Los peligros de la ‘canibalización’ de frigoríficos y televisores usados

Los fallos en la cadena de tratamiento de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos ocasionan graves impactos en el medio ambiente. Foto: Javier Rico.

Varios frigoríficos, lavadoras, microondas y monitores de ordenador, dos impresoras, un televisor, una secadora, una freidora, una tostadora, una cadena de música, un ventilador, una caldera de gas, una máquina de coser, un robot de juguete, un panel para luminarias, un altavoz, una placa de vitrocerámica, una manta eléctrica y una depuradora para piscinas portátiles. Desde el comienzo de la elaboración este artículo hasta la fecha, en torno a un mes, he encontrado todo esto abandonado en calles y campos de la Comunidad de Madrid. Hay fotos de cada uno. Este abandono, unido a los robos y fallos en la cadena de tratamiento de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos ocasiona graves impactos en el medio ambiente. Solo un dato: la pérdida de gases refrigerantes por la mala gestión de frigoríficos usados en la UE conlleva la emisión de ocho millones de toneladas de CO2 equivalente al año.

El dato de estos ocho millones de toneladas de CO2 equivalente procede de un trabajo realizado en 2018 (WEEE Recycling economics. The shortcomings of the current business model) por la Universidad de las Naciones Unidas y el programa Vie Scycle del Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (Unitar). El robo, la extracción inadecuada y el tráfico ilegal de los compresores de los frigoríficos y de otros elementos de este tipo de electrodomésticos –los que producen frio o calor–, ocasiona la liberación de gases que afectan a la capa de ozono y provocan el efecto invernadero.

Todos los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) se deben llevar a los puntos limpios –también llamados puntos verdes, puntos limpos, dexeilleries, garbigunes, puntos verdes o ecoparques–, tiendas de electrodomésticos o grandes superficies. Cualquier establecimiento o tienda de comercio por internet está obligado a recoger en nuestro hogar el aparato que desechamos al comprar uno nuevo. Abandonarlo en la calle o el campo es el primer paso del impacto ambiental, pero también social y económico, que ocasionan.

Servicio de recogida a domicilio

Hay que recordar que todos los grandes ayuntamientos de España tienen servicios gratuitos de recogida de muebles y enseres voluminosos, electrodomésticos incluidos. Para ello hay que comunicar al servicio correspondiente cuándo y dónde se va a depositar en la calle. Dicha gratuidad del servicio se extiende a la recogida en casa si la persona que desecha el aparato no lo puede bajar a la calle por razones de salud o movilidad. Algunos ayuntamientos tienen también unos días fijos para la recogida de este tipo de enseres, por lo que conviene ajustar el depósito en la calle a esas fechas.

Hay empresas y cooperativas de la economía social que igualmente participan en la recogida. Traperos de Emaús Navarra es un buen ejemplo gracias a un convenio con 16 mancomunidades y diferentes sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) de gestión de estos residuos en la comunidad foral. Reconocen que la recogida domiciliaria es el principal canal de entrada –también reciben de puntos limpios y distribuidores– y afirman: “Este método, denominado puerta a puerta, permite mantener una relación cercana con la ciudadanía y posibilita una mayor recuperación de los residuos. Cada año realizamos más de 42.560 recogidas domiciliarias, lo que supone más de 3.540 al mes”. En 2022 recogieron 3.000 toneladas de RAEE, recuperando (reutilizado o reciclado) el 99’1 %.

Canibalizar electrodomésticos

De lo bien hecho a lo mal hecho. Hasta cinco frigoríficos arrumbados junto a los contenedores de la recogida selectiva o en el campo he encontrado en poco más de un mes. Curiosamente, la persona propietaria de uno de ellos se había preocupado de adquirir uno de clase A++ –muy eficiente en el consumo de energía– e incluso de colocar una pegatina en el mismo para recordar qué debe ir y qué no al cubo de la basura orgánica. Sin embargo, no tuvo el mismo celo a la hora de depositar el frigorífico usado en el lugar adecuado, o asegurarse de que así se hacía.

No fue el caso de este frigorífico, que a las horas había desaparecido entre los contenedores con la confianza de que lo recogieran los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid, pero sí el de los cuatro restantes: todos estaban canibalizados. Este término se utiliza en el argot del tratamiento de RAEE para los casos de electrodomésticos a los que se les extraen las piezas más valiosas sin las debidas medidas de seguridad e higiene, para posteriormente comerciar con ellos. Este mismo proceso de canibalización lo observé con monitores y una pequeña depuradora de piscinas. A las pocas horas estaban “en los huesos”.

Desde Ecolec, SCRAP de este tipo de residuos que opera en España, explican: “A nivel general, se ha detectado que la canibalización de los residuos de electrodomésticos está concentrada principalmente en frigoríficos y congeladores, por la falta de compresores, motores y/o cables”. Tras los frigoríficos, vienen otros grandes electrodomésticos, desde lavadoras a impresoras, pasando por máquinas recreativas. En este caso, apuntan en Ecolec, “se debe a la extracción del motor, aunque este residuo, al no ser peligroso, desaparece en el inicio de la cadena de gestión”.

El 40% de lavadoras, lavavajillas y secadoras depositadas en puntos limpios aparecen después ‘canibalizadas’. Foto: Javier Rico.

Redes criminales dedicadas al comercio de RAEE

Otra categoría de RAEE, la que engloba televisores, monitores de ordenador o diversos tipos de pantallas, presenta niveles más bajos de canibalización asociados a la extracción del cono de cobre, proceso que provoca la emisión de componentes peligrosos, como es el fósforo procedente de la pantalla. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) no se cansa de advertir de estos riesgos para la salud y el medio ambiente en las numerosas notas de prensa que emite con motivo del robo o el tratamiento o comercio ilegal de RAEE.

En esas notas de prensa y en muchas noticias de los medios de comunicación se constata que el problema no está solo, o principalmente, en el abandono de electrodomésticos por parte de particulares. Más bien reside en el robo de RAEE en puntos limpios e incluso en plantas de tratamientos de los mismos; en su reciclaje o reutilización fraudulentas en algunas de esas mismas plantas; en su preparación para la exportación, también ilegal. Como relataba en una noticia de larioja.com de mayo de 2021 –Investigan el abandono ilegal de una treintena de interiores de frigoríficos en Lardero – hay vertidos que tienen más que ver con redes criminales.

De enero de este año 2023 es la nota de prensa del Seprona que anuncia la desarticulación de una organización criminal dedicada al tráfico internacional de residuos peligrosos a países africanos desde la isla de Gran Canaria. Dicha organización había logrado en los dos últimos años “trasladar desde la isla a África más de 5.000 toneladas de residuos peligrosos de aparatos eléctricos, obteniendo beneficios económicos que superan el millón y medio de euros”.

Sustancias contaminantes en manos delictivas

En la intervención conjunta entre el Seprona de la Comandancia de la Guardia Civil de Las Palmas y del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria de la misma ciudad se describe el modus operandi: “La organización criminal sustraía los residuos del cauce legal de gestión, para lo que contaban con una supuesta empresa gestora que falsificaba documentos de la procedencia y de la gestión”. Y, como ya se ha dicho, advierten: “Estos residuos, que están catalogados como peligrosos, al final de su vida útil tienen que ser entregados a un gestor autorizado para su correcta descontaminación, ya que cuentan con componentes que contienen mercurio, plomo, cadmio, arsénico, fósforo y gases que agotan la capa de ozono y afectan al calentamiento global”.

El informe mencionado de la Universidad de Naciones Unidas y Vie Scycle explica que este comercio resulta muy lucrativo por el valor económico de algunos componentes presentes en los productos alterados (por ejemplo, compresores, cables que contienen cobre o placas con circuitos impresos), por los ingresos potenciales que se obtienen cuando se revenden en el extranjero con fines de reutilización, en su mayoría comercializados ilegalmente, y porque el tratamiento es más barato en países donde no se exige o no se aplica el cumplimiento de la legislación existente por ejemplo en la UE.

Multas por robar o tratar mal los RAEE

Entre las infracciones muy graves tipificadas en la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, y, por lo tanto, objeto de sanción, figura el abandono, vertido o gestión incontrolada de residuos peligrosos que ocasionen un daño o deterioro grave para el medio ambiente. En esta situación se encuentran los frigoríficos, cuyo abandono o manipulación incorrecta libera  gases que dañan la capa de ozono –CFC (clorofluorocarbonos) y HCFC (hidroclorofluorocarbonos) en aparatos antiguos– o con un alto efecto invernadero –HFC (hidrofluorocarbonos) en los modernos–.

Según recoge el porta noticiasjuridicas.com, el pasado año, el Tribunal Supremo confirmó, mediante sentencia, la condena a nueve meses de prisión a dos personas que fueron sorprendidas en el interior de un punto limpio de Castro Urdiales (Cantabria) con el fin de apropiarse de objetos allí depositados. Este tipo de robos, o de intentos de robo, se cometen en muchos puntos limpios de la geografía española, pero Luis Palomino, secretario general de la Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales (Asegre), llama la atención sobre otra cuestión: “Las personas que nos piden a las puertas de los puntos limpios si les podemos dar los electrodomésticos que llevamos”.

“Me parece muy bien que realicen esa labor, pero si pagan impuestos como cualquier otra persona o empresa que se dedica a esta labor y, sobre todo, lo más importante, si retiran y tratan adecuadamente las sustancias peligrosas que se desprenden de los electrodomésticos”, afirma Palomino. Lo cierto es que no es raro encontrarse en las inmediaciones de los puntos limpios componentes y esas sustancias desperdigadas. “Si intentas recuperar a martillazos los componentes de un televisor o de un monitor antiguo de ordenador, es muy fácil que se desprenda del tubo de rayos catódicos un polvo peligrosísimo que contiene fósforo y plomo”, apostilla el secretario general de Asegre.

El abandono o manipulación incorrecta de frigoríficos, que suponga liberar gases que dañan la capa de ozono, está penado por ley. Foto: Javier Rico.

Pérdidas económicas, sociales y ambientales

Todas estas anomalías y fallos de seguridad y gestión en los puntos limpios provocan que se distorsione la cadena de reutilización y reciclado. Ecolec y Asegre muestran datos de la categoría de RAEE que engloba a frigoríficos, aparatos de aire acondicionado y congeladores, entre otros, en los que el 64% de los procedentes de puntos limpios están canibalizados, frente al 9% de los que llegan desde la distribución, básicamente tiendas y grandes superficies. En la categoría de fotocopiadoras, máquinas recreativas, lavavajillas, secadoras, lavadoras y otros grandes electrodomésticos, los aparatos que llegan canibalizados desde los puntos limpios suponen un 40% del total, frente al 14% procedente de la distribución.

Todas estas anomalías llevan a que en el continente europeo no se estén cumpliendo los objetivos de reciclaje y recuperación. Así lo constata otro informe de la Universidad de Naciones Unidos y Unitar (In-depth review of the WEEE collection rates and targets in the EU-28, Norway, Switzerland and Iceland). Según las cifras que se aportan de 2019, cada año se pierden o gestionan de forma inadecuada en el territorio estudiado 3,3 millones de toneladas de RAEE. En España llegan a las 157.500 toneladas.

Según el mismo informe, a todo ello se unen pérdidas económicas que superan los 170 millones de euros y la imposibilidad de preparar para la reutilización muchos aparatos o el efectivo reciclaje de sus componentes. También tiene efectos sociales, ya que, como en el caso de Traperos de Emaús, hay muchas empresas de la economía social y solidaria en España que desempeñan la labor de recuperación de RAEE favoreciendo la inclusión laboral de personas con discapacidades diversas.

Algunas de las soluciones pasan por mejorar el servicio de recogida a domicilio y en las calles y la vigilancia de los puntos limpios, y que se mantengan en ellos cerrados los contenedores y otros espacios donde se depositan los electrodomésticos. Pero también es importante que se mejore la cadena de transporte y posterior tratamiento de los RAEE. Por ejemplo, otra de las operaciones del Seprona fue la desarticulación de una red que operaba con electrodomésticos que recogía y transportaba desde una gran superficie de Málaga.

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