‘Los que hablan’: teatro del absurdo contra la palabrería que nos ahoga

‘Los que hablan’: teatro del absurdo contra la palabrería que nos ahoga

Malena Alterio y Luis Bermejo, en una escena de ‘Los que hablan’.

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Regresa al Teatro del Barrio, tras su éxito por España, la obra ‘Los que hablan’, con Malena Alterio y Luis Bermejo. Una sorprendente creación, escrita y dirigida por Pablo Rosal, en torno a la expresión humana. “Una reacción a una época, la actual, en la que la palabra sencillamente ha perdido su integridad”.

Hablar por no callar. Parlotear en un ir y venir de palabras que dicen y no dicen, que son nosotros y a la vez nos son ajenas porque las escuchamos en otros. La obra Los que hablan regresa tras su exitoso viaje por España a la cuna que la vio nacer, el Teatro del Barrio, en Lavapiés, en Madrid. Atrás quedan ya miles de espectadores que han disfrutado, entre el asombro y la perplejidad, de una obra que no deja indiferente. Los actores Malena Alterio y Luis Bermejo son esa pareja que reinterpreta sobre el escenario nuestra forma de comunicarnos, tan humana como desconcertante cuando la observamos desde fuera.

“Me enamoró enseguida esa historia escrita por Pablo Rosal sobre dos seres a los que les une tratar de averiguar para qué se habla, algo que hacemos continuamente sin cuestionarnos la razón”, señala Bermejo en una rueda de prensa previa a su reestreno en Madrid, el pasado 1 de junio.

Rosal, autor y director, recuerda que fue en octubre de 2020 cuando se puso por primera vez sobre el escenario esta obra que tiene mucho que ver con un juego suyo de juventud, que consistía en hacer diferentes personajes, pero también con el teatro de las palabras, que asegura que echaba en falta. “Hoy se ha perdido la conexión entre la creación y los que la reciben y creo que en el siglo XXI hay una necesidad de reencontrar la palabra, de verla florecer de nuevo porque se usa mal, no es nutritiva. La obra es como un huerto en el que se siembra”, asegura.

“Es una reacción a una época, la actual, en la que la palabra sencillamente ha perdido su integridad”, señala la web de la sala, tratando de definir lo indefinible, que es lo que ha llenado teatros en tantos lugares durante casi dos años.

¿Y  qué les ha trasmitido ese público? Malena Alterio, cuya última película (Espejo, espejo) acaba de estrenarse en los cines, tiene bastante definidas las reacciones tras tantos meses de gira: “Al principio es asombro, perplejidad, pero a medida que avanza la función se van enganchando a nuestra verborrea y al final, en general, notas que el público se va con preguntas en la cabeza. Algunos salen en silencio, como pensando: ‘A ver qué digo ahora’, pero se nota que les hacemos pensar y eso es muy positivo”.

Y luego está el Silencio, tan largo que hay que escribirlo con mayúsculas. Sobre esos vacíos, que tanto vértigo dan cuando uno se dirige a un auditorio, también se construye la obra; es una presencia más añadida a esos otros lenguajes tecnócratas, repetitivos, simples parloteos o cotilleos que forman parte de nuestro cada día, representados aquí con personajes por los que navegan magistralmente tanto Alterio como Bermejo. Siempre tiñendo de humor situaciones en las que podemos vernos, y sobre todo, escucharnos en lo que es una vuelta al teatro del absurdo.

En un escenario prácticamente vacío, en el que el trabajo actoral es absoluto protagonista, reconocen que el momento más difícil de Los que hablan es aquel del vacío total de palabras, donde se quiere romper esa nada silenciosa que alarga el tiempo. La actriz reconoce que es el que le generaba, en las primeras funciones, más ansiedad. “Sentía incomodidad ante el silencio, escuchábamos los resoplidos del público, las risas nerviosas porque se alargaba, incluso un día escuchamos un ¡habla ya!, o toses de las de llamar la atención, pero con el tiempo estoy encantada con la experiencia, comprobar cómo al principio la sufren, pero luego se ríen”.

“El público”, reconoce el director de la obra, “no está acostumbrado ya este tipo de teatro, pero hay que derribar muros sobre lo que nos gusta. Es como un ejercicio de purgación en directo, volver a nacer”. “En mi caso, hasta que no leí este texto no me había parado a pensar sobre qué hablamos y por qué, pero después, cuando reflexionas, eres más consciente de que hablar de lo más profundo es mucho más complejo”, añade Malena Alterio.

“¿Y tú, cómo estás?”, es la pregunta clave que como un latiguillo sale una y otra vez, en la voz de los múltiples personajes que interpretan, intercambiándoselos entre ellos una y otra vez. Y es la única que se queda sin respuesta porque no es superficial, ni de viajes, ni de trabajo, ni del amigo…  ¿Tú, cómo estás?

Ahora, Los que hablan ha vuelto los miércoles al Teatro del Barrio, coincidiendo con otra obra escrita, dirigida e interpretada por el mismo Pablo Rosal en su cartelera: Castroponce: Teoría y praxis para una vanguardia del siglo XXI, un monólogo en el que recrea un simposio sobre teatro político celebrado en el municipio vallisoletano de Castroponce, donde se expusieron sencillas y clarividentes ideas en torno a la creación y su implicación política. Aquí, resumido en una hibridación entre performance y humor de payaso, cargado de filosofía, que está en cartel en esa sesión aperitivo de los domingos.

‘Los que hablan’ se representa los miércoles del mes de junio (a las 19.30 h.) en el Teatro del Barrio, Madrid.


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Comentarios

  • angel coronado

    Por angel coronado, el 08 junio 2022

    Hablar por no callar. Un aplauso, entonces, para el callar.
    Cito: «Toses para llamar la atención».
    Más silencio, entonces, para esa tos, que también tosiendo se habla por no callar.
    Señores, necesito hablar, pero no sé qué decir. Me han robado las palabras,
    Vuelvo a citar: “la palabra sencillamente ha perdido su integridad”.
    Bien. Me han desintegrado las palabras

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