‘Rewilding’: ¿Debemos dejar que la naturaleza se autorregule?

‘Rewilding’: ¿Debemos dejar que la naturaleza se autorregule?

Estados Unidos planea usar castores para combatir la sequía y los incendios. Foto: Pixabay.

La palabra ‘rewilding’ suena de manera distinta dependiendo de la actitudes que se mantienen con este término, que puede ir desde la recuperación de la naturaleza o la de mantener salvaje un territorio, donde la intervención humana no tiene lugar. Surgen muchas preguntas ante el término: ¿Debemos dejar que la naturaleza se autorregule? ¿Qué paradoja existe en estas actuaciones si son los humanos los que reintroducen en un territorio especies extinguidas o se aumenta su número si están en peligro de extinción? Las luces y sombras de estas prácticas son analizadas en el libro ‘Ética del Rewilding’ (Plaza y Valdés), de Cristian Moyano. Asistimos a su presentación en Madrid, en la que el autor expresó: “Este concepto generará tensiones éticas dependiendo de las narrativas que de él se hagan”.

Si utilizamos un término más coloquial, rewilding sería asilvestrar los ecosistemas para intentar que estos recuperen funciones perdidas, bien por los humanos, bien por los impactos ambientales destructivos del pasado, mediante la reintroducción o introducción de nuevas o antiguas especies que los habitaban. Moyano dialoga en su libro con diferentes disciplinas, en la que no podía faltar la filosofía –Moyano es filósofo–, la política y la ecología, siempre guiado por el término justicia.

Para Moyano, también doctor en Ciencias y Tecnología Ambientales por la Universidad Autónoma de Barcelona, “poner en la balanza moral los beneficios y los perjuicios del rewilding implica atender a las últimas investigaciones científicas y plantear todo un debate ético-filosófico”.

La retirada del ser humano de ciertos ecosistemas se encuentra en el fondo del rewilding para que la cadena trófica siga su curso y provoque beneficios, pero Moyano opina: “Todo esto hay que hacerlo con cautela, a pesar que en el libro expongo que el rewilding puede tener muchos beneficios. Pero los contrastes que se pueden generar en los ecosistemas necesitan estudios multisectoriales y debatirlos con sentido crítico”.

Linces ibéricos y linces boreales

En España, hay ejemplos de buenos usos, como la protección del lince ibérico que se ha ido recuperando. Pero hay ideas de reintroducir el lince boreal, ahora desaparecido de la península. Este sería un nuevo carnívoro, un complemento para mantener reguladas especies que ahora mismo no tienen un depredador que haga esta función. “Hay gente que piensa que ayudaría a los urogallos, afirmación no exenta de polémica. Puede controlar a ungulados, pero también caza aves, y en los sitios donde se ha introducido como en Escocia los resultados no son claros todavía”.

Otro aspecto crítico, comentó Moyano, es el cruce genético entre los dos tipos de lince, el ibérico y el boreal, que llevaría posiblemente a una pérdida genética de una especie que solo tenemos en la península ibérica. “Así que los puntos de vista deontológicos son fundamentales para no seguir actuando como dioses que manipulamos la naturaleza a nuestro antojo. Aquí, el bien o el mal tendría que ser un debate también de las ciencias morales”.

¿Existe el tema del paternalismo antroprocénico? ¿Hasta que punto estamos dispuestos a permitir muertes numerosas de animales?, se pregunta el autor. “Si introducimos carnívoros como el lobo, el jaguar o el lince boreal, estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de ciertas consecuencias de estas reintroducciones”.

La reserva de Oostvaardersplassen en Holanda fue pionera en un modo nuevo y radical de trabajar con la naturaleza, pero también ha estado rodeada de escándalo. “Al ser pequeña y cercada, se dio un crecimiento enorme de ciertas especies herbívoras; al no intervenir los humanos, los recursos disminuyeron y hubo hambruna y muerte de muchos animales”. ¿Había que haber suministrado alimento a estos animales o seguir dejando que la naturaleza siga su curso?

A pesar de ciertas correcciones, las distintas posiciones se ponen en evidencia. Para Moyano, “el rewilding no es en sí mismo bueno o malo. Hay diversas maneras de comprenderlo y contextos donde practicarlo, así que para valorarlo moralmente hace falta una reflexión ética crítica”. Como publicaba la revista Science, “el éxito de un proyecto de restauración natural no depende solo de la reintroducción de especies, sino que se alcanza cuando el ecosistema consigue regenerarse y sostenerse”.

El concepto rewilding nació hace unos años. “Se dice que quien empezó a discutir este concepto en 1992 fue Dave Foreman, editor de la revista Wild Earth. Desde entonces, las definiciones se han ido sucediendo. Por eso, Moyano recoge otras fuentes, como las de Nathali Petorelli o Jordi Palau, expresadas en su libro Revilding Iberia. También los marcos de pensamiento de movimientos fundamentales como el ecologista y el animalista, que no siempre han ido de la mano. En definitiva, este libro nos permite, como al autor, “conocer los impactos que hemos causado en el Antropoceno, como el cambio climático acelerado o la pérdida de biodiversidad, para aprender y reflexionar sobre posibles maneras de mitigarlos o incluso revertirlos”.

La reintroducción de lobos en el Parque Nacional de Yellowstone a menudo se destaca como una historia de éxito por los efectos en cascada en el paisaje. Foto: Pixabay.

Castores contra la sequía

El rewilding es un tema sujeto a grandes tensiones morales, opina Moyano. Estados Unidos planea usar castores para combatir la sequía y los incendios, así que apuesta por su recuperación. Se ha demostrado que los humedales creados por ellos retienen agua y recargan los acuíferos, filtran contaminación, almacenan carbono y atenúan las inundaciones. También facilitan distintos hábitats que multiplican la biodiversidad, ya que estos ingenieros dan cobijo a otras especies. En España, donde la especie también era parte de la fauna autóctona, fue desapareciendo durante el siglo XIX, aunque hace dos décadas se reintrodujo en algunos ríos de la cuenca del Ebro como especie clave para el ecosistema. “Especie clave, como el castor, es otro de los conceptos que se maneja en el rewilding; en Europa y EE UU puede ser así, pero en Sudamérica no deja de ser una especie invasora. Las alteraciones que puede producir una especie requieren siempre de estudio y análisis”.

Lobos y otras ‘especies clave’

La reintroducción de lobos en el Parque Nacional de Yellowstone a menudo se destaca como una historia de éxito por los efectos en cascada en el paisaje. “Pero la influencia de las reintroducciones puede ser muy variable y difícil de predecir”. Las llamadas especies clave “son piezas fundamentales de los ecosistemas, pero no siempre se logra identificar qué especies fueron clave en el pasado en ausencia de interferencia humana”.

Las preguntas se suceden en el libro: ¿Es ético exterminar especies invasoras para priorizar el florecimiento de un ecosistema? ¿Aceptaríamos que se experimente vía ingeniería genética con algunas especies a fin de emprender una des-extinción?

En un rincón de Siberia, los científicos están tratando de reconstruir un ecosistema que se había perdido muchos miles de años atrás mediante la introducción de bisontes, bueyes almizcleros, alces, caballos y renos, un lugar que llaman Parque del Pleistoceno. La investigadora Ainara

Cortés-Avizanda investigadora del IMDEA (Instituto Madrileño de Estudios Avanzados) y la Estación Biológica de Doñana, afirmaba en un artículo: “Debemos evitar quedarnos en una mera reserva o colección de especies, atadas a un área concreta y dependiente de nosotros. Prefiero una naturaleza que se recupera y recupera especies poco a poco, aunque estas no sean especies emblemáticas”.

En la península ibérica también se está intentando la reintroducción de grandes herbívoros, como bisontes y búfalos. Foto: Pixabay.

Bisontes y búfalos

En la península ibérica también se está intentando la reintroducción de grandes herbívoros, como bisontes y búfalos; de hecho, ya los hay en estado semisalvaje, ya que puede ayudar a paliar los grandes incendios a abrir caminos en los bosques. También se piensa que en áreas siberianas, su peso ayudaría a prensar el territorio y así conservar el permafrost. Pero hasta que época hay que remontarse en el rewilding es otra cuestión a debatir. “No conocemos todas las dinámicas de los animales. A lo mejor no hay que hacer tantas cosas, sino dejar de hacerlas. Hay muchos escenarios posibles, sobre todo tenemos que saber qué elegimos salvar”, piensa Moyano.¡

Bosque escocés y Chernóbil

Dentro del rewilding hay dos tendencias: el pasivo y el activo. El activo busca la reintroducción. “El conflicto se da al pensar que no todas las especies tienen el mismo protagonismo. La bioética tendrá mucho que decir sobre esto”.

El pasivo se puede ilustrar con el proyecto Trees for Life para recuperar el bosque Caledonio en Escocia, también con la zona de exclusión de

Chernóbil, las dos zonas cercadas y con suspensión de las actividades humanas. Las dos muestran luces y sombras. Moyano expone en su libro que el rewilding pasivo no siempre conduce a buenos resultados para la transformación de un ecosistema, si el punto de partida se encuentra ya muy transformado por los humanos. “En algunos casos, el éxito de un proceso de rewilding puede depender de una combinación de estrategias pasivas y activas. Nuestra responsabilidad en el Antropoceno es la de encontrar el equilibro razonado entre la tensión del hacer y el dejar-hacer”.

En estos momentos, en España existe el proyecto de aumentar la presencia de grandes cabezas de ganado o grandes herbívoros como caballos o bovinos en las zonas próximas a Cuenca, Guadalajara y Teruel para hacer más resistentes y fuertes los ecosistemas de las montañas ibéricas, a la vez que se desarrolla la actividad turística y económica. Proyecto que llevará a cabo los neerlandeses Rewilding Europe.

Ante los numerosos proyectos ya existentes, Ética de Rewilding plantea un debate público necesario, dentro de la biología de la conservación, para analizar cada caso y conocer sus pros y sus contras.

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