NO más vertidos al Mar Menor, de paraíso a ‘sopa verde y marrón’

NO más vertidos al Mar Menor, de paraíso a ‘sopa verde y marrón’

Litoral del Mar Menor invadido por macroalgas. Foto tomada el 18 de mayo. Foto: Javier Murcia.

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POR ISAAC VEGA / WWF ESPAÑA

El Mar Menor continúa en estado muy frágil. Ahora que se cumplen seis años del primer episodio de la llamada “sopa verde” denunciada por ANSE y WWF, el Mar Menor continúa su agonía ante nuestros ojos y frente a la impasividad de las administraciones, especialmente del Gobierno de la Región de Murcia. Nuestra joya natural mediterránea y su fauna marina agonizan por los vertidos de agua cargada de nutrientes procedentes de la agricultura. ¡Es indignante y debemos actuar ya!

No podemos permitir que el Mar Menor se convierta en una gran sopa verde o marrón y perder este patrimonio natural por falta de previsión y de reacción de las administraciones y, sobre todo, de prevención. Un año más y ya van seis, con el ligero aumento primaveral de temperaturas, sus aguas se han tornado de color verde. Muchas zonas han sido colonizadas por macroalgas y han vuelto a aparecer cientos de peces y otros animales marinos muertos en sus orillas por falta de oxígeno en el agua. Para exigir soluciones que pongan fin a esta tragedia WWF España ha lanzado la campaña ‘No más veneno al Mar Menor’, con la esperanza de poder salvar este enclave único y privilegiado, y que recupere su esplendor.

Una enorme y mortífera “sopa verde”

El 27 de mayo de 2016, ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste) y WWF denunciábamos en un vídeo la masiva proliferación de algas que asfixió literalmente al 80% de la laguna y convirtieron al Mar Menor en una “enorme sopa verde”, provocada por un exceso de nutrientes que acabó colapsando el ecosistema. Era la primera vez que se visibilizaba un problema largamente denunciado por las ONG ecologistas e instituciones científicas como el Instituto Español de Oceanografía (IEO) del deterioro sufrido por la mayor laguna salada de Europa en las tres últimas décadas.

Lo explica Óscar Esparza, experto del Programa Océanos de WWF España: “La laguna era un sistema oligotrófico (con pocos aportes externos) que con el tiempo y las actividades humanas (dragados y conexiones con el Mediterráneo), urbanismo y turismo, puertos deportivos, el trasvase del Tajo y el cambio en el modelo de producción agrícola en el Campo de Cartagena (del secano al uso intensivo del agua), junto a otras ilegalidades en el uso del agua, han ido alterando el equilibrio del ecosistema hasta que los mecanismos de amortiguación no soportaron más y terminó colapsando con una eutrofización”.

Hoy, de nuevo, la mayor laguna salada de Europa sigue en un estado crítico y con una gran incertidumbre sobre su futuro. Seis años en los que el Gobierno de la Región de Murcia no ha tomado acciones eficaces para evitar el continuo deterioro de la laguna costera.

A pesar de las innumerables denuncias y de la alarma social generada desde entonces, en 2019 y 2021, se sucedieron varios episodios de falta de oxígeno y de mortandad masiva de animales, que se saldó el año pasado con la recogida de 15 toneladas de animales muertos y algas. En agosto de 2021 sus aguas eran una deprimente “sopa marrón” y millones de peces y crustáceos (anguilas, blénidos, doradas, lenguados, lubinas, magres, mújoles, peces mula, quisquillas, cangrejos de laguna… hasta los muy resistentes e invasores cangrejos azules) se agolpaban muertos o moribundos en las orillas, a las que iban en busca de oxígeno que respirar.

Estos hechos provocaron una ola de indignación en parte de la sociedad por la situación dramática del Mar Menor, la inacción de la administración regional principalmente y las graves consecuencias económicas y sociales para muchos sectores del entorno de la laguna, como el pesquero o el turismo y la restauración, así como la visibilización a nivel internacional del mal estado ecológico del Mar Menor.

Caballito de mar muerto en el Mar Menor en abril del 2022. Foto: Javier Murcia.

Cada segundo llegan 650 litros de agua envenenada

La causa y el origen del problema siguen siendo los mismos: cada día unas cinco toneladas de nitratos y fosfatos entran en la laguna a través de las ramblas y el acuífero procedentes de un modelo de producción agrícola que ha crecido sin ningún control y sin tener en cuenta el entorno.

Sí, por increíble que parezca, cada segundo 650 litros de agua cargada de fertilizantes llegan al Mar Menor (durante las lluvias de mayo hubo semanas con picos de hasta 1.000 litros), llevándose por delante cualquier esperanza de vida para la biodiversidad de la laguna.

Desde ANSE y WWF hemos denunciado en numerosas ocasiones la impunidad con la que durante años miles de hectáreas de agricultura industrial, altamente intensificada e impactante han crecido en el Campo de Cartagena ante la complicidad de las administraciones que debían controlarlas, vulnerando la legislación y otras directivas europeas como la de nitratos. Las alertas no han sido escuchadas y un año más las consecuencias de este modelo de producción agrícola combinados con la insolación y el calor del incipiente verano han convertido el Mar Menor en una bomba ecológica que puede volver a estallar en cualquier momento.

Primeros avisos de un nuevo colapso

Así, los sucesos acontecidos en estas últimas semanas, con la aparición de grandes cantidades de macroalgas y un episodio de mortandad de cientos de peces en el litoral de San Javier, han sido un nuevo aviso y han encendido todas las alarmas en un ecosistema muy frágil que sigue dando señales de un colapso ecológico.

Desde 2016, el Gobierno de Murcia no ha tomado medidas para hacer frente a las casi cinco toneladas de nitratos y fosfatos que entran diariamente en la laguna a través de las ramblas procedentes de la agricultura intensiva, que creció sin ningún control debido a la disponibilidad de agua del trasvase Tajo-Segura, los pozos ilegales y el apoyo de grandes y pequeñas desaladoras.

Según el informe que presentamos con ANSE en 2018, La burbuja del regadío: el caso del Mar Menor – Campo de Cartagena 1977 – 2017, al menos un 20% del regadío en la zona es ilegal (unas 8.500 ha), una superficie ocupada principalmente por cultivos de hortalizas, invernaderos y balsas de riego, ante la pasividad de las administraciones competentes.

Desde entonces, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha desconectado y precintado captaciones o pozos ilegales en casi 1.200 hectáreas de regadío y reconoce la existencia de unas 8.500 ha sin derechos de agua. El presidente de la CHS ha informado a las organizaciones de que ya ha trasladado a la Comunidad Autónoma murciana los expedientes de la mayoría de las fincas con riego ilegal para que proceda al desmantelamiento de las infraestructuras de riego.

“En una situación tan grave como la actual, y mientras se aplican soluciones eficaces, dejar de aportar agua del trasvase del Tajo al Campo de Cartagena es un primer paso fundamental para empezar a ordenar la situación en torno al Mar Menor”, afirma Pedro García, director de ANSE.

En muchas regiones de España, como las aledañas a parques nacionales en crisis hídrica como Doñana y las Tablas de Daimiel, el regadío está íntimamente relacionado con la sobreexplotación de los recursos hídricos. Pero, en la actualidad, este no es el caso del Campo de Cartagena.

Tal y como explica García: “El regadío en el entorno del Mar Menor tiene un excedente de agua que llega a la laguna por la infiltración del agua de riego, a través del acuífero, y de los canales de drenaje superficiales, cargada de nitrógeno. A ello se han añadido, en los últimos meses, las aguas depuradas total o parcialmente no utilizadas por las comunidades de regantes, a pesar de recibirlas gratuitamente, y de varias depuradoras municipales con una cantidad variable de fósforo de origen urbano”.

Además, en las últimas semanas hubo una tormenta perfecta: la calima, con un aporte extra de nutrientes, y las abundantes lluvias de la primavera hicieron innecesaria el agua almacenada para el regadío en las depuradoras, con un nivel de agua en el freático muy elevado, que ha terminado desembocando en la laguna en cantidades ingentes. Así, las medidas propuestas por el Gobierno murciano en años anteriores, como el Plan Vertido Cero que pretendía el aislamiento perimetral de la laguna manteniendo la mayoría de superficie agrícola de regadío actual, y otras basadas en infraestructuras de gran coste económico y energético no solucionarían el problema de fondo que amenaza al Mar Menor.

“La laguna recibe aportes de agua dulce de manera natural, pero no de forma continua y cargados de nutrientes procedentes de la agricultura intensiva”, declara José Luis García Varas, responsable del Programa de Océanos de WWF España. “La convivencia de la agricultura en el Campo de Cartagena y la restauración ecológica del Mar Menor pasa por modificar el sistema productivo y acomodar la superficie de regadío para equilibrar esos aportes, eliminando el efluente contaminante”, concluye García Varas.

Soluciones: agricultura sostenible y depuración de aguas

Desde hace seis años, en ANSE y WWF venimos demandando actuaciones urgentes para la recuperación de esta laguna; podrían resumirse en los siguientes puntos: reducir significativamente los cultivos intensivos del entorno, cerrar los pozos ilegales, instalar filtros verdes, naturalizar grandes superficies en el entorno y garantizar vertidos contaminantes cero a la laguna.

En nuestra batería de soluciones destaca la petición al Gobierno murciano para que deje de obstruir un cambio en el modelo de producción agrícola industrial hacia una agricultura más sostenible en el Campo de Cartagena que proteja el Mar Menor; además, para que colabore con el Ministerio para la Transición Ecológica en implementar las medidas propuestas en el Marco de Actuaciones Prioritarias para la Recuperación del Mar Menor y por la CHS para favorecer estos cambios en la agricultura.

Con ayudas de la UE, el Estado y la Comunidad Autónoma, urgimos a los ayuntamientos a que mejoren las redes de alcantarillado para implementar redes separativas de aguas pluviales y, si es necesario, se recuperen las concesiones de agua depurada a las comunidades de regantes que no las utilizan para buscar usos y tratamientos alternativos que eviten su llegada al Mar Menor.

Ofrecemos ayuda a agrupaciones de agricultores que decidan contribuir a crear el “cinturón verde perimetral del Mar Menor” mediante la puesta a disposición de terrenos al Ministerio para la Transición Ecológica para la implementación de soluciones basadas en la naturaleza, como la creación de filtros verdes y humedales para tratamiento de aguas contaminadas por nitratos y/o salmueras.

Además, WWF y ANSE pedimos al Ministerio para la Transición Ecológica que acelere los proyectos del Marco de Actuaciones Prioritarias e implemente un nuevo sistema de aprovechamiento sostenible de aguas subterráneas en el Campo de Cartagena que reduzca la llegada de aguas contaminadas al Mar Menor con su tratamiento adecuado, y que no dependa del control exclusivo de las Comunidades de Regantes, pudiendo recuperar infraestructuras en desuso como la desaladora del Mojón o la antigua depuradora de La Loma-Los Urrutias-El Algar.

Un ecosistema único amenazado de muerte

El Mar Menor es un ecosistema único, muy frágil, y merece respeto y cuidado para su aprovechamiento y disfrute. Con sus 135 km2 de superficie, es la laguna salada más grande de Europa. Está ubicada en el litoral mediterráneo de la Región de Murcia y habitada por animales tan asombrosos como las anguilas, las nacras, los langostinos, las doradas o los preciosos caballitos de mar.

“Es una auténtica joya ecológica que debe ser cuidada, restaurada y protegida; si queremos que tenga una oportunidad de lograrlo, debemos acabar de una vez por todas con sus mayores amenazas, poniendo el foco y el esfuerzo en los problemas en origen, como el modelo agrícola insostenible”, afirma Óscar Esparza, experto del Programa de Océanos de WWF .

Mucho tiene que cambiar si no queremos destruir totalmente este ecosistema exclusivo de gran valor cultural, social, ecológico y turístico a orillas del Mediterráneo. “Un lugar con el que muchas generaciones estamos vinculados emocionalmente, donde hemos disfrutado y queremos seguir haciéndolo con nuestros hijos y nietos”, añade Esparza. Además y no menos importante: miles de familias de pescadores y empresas turísticas viven del buen estado de conservación de este humedal.

De paraíso a sopa verde

Hace no mucho tiempo este espacio privilegiado del Mediterráneo era un destino idílico donde pasar las vacaciones. Sus aguas eran tranquilas y transparentes, perfectas para el baño. Además de proporcionar recursos pesqueros frescos y variados con los que alimentar una envidiable y apetitosa oferta culinaria, en sus aguas se multiplicaban unos caballitos de mar que eran mundialmente conocidos, por lo hermosos, confiados y juguetones que eran, se podía nadar con ellos.

Pero desde la llegada del turismo masivo y, sobre todo, de la agricultura intensiva, las aguas del Mar Menor fueron variando de tono hasta convertirse en una auténtica sopa verde y marrón, la pesca y el marisqueo comenzaron a menguar y sus fondos han perdido transparencia y se han convertido en un lodazal nada atractivo para el baño. Con el avance de la degradación, los caballitos de mar fueron desapareciendo y, ahora, en algunos puntos hay más cadáveres blancos en descomposición de estos curiosos peces que nadan de pie que ejemplares vivos de llamativos colores amarillos.

De este proceso de colapso del Mar Menor nos habla Óscar Esparza, experto del Programa de Océanos de WWF, en el podcast 4 de Somos Naturaleza: ‘Mar Menor, de paraíso a sopa verde’.

¿Y tú qué puedes hacer para ayudar al Mar Menor?

El Mar Menor se muere y no podemos permanecer impasibles ni vamos a permitirlo. Ante esta situación tan crítica, desde WWF hemos lanzado la campaña No más veneno al Mar Menor, para pedir a las autoridades que salven y devuelvan la vida a la mayor laguna salada litoral de Europa.

¡Actúa ahora y firma nuestra petición! Hasta el momento, más de 5.500 personas ya la han apoyado y con tu ayuda aún podemos devolver la vida al Mar Menor.

Para que esta pesadilla no se vuelva a repetir nunca más, exijamos al Gobierno de la Región de Murcia que actúe ya y promueva una agricultura sostenible en el Campo de Cartagena que proteja el Mar Menor. Y a la Confederación Hidrográfica del Segura que refuerce los mecanismos de inspección y sanción, y ponga en marcha las medidas necesarias para detener la llegada de agua envenenada al Mar Menor.

Aún podemos devolver su esplendor a esta icónica laguna costera. Con tu apoyo y la buena voluntad de todos salvaremos a este paraíso mediterráneo, único en el mundo.


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Comentarios

  • Roberto Alonso González

    Por Roberto Alonso González, el 14 junio 2022

    Salvar el Mar Menor

  • pilar

    Por pilar, el 14 junio 2022

    Es una vergüenza y un dolor lo que está sucediendo con el mar menor, yo soy murciana, veraneo en la manga, he cogido berberechos vivos y he visto la vida marina y me produce una gran tristeza e indignación lo que sucede ante la impasibilidad de las administraciones la de Murcia y la central, la agricultura tendría que desaparecer de los alrededores del mar menor, ha que ali nunca existió, pero hay muchos intereses económicos de por medio, por eso no quiere. Hacer nada. Ojalá se pueda solucionar algún día

  • José Jorge Martínez vargas

    Por José Jorge Martínez vargas, el 16 junio 2022

    Antes de nada .
    Que hagan un plan de tormentas, en todo el contorno de la laguna , para evitar la entrada de lodos torrenciales en las próximas precipitaciones .
    Que sin duda los habrá por el efecto del cambio climático .

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