Oliver Laxe, director de ‘Sirat’, nos lleva a bailar al Reina Sofía

El director de ‘Sirat’, Oliver Laxe, ante su instalación en el Museo Reina Sofía. Foto: Archivo Fotográfico Museo Reina Sofía.

Con su instalación HU. Bailad como si nadie os viera’, Oliver Laxe, director de ‘Sirat’, debuta en la sala de un museo, como lo que siempre quiso ser: “un artista plástico que hace cine”. La obra inmersiva evoca la primera manifestación sonora de la divinidad y ocupa el Espacio 1 del edificio Sabatini del Museo Nacional Reina Sofía. 

Reivindica la ambigüedad, sobre todo en el arte, cuando un periodista le pide que no le conteste “a la gallega”. El diálogo se produce con el cineasta Oliver Laxe, en la presentación de la instalación Hu / Bailad como si nadie os viera, en el Museo Reina Sofía, una obra en la estela temática y estética de Sirat, su exitosa última película. 

Laxe es gallego, y no se plantea dejar de serlo (y menos para dar un sí o un no al pasar). Se trata claramente de una pertenencia de generaciones de su familia que él ha vuelto a elegir. Le tocó nacer en París, en 1982 –porque sus padres habían emigrado a Francia para ganarse la vida– y volvió hace unos años a radicarse en Os Ancares, en Lugo, donde gestiona una casa-escuela agroecológica en medio del bosque, al final de un camino de aldeas minúsculas. Había vivido varias décadas fuera: estudió en Pontevedra, en Barcelona y en Londres, antes de irse a vivir a Marruecos, donde pasó más de una década, entre Tánger (donde rodó Todos vós sodes capitáns) y Uarzazate. Allí hizo cine, con esfuerzo de cineasta independiente que toca las mil y una puertas para conseguir financiación, con espíritu “guerrero”, como le gusta decir acerca del oficio de filmar; seguramente, tan cerca del desierto, pudo reforzar sus lecturas de los maestros sufíes y su indagación espiritual (imperdible, de esa época, su película Mimosas). Desde entonces, sus largos fueron premiados en diversas secciones de Cannes, pero España lo descubrió masivamente, en 2019, con O que arde (que por fin llegó a los Goya). Hoy, con Sirat. Trance en el desierto, que tiene detrás a productores potentes, está en carrera hacia los Goya (11 nominaciones, solo por detrás de Los domingos, que tiene 13) y los Oscar.

“Nos damos demasiados premios en el cine, ¿no? Somos unos pesados”, bromea, horas antes de que Hollywood decidiera que Sirat entraba en las shortlists (las 15 precandidatas) en cinco de las categorías de las estatuillas más mainstream del espectáculo. Sin embargo, esa mañana en que todo el mundo le pregunta si se proyecta en Los Ángeles, la dedica al museo: “Estoy muy contento con la publicidad que me habéis dado y espero estar a la altura de esta institución (el Reina Sofía). Estar aquí, en una exposición, efectivamente es el sueño de todo artista. Esta es nuestra casa, nuestro templo”.

Aunque clama por dejarse sentir, Oliver no elude ninguna pregunta, no le teme a la polémica: “Soy un artista hegemónico, en un momento de mucha exposición mediática: ya veis las preguntas que me hacen (más sobre los Oscar que sobre mi obra que está aquí)… Y podría interpretarse como un gesto del museo de caer en esa tendencia un poco mercantilista o de marketing”. No obstante, este viaje de producción de la obra plástica comenzó antes del gran éxito de la película. 

Oliver Laxe, HUهُوَ. Bailad como si nadie os viera, instalación, Museo Reina Sofía, 2025.

Oliver Laxe, ‘HUهُوَ. Bailad como si nadie os viera’, instalación, Museo Reina Sofía, 2025. Foto: Archivo Museo Reina Sofía.

Antes que las razones, las imágenes en nuestro cuerpo

El cineasta confiesa que es “un artista plástico que ha acabado rodando películas”. Lo explica: “Yo no soy cineasta de imágenes, soy un artista de imágenes; no soy un artista de ideas”. Cuenta que empezó haciendo instalaciones y colándose entre los estudiantes de la facultad de Bellas Artes, en Pontevedra, pero que, en realidad, él “estudiaba Publicidad y Relaciones Públicas”, porque en Galicia no había “ni siquiera una carrera de Comunicación Audiovisual” y “no había dinero para ir a una escuela de cine”.

Generaba “sospechas”, entonces, entre los plásticos, mientras empezaba a trabajar con el espacio: “Mi sensibilidad es como la de un arquitecto o escultor. De hecho, en mi cine soy el que busca las localizaciones. Me encanta llegar a un sitio, sentirlo, para traducirlo en imágenes. Y luego me he ido un poco al cine porque hay algo de lo popular allí”. Ese interés por la “mezcla de la alta cultura con lo popular” lo ha ayudado a expresar “esa manera de sentir las imágenes a través del cuerpo y hacerlo hegemónico en el cine”.

En esta obra concebida para el Reina Sofía, el público puede pasar por muchos estados diferentes si se da el tiempo (la pieza audiovisual dura cerca de 20 minutos) para quedarse a ver, o dejarse impregnar, en el loop audiovisual que envuelve las paredes del Espacio 1 (a la manera de una instalación fílmica del gran William Kentridge). Se van esfumando las dunas, nos vibra el cuerpo con la música de Kangding Ray (David Letellier), que ha abordado este proyecto desde la propia materialidad del sonido. Seguramente todas bailaremos, y no solo en las secuencias en que aparecen los protagonistas del filme. 

No dejarse engañar: este es un montaje diferente, que incluye imágenes que no estaban en el largometraje: “Yo aquí no estoy estirando el chicle; no hay cosa peor que le puedan decir a un artista que ‘oportunista’; aquí estoy realmente mirando desde diferentes ángulos estas imágenes, tratándolas”.

Así, entre las claves para disfrutar la obra, que fueron desgranadas por Laxe en el encuentro con la prensa, destacamos: 

La rave: “Cuando hablé con Manuel Segade, el director del museo, le dije: voy a filmar una rave y sé que va a surgir mucho material; es un experimento”. El artista asegura que lleva años explorando estas comunidades alternativas y viendo “lo que tienen de sagrado, lo que es la ceremonia del baile y el dancefloor como un espacio terapéutico para conectar con tu fuerza, con tu fragilidad, con tu herida”.

Oliver Laxe. HU هُوَ. Bailad como si nadie os viera, instalación, 2025

Oliver Laxe. ‘HU هُوَ. Bailad como si nadie os viera’, instalación, 2025. Foto: Archivo del Museo Reina Sofía.

Oliver Laxe. ‘HU هُوَ. Bailad como si nadie os viera’, instalación, 2025. Foto: Archivo del Museo Reina Sofía.

El desierto y su atmósfera onírica: “Tuve la posibilidad de mezclar las imágenes de la fiesta con unas que filmé, hace 10 años, en Irán, un país que me atrae mucho, con una cultura de 5.000 años de excelencia; aparecen sitios musulmanes, mezquitas y templos zoroástricos”. El espectador transita la salida del sol, sin veladuras.

Lo místico: Desde el nombre, la instalación Hu, que significa ‘él’ en árabe, evoca el aliento divino, según Laxe. El subtítulo Bailad como si nadie os viera procede de un texto de Rumí (1207-1273), el erudito persa, quien, según la introducción en la propia sala, indagó en la “disolución del yo en la divinidad, a través de la música, la danza, la poesía y el rezo”. Trascendencia y monoteísmo austero son las palabras que se mencionan, en las razones, aunque el artista rehúsa intelectualizar demasiado.

El cuerpo, que es un lienzo que, según sostiene, “ya tiene una memoria ancestral de nosotros en nuestros linajes, está conectado con el mundo y nos dice cosas”. Hay, en su criterio, “poca confianza precisamente en nuestro inconsciente, en nuestro sabor, nuestro gusto, que está conectado con el alma”.

Cómo se “consume” la obra: “Yo utilizaba la palabra consumir, porque, efectivamente, nuestros modos de vida urbanos, bajo la luz de la modernidad, nos hacen seres excitados, demasiado estimulados, con una relación determinada con el tiempo, y, muchas veces, en vez de abandonarnos en la sala del museo, nos dejamos llevar por algo de esa angustia existencial, pensando ‘tengo que ir a la planta tal’ y, a lo mejor, nos vamos a los dos minutos”.

La instalación inmersiva de Oliver Laxe –comisariada por Julia Morandeira Arrizabalaga y Chema González– se podrá visitar hasta el 20 de abril en el Espacio 1 del edificio Sabatini del MNCARS. Paralelamente, el Cine del Museo propone una retrospectiva de la filmografía completa de Oliver Laxe y una carta blanca al cineasta para la elección de cuatro películas que serán proyectadas los jueves, viernes y sábados, a partir del 29 de enero.

Además, el titular de esta crónica adquiere todo el sentido, porque el Reina Sofía y Movistar Plus + invitan a la gran fiesta inmersiva de Oliver Laxe y Kangding Ray, responsable de la impresionante banda sonora de ‘Sirat’, en el Patio Nouvel. Será el próximo martes, día 20, a las 20 h. Entradas a través de la cuenta de Movistar Plus + en la red X. 

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