó de Argentina. Codirige una academia de tango en Carabanchel. “Estoy encantada de formar parte de las conquistadoras de Isabel. Yo vine a conquistar el mundo del tango en España. En Buenos Aires es nuestro patrimonio, pero no hay presupuesto para el arte, hay mucha crisis y no es un camino fácil. Comencé bailando en la calle y fue duro. Luego vino la pandemia y me enfrenté al dilema de volver o no, pero opté por quedarme y acerté.  Mi conquista de España fue a través de la danza. Hoy me empodera estar aquí, en esa imagen, rodeada con tantas mujeres con similar recorrido. Nos sentimos acompañadas”.

Wagemann también ha querido trasladar a Casa de América un rincón de su hogar en Madrid: una mesa, una lámpara, un espejo y una silla para que todas y todos los que visiten la muestra puedan mirarse, sentarse y reflexionar sobre la condición femenina de la Conquista. “Yo misma conquisté un hogar e hice que la ciudad también fuera mía”, asegura. Su muestra estará abierta hasta el 7 de enero.


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