Madre e hija llevan al teatro la muerte por ‘covid’ del padre

María San Miguel y su madre llevan al teatro la muerte por ‘covid’ del padre

La actriz María San Miguel y su madre interpretan ‘I’m a survivor’.

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Mañana, viernes 12 de febrero, se estrena ‘I’m a survivor’, de María San Miguel, en la Sala Mirador. Una obra en la que representa, junto a su madre, la muerte de su padre, una de las más de 63.000 víctimas (directas y reconocidas oficialmente) de la pandemia. Hablamos con la autora: “Lo terrible es que, aunque la pandemia nos ha enseñado que lo esencial es otra cosa, seguimos aferrados a lo mismo, a todo lo que sabíamos que no funcionaba”.

Si fuese un ser mitológico, María San Miguel sería mitad política (porque sin duda, lo personal es político; el feminismo y el compromiso le salen por los poros) y mitad artista. Y dentro de ese porcentaje, sería teatro. Y puestas a diseccionar, la actriz y dramaturga sería teatro documental, que es el más político y personal.

Hablamos con ella por teléfono según se baja del tren. Viene de Valladolid, su tierra. Vive a caballo entre Medina del Campo y Madrid. La capital la ha expulsado por varios motivos: la pandemia y la situación en que deja a los artistas, y porque además no comparte tener que pagar 800 euros por un piso de 25 metros cuadros. Por si fueran pocas razones, dice que también le aterra el ambiente hostil de una urbe que sólo se encuentra cómoda en el consumismo.

No son tiempos fáciles para ella. La dramaturga se enfrenta en unos días a poner en pie I´m a survivor (que se estrena hoy), la obra en la que cuenta la muerte de su padre, una de las 62.300 víctimas de la covid-19 en España. En sus planes no figuraba escribir y representar una pieza como esa: ¿quién iba a saber que su padre iba a acabar infectado?, ¿quién le iba a decir que pondría a su madre, María José Santos, en el escenario para contar el duelo y el dolor de quienes están enterrando a sus seres queridos sin poder ni siquiera abrazarlos?

Dentro de esos no-planes, en el peor momento del estado de alarma, la actriz y directora presentó una propuesta teatral para #Confin, una iniciativa del Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid por la que la organización invitaba a los creadores a idear una serie de piezas desde el confinamiento y sobre el mismo. Se producirían las mejores.

Tantos ‘quijotes’ derrotados al final…

Su pieza iba a ser la historia de su padre, la de superviviente a varios cánceres, un hombre honesto, un teniente de alcalde de un pequeñísimo pueblo de Castilla, uno de esos pequeños quijotes que labraron y abrazaron la democracia de este país, incluso a costa de su salud. Lo que no estaba en el guión o escaleta es que el protagonista, Bernardo San Miguel, se infectara fatalmente de coronavirus.

Su propuesta fue seleccionada mientras su padre empeoraba. Ante los hechos, San Miguel hija decidió darle una vuelta al texto de ese superviviente para contar en primera persona la historia de enfermedades, miedo, resiliencia, muerte y duelo, la que vivieron madre e hija con él, su última historia.

I´m a survivor es así un homenaje a su padre, pero también a su madre, que sin ser actriz la acompaña en escena como mujer cuidadora, invisible, resistente y necesaria. Es también un homenaje a él y a las decenas de miles de personas que se ha llevado la pandemia y a las madres que nos han cuidado siempre, también antes del corona. I´m a survivor, explica la directora, es además una pieza de teatro documental que retrata las preguntas, dudas, ideas, inseguridades y miedos de estos años y, especialmente, de estos tiempos tan extraños. No son días fáciles, decíamos hace unas líneas. San Miguel comenta que quizá haya vuelto a este género por lo pegado que está a la realidad, porque estudió periodismo o por la necesidad que tiene de documentarse y empaparse de los temas que aborda.

¿Para qué han servido todas estas muertes?

La autora reconoce un tanto preocupada que sólo le salen dramas y le asusta: no venden, advertía en un tuit hace apenas unos días. “Porque lo terrible es que, aunque la pandemia nos ha enseñado que lo esencial es otra cosa, seguimos aferrados a lo mismo, a todo lo que sabíamos que no funcionaba. Y mientras, el mundo está cada vez más dividido, más manipulado y lleno de odio. ¿Para qué han servido todas estas muertes? Me temo que para nada si vemos las cifras de los muertos y la falta de responsabilidad”, responde. Y antes de pasar a otro tema, habla de otros asuntos que la preocupan. La lista es larga, pero las primeras palabras que se le vienen a la cabeza son pobreza, desigualdad y el drama de la migración.

El teatro salva, la belleza sana

A pesar de todo, se aferra al teatro, que es belleza, afirma. “El teatro sirve para facilitarnos la vida, y la belleza salva. La belleza sana. Es también un espejo que sirve para reflexionar”. Y la belleza de su duro y emocionante texto está en ver a dos mujeres que se juntan y comparten. La belleza está en la honestidad de ver a esa madre e hija rotas por el dolor que se enfrentan a la memoria, al campo y a las confesiones que quizá nunca hicieron al hombre que ya no está.

La charla termina, pero hay una petición de San Miguel: que se cite a su equipo (Alba Muñoz ayudando en dirección y producción; Karmen Abarca en escena y vestuario; Jorge Arribas en sonido; La Cía de la Luz en iluminación), el colchón en estos tiempos duros y de desesperanza sin el que no hubiera podido contar esta historia de supervivencias.

‘I´m a survivor’. Sala Mirador, Madrid. Del 12 de febrero al 7 de marzo. El día 21 habrá un coloquio abierto al público con Juan Diego Botto y una doctora que ha estado en primera línea durante la pandemia.

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