Quién pudiera despertarse gato… para ser hijo del misterio

Quién pudiera despertarse gato… para ser hijo del misterio

El escritor Edgar Borges, con Muchachita. Foto: Camila Borges.

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El inclasificable escritor Edgar Borges (Caracas, 1966, residente en España desde 2007) nos ha dado extraordinarios libros fuera de formatos y tendencias, como ‘Enjambres’ y ‘El hombre no mediático que leía a Peter Handke’. Aquí se somete a nuestra entrevista 10: 10 preguntas a partir de 10 retazos de su último trabajo, ‘Ser gato’, un originalísimo y cuidado libro editado por Alta Marea en torno al misterio, la libertad y la imaginación para huir de la manada castradora.

1.»Quién pudiera dormir y despertarse gato». ¿Para qué, Edgar?

Quizás para aprender a ser un hijo de la naturaleza; un ser orientado por la contemplación y el misterio. Un poco también para aprender a andar con la sabia lentitud de un felino.

2.»Perderse en el lugar de las no obligaciones. Escabullirse de las geografías, de las historias, de las palabras, de los nombres»… ¿Estás hablando de libertad?, ¿qué es para ti la libertad?, ¿estamos últimamente abusando, manoseando, malinterpretando la palabra, el concepto?

En el libro el narrador personaje se refiere a ganar la libertad interior, tal vez la más anhelada de todas. Está hablando de lo que hay en el ser más allá de todas las clasificaciones y encasillamientos. ¿Qué puede haber detrás de un nombre o de una nacionalidad sino un ser revelado? Detrás de todos los conceptos lo que está es la leña encendida. Para mí la libertad es el fuego interior que te conecta contigo y con el espacio exterior. Y eso, como todas las fuerzas naturales, conlleva una serie de responsabilidades. Hablar de libertad para alborotar el sentido más primitivo de la masa es un chantaje emocional, y esto lo hacen aquellos grupos de poder que a propósito ignoran la capacidad de entendimiento de cada individuo. 

3.»Como cuando escapé de mi barrio con ‘la ciclista de las soluciones imaginarias». Hay muchos guiños en ‘Ser gato’ a otros libros tuyos. ¿Qué aporta este libro raro, pequeño, curioso, una joyita, a tus anteriores trabajos?

Ser gato es una búsqueda de libertad en un momento en que me he sentido aburrido del mercado editorial. Ante todo, soy lector y me satura que pretendan condicionar mi gusto con la imposición de cientos de novedades que contienen un mismo argumento. Eso es lo que yo llamo la literatura como convalidación de la realidad que administra el poder. A mí eso no me interesa en ningún plano. No hago literatura para ser un notario de la realidad. La ficción es el mejor ejercicio que conozco en contra del adoctrinamiento. La ficción es un dolor de cabeza para quien pretende hacer de la sociedad una fábrica de borregos. Como escritor necesitaba escribir algo que me surgiera desde lo más salvaje de mis intenciones, una literatura que no obedeciera a géneros ni a tendencias. Para ello invité a la ilustradora Fría Aguilar a que realizara siete creaciones y ella respondió con su enorme talento diseñando ocho motivos: Rutina, Enfermedad, Soledad, Adicción, Violencia, Tristeza, Pobreza, Desamor, como piezas que dialogan con los textos para contar la historia de un prisionero que imagina Ser gato. También fue importante que Altamarea Ediciones decidiera asumir el riesgo, eso es de agradecer en tiempos donde nos venden que “seguro es no hacer nada distinto”. Este libro fue creado pensando en alcanzar una “literatura salvaje”, una idea que persiga la libertad creativa, el juego, la necesidad de hacer un arte que no responda a las normas del mercado editorial. Para leer una novela que me convalide la realidad dominante, prefiero leer alguno de los grandes diarios que hacen muy bien ese trabajo.

4.»Eres lo que eres, porque realmente no te has inventado nada». La imaginación, como otro de los grandes temas en tu trayectoria literaria, junto a la libertad, la memoria, los sueños… ¿Es la imaginación nuestro refugio para tocar de alguna manera la libertad?, ¿la imaginación como salvación?

Se llega a la resignación cuando se ha agotado la inventiva; de ahí el peligro de las saturaciones discursivas. Un ser saturado no encuentra salidas. La imaginación, en cambio, es un movimiento en dos direcciones: hacia dentro y hacia fuera. Quien imagina no se conforma con un cambio abstracto, particular, sino que también pretenderá buscar el cambio en la realidad que le rodea. Quien imagina es un inconforme de la inercia. La imaginación es la mirada de quien anda en busca de nuevas realidades. Imaginar un movimiento es la antesala de cualquier salto.

5.»La señora que come pan a pedacitos es en realidad una espía australiana». ¿Cómo lo supiste, Edgar?

Por su mirada vi que esa señora no tenía hambre de pan sino hambre de espiar.

6.»Decía Georges Perec que uno se salva (a veces) jugando». Citas a Perec, que era un gran amante de los gatos. Entre los escritores ha habido grandes entusiastas de los gatos, como Truman Capote, Borges, Cortázar, Doris Lessing, que escribió ‘Gatos ilustres’, esa magnífica y extraña obra de Mijail Bulgákov, ‘El maestro y Margarita’, en la que un gato acompaña a Satán en su visita a Moscú. ¿Cuál es tu relación en el día a día con los felinos? 

El primer gato que conocí fue cuando tenía siete años; lo recogí de la calle y le puse el nombre de Preguntamito, pues jugaba a hacerle preguntas que jamás me respondía. Aquello se convirtió en el juego interminable de las no respuestas. Luego mi familia tuvo una gata muy juguetona llamada Felicidad; actualmente, desde hace cinco años, me acompaña la gata Muchachita, uno de los seres más sabios que he conocido. De los gatos me llama la atención que parecen saberlo todo sin decirlo, es como si en su mirada, en su propia actitud, llevaran un enorme secreto que les ayuda a vivir. Diría que viven para contemplar ese secreto. El gato sabe ver todo aquello que la mirada humana ignora. La entrega contemplativa de los gatos a la naturaleza es admirable. Quién fuera gato para saber contemplar. Ser oído, ser gato.

7.»Una multitud sin alma hace más daño que una calle vacía». ¿Ves muchas multitudes sin alma hoy día, te duelen, qué podemos hacer, huir? 

Una multitud solo puede tener vida si la integran individuos críticos, sujetos con un propósito colectivo. Una masa es un ruido dirigido. Las multitudes se han convertido en ejércitos al servicio de intereses ajenos al bien común. Pero no olvidemos que en un individuo también pueden habitar todos los ruidos del mundo. Por eso hablo de individuos críticos hasta con su propio proceder. La huida debe ser confrontativa incluso hacia quien la protagoniza, es como huir del modelo deshumanizado que habita en nosotros mismos. Dejar el traje y caminar.

8.»Un grito del guardián me recuerda: ‘No; por más que te empeñes, no eres un gato». Es una frase, una idea, que se repite en el libro. ¿Quién es ese guardián, Edgar?

El guardián de los espacios es el vigilante de las conductas que se salen de la uniformidad dominante. En ese orden un hombre que decidió caminar como un gato tiene que ser cuando menos sospechoso. Pero ese guardián podría ser un vecino del barrio; uno más de nosotros al servicio de un poder invisible. El rol de vigilar al diferente lo asume todo aquel que no quiere pasar por sospechoso. El miedo divide y uniforma.

9.»Un papel que se lleva el viento; quizá una carta, una lista o un intento». ¿Qué hay más en tu vida: cartas, listas o intentos?

Quizá intentos; una carta, una lista o incluso un papel vacío siempre es un intento.

10.»Descubrir que todo el trayecto lo has hecho en círculo»… Dinos algo…

Es el descubrimiento del corredor que creía que subía una montaña. Un descubrimiento terrible, sin dudas. El corredor mientras va ilusionado no tiene tiempo de mirar atrás, no sabe exactamente en qué sentido corre. Ha perdido la noción del espacio tiempo, se le ha extraviado el sentido de la carrera. La meta se ha vuelto una abstracción vestida de rutina. Muy tarde descubrirá que el recorrido lo ha hecho en círculo, ya no hay salto que valga. Es uno más dentro del círculo.

El jueves 24 de junio, a las 19.00 h., se celebrará una presentación especial de ‘Ser gato’ en la librería Crazy Mary (calle Echegaray, 32, Madrid). Edgar Borges estará con el escritor madrileño Juan Laborda Barceló. 

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