Rainer Torrado, la arquitectura de la moda

Autorretrato de Rainer Torrado

MAD DESCUBRE

RAFA RUIZ

Un arquitecto mesetario (Madrid, 1983) reconvertido en fotógrafo de moda en París. Rainer Torrado es una ‘rara avis’, perspicaz y limpio en su mirada, soñador, culto, elegante, pausado, extremadamente educado -en esto, como de otro tiempo, como de otra parcela creativa-, con el objetivo puesto en eliminar lo accesorio en su vida y en sus imágenes. Para aprender de las esencias y tratar de aprehenderlas. La pista fundamental la da cuando elige al fotógrafo Edward Steichen como su principal influencia. Hay mucho de arquitectura en sus retratos. Hasta lo obsesivo. Como los buenos arquitectos. Por eso le traemos a ‘El Asombrario & Co’. Por eso apuesta por él esta sección, ‘Mad descubre’, en su formato 3 x 3.

«Estudié arquitectura en la ETSAM (ya sabes, escuela técnica superior de arquitectura de Madrid). Puse un pie en París durante un año de Erasmus y puse el otro pie años después por amor. Empecé a hacer fotografía de moda. Y cuando me diplomé como arquitecto y empecé a trabajar como tal en París, comprendí que debía dejar el estudio de arquitectura para comprometerme con el estudio de fotografía». En muy poco tiempo ha logrado abrirse un hueco de estilo propio en ese mundo tan competitivo. «Los encargos de la casa de moda Jean Paul Gaultier han sido a la vez mi escuela y mi trampolín. Destacaría las fotos de las colecciones de La Perla por Jean Paul Gaultier; y mi trabajo con el diseñador español Etxeberria; en invierno fotografié su nueva colección y anteriormente una editorial muy veraniega que fue publicada en Fashionisto Exclusive. Su talento y su ropa me inspiran enormemente. Las colaboraciones con revistas como ‘Harper’s Bazaar Corea’, ‘Harper’s Bazaar Indonesia’ y ‘Neo2’ me están permitiendo retratar a creadores y artistas tan interesantes como los diseñadores de moda Dries Van Noten y Amaya Arzuaga, la diseñadora industrial Matali Crasset y el músico Sébastien Tellier».

¿Lo próximo, Rainer; lo más inmediato? Preparo un viaje a Guangzhou, China, con los diseñadores Martínez Lierah, para participar en una feria de moda. Luego pasaremos una semana en Hong Kong. Será una mezcla de trabajo, placer, moda y muchas fotos. Además, acabo de comenzar una nueva serie de fotografías, un proyecto personal de retratos masculinos que desarrollaré durante los próximos meses. Minimalismo al servicio de la belleza natural.

¿Cómo definirías tu trabajo, tu estilo, tus fotos? Siempre trato de disimular mi intervención para no desviar la atención de lo esencial: lo retratado, su belleza, la interpretación… En la fotografía comercial de moda, escucho a cada cliente. En mis retratos, percibo honestidad, respeto, actitud reposada, una atmósfera serena. La belleza siempre presente, en el individuo o en el gesto. Obsesiones numerosas: por el encuadre, por los bordes de la imagen, por la composición, por la puesta en escena, por que el entorno hable del retratado acompañando la pose o la acción. Motores creativos: la tensión entre a qué aspiro y qué obtengo, el deseo de conectar. La conexión es para mí la clave de una buena imagen. La hay o no la hay; es así.

¿Maestros de la fotografía, del arte, del diseño, de la moda de los que hayas bebido, que consideres que te han influido de manera decisiva? El fotógrafo Edward Steichen, autor de una obra que desearía para mí por su variedad y su ingenio: fotografía de moda y retratos de artistas, naturalezas muertas comerciales y series personales… De la escuela de arquitectura y maestros como Luis Moreno Mansilla, Emilio Tuñón y Luis Rojo retuve capacidad de esfuerzo y la disciplina en el trabajo. De ellos adquirí el gusto de pasar de la idea al objeto y del objeto de nuevo a la idea como método creativo. Bebo muy a menudo de cualquier creación contemporánea: moda o música, arte o cocina. Lo que sacia mi sed de verdad: el cine de Wong Kar Wai y Christopher Doyle. El ‘Blade Runner’ de Ridley Scott. Las fotos de Gregory Crewdson. Las obras de Louise Bourgeois y Francis Bacon. Cualquier canción de James Blake. Gerhard Richter y su libertad creativa. La escritura de Richard Ford… Todo lo bueno me incita a ser mejor.

Retrátanos en dos líneas, con tu óptica de arquitecto/fotógrafo, cómo ves Madrid. En Madrid está mi origen, una ciudad de buenos arquitectos y no siempre buena arquitectura. Con una luz inspiradora para la fotografía. Una capital europea que no debería perder músculo creativo a pesar de la frustración reinante.

¿Y cómo ves París? Una ciudad densa. Con buena arquitectura y no siempre buenos arquitectos. Inhóspita en ocasiones, es un lugar formidable para el encuentro y el intercambio. Su efervescencia hace fácil pasar a la acción, elemental para cualquier creador.

¿Cómo son los cuerpos, la gente, los rostros que más te inspiran? Me motivan la belleza exótica y la inteligencia creativa. Me atraen los reflejos de la luz en pieles morenas, me fascinan los tonos de piel que de tan exóticos devienen en lujosos, me encanta la luz que devuelven los cabellos pelirrojos, me emociona el misterio de unos ojos rasgados, me seducen el carisma de una mirada inteligente y el brillo de un carácter creativo… Afortunadamente para mí, no es difícil encontrar todo esto en París y en sus gentes.

Ahora vayamos al test ‘3 X 3’.

Mis tres fotos favoritas a día de hoy:

1. Maxim Mitrofanov para Jean Paul Gaultier. Otoño-Invierno 2013-2014. (París, 2013).

El espacio angosto, los neones, el juego de espejos… Una imagen digna de 2046 de Wong Kar Wai.

2. Perfume Classique, de Gaultier. (París, 2011).

Una de mis fotografías comerciales preferidas, realizada en colaboración con el fotógrafo madrileño Pablo Albacete. En ella hay París, surrealismo, ingenio, Gaultier… Habla del perfume a la vez que habla de mí

3. Sébastien Tellier para ‘Neo2’. (París, 2012).

Porque no hace falta humo para que fumar sea extremadamente fotogénico.

Tres imágenes que me han marcado:

1. ‘Cerillas y cajas de cerillas’, fotografiadas por Steichen para la compañía de tejidos Stehli Silk, 1926.

Una luz rasante y un puñado de cerillas. Minimalismo al servicio de un estampado.

2. ‘Towards the Shadow’, Juan Muñoz, 1998.

Otro ejemplo de brillante minimalismo: un foco junto a una escultura. Curiosamente, la inspiración para fotografiar el perfume Classique no vino de esta imagen…

3. Fotograma de ‘Blade Runner’, Ridley Scott, 1982.

Imagen magnética y evocadora que me lleva a pensar que la belleza está en el ojo de quien mira.

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