Los chicos de Grindr

Foto: Pixabay

“Siempre a la caza de afecto, afectados de sexo y resaca. Y qué desfile de pecas y glúteos, de lenguas calladas y ombligos. De pesar masturbado”. Entramos en la recta final de los ‘Relatos de Agosto’ de ‘El Asombrario’ en colaboración con el Taller de Escritura de Clara Obligado. Tema de este verano: la seducción. El cuento de hoy gira en torno a los morbos y ansiedades de Grindr: “Qué expresión genital en sus ojos, extraviados en busca de algo”. 

Por VÍCTOR ORTEGA

Los chicos de grindr; las fotos de los chicos de grindr; los brazos de duda y mancuerna, de niño hormonado; las caras sensuadas pidiéndose el turno: aquí estoy yo, esta es mi oferta de hoyuelos y rizos; los cuerpos desnudos de amor. Los chicos de grindr, tan de perfil mentiroso, tan presumidos en su perfil menos malo; haciéndole un guiño al espejo, reclamando atención; rectangulados en mil pantallas de móvil, mientras se muerden las uñas y les sudan las manos. Los chicos de grindr.

Y yo que los miro a distancia, a ratos, desde ese estar cerca de lejos que es la pantalla. Yo que los veo instalado en mi vida, viviendo un domingo en la siesta.

Veo a los chicos y su prisa abultada. Veo un amor derramado, una tristeza inminente. Veo una casa que es a la vez todas las casas, polvorientas de polvos antiguos, pajizas cuando no hay más remedio, condensadas en un dormitorio y su luz tiritona.

Veo una cama deshecha y el pergamino asolado de un calcetín.

Veo un rebaño de chicos sedientos de piel.

Pauso mi vida y miro a los chicos. Un estudiante precoz; una pareja aburrida de serlo. 

Un transexual herido a preguntas.

Todo un mosaico de santas en una hornacina, capturadas en el disparo sagrado del flash. 

Desde el tiempo de afuera los veo. Su existir aparente. Su insistir digital. Su vivir seduciendo a la nada, a un algoritmo de datos sin nombre. Y ellos buscándose uno, como nuevos nacidos en ese universo de emojis y flechas; ellos en busca de algo que consiga nombrarlos.

Pero no existe nombre que nombre a los chicos de grindr; no hay megapíxel de foto que pueda atrapar su color.

Desde mi tarde de manta y persiana, los miro aburridos. Congelados en la celda cuadrada de su foto más vista. Miro el hastío de siempre, el gesto de espera ancestral mordiéndose el labio, las piernas cruzadas en una cruzada al reloj; miro el compás de sus dedos contando las horas, atusándose el pelo, como un mismo niño marica esperando en los siglos.

Miro en mi siglo la pena remota de los chicos de grindr.

Y en la de ellos encuentro mi pena también. Una misma pena encriptada, ondeando su hondura en las redes. Y qué enternecidos se ven allí dentro, parcelados en una colmena de reyes y reinas. Qué majestad deprimida. Qué expresión genital en sus ojos, extraviados en busca de algo: 

De un chico guapo que todavía no existe.

De un besador mitológico.

Pero nadie se mueve de grindr. Yo no me muevo y ellos tampoco. Siempre a la caza de afecto, afectados de sexo y resaca. Y qué desfile de pecas y glúteos, de lenguas calladas y ombligos.

De pesar masturbado.

Qué candor de pestañas y su vuelo inexperto, y la urgencia extragrande por una propuesta que no. Qué correr dactilar entre manos extrañas. Entre manchas de orina y sudor.

Qué tristeza emplumada.

Y la tarde silbando su nana de muerte.

Como un reloj. Tac. Tac.

Qué dolor de domingo en los chicos de grindr.

El taller de escritura creativa de Clara Obligado nació en 1980 en Madrid. Desde entonces, ha acompañado el proceso creativo de personas interesadas en la literatura a todos los niveles. Para algunos ha sido un lugar en el que compartir y aprender literatura; para otros, una puerta hacia la publicación, hacia la escritura profesional, o simplemente un punto de encuentro en torno a los libros.

Deja tu comentario

¿Qué hacemos con tus datos?

En elasombrario.com le pedimos su nombre y correo electrónico (no publicamos el correo electrónico) para identificarlo entre el resto de las personas que comentan en el blog.

No hay comentarios

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.