Los juguetes más naturales

Los juguetes más naturales

Juguetes de madera. Foto: MMV / Flickr.

¡Un scalextric con las carreteras de madera! El niño, de unos seis años, está embobado ante tamaña obra de ingeniería infantil. “Me lo pido a los Reyes Magos”, le dice al padre, que parece apuntar mentalmente el encargo. Es una de las tiendas de Madrid que más juguetes de este material tiene en sus estantes, casi todos para los más pequeños, o de los de ‘romperse la cabeza’. Aun así, los juguetes de madera (y mejor de madera sostenible) siguen siendo una ínfima minoría: el 90% de los artefactos con los que se entretienen en la actualidad las criaturas humanas desde que nacen son de plástico.

Un estudio de la Universidad Federal de São Carlos, en Brasil, sobre el impacto del mundo juguetería plástica a nivel global concluye que se trata de una industria “con gran impacto en el medio ambiente” y que se venden muchos de estos objetos que pueden ser tóxicos para la salud de los menores. Y si bien en la UE existen normas que han puesto límite a esta toxicidad, la propia institución comunitaria alerta de que hay muchas falsificaciones.

Del daño ambiental del abuso del plástico pocas dudas hay. Tampoco de que gran parte de los juguetes que se desechan acaban fuera del sistema de nueva vida. Una encuesta realizada por la British Heart Foundation revela que uno de cada tres progenitores reconoce haber tirado juguetes que aún estaban en buen estado.  Aunque su destino debería ser su reutilización por otros menores, siempre que fuera posible, y en todo caso ser llevados a un punto limpio, la realidad es que la inmensa mayoría nunca volverá a ser otra cosa que un juguete desahuciado, incinerado después en un vertedero o flotante sobre las aguas. No podeos evitar acordarnos de la película Toy Story (Pixar, 1995). “El otro día vi como un vecino con una maleta llena de juguetes la tiraba a un contenedor de obras en la calle. Vi el contenido porque se le abrió. ‘Es que no se qué hacer con ello’, me dijo, y tampoco quería llevarlos a un punto de reciclaje. Y estaban nuevos”, comenta una señora cuando escucha hablar del destino de los juguetes. Por su intermediación, la maleta acabó en un centro de servicios sociales municipales.

Ante este reto ambiental, quizá menor en volumen respecto a otros sectores, pero no en lo que supone de educación y divulgación, ya se han empezado a tomar medidas. Desde la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), apuntan algunas que están ya en marcha, y tienen que ver con esa reutilización –organizan donaciones que luego se entregan a entidades sociales–, la reducción de embalajes y el uso de energías renovables en la producción, fundamentalmente. Respecto a los materiales, sin embargo, se resta importancia al uso masivo de plástico: “No es tan malo como parece, porque dura mucho, lo que favorece su reutilización, y pesa menos que el vidrio, por ejemplo, a la hora de su transporte”, asegura Maite Francés, directora de márketing de AEFJ. “Pero es cierto que hay un desconocimiento social absoluto respecto a la sostenibilidad de los juguetes y que tampoco hay una hoja de ruta clara para las empresas”, señala.

Las familias, sin embargo, tienen otra visión, aunque luego las compras no se correspondan. Un estudio del Instituto Tecnológico del Producto Infantil y Ocio (AIJU), con sede en Alicante, señala que solamente en torno al 20% de los españoles (el 25% en la UE) están preocupados por la sostenibilidad de los juguetes que compran. De hecho, es el séptimo de los criterios por los que deciden las compras, por detrás del binomio calidad/precio o de que sea duradero. Y el plástico lo es.

Lo más importante, en todo caso, es hacer un consumo y un uso responsables de los juguetes. Foto: CC

Lo más importante es hacer un consumo y un uso responsables de los juguetes. En la foto, scalextric de madera. Foto: Rosa M. Tristán.

¿Pero a qué llaman sostenible? Para el 79% de las familias, que sea fácilmente reciclable (79%), fabricado con materiales reciclados (78%) y/o que esté fabricado con materiales naturales (77%), como la madera, el cartón, el bambú o la lana, todos biodegradables. Que el plástico es un material cuyo residuo preocupa “mucho” o ”muchísimo” lo tienen claro un 41%. “Después del covid-19 ha habido un cambio y parece que se es más sensible a que el juguete sea más ecofriendly; de hecho, esa es la tendencia que se vio este año en la feria internacional de Nuremberg, aunque sólo si es 2 o 3 euros más caro, no más; pero también es necesaria más información sobre cómo reutilizarlos o reciclarlos, y para eso se precisa apoyo público”, señala Pablo Buso, técnico del AIJU.

Los juguetes más naturales

En todo caso, destaca en los últimos años el incremento de la demanda y la venta de juguetes de madera. Algunas importantes cadenas de distribución los han incluido en su oferta y, además, con el sello de certificación FSC, que garantiza que esa madera proviene de bosques que han sido gestionados de forma sostenible y que, en ningún caso, promueven la deforestación. “Al comprar juguetes de madera no hay que olvidar que si proceden de bosques gestionados de forma adecuada no sólo no se genera CO2, sino que se ayuda a la economía rural sin dañar el medio ambiente. Hay empresas que ya lo tienen claro en sus políticas y exigen que el origen del material sea certificado; una tendencia que debe ir a más porque siempre será mejor jugar con un objeto hecho de algo natural, más allá de que el contenido del juego sea para divertir o educar o ambas cosas”, señala una portavoz de FSC en España.

Frente a la durabilidad del plástico, que hasta en forma de microplástico es real, algunas jugueteras destacan que este aumento de la atracción por la madera, sobre todo en las edades más tempranas, tiene que ver mucho con que ésta dura más sin romperse o deteriorarse que el primero. “Mira”, señala una abuela a su nieto en la tienda de juguetes en la que entramos, “como esa peonza tengo una que era de tu padre”.  A eso se sumaría el hecho de que muchos de estos objetos, a menudo también artesanales, son juegos educativos, de ingenio o para jugar en grupo, cada vez más solicitados como regalo a los Magos de Oriente.

“Lo más importante, en todo caso, es hacer un consumo y un uso responsables de los juguetes, utilizarlos el máximo de tiempo posible y donarlos si están bien para que otros los disfruten. Desde luego, cualquier elemento de la naturaleza es mejor que uno que no lo es, aunque hay que tener en cuenta también otros factores como de dónde vienen o qué tratamiento se les ha hecho”, apunta Buso, del AIJU.

De momento, el scalextric de madera se queda en su estante. Recuerda al escenario de la famosa serie de Los Picapiedra. De hecho, se sabe que los primeros juguetes humanos son pequeñas figurillas de animales en arcilla o hueso de la Edad del Bronce, así como canicas, juegos de tabas o miniaturas de objetos adultos, como pequeños recipientes cerámicos; entre ellos habría, quizá, otros tallados con más facilidad en madera que no nos han llegado por el paso del tiempo. Es un volver a recuperar aquello que dejaba menos huella en el entorno que hoy pero, en cambio, mucha y profunda en un aprendizaje que nos hizo ser como hoy somos.


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